7 AÑOS DE CRÓNICAS EN ‘CATALIBANES’ 
Cada vez que alguien le argumente que la democracia «consiste en votar», puede usted ampliar esta imagen pulsando encima y enseñársela para desmontarle el timo. La democracia comienza por el cumplimiento de las leyes y normas votadas en urnas anteriores. Disfrazar de “demócrata” un vulgar golpe de Estado es cinismo.

Es una lástima que el caballero o la dama que ha depositado un comentario ofensivo hoy, 4 de octubre, a las 14:44 horas, no dejase su nombre para poder dirigirme a él/ella; ni tampoco una dirección electrónica o forma de contacto alguna. Porque le habría respondido que ese truquito cínico de fingir que criticar al nacionalismo es “atacar a los catalanes” ya está muy visto y no cuela. Afortunadamente, Cataluña es mucho más que cuatro colgaos acaudillados por dos golfos y un iluminado, con una bandera cubana tuneada y armando mucho ruido para aparentar una mayoría que no tienen.

29 de enero de 2013

Decidiendo

Para comprender la mentalidad separatista, algo no logrado aún por ningún Gobierno de la nación, resulta imprescindible partir de la base de que es un movimiento profundamente cínico. De un cinismo inmenso, descomunal, sin parangón. Que ha encontrado en la mentira y en la manipulación sus armas preferidas.

Especialidad suya es vestir con palabras biensonantes cosas ilegales y antidemocráticas. Por ejemplo, a la imposición del catalán la denominan normalización lingüística ―quienes en Cataluña nos resistimos a dejar de hablar habitualmente en español debemos de ser, por tanto, “anormales”―; al soborno institucionalizado de la prensa lo bautizan con cada golpe de subvención como ayudas al catalán, o protección de una lengua minoritaria también; y tomar de la legalidad sólo aquello que les conviene mientras desacatan el resto recibe de boca de ellos el eufemístico nombre de soberanismo.


Entre la infantilidad y el golpismo, tapan el
retrato del Rey en la toma de posesión de
Artur Mas como presidente autonómico
el 24 de diciembre de 2012
Su más reciente timo en marcha, lo último con lo cual están retorciendo la semántica, es el tan cacareado dret a decidir (‘derecho a decidir’), un eslogan repleto de connotaciones positivas que hábilmente esgrimen para confundir a los incautos y acomplejar a los constitucionalistas. Porque ¿quién sería capaz de oponerse a que el pueblo resuelva sobre cualquier asunto en libertad, quién? ¿Un malvado, un incivilizado, un monstruo? ¿Alguien con profunda aversión hacia la democracia? ¿Quién? Pues, para empezar, ellos. Que con tan artero truco pretenden hurtarnos nuestra soberanía a todos los españoles en cuestiones fundamentales como un cambio en nuestro modelo de Estado, o la modificación de las fronteras de España asociada al desgajamiento de una parte. Además de aspirar a quedarse con infraestructuras pagadas por todos.

Con su concepción totalitaria y su nacionalismo exacerbado, serían precisamente los separatistas los primeros en impedir violentamente que cualquier pueblo, ciudad o comarca actual optase por segregarse de Cataluña. Es decir, que ni ellos mismos se creen esa patraña del derecho a decidir. Es el obsceno montaje de quienes se han anexionado virtualmente las Baleares, Valencia, parte de Murcia y la franja oriental aragonesa dentro del delirio imperialista de los Països Catalans sin escuchar la decisión de sus habitantes.

Pero la argucia funciona y, cuando no están llevándose el dinero a Suiza o Liechtenstein, andan envalentonados los del cártel reclamando a gritos un referéndum de autodeterminación bajo esa tramposa envoltura. Porque existe ya una mayoría social en Cataluña favorable a la secesión según algunas encuestas y cuentan con ganarlo. Decía el rey Balduino que bastan veinte segundos de guerra para destruir a un hombre, pero se necesita veinte largos años de paz para crearlo. Pues bien, han sido muchos más de treinta los años de adoctrinamiento nacionalista, en las escuelas y a través de los medios de comunicación controlados por la Generalidad ―prácticamente todos―, que han producido varias generaciones de hombres y mujeres fanatizados en el pensamiento único y dispuestos para la batalla. Ahora es el tiempo de los frutos.

Engaños aparte, la verdad es que la facultad decisoria existe desde muchísimo antes de que los separatistas la invocasen espuriamente mediante su perversión del lenguaje: Artur Mas está decidido a sublevarse, y todos los días decide recortar en sanidad y educación para seguir tirando dinero en su costosísimo andamiaje identitario; y los votantes, por su parte, han decidido poner al frente de la Autonomía a unos maleantes. Por eso ésta es una sociedad enferma.
Los separatistas son esos señores tan democráticos que como cabeza de lista electoral presentaron a un candidato, Raül Romeva, aunque a quien en realidad tenían intención de investir presidente de la Generalidad era a Artur Mas, el cual iba agazapado en la lista como número 4; y que finalmente han colocado al frente del Gobierno autonómico a alguien que el pueblo no eligió: Carles Puigdemont.

Amén de haber estado años haciéndose pasar por filólogo sin tener la correspondiente licenciatura y de alguna otra “hazaña” más, en 1999 Puigdemont cofundó la Agencia Catalana de Noticias (ACN), una empresa financiada con fondos públicos y que ha llegado a tomarnos el pelo hasta el punto que puede comprobarse en este vídeo:
Vamos a ver: parece mentira que después de tantos años elaborándolo, me sienta obligado a realizar esta aclaración. Pero diría que resulta necesaria, según deduzco del comentario de un gentil aunque confundido lector:
    ◦ Este blog no va contra los catalanes ni contra Cataluña.
    ◦ ‘Catalibán’ es una contracción de los términos ‘talibán’ y ‘catalanista’ (¡catalanista!, que no ‘catalán’).
    ◦ Por si quedase alguna duda, el blog lleva por subtítulo: “Crónicas de la yihad separatista”.
    ◦ Pero es que además dedico una sección entera, titulada ¿Qué es un catalibán?, a describirles detalladamente
      (siempre con animus iocandi, claro está). Y donde, entre otras cosas, puede leerse lo siguiente:
«Según la Necional Geographic, un catalibán es un homínido bípedo, originario de Cataluña o acomplejado por
no haber nacido allí».
A estas alturas, el nacionalismo se nutre de casi tantas personas de fuera como de dentro de Cataluña. De hecho, muy destacadas figuras públicas de dicho movimiento político ni siquiera proceden de esta región. Tal es el caso de, por ejemplo: Eduardo Reyes, presidente de Súmate (cordobés); Patrícia Gabancho, escritora y articulista (argentina); Justo Molinero, magnate de los medios de comunicación (cordobés); Muriel Casals, presidenta de Òmnium Cultural (francesa); Josep Antoni Duran i Lleida, líder de UDC (oscense); Sor Lucía Caram, religiosa y activista pro secesionista (argentina); Juan Carlos Moreno Cabrera, lingüista (madrileño); Alfons López Tena, líder de Solidaritat Catalana per la Independència (saguntino); Raül Romeva, Consejero de Asuntos Exteriores de la Generalidad y cabeza de lista de Junts pel Sí en las autonómicas del 27-S (madrileño); Marcela Topor, mujer del presidente de la Generalidad Carles Puigdemont y redactora del portal separatista en Internet Catalonia Today (rumana); Ana Surra, diputada en el Congreso por ERC (uruguaya); Matthew Tree, articulista y escritor —«Em defineixo com un independentista». Directe!cat, 28-05-2007— (londinense); Diego Arcos, secretario de la Casa de Argentina en Barcelona (argentino); Belén Murillo, representante de la ANC en Madrid (madrileña); Vicent Partal, director del panfleto Vilaweb (valenciano); Isabel-Clara Simó, escritora y ex candidata del partido separatista SI (alcoyana)... Y así podríamos seguir.