7 AÑOS DE CRÓNICAS EN ‘CATALIBANES’ 
Cada vez que alguien le argumente que la democracia «consiste en votar», puede usted ampliar esta imagen pulsando encima y enseñársela para desmontarle el timo. La democracia comienza por el cumplimiento de las leyes y normas votadas en urnas anteriores. Disfrazar de “demócrata” un vulgar golpe de Estado es cinismo.

Es una lástima que el caballero o la dama que ha depositado un comentario ofensivo hoy, 4 de octubre, a las 14:44 horas, no dejase su nombre para poder dirigirme a él/ella; ni tampoco una dirección electrónica o forma de contacto alguna. Porque le habría respondido que ese truquito cínico de fingir que criticar al nacionalismo es “atacar a los catalanes” ya está muy visto y no cuela. Afortunadamente, Cataluña es mucho más que cuatro colgaos acaudillados por dos golfos y un iluminado, con una bandera cubana tuneada y armando mucho ruido para aparentar una mayoría que no tienen.

22 de febrero de 2011

Cantinflas en Madrid

Si en una película de Mario Moreno “Cantinflas” apareciera algún ficticio país dirigido por políticos que, pese a conocer todos el mismo idioma, se obstinaran en emplear entre ellos lenguas locales y recurrieran a intérpretes para entenderse, sin duda pensaríamos que el guionista había tenido un mal día. Que algo así resulta demasiado disparatado incluso para un largometraje de corte tan cómico como los protagonizados por el recordado actor de caídos pantalones. Bien, pues exactamente eso es lo que está ocurriendo aquí.

Se materializó hace cinco semanas, ha tenido lugar ya en varias sesiones y, tras ser aprobada el 21 de julio último en la reforma del Reglamento de la Cámara Alta, viene a satisfacer una antigua reivindicación nacionalista: la utilización de catalán, vascuence y gallego en el Senado mediante auriculares con traducción simultánea.

No han faltado deficitarios neuronales que, sin entender todavía de qué va la historia, se han apresurado a elogiar la medida como si supusiese un importantísimo progreso democrático. No, esto, lo que es, es una monumental imbecilidad, la entronización del catetismo. Y otra cesión más a los separatistas. Países con un nivel democrático muy superior al nuestro, y que cuentan también con varias lenguas regionales y dialectos en su territorio, no escenifican esta clase de mamarrachadas.

Con el cumplimiento de esta exigencia avanza el nacionalismo en el objetivo que desde siempre ha tenido: laminar la convivencia y atacar cuanto nos une como nación, con especial ensañamiento en nuestro idioma común. La lengua no es para ellos herramienta de comunicación, sino signo racial diferenciador. Es el principal ariete que blanden para derribar al Estado porque, en su delirante mentalidad, identifican lengua con nación. Y encima nuestros representantes vuelven a doblegarse concediéndoles ahora esto. Nadie —y da igual el tiempo que se tomase para responder— podría citar una sola concesión que los nacionalistas hayan hecho desde la transición hasta hoy. Sencillamente, porque no ha habido ninguna. Muy al contrario, han ido inexorablemente avanzando posiciones, ganando terreno. Y los políticos nacionales que tienen enfrente, cediéndoselo. Unos, por interés, como pago por la compra de apoyos parlamentarios ocasionales; y los demás porque ingenuamente siguen creyendo que, a base de darle y darle, el monstruo separatista terminará aplacándose y encontrando definitivo acomodo en este país que tan antipático se le antoja todavía.

A cambio, los enemigos declarados de España nos lo pagan renegando diariamente de ésta y persiguiendo a quienes no somos de su cuerda. El tripartito antes y el gobierno de CiU ahora se están saltando impunemente la legalidad, desacatando las sentencias del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional. Atropellan y pisotean nuestros derechos civiles en materia lingüística. El español, por ellos considerado como una anomalía a extirpar, ha sido erradicado completamente de la educación. Y de los canales de radio y televisión de la Generalidad también. De la vida pública en general. Todo lo emanado en Cataluña de las administraciones locales está únicamente en catalán: las placas con los nombres de las calles, los letreros de autopistas y autovías (en la imagen), los indicadores de las carreteras, las señales de tráfico, los letreros exteriores e interiores de ambulatorios y hospitales, los avisos en los transportes públicos, las instrucciones de los parquímetros… Todo, absolutamente todo es ya monolingüe en esta taifa. Pero nosotros nos gastamos un dineral en ponerles traductores a los senadores secesionistas porque sí, para que les dé placer. Y porque somos así de memos.
Los separatistas son esos señores tan democráticos que como cabeza de lista electoral presentaron a un candidato, Raül Romeva, aunque a quien en realidad tenían intención de investir presidente de la Generalidad era a Artur Mas, el cual iba agazapado en la lista como número 4; y que finalmente han colocado al frente del Gobierno autonómico a alguien que el pueblo no eligió: Carles Puigdemont.

Amén de haber estado años haciéndose pasar por filólogo sin tener la correspondiente licenciatura y de alguna otra “hazaña” más, en 1999 Puigdemont cofundó la Agencia Catalana de Noticias (ACN), una empresa financiada con fondos públicos y que ha llegado a tomarnos el pelo hasta el punto que puede comprobarse en este vídeo:
Vamos a ver: parece mentira que después de tantos años elaborándolo, me sienta obligado a realizar esta aclaración. Pero diría que resulta necesaria, según deduzco del comentario de un gentil aunque confundido lector:
    ◦ Este blog no va contra los catalanes ni contra Cataluña.
    ◦ ‘Catalibán’ es una contracción de los términos ‘talibán’ y ‘catalanista’ (¡catalanista!, que no ‘catalán’).
    ◦ Por si quedase alguna duda, el blog lleva por subtítulo: “Crónicas de la yihad separatista”.
    ◦ Pero es que además dedico una sección entera, titulada ¿Qué es un catalibán?, a describirles detalladamente
      (siempre con animus iocandi, claro está). Y donde, entre otras cosas, puede leerse lo siguiente:
«Según la Necional Geographic, un catalibán es un homínido bípedo, originario de Cataluña o acomplejado por
no haber nacido allí».
A estas alturas, el nacionalismo se nutre de casi tantas personas de fuera como de dentro de Cataluña. De hecho, muy destacadas figuras públicas de dicho movimiento político ni siquiera proceden de esta región. Tal es el caso de, por ejemplo: Eduardo Reyes, presidente de Súmate (cordobés); Patrícia Gabancho, escritora y articulista (argentina); Justo Molinero, magnate de los medios de comunicación (cordobés); Muriel Casals, presidenta de Òmnium Cultural (francesa); Josep Antoni Duran i Lleida, líder de UDC (oscense); Sor Lucía Caram, religiosa y activista pro secesionista (argentina); Juan Carlos Moreno Cabrera, lingüista (madrileño); Alfons López Tena, líder de Solidaritat Catalana per la Independència (saguntino); Raül Romeva, Consejero de Asuntos Exteriores de la Generalidad y cabeza de lista de Junts pel Sí en las autonómicas del 27-S (madrileño); Marcela Topor, mujer del presidente de la Generalidad Carles Puigdemont y redactora del portal separatista en Internet Catalonia Today (rumana); Ana Surra, diputada en el Congreso por ERC (uruguaya); Matthew Tree, articulista y escritor —«Em defineixo com un independentista». Directe!cat, 28-05-2007— (londinense); Diego Arcos, secretario de la Casa de Argentina en Barcelona (argentino); Belén Murillo, representante de la ANC en Madrid (madrileña); Vicent Partal, director del panfleto Vilaweb (valenciano); Isabel-Clara Simó, escritora y ex candidata del partido separatista SI (alcoyana)... Y así podríamos seguir.