7 AÑOS DE CRÓNICAS EN ‘CATALIBANES’ 
Cada vez que alguien le argumente que la democracia «consiste en votar», puede usted ampliar esta imagen pulsando encima y enseñársela para desmontarle el timo. La democracia comienza por el cumplimiento de las leyes y normas votadas en urnas anteriores. Disfrazar de “demócrata” un vulgar golpe de Estado es cinismo.

Es una lástima que el caballero o la dama que ha depositado un comentario ofensivo hoy, 4 de octubre, a las 14:44 horas, no dejase su nombre para poder dirigirme a él/ella; ni tampoco una dirección electrónica o forma de contacto alguna. Porque le habría respondido que ese truquito cínico de fingir que criticar al nacionalismo es “atacar a los catalanes” ya está muy visto y no cuela. Afortunadamente, Cataluña es mucho más que cuatro colgaos acaudillados por dos golfos y un iluminado, con una bandera cubana tuneada y armando mucho ruido para aparentar una mayoría que no tienen.

26 de noviembre de 2010

¡Que vuelven los del 3%!

Algunas personas con no pocas dosis de candidez creen que si esta vez Convergència i Unió consigue formar gobierno tras las elecciones autonómicas, la situación de las libertades en Cataluña mejorará. Craso error. Sus formas son algo menos zafias que las del tripartito, eso es cierto. Pero sigue siendo una candidatura nacionalista. Y, dejemos de engañarnos, no existe el nacionalismo moderado. El nacionalismo responde a una única mentalidad y persigue un solo fin: la secesión. Indiferentemente de bajo qué siglas se presente y de cuánto se haya propuesto exprimir al resto de España antes de la ruptura.

Lo que nos trae CiU es todavía más liberticidio y persecución lingüística servidos en vistoso estuche por un vendedor de aspiradoras a domicilio que se llama Artur. Por uno con corbata de seda y sonrisa falsa. Más falsa que las cuentas del Palau y de Banca Catalana juntas. Casi tanto como la estructura del túnel de El Carmelo.

Totalitarismos como erradicar el español de las escuelas (la célebre inmersió; Ley 7/1983, de 18 de abril, de normalización lingüística en Cataluña), exigir cuotas de emisión en catalán para la concesión de frecuencias de radio y televisión, y las multas por no rotular en la lengua de Lluís Prenafeta (Ley 1/1998, de 7 de enero, de Política Lingüística) los instauró el pujolismo. Que también tejió el vasto entramado de medios periodísticos domesticados mediante generoso subvencioneo, el célebre “pesebre”. Lo que han hecho los gobiernos posteriores de los dos tripartitos es continuar la aplicación de esas leyes y directrices. Con enorme celo, desde luego.

Además, esta CiU no es ni mucho menos la misma que la de antes. Aquélla jugaba a la ambigüedad, a amagar y no dar, al sí pero no, al quizás aunque tal vez... Eso pasó a la historia. Actualmente, la formación se ha definido ya como abiertamente separatista. Cuelga banderas secesionistas (estelades) en sus sedes, y las ondea en sus mítines y en el spot de su campaña. Oriol Pujol, el hijo del Molt Honorable expresident —el biológico, se entiende; pues el hijo ideológico es y será siempre don Artur—, chilló a favor de la independencia en la manifestación del 10 de julio («yo, personalmente, la quiero», anunciaba la criatura ante los micrófonos de Catalunya Ràdio). Esa misma independencia por la que Mas viene diciendo en los últimos meses que votaría afirmativamente en un referéndum. Y fue la Convergència de ambos la que presionó a la Entidad Metropolitana del Transporte para que multase a quienes festejaron nuestro triunfo en el Mundial de Sudáfrica colgando muy irritantes banderitas españolas en sus taxis.

En el debate televisado el domingo 21 por TV3, Artur Mas hizo el mejor resumen posible de su doctrina e intenciones en tan sólo una frase que dirigió a dos de sus oponentes (y que es como para salir corriendo a pedir asilo político en alguna dictadura africana):
«Miren si este país es tolerante que ustedes vienen a la televisión nacional de Cataluña y hablan en castellano, y no pasa nada».
Qué gran corazón el suyo. Cuán indulgente. Ésa es la auténtica faz de nuestra realidad aquí en la región, que quienes no somos nacionalistas y encima nos expresamos en tan antipático idioma, somos simplemente “tolerados”. Y durante el periodo electoral nada más, que nadie se ilusione. Mientras nos piden el voto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los separatistas son esos señores tan democráticos que como cabeza de lista electoral presentaron a un candidato, Raül Romeva, aunque a quien en realidad tenían intención de investir presidente de la Generalidad era a Artur Mas, el cual iba agazapado en la lista como número 4; y que finalmente han colocado al frente del Gobierno autonómico a alguien que el pueblo no eligió: Carles Puigdemont.

Amén de haber estado años haciéndose pasar por filólogo sin tener la correspondiente licenciatura y de alguna otra “hazaña” más, en 1999 Puigdemont cofundó la Agencia Catalana de Noticias (ACN), una empresa financiada con fondos públicos y que ha llegado a tomarnos el pelo hasta el punto que puede comprobarse en este vídeo:
Vamos a ver: parece mentira que después de tantos años elaborándolo, me sienta obligado a realizar esta aclaración. Pero diría que resulta necesaria, según deduzco del comentario de un gentil aunque confundido lector:
    ◦ Este blog no va contra los catalanes ni contra Cataluña.
    ◦ ‘Catalibán’ es una contracción de los términos ‘talibán’ y ‘catalanista’ (¡catalanista!, que no ‘catalán’).
    ◦ Por si quedase alguna duda, el blog lleva por subtítulo: “Crónicas de la yihad separatista”.
    ◦ Pero es que además dedico una sección entera, titulada ¿Qué es un catalibán?, a describirles detalladamente
      (siempre con animus iocandi, claro está). Y donde, entre otras cosas, puede leerse lo siguiente:
«Según la Necional Geographic, un catalibán es un homínido bípedo, originario de Cataluña o acomplejado por
no haber nacido allí».
A estas alturas, el nacionalismo se nutre de casi tantas personas de fuera como de dentro de Cataluña. De hecho, muy destacadas figuras públicas de dicho movimiento político ni siquiera proceden de esta región. Tal es el caso de, por ejemplo: Eduardo Reyes, presidente de Súmate (cordobés); Patrícia Gabancho, escritora y articulista (argentina); Justo Molinero, magnate de los medios de comunicación (cordobés); Muriel Casals, presidenta de Òmnium Cultural (francesa); Josep Antoni Duran i Lleida, líder de UDC (oscense); Sor Lucía Caram, religiosa y activista pro secesionista (argentina); Juan Carlos Moreno Cabrera, lingüista (madrileño); Alfons López Tena, líder de Solidaritat Catalana per la Independència (saguntino); Raül Romeva, Consejero de Asuntos Exteriores de la Generalidad y cabeza de lista de Junts pel Sí en las autonómicas del 27-S (madrileño); Marcela Topor, mujer del presidente de la Generalidad Carles Puigdemont y redactora del portal separatista en Internet Catalonia Today (rumana); Ana Surra, diputada en el Congreso por ERC (uruguaya); Matthew Tree, articulista y escritor —«Em defineixo com un independentista». Directe!cat, 28-05-2007— (londinense); Diego Arcos, secretario de la Casa de Argentina en Barcelona (argentino); Belén Murillo, representante de la ANC en Madrid (madrileña); Vicent Partal, director del panfleto Vilaweb (valenciano); Isabel-Clara Simó, escritora y ex candidata del partido separatista SI (alcoyana)... Y así podríamos seguir.