13 AÑOS DE CRÓNICAS EN ‘CATALIBANES’ 
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6 de noviembre de 2013

‘Cataluña hispana’, nuevo libro de Javier Barraycoa

Prólogo de la obra:
«¿Sabía que la primera capital de la España unificada por los godos fue Barcelona? ¿O que la Marca hispánica ya reunía condados navarros, aragoneses y catalanes, prefigurando la reunificación de España? ¿Conocía que la Barcelona de 1714 estuvo defendida también por un Tercio de castellanos y que Felipe V, tras la Guerra de sucesión, constituyó un cuerpo para su protección personal dirigido por catalanes?
»¿Sabía que en Barcelona, cuando nadie conocía la sardana, el baile más popular era el de San Isidro, en memoria del patrono madrileño? ¿O que hasta la llegada del catalanismo, a ningún catalán se le ocurrió poner el nombre de Jordi a sus hijos? ¿Y que el Monasterio de Montserrat tuvo monjes castellanos durante cuatro siglos y dependía de la comunidad benedictina de Valladolid?
»¿Alguien le habló de cuando el Himno de España sí tuvo letra oficial y que fue compuesta por un catalán? ¿Y que el origen de los “Castellers” no fue catalán sino valenciano? ¿O que en el diccionario de lengua española hay más de mil vocablos de origen catalán? ¿Sabía que los catalanes participaron en todas las grandes gestas militares del imperio español, como en la crucial batalla de Lepanto?
»Este libro descubre infinidad de historias que demuestran la verdadera esencia hispánica de Cataluña y desvela la mitología y las miserias intelectuales del nacionalismo catalanista. El nacionalismo ha sido el verdadero “descatalanizador” de Cataluña queriendo privarle violentamente de su naturaleza hispana. Sin Hispanidad no existiría Cataluña, sin Cataluña no podrá existir la Hispanidad».

El profesor Barraycoa regresa con
más datos históricos ocultados o
poco conocidos, en este nuevo
libro de 300 páginas
Reseña de Alfonso Carlos Amaritriain, publicada en el diario Ya, el 4 de noviembre de 2013:
«Llega a nuestras manos un nuevo libro de Javier Barraycoa dedicado al tema catalán. Su anterior obra Historias Ocultadas del Nacionalismo Catalán, (LibrosLibres 2011), fue un impacto editorial por varios motivos. Por un lado, por el éxito de ventas, pero por otro ―y más importante― es que por fin veía la luz un libro que presentaba cara a la mitología nacionalista, pero de una forma muy peculiar. No era un libro de queja y crítica fácil, ni tampoco era un pesado volumen de historia, ilegible y fatigoso. Por el contrario, el libro articulaba ―a través de múltiples historias y anécdotas― un mosaico de las falsedades del nacionalismo, de sus contradicciones y miserias. De forma muy entretenida, pero con rigor e infinidad de datos, el nacionalismo catalán quedaba contundentemente desnudado.
»Ahora aparece Cataluña Hispana (LibrosLibres, 2013), con el contundente y largo subtítulo Historias sorprendentes de la españolidad de Cataluña y el fraude del nacionalismo. Es evidente que el momento es más que oportuno. En medio de una deriva nacionalista y una crisis institucional que va a enturbiar terriblemente las relaciones entre Cataluña y el resto de España, hacía falta que alguien expusiera verdades históricas que permitan entender qué es verdaderamente Cataluña. La tesis del libro es sencilla y contundente: la catalanidad es una concreción particular de la Hispanidad. El nacionalismo catalanista ha “descatalanizado” la verdadera Cataluña para convertirla en una caricatura de sí misma. Por el contrario, al leer Cataluña Hispana de Barraycoa uno se reconcilia consigo mismo, pues vuelve a admirar lo que es Cataluña y se siente orgulloso de lo que ha representado para la Hispanidad.
»El texto se estructura a base de pequeñas historias que se entrelazan en una linealidad histórica que va desde la hispanidad de la romanización, pasando por el reino visigodo, la reconquista, la participación en la Monarquía hispánica y el Imperio, la lucha contra la modernidad que atentaba contra la esencia tradicional de Cataluña y, por último, cómo la aparición del nacionalismo aboca a la Cataluña hispana al abismo y la pérdida de su identidad y posiblemente su desaparición.
»El lector descubrirá infinidad de datos históricos que le permitirán ver la historia de España de una forma totalmente nueva y sorprendente. Desde las referencias bíblicas a España, pasando por la proclamación de Barcelona como la primera capital del Reino visigodo de España, el título del Arzobispado de Tarragona como Primado de las Españas, el papel de los condes de Barcelona y sus matrimonios con estirpes castellanas, la verdadera composición étnica de los almogávares, la participación catalana en las grandes gestas de la monarquía hispana, como Lepanto o la conquista de América, etc. Incluso afloran grandes curiosidades desconocidas para el gran público tal y como la formación, por parte de Felipe V, de su guardia de corps (Los Granaderos reales) con la nobleza catalana; o como las letras oficiales del Himno de España fueron compuestas por un catalán, o cómo los catalanes tenían una profunda devoción al madrileño San Isidro labrador.
»La última parte del libro, nos descubre una contradicción: por una banda la eclosión españolista que vivió Cataluña en el siglo XIX y, por otra, la aparición el catalanismo. El análisis del origen del catalanismo que nos ofrece este texto es insustituible. Se aborda su emergencia desde su versión más “sacralizada”, como una nueva religión, promovida especialmente por un clero que queriendo imitar la tradición, no hizo más que traicionarla. De una forma clarividente van rastreándose las miserias del nacionalismo, sus odios y auto-odios. Ningún personaje fue más odiado por los catalanistas que el propio Companys. Para demostrarlo el autor sólo tiene que recurrir a los testimonios de los nacionalistas de la época en la que ellos mismos se retrataban y destripaban. El libro acaba con una advertencia y una esperanza. Si bien el nacionalismo está matando los restos de la verdadera Cataluña, también es cierto que tenemos una historia que nos permite redescubrir las grandezas de Cataluña y su sentir plenamente hispano.
»La moraleja de esta entretenidísima y apasionante lectura es que si desde el resto de España se desprecia Cataluña, estamos despreciando a España; y si desde Cataluña se desprecia al resto de España, es que estamos despreciando Cataluña. La política del odio, que han practicado los nacionalistas como casi una secta religiosa, debe ser sustituida por una comprensión de nuestra común historia y de un amor mutuo. En definitiva, este es un libro indispensable para cualquier catalán y cualquier español.
Entrevistas al autor:

11 de diciembre de 2011

Manual del buen catalibán

Hará un par de inviernos, leí un recomendable libro sobre los mercados de valores escrito por el analista financiero y ex comandante del Ejército José Antonio Fernández Hódar, que se titula Manual del buen bolsista. Bueno, pues esto que viene a continuación es algo parecido, pero en versión “paleto”: un compendio de comportamientos que ningún nacionalista de pro debería dejar de cumplir. La lista se abre con este encabezamiento:
«Un camino para avanzar hacia la normalización social y política».
Es decir, que la situación de Cataluña es “anormal”. El descriptivo subtítulo tampoco hay que perdérselo:
«Pequeñas acciones cívicas y sociales que debemos hacer todos los catalanes conscientes para defendernos».
Desconocemos de qué tienen que “defenderse”. Pero como ellos viven en otra dimensión, plagada de invasiones castellanas, expolios, agravios históricos y monstruos imaginarios varios, es muy probable que nunca lleguemos a enterarnos. La suya es una realidad paralela a la nuestra, en la que se debaten librando febril batalla contra molinos de viento un día sí y al siguiente, lo mismo. El documento en cuestión lleva varios años circulando en ambientes fanáticos y por Internet. Ha sido bautizado con el nombre de Fórmula de Girona, y dicta lo siguiente:
«Entorno lingüístico:
1. Hablar catalán con todos, aunque no lo entiendan mucho, y hacer que nuestra lengua sea necesaria para vivir en los Países Catalanes. No cambiar jamás de lengua.
2. Animar a los inmigrantes a hablar en catalán y a integrase haciendo que dejen pronto de ser unos forasteros. Son parte también del futuro de nuestro país.
3. No entrar en tiendas que tengan el rótulo en español, o bien reclamar la lengua propia.
4. Reclamar el uso del catalán en todos sitios: actas notariales, menús de restaurantes, propaganda recibida, estanterías y carteles guía de los supermercados y establecimientos, etc.
5. No pagar facturas, recibos, letras de cambio, tickets de caja, etc. en lengua española si se han reclamado antes en catalán, con el argumento “cada lengua en su país”.
6. Mejorar el dominio de la lengua leyendo prensa, libros y acudiendo al teatro y al cine en catalán.
7. Suscribirse a diarios y revistas catalanas como El Punt, Avui, Serra d'Or, El Temps, L'Avenç, Sàpiens, etc., y Cavall Fort y Tretzevents para los niños.
8. Cambiar los nombres castellanos en el Registro Civil y en el DNI español. Resulta vergonzoso que un Joan sea Juan; una Caterina sea una Catalina; un Jordi, Jorge; o una Roser, Rosario.
9. Catalanizar los apellidos españolizados por la ignorancia y el centrismo de hace siglos. Por ejemplo: Castañer, Alsina, Carreras, Suñer, etc. Mejor con el acuerdo previo de familiares y parientes.
10. Conectar exclusivamente con cadenas de radio y TV catalanas. Nos mejoran el habla».
En el ámbito económico manda hacer:
«1. Denunciar y combatir, de palabra y por escrito, el expolio fiscal que padece Cataluña. Nos empobrece y es el más injusto de Europa, según manifiestan los economistas.
2. Comprar artículos de producción catalana o de los Países Catalanes, y dar preferencia a los etiquetados en catalán. La buena marcha económica nos beneficia a todos.
3. Retirar las cuentas de los bancos españoles, que, si bien hacen un servicio, se llevan lejos los beneficios; hacerse cliente de cajas y bancos catalanes, que incrementan la riqueza del país y realizan Obra Social».

Publicidad de un modelo de ficticio carné de
identidad de los Países Catalanes a la venta
Para el capítulo denominado «entorno cívico», el último, reserva estas otras edificantes actuaciones:
«1. Hacerse el DNI catalán, utilizarlo siempre. No sacar nunca el carné español. Si nos piden otro documento, hay que identificarse con el carné de conducir.
2. Propagar el DNI catalán entre familiares, amigos y compañeros de trabajo. Debemos lograr que lo tenga y lo utilice entre el 25 % y el 40 % de la población. Por el momento, sólo tenemos una identidad: la propia.
3. Pegar el adhesivo CAT en las placas de matrícula de los vehículos. No podemos dimitir de lo que somos.
4. Ingresar en asociaciones de probada catalanidad, como por ejemplo: Òmnium Cultural, Noves Bases de Manresa, Amics de Joan Ballester, Plataforma per la Llengua, etc., y propagarlas.
5. Presionar a los políticos y a los ayuntamientos para que cambien los nombres de las calles y plazas que resultan no idóneos, o incluso ofensivos, para la catalanidad.
6. Antes de votar en las elecciones, considerar a fondo qué políticos y partidos defenderán siempre los intereses de los Países Catalanes, y cuáles son claramente sucursales del españolismo.
7. En viajes turísticos y de vacaciones, dar preferencia a poblaciones y comarcas de los Países Catalanes. Es muy conveniente conocer bien el propio país.
8. Colocar un banderín de las cuatro barras en vuestra mesa del despacho y en un lugar de honor de vuestro domicilio. En las fiestas de Sant Jordi y el 11 de septiembre, honrar el hogar y las oficinas colgando la bandera en balcones y ventanas.
9. Al franquear las cartas, pegar boca abajo el sello de Juan Carlos de Borbón, que dijo que la lengua española jamás había sido impuesta.
10. Fomentar el baile de la sardana, los castillos humanos, y otras tradiciones y costumbres que honran a nuestra cultura. Apoyar a las asociaciones que las fomentan.
11. Reclamar, de palabra y por escrito, la devolución de los “Papeles de Salamanca” robados a Cataluña en 1939 y retenidos “por derecho de conquista”. Los actos de guerra deben corregirse para que haya paz.
12. Enviar protestas escritas, o por otros medios, a los políticos, periodistas y prensa escrita que se refieran al gobierno español como gobierno central. Nuestro gobierno central es el de la Generalidad.
13. Combatir políticamente para que Cataluña pueda tener selecciones deportivas nacionales.
14. Memorizar y hacer que los niños memoricen poesías patrióticas catalanas.
15. En todos los sitios donde sea apropiado y conveniente, poner el rótulo Can Felip [‘Casa Felipe’, en alusión al Borbón que se alzó con el trono de España tras la Guerra de Sucesión: el rey Felipe V] en el WC».
Escalofriante. La radiografía de la paranoia. Una lectura que es puro descenso hacia los confines del catetismo psicopatológico.