7 AÑOS DE CRÓNICAS EN ‘CATALIBANES’ 
Cada vez que alguien le argumente que la democracia «consiste en votar», puede usted ampliar esta imagen pulsando encima y enseñársela para desmontarle el timo. La democracia comienza por el cumplimiento de las leyes y normas votadas en urnas anteriores. Disfrazar de “demócrata” un vulgar golpe de Estado es cinismo.

Es una lástima que el caballero o la dama que ha depositado un comentario ofensivo hoy, 4 de octubre, a las 14:44 horas, no dejase su nombre para poder dirigirme a él/ella; ni tampoco una dirección electrónica o forma de contacto alguna. Porque le habría respondido que ese truquito cínico de fingir que criticar al nacionalismo es “atacar a los catalanes” ya está muy visto y no cuela. Afortunadamente, Cataluña es mucho más que cuatro colgaos acaudillados por dos golfos y un iluminado, con una bandera cubana tuneada y armando mucho ruido para aparentar una mayoría que no tienen.

10 de marzo de 2014

Arthur More

Que a la Generalidad la «internacionalización del conflicto» (expresión copiada del lenguaje de ETA) no le está saliendo como esperaba es algo estruendosamente notorio, por mucho que se esfuercen en disfrazarlo. La mayoría de los líderes europeos han ignorado la misiva enviada el pasado diciembre donde, en un inglés de menú de chiringuito de playa para guiris, el mandamás de la taifa catalana les pedía colaboración en el golpe de Estado que planea dar. Angela Merkel y David Cameron evitaron pronunciarse, mientras que François Hollande se desentendió a través de un portavoz de la embajada francesa en Madrid (no obstante, el fin último de la carta en realidad no era otro que el de incomodar a Rajoy ante sus homólogos para forzarle a negociar).

Apenas uno de los principales dirigentes, Durão Barroso, exhibió la cortesía de despacharle una respuesta. Y fue muy concisa, de tan solo tres párrafos, con los cuales el presidente de la Comisión Europea (CE) aludió al carácter interno del asunto y recordaba contundentemente a Mas las consecuencias que la legislación comunitaria prevé para los territorios secesionados de un Estado miembro de la UE.


Ante el rechazo de los mandatarios rusos, que
declinaron recibirle, Artur Mas se conformó
con fotografiarse a lo Doctor Zhivago en la
Plaza Roja de Moscú y regresó
Tremendo escozor ha provocado otro reciente —y poco divulgado— capítulo del patético periplo internacional: los escoceses, que ya habían rechazado jugar contra la selección catalana de fútbol el pasado 30 de diciembre (lugar que finalmente fue ocupado por una representación de Cabo Verde), se han negado también a disputar un partido en 2014. Buscaban los estelados presentar ese enfrentamiento deportivo como un festivo preludio de sus respectivos referéndums separatistas: el de Escocia, y el ilegalmente convocado aquí para el 9 de noviembre por CiU. Pero los paisanos de William Wallace han culminado su desprecio argumentando que dicho encuentro no aportaría nada al currículum de su selección porque Cataluña no es miembro de la FIFA ni de la UEFA.

Este 2 de marzo, el periódico portugués Público sacó un artículo muy gráficamente titulado «Mitos tóxicos del nacionalismo catalán», donde se demuestra lo bien que ya han calado a esta gente por ahí fuera.

La pieza periodística arranca con el evento recientemente organizado por la incipiente diplomacia catalana (Diplocat) en la Facultad de Derecho de la Universidad de Lisboa y que el autor, Jorge Almeida Fernandes, define como un nuevo acto de «propaganda» en «la batalla por la opinión pública». El Consejero de la Generalidad Francesc Homs, junto con Francesc Vendrell, ex miembro del cuerpo diplomático de la ONU y venturoso poseedor de la Cruz de Sant Jordi, se empeñaron en explicar a los lusos su proceso rupturista, así como los supuestos «derechos históricos» que les asisten.

Almeida Fernandes alerta sobre la utilización que de la fecha del 11 de septiembre, «día místico», realizará el Ejecutivo autonómico para plantear un pulso al Gobierno mediante una gran movilización en la Diada, dentro de «un clima de máxima exaltación nacional». Y subraya «el intento de “reinvención de la historia” por el nacionalismo catalán»:
«Hay dos cuestiones fundamentales. La primera es una alucinación: la idea de que Cataluña fue un Estado soberano durante 700 años. Para ello borra la existencia del Reino de Aragón, del cual Cataluña formaba parte. La Corona de Aragón se transmuta en “Corona Catalano-aragonesa”».
Y prosigue:
«La segunda es la tesis de los “300 años de expolio” de España a Cataluña desde 1714, expolio que todavía hoy continúa. Lo que los nacionalistas no explican es por qué, en estos 300 años, Cataluña se ha convertido en la región más rica y dinámica de España».
Entre las múltiples iniciativas separatistas planteadas —que van desde una marcha por 52 municipios que fueron escenario de la Guerra de Sucesión, hasta el lanzamiento de un videojuego infantil—, el artículo menciona el simposio España contra Cataluña, celebrado por la Generalidad en noviembre:
«Decenas de historiadores criticaron el simposio. Ricardo Garcia Cárcel, de la Universidad Autónoma de Barcelona y experto en los siglos XVII y XVIII, denunció el título —“históricamente indefendible, absurdo y poco científico”— y la manipulación nacionalista “impulsada por pseudohistoriadores que montan un discurso al servicio de una causa”.
»El británico John Elliott, historiador de Cataluña y del Imperio español, resume: “Es un disparate”. Y añadió: “Una sociedad necesita de sus mitos, pero esos mitos condicionan y entorpecen la auténtica investigación hasta el punto de que un pueblo se encierra en sí mismo y adopta una postura victimista, culpando a los demás de sus desgracias”».
Tras lo cual, trae a la memoria el lamentable episodio relatado por este en una entrevista:
«Los jóvenes catalanes aprenden una Historia falsa. Quedé sorprendió al encontrarme, en una universidad catalana, con un joven estudiante de Historia convencido de que la Guerra Civil [1936-1939] había sido un conflicto entre España y Cataluña».
Por su parte, el sociólogo Enrique Gil Calvo, de la Universidad Complutense de Madrid, se pregunta cómo es posible que «el pueblo más culto, moderno e ilustrado de la Península Ibérica» haya experimentado una «irracional regresión» hacia «un nacionalismo étnico, victimista y antiespañol». Y califica las causas como «enigmas culturales perturbadores».

El lúcido analista del diario lisboeta concluye:
«La victimización produce nacionalismos infelices que inventan un enemigo para poder sobrevivir».

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Los separatistas son esos señores tan democráticos que como cabeza de lista electoral presentaron a un candidato, Raül Romeva, aunque a quien en realidad tenían intención de investir presidente de la Generalidad era a Artur Mas, el cual iba agazapado en la lista como número 4; y que finalmente han colocado al frente del Gobierno autonómico a alguien que el pueblo no eligió: Carles Puigdemont.

Amén de haber estado años haciéndose pasar por filólogo sin tener la correspondiente licenciatura y de alguna otra “hazaña” más, en 1999 Puigdemont cofundó la Agencia Catalana de Noticias (ACN), una empresa financiada con fondos públicos y que ha llegado a tomarnos el pelo hasta el punto que puede comprobarse en este vídeo:
Vamos a ver: parece mentira que después de tantos años elaborándolo, me sienta obligado a realizar esta aclaración. Pero diría que resulta necesaria, según deduzco del comentario de un gentil aunque confundido lector:
    ◦ Este blog no va contra los catalanes ni contra Cataluña.
    ◦ ‘Catalibán’ es una contracción de los términos ‘talibán’ y ‘catalanista’ (¡catalanista!, que no ‘catalán’).
    ◦ Por si quedase alguna duda, el blog lleva por subtítulo: “Crónicas de la yihad separatista”.
    ◦ Pero es que además dedico una sección entera, titulada ¿Qué es un catalibán?, a describirles detalladamente
      (siempre con animus iocandi, claro está). Y donde, entre otras cosas, puede leerse lo siguiente:
«Según la Necional Geographic, un catalibán es un homínido bípedo, originario de Cataluña o acomplejado por
no haber nacido allí».
A estas alturas, el nacionalismo se nutre de casi tantas personas de fuera como de dentro de Cataluña. De hecho, muy destacadas figuras públicas de dicho movimiento político ni siquiera proceden de esta región. Tal es el caso de, por ejemplo: Eduardo Reyes, presidente de Súmate (cordobés); Patrícia Gabancho, escritora y articulista (argentina); Justo Molinero, magnate de los medios de comunicación (cordobés); Muriel Casals, presidenta de Òmnium Cultural (francesa); Josep Antoni Duran i Lleida, líder de UDC (oscense); Sor Lucía Caram, religiosa y activista pro secesionista (argentina); Juan Carlos Moreno Cabrera, lingüista (madrileño); Alfons López Tena, líder de Solidaritat Catalana per la Independència (saguntino); Raül Romeva, Consejero de Asuntos Exteriores de la Generalidad y cabeza de lista de Junts pel Sí en las autonómicas del 27-S (madrileño); Marcela Topor, mujer del presidente de la Generalidad Carles Puigdemont y redactora del portal separatista en Internet Catalonia Today (rumana); Ana Surra, diputada en el Congreso por ERC (uruguaya); Matthew Tree, articulista y escritor —«Em defineixo com un independentista». Directe!cat, 28-05-2007— (londinense); Diego Arcos, secretario de la Casa de Argentina en Barcelona (argentino); Belén Murillo, representante de la ANC en Madrid (madrileña); Vicent Partal, director del panfleto Vilaweb (valenciano); Isabel-Clara Simó, escritora y ex candidata del partido separatista SI (alcoyana)... Y así podríamos seguir.