13 AÑOS DE CRÓNICAS EN ‘CATALIBANES’ 
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14 de marzo de 2016

Mintiendo

En un país donde el caprichoso destino ha querido que una ministra de Sanidad se apellidase Mato y que una saga de prósperos banqueros comparta el nombre de familia Botín, surge alguien que hace honor a su apellido: Gabriel Rufián.

El pasado día 4, en la segunda sesión del debate de investidura de Pedro Sánchez, se estrenó en el Congreso de los Diputados con su primer discurso: dio vergüenza ajena. Nadie le había avisado de que ese estilo enfático y parsimonioso que emplea no hace sino subrayar su inanidad. Y su incultura, porque lo cierto es que acuchilló el idioma a placer:
«Uséase» (minuto 2:24 del vídeo).
«Una gente que nos nega ser». (min. 3:47).
«Espero que sea tan benóvelo como con el señor Rajoy» (min. 8:31; en un rifirrafe con el presidente de la Cámara Baja, Patxi López, por haber sobrepasado su tiempo).
Teniendo en cuenta que a un Parlamento se va a parlamentar, a hablar, enviarle a él (número 1 en la lista electoral de ERC por Barcelona), a su compañero de partido Joan Tardà (Ramón de España le llama sarcásticamente «el hombre jabalí»), y al diputado de Democràcia i Llibertat Francesc Homs, con las dramáticas deficiencias expresivas que arrastra («La posición oficial que hay por parte de la Unión Europea es que mientras no se plantee, por parte de un Estado miembro, qué se hace en una circunstancia como esta en el caso que se produjera... produciera, perdón... pues no se va a emitir opinión. Esta es la posición oficial de la Unión Europea. Con lo cual, ya se verá. ¡Tántas cosas se han resuelto! Fíjense un dato: si fuera por los Tratados, España no habría sido rescatada, porque se ha incumplierto todo»; 6 de febrero de 2014, en la La Mañana de COPE), no deja de constituir una falta de respeto a la nacion. Probablemente intencionada. Aunque lo peor es que Rufián encima se dedica en Twitter a afearles pedantemente sus errores ortográficos a otros usuarios de la red social: en concreto, a uno que había colocado mal una tilde en una palabra.

Pero es que además los apenas nueve minutos de duración de su bochornosa intervención rebosan embustes:
«Podríamos seguir hablando de una gente que tiene a mi compañero Santi Vidal impugnado, inhabilitado, por ser independentista».
Gabriel Rufián posa junto a Eduardo Reyes,
presidente de la asociación separatista de
castellanohablantes Súmate y diputado
autonómico de Juntos por el Sí
Dejando de lado este nuevo vapuleo a la gramática ―ya que el verbo impugnar no significa lo que él pretende, está mal escogido―, su señoría se refiere a Santiago Vidal i Marsal, Magistrado de la Audiencia Provincial de Barcelona, a quien en febrero de 2015, el Consejo General del Poder Judicial sancionó con una suspensión de empleo durante tres años y la pérdida de su plaza. Pero no «por ser independentista» como dice, sino debido a su participación en la redacción del esbozo de una futura Constitución catalana y a que apoyó el referéndum de autodeterminación del 9-N (infracción de «ignorancia inexcusable en el cumplimiento de los deberes judiciales», contemplada como muy grave en el artículo 417.14 de la Ley Orgánica del Poder Judicial).

Vidal, que ahora ocupa el cargo de senador de Esquerra Republicana de Catalunya, es también el “inventor” de aquella falsa sentencia del Tribunal de La Haya sobre la secesión de Kosovo (momento recogido en este vídeo de un acto de la ANC de 2013), ampliamente difundida y la cual todavía hoy muchos separatistas intentan colar como auténtica en las discusiones.

Y quizás porque el flamante diputado con maneras de macarrita pomposo no se había quedado a gusto, siguió tergiversando:
«Que digan que el problema del sistema educativo es que los niños estudian catalán en Cataluña, aparte de mentirosos son unos miserables».
Lo que él hace sí que es miserable. Pues sabe perfectamente que la triste realidad —perpetrada con la complicidad de los sucesivos Gobiernos de España— consiste en que en Cataluña sólo se puede estudiar en catalán; que a los niños se les niega el derecho constitucional a recibir educación en español.

A continuación arremetió contra los de Ciudadanos, quienes, según él, «salen pitando del Parlament [sic] de Cataluña para no condenar el franquismo». Por fortuna para la formación de Albert Rivera, una nota de prensa colgada en su sitio web desde hace dos años y medio informa de que en esa fecha, la del 27 de septiembre de 2013, votaron a favor de la propuesta de CiU y ERC para condenar los regímenes totalitarios:
«El Parlament condena solemnemente toda declaración o actividad que comporte algún tipo de trivialización, alusión comparativa injuriosa, exculpación o negación del nazismo, el franquismo y el resto de regímenes fascistas y/o totalitarios» (https://www.ciudadanos-cs.org/prensa...arlament/6255/).
Y cuando creíamos que ya no se podía caer más bajo, nuestro protagonista se empeñó en demostrarnos cuán equivocados estábamos, calumniando desde la tribuna a los presentes en el hemiciclo:
«Yo soy nieto e hijo de andaluces llegados hace 55 años desde Jaén y desde Granada a Cataluña. Soy lo que ustedes llaman charnego y soy independentista. He aquí su derrota y he aquí nuestra victoria».
Xarnego (‘charnego’) es un término acuñado en Cataluña, recogido por el lingüista barcelonés Joan Coromines i Vigneaux (1905-1997) en el Diccionari Etimològic i Complementari de la Llengua Catalana (‘Diccionario Etimológico y Complementario de la Lengua Catalana’) y que no se utiliza en el resto de España. Estas son las dos acepciones que ofrece el Diccionario de la lengua catalana del Instituto de Estudios Catalanes (Institut d'Estudis Catalans, 2ª edición):
«1 m. y f. [LC] Hijo de una persona catalana y de una no catalana, especialmente francesa, dicho despectivamente.
»2 m. y f. [LC] Immigrante castellanoparlante residente en Cataluña, dicho despectivamente».
El Gran Diccionari de la llengua catalana, publicado por el grupo de empresas Enciclopèdia Catalana, que es tradicionalmente conocido por su sesgo nacionalista, contiene una definición aún más racista:
«Persona de lengua castellana residente en Cataluña y no adaptada lingüísticamente a su nuevo país».
Deplorable. La asignación de un escaño a Gabriel Rufián rubrica la implantación en las altas instituciones del Estado del chulopiscinismo y de la mendacidad.

20 de junio de 2014

Los miserables

Anda la secta contentísima y con la barretina en erección porque nuestra selección nacional de fútbol ha sido eliminada de la Copa de la FIFA que está disputándose en Brasil. Y eso es cosa que gusta a los enemigos de España.

La noticia, bajo el hiriente titular «Ridículo mundial de España», en el diario Nació Digital —una especie de Gara a la catalana y en plan bestia—, aloja toda clase de regodeos e improperios de los lectores:
«¡Qué alegría! ¡Que se jodan!». (18/06/2014, a las 22:54).
«Hoy es un gran día». (18/06/2014, a las 23:01).
«Qué penaaaa, ji, ji». (19/06/2014, a las 00:16).
«Qué contento estoy. ¡Esto es mejor que un orgasmo!». (18/06/2014, a las 23:06).
«Hahahahahaha.... Hohohohohoho... Así llevo desde que ha terminado el partido... Hohohohoho... Hahahahahaha...». (18/06/2014, a les 23:02).
Aunque pueda parecer que este último autor homenajea al célebre burro o ruc catalán rebuznando, en realidad no es así: es como acostumbran ellos a escribir la onomatopeya de una carcajada, rehuyendo la utilización de la letra jota para evitar coincidencias con la grafía del idioma español.
«Me han fastidiado ya que unas buenas celebraciones harán que mañana tenga más sueño ya se sabe cava, priorato y cosas de esas». (19/06/2014, a las 12:39).
«Hoy sin beber alcohol paresia un borracho de felicidad y alegria Mucha alegria he gastadolos petardos que tenia y he pitado fuerte una trompeta . Me he desahogado de mi amargura y frustaciones PENSAR QUE MADRID LLORA .. QUE ESPAÑA LLORA PERO NO LLORA CATALUÑA Esta esta muy muy FELIZ JE JE [sic]». (19/06/2014, a las 08:01).
«¡Qué orgasmo de 96 minutos! ooooh, aaaah, uuuuummmm. y chof chof y chof uuuiiii [sic]». (19/06/2014, a las 00:07).
«Marca España, ¡sí señor! Hacía años que no veía un partido de de fútbol, y hoy lo he visto entero... y he disfrutado. Lástima que los jugadores catalanes no regresen todos con las piernas rotas... ¡traidores!». (18/06/2014, a las 22:57).
Adhesivo sobre un cartel publicitario captado con
la cámara de mi móvil en la esquina de la Ronda
Universidad con la calle Balmes, en Barcelona;
traducción: ‘Caña a los ocupantes’
El comentario anterior ha sido automáticamente destacado con un letrero como «interesante», gracias a la elevada cantidad de puntos positivos otorgada por los demás. La inquina hacia los futbolistas catalanes integrantes de la selección por no negarse a representar a su país en los terrenos de juego es una constante. A continuación, tres mensajes de afecto hacia los dos países cuyas victoriosas selecciones han dejado a la española fuera de la competición:
«Gracias, Chile. Gracias, Holanda. Os queremos. Mercenarios catalanes, traidores». (18/06/2014, a las 23:13).
«CHILE TE QUEREMOS». (19/06/2014, a las 05:01).
«¡Viva Holanda y Viva Chile, ex colonias españolas, como muy pronto lo será Cataluña!». (19/06/2014, a las 00:42).
Algunos, esgrimen la ironía:
«Me ha sorprendido la cantidad de chilenos que hay en Barcelona. ¡Cuántos petardos!». (18/06/2014, a las 23:13).
Y no faltan quienes han aprovechado la práctica simultaneidad de esos dos grandes eventos para trazar paralelismos y han presentado la derrota deportiva como un mal augurio de la coronación del príncipe Felipe, programada para el día siguiente:
«Oh, qué gran gozo, qué alegría. Se lo merecen, es el principio de la desintegración de escanya [juego de palabras con España y el verbo en catalán escanyar, que significa asfixiar, oprimir], mañana el borboncito comienza con muy mal fario». (18/06/2014, a las 23:00).
«Cambio de reyes y España derrotada. Evidentemente esto es un presagio». (18/06/2014, a las 23:32).
«Felipe sexto [sic] comienza su reinado con mal pie. El nueve de noviembre referéndum y otro trozo de su imperio que les manda a la porra. En estos momentos ya debe de estar maldiciendo los huesos del marido de su madre». (18/06/2014, a les 23:04).
«A la mierda la roja. Mal augurio para el nuevo monarca Felipe VI. ¡Y yo que me alegro!». (19/06/2014, a las 01:39).
La abdicación del rey Juan Carlos incluso ha inspirado chistes irreverentes a algún que otro graciosillo:
«Cómo es la vida: ayer se marchó la “coja” y hoy el “cojo”». (19/06/2014, a las 20:08).
Y numerosos son los ya tradicionales comentarios que rezuman prepotencia, complejo de superioridad y desprecio hacia los demás:
«He ahí los “méritos” de Del Bosque. Queda claro que la Selección Española ha funcionado mientras los españoles parasitaron al Barça. Ahora, que aquellos jugadores de Guardiola están en horas bajas, la “Roja” naufraga». (18/06/2014, a las 23:01).
«Nunca fue La Roja siempre fue el Barça. Siempre fue el Barça y La Roja gano porque el Barça tenia un momento espectacular. El eclipse del Barça fue el fracaso de la llamada Roja». (18/06/2014, a las 23:42).
«El fracaso de la selección espaÑola [sic], es la Crónica de una muerte anunciada trasladada al mundo del fútbol. El equipo espaÑOl y su seleccionador han demostrado que no son más que unas sanguijuelas que se han aprovechado durante 8 años del mejor equipo de la historia y del mundo, pero todo tiene un final […]. Y ahora chavales, voy a comprobar que la botella de cava con la que celebro el ridículo espaÑOl, está bien fresquita». (19/06/2014, a las 12:57).
«¡Casi toda “la roja” del 2010 era del Barça, imbéciles!». (18/06/2014, a las 23:19).
En 2013, la Generalidad de Cataluña, a través de su departamento de la Presidencia, que encabeza el Consejero Francesc Homs, concedió subvenciones por valor de 45.056,19 euros a la empresa propietaria de este medio digital. Para que publique estas cosas. Dinero que, como tantas veces se ha comentado, Artur Mas está dejando de destinar a la sanidad y la educación, partidas presupuestarias para áreas fundamentales ahogadas por feroces recortes del Ejecutivo autonómico. Probablemente el nuestro sea el único lugar de Europa donde el dinero de los impuestos pagados por los ciudadanos sirve para financiar que se les insulte, a ellos y al propio país.
«¡España, vaya mierda de país! ¡La Coja parecía una banda de analfabetos borrachos y golfos!». (19/06/2014, a las 09:20).
«Los Catalanes Celebramos siempre Grandes Derrotas como LA DEL 11 DE SEPTIEMBRE Claro pues también queremos CELEBRAR LA GRAN DERROTA DE ESPAÑA Esta la celebramos con mucha más alegría y petardos y Cava [sic]». (19/06/2014, a las 08:07).
«¡España, ridículo y golfos! ¡Eso es es españa [sic], una puta mierda! ¡Vayámonos ya de este montón de mierda constitucional-franquista!». (19/06/2014, a las 09:20).
Vivir así, con todo ese odio corroyéndoles cada día del año, debe de ser horroroso.

10 de marzo de 2014

Arthur More

Que a la Generalidad la «internacionalización del conflicto» (expresión copiada del lenguaje de ETA) no le está saliendo como esperaba es algo estruendosamente notorio, por mucho que se esfuercen en disfrazarlo. La mayoría de los líderes europeos han ignorado la misiva enviada el pasado diciembre donde, en un inglés de menú de chiringuito de playa para guiris, el mandamás de la taifa catalana les pedía colaboración en el golpe de Estado que planea dar. Angela Merkel y David Cameron evitaron pronunciarse, mientras que François Hollande se desentendió a través de un portavoz de la embajada francesa en Madrid (no obstante, el fin último de la carta en realidad no era otro que el de incomodar a Rajoy ante sus homólogos para forzarle a negociar).

Apenas uno de los principales dirigentes, Durão Barroso, exhibió la cortesía de despacharle una respuesta. Y fue muy concisa, de tan solo tres párrafos, con los cuales el presidente de la Comisión Europea (CE) aludió al carácter interno del asunto y recordaba contundentemente a Mas las consecuencias que la legislación comunitaria prevé para los territorios secesionados de un Estado miembro de la UE.


Ante el rechazo de los mandatarios rusos, que
declinaron recibirle, Artur Mas se conformó
con fotografiarse a lo Doctor Zhivago en la
Plaza Roja de Moscú y regresó
Tremendo escozor ha provocado otro reciente —y poco divulgado— capítulo del patético periplo internacional: los escoceses, que ya habían rechazado jugar contra la selección catalana de fútbol el pasado 30 de diciembre (lugar que finalmente fue ocupado por una representación de Cabo Verde), se han negado también a disputar un partido en 2014. Buscaban los estelados presentar ese enfrentamiento deportivo como un festivo preludio de sus respectivos referéndums separatistas: el de Escocia, y el ilegalmente convocado aquí para el 9 de noviembre por CiU. Pero los paisanos de William Wallace han culminado su desprecio argumentando que dicho encuentro no aportaría nada al currículum de su selección porque Cataluña no es miembro de la FIFA ni de la UEFA.

Este 2 de marzo, el periódico portugués Público sacó un artículo muy gráficamente titulado «Mitos tóxicos del nacionalismo catalán», donde se demuestra lo bien que ya han calado a esta gente por ahí fuera.

La pieza periodística arranca con el evento recientemente organizado por la incipiente diplomacia catalana (Diplocat) en la Facultad de Derecho de la Universidad de Lisboa y que el autor, Jorge Almeida Fernandes, define como un nuevo acto de «propaganda» en «la batalla por la opinión pública». El Consejero de la Generalidad Francesc Homs, junto con Francesc Vendrell, ex miembro del cuerpo diplomático de la ONU y venturoso poseedor de la Cruz de Sant Jordi, se empeñaron en explicar a los lusos su proceso rupturista, así como los supuestos «derechos históricos» que les asisten.

Almeida Fernandes alerta sobre la utilización que de la fecha del 11 de septiembre, «día místico», realizará el Ejecutivo autonómico para plantear un pulso al Gobierno mediante una gran movilización en la Diada, dentro de «un clima de máxima exaltación nacional». Y subraya «el intento de “reinvención de la historia” por el nacionalismo catalán»:
«Hay dos cuestiones fundamentales. La primera es una alucinación: la idea de que Cataluña fue un Estado soberano durante 700 años. Para ello borra la existencia del Reino de Aragón, del cual Cataluña formaba parte. La Corona de Aragón se transmuta en “Corona Catalano-aragonesa”».
Y prosigue:
«La segunda es la tesis de los “300 años de expolio” de España a Cataluña desde 1714, expolio que todavía hoy continúa. Lo que los nacionalistas no explican es por qué, en estos 300 años, Cataluña se ha convertido en la región más rica y dinámica de España».
Entre las múltiples iniciativas separatistas planteadas —que van desde una marcha por 52 municipios que fueron escenario de la Guerra de Sucesión, hasta el lanzamiento de un videojuego infantil—, el artículo menciona el simposio España contra Cataluña, celebrado por la Generalidad en noviembre:
«Decenas de historiadores criticaron el simposio. Ricardo Garcia Cárcel, de la Universidad Autónoma de Barcelona y experto en los siglos XVII y XVIII, denunció el título —“históricamente indefendible, absurdo y poco científico”— y la manipulación nacionalista “impulsada por pseudohistoriadores que montan un discurso al servicio de una causa”.
»El británico John Elliott, historiador de Cataluña y del Imperio español, resume: “Es un disparate”. Y añadió: “Una sociedad necesita de sus mitos, pero esos mitos condicionan y entorpecen la auténtica investigación hasta el punto de que un pueblo se encierra en sí mismo y adopta una postura victimista, culpando a los demás de sus desgracias”».
Tras lo cual, trae a la memoria el lamentable episodio relatado por este en una entrevista:
«Los jóvenes catalanes aprenden una Historia falsa. Me chocó encontrar, en una universidad catalana, a un joven que incluso estudiaba Historia y creía que la Guerra Civil [1936-1939] había sido un conflicto entre España y Cataluña».
Por su parte, el sociólogo Enrique Gil Calvo, de la Universidad Complutense de Madrid, se pregunta cómo es posible que «el pueblo más culto, moderno e ilustrado de la Península Ibérica» haya experimentado una «irracional regresión» hacia «un nacionalismo étnico, victimista y antiespañol». Y califica las causas como «enigmas culturales perturbadores».

El lúcido analista del diario lisboeta concluye:
«La victimización produce nacionalismos infelices que inventan un enemigo para poder sobrevivir».