6 AÑOS DE CRÓNICAS EN ‘CATALIBANES’ 
¡Impresionante, señores! Un agricultor de Lérida consigue cultivar manzanas separatistas (La Vanguardia, 23-04-2016):
Los separatistas son esos señores tan democráticos que como cabeza de lista electoral presentaron a un candidato, Raül Romeva, aunque a quien en realidad tenían intención de investir presidente de la Generalidad era a Artur Mas, el cual iba agazapado en la lista como número 4; y que finalmente han colocado al frente del Gobierno autonómico a alguien que el pueblo no eligió: Carles Puigdemont.

Amén de haber estado años haciéndose pasar por filólogo sin tener la correspondiente licenciatura y de alguna otra “hazaña” más, en 1999 Puigdemont cofundó la Agencia Catalana de Noticias (ACN), una empresa financiada con fondos públicos y que ha llegado a tomarnos el pelo hasta el punto que puede comprobarse en este vídeo:

12 de abril de 2016

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Diseño original (septiembre de 2010)
Curiosidades y anécdotas en el sexto aniversario del blog:
Por llamativo que resulte, hay exactamente 659 fotografías hasta el momento (debo aclarar que varios de los recuadros ―gadgets― situados en la parte superior y en la columna lateral, están programados con lenguaje dinámico Javascript para ofrecer contenidos diferentes cada vez que se carga una página). Países Catalanes. Mapa comarcal y municipal es la mayor (1300x1468 píxeles), mientras que la más pequeña mide tan solo 2x8 píxeles.
La crónica más leída de todos los tiempos es, con diferencia, Déjà vu (01-09-2015). Cuando estaba elaborándola imaginé que alcanzaría una gran repercusión porque es muy visual, muy impactante. Pero jamás imaginé que tanta: a las 24 horas de su publicación ya registraba 1.828 visitas; y en tan solo tres días escaló hasta el segundo puesto. Actualmente, ostenta el triple de visualizaciones que la posicionada a continuación: ¡La que faltaba!
De las secciones, 13 en total, la más visitada es Frases históricas. Seguida de Bulos del nacionalismo. Un rincón que me gusta particularmente es Mapa del imperio, donde un poco como ocurre en el Judo, arte marcial que aprovecha el impulso del adversario para volverlo en su contra, un incontestable caudal de citas e imágenes evidencian la naturaleza imperialista y anexionista (pancatalanismo) de quienes hipócritamente se llenan la boca hablando de «la libertad de los pueblos» como falsa coartada para sus propósitos rupturistas.
Algunos no lo creerán, pero la verdad es que deseo por igual recibir comentarios de los lectores en contra y a favor. Porque eso es en definitiva lo que suscita debate y da vida a un foro. La realidad es que muy pocas opiniones depositadas por los nacionalistas pueden ver la luz porque acostumbran a venir acompañadas de palabras malsonantes, e incluso de amenazas.
Aunque soy casi tan poco propenso al llanto como a compartir públicamente mis intimidades, confieso que en una ocasión se me saltaron las lágrimas: sucedió durante el montaje del vídeo que ilustra la crónica Gracias, asesino, un título chocante sacado de la exclamación proferida por un forero de Racó Català. Los rostros, a mi parecer bondadosos, y repletos de juventud (27 y 28 años de edad) de los dos Guardias Civiles asesinados por etarras en Calviá me conmovieron hondamente.
Intensísima fue la indignación que iba asaltándome a medida que traducía la carta abierta a la ETA que Josep Lluís Carod-Rovira publicó en el diario Avui el 31 de mayo de 1991. Acababa de perpetrarse un atentado con coche bomba en la casa-cuartel de la Guardia Civil de Vic cuando la escribió, que había dejado un sangriento saldo de 44 heridos y diez muertos, menores de edad la mitad de ellos. En la indecente misiva del entonces diputado y portavoz de ERC en el Parlamento autonómico, destacaba una frase a modo de reproche por la... “desorientación” de los terroristas que estaban matando en Cataluña: «Ahora, sólo me atrevo a pediros que, cuando queráis atentar contra España, os situéis, previamente, en el mapa». Titulé aquella crónica ¡A ver si apuntáis mejor!
Dos meses y medio después de la publicación de la crónica que lleva su nombre, Paul Hervé, el señor Paquet se puso en contacto conmigo. Yo no tenía el gusto de conocerle, ni sé tampoco cómo se enteró de que había escrito sobre él. Además de expresarme agradecimiento, en su atento correo electrónico me participó que su multipremiado y celebérrimo investigado «sigue publicando y cobrando sus “copiar-pegar” semanales» en el Magazine de La Vanguardia. Y refirió «unas curiosas semejanzas» entre algunos de sus Ochenta y seis cuentos y los del poco conocido autor uruguayo Julio Vera en la obra Un mudo en la garganta.
A pesar de que costó bastante esfuerzo, disfruté mucho haciendo el vídeo que ilustra ¿Periodismo de pacotilla? y cuyo resultado final todavía me provoca risa. Narra la peripecia de unos supuestos corresponsales de la Agencia Catalana de Noticias (cofundada en 1999 por el actual presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont) que simulan retransmitir desde cinco lejanos puntos del extranjero, cuando en realidad ni siquiera se habían movido de un céntrico barrio barcelonés y no distaban más de 150 metros los unos de los otros.
Arte muyahidín es una sección relativamente reciente en esta especie de parque temático de la sinrazón y que me divierte mucho componer. Podría definirse como una grotesca exposición de lo hortera, un inquietante tour a través de las chabacanadas concebidas durante la orgía entre el fanatismo político, la propaganda y la psicodelia. Y a ella ha contribuido valiosamente Luis Rodríguez con varias muestras capitales (1, 2, 3), por las cuales le estoy muy reconocido.
Junto con la bandera separatista impermeable para la bañera ―¡¿pero quién se ducha con una bandera?!―, otro de los objetos reunidos ahí y que nunca dejará de asombrarme es la ya famosa tapa de váter con estelada. Opté por adjuntar a las imágenes las especificaciones del fabricante (marca, precio, número de referencia y material de composición) para desterrar en la audiencia cualquier posible sospecha de fotomontaje fraudulento. De hecho obtuve esas esperpénticas fotografías del sitio web donde comercializan semejante engendro.
2.192 días de andadura intentando contar las cosas con sencillez y sin dar nada por supuesto, para que cualquiera, no únicamente de otras regiones de España sino también del resto del mundo, pudiese informarse de nuestra situación mediante un simple vistazo. Gracias a todos los seguidores del blog, a aquellos que han tenido la gentileza de enriquecerlo con sus comentarios y, por supuesto, a quienes destinaron una porción de su tiempo a escribirme para hacerme llegar impagables muestras de apoyo. Vamos ya camino de los 7.

14 de marzo de 2016

Mintiendo

En un país donde el caprichoso destino ha querido que una ministra de Sanidad se apellidase Mato y que una saga de prósperos banqueros comparta el nombre de familia Botín, surge alguien que hace honor a su apellido: Gabriel Rufián.

El pasado día 4, en la segunda sesión del debate de investidura de Pedro Sánchez, se estrenó en el Congreso de los Diputados con su primer discurso: dio vergüenza ajena. Nadie le había avisado de que ese estilo enfático y parsimonioso que emplea no hace sino subrayar su inanidad. Y su incultura, porque lo cierto es que acuchilló el idioma a placer:
«Uséase» (minuto 2:24 del vídeo).
«Una gente que nos nega ser». (min. 3:47).
«Espero que sea tan benóvelo como con el señor Rajoy» (min. 8:31; en un rifirrafe con el presidente de la Cámara Baja, Patxi López, por haber sobrepasado su tiempo).
Teniendo en cuenta que a un Parlamento se va a parlamentar, a hablar, enviarle a él (número 1 en la lista electoral de ERC por Barcelona), a su compañero de partido Joan Tardà (Ramón de España le llama sarcásticamente «el hombre jabalí»), y al diputado de Democràcia i Llibertat Francesc Homs, con las dramáticas deficiencias expresivas que arrastra («La posición oficial que hay por parte de la Unión Europea es que mientras no se plantee, por parte de un Estado miembro, qué se hace en una circunstancia como esta en el caso que se produjera... produciera, perdón... pues no se va a emitir opinión. Esta es la posición oficial de la Unión Europea. Con lo cual, ya se verá. ¡Tántas cosas se han resuelto! Fíjense un dato: si fuera por los Tratados, España no habría sido rescatada, porque se ha incumplierto todo»; 6 de febrero de 2014, en la La Mañana de COPE), no deja de constituir una falta de respeto a la nacion. Probablemente intencionada. Aunque lo peor es que Rufián encima se dedica en Twitter a afearles pedantemente sus errores ortográficos a otros usuarios de la red social: en concreto, a uno que había colocado mal una tilde en una palabra.

Pero es que además los apenas nueve minutos de duración de su bochornosa intervención rebosan embustes:
«Podríamos seguir hablando de una gente que tiene a mi compañero Santi Vidal impugnado, inhabilitado, por ser independentista».
Gabriel Rufián posa junto a Eduardo Reyes,
presidente de la asociación separatista de
castellanohablantes Súmate y diputado
autonómico de Juntos por el Sí
Dejando de lado este nuevo vapuleo a la gramática ―ya que el verbo impugnar no significa lo que él pretende, está mal escogido―, su señoría se refiere a Santiago Vidal i Marsal, Magistrado de la Audiencia Provincial de Barcelona, a quien en febrero de 2015, el Consejo General del Poder Judicial sancionó con una suspensión de empleo durante tres años y la pérdida de su plaza. Pero no «por ser independentista» como dice, sino debido a su participación en la redacción del esbozo de una futura Constitución catalana y a que apoyó el referéndum de autodeterminación del 9-N (infracción de «ignorancia inexcusable en el cumplimiento de los deberes judiciales», contemplada como muy grave en el artículo 417.14 de la Ley Orgánica del Poder Judicial).

Vidal, que ahora ocupa el cargo de senador de Esquerra Republicana de Catalunya, es también el “inventor” de aquella falsa sentencia del Tribunal de La Haya sobre la secesión de Kosovo (momento recogido en este vídeo de un acto de la ANC de 2013), ampliamente difundida y la cual todavía hoy muchos separatistas intentan colar como auténtica en las discusiones.

Y quizás porque el flamante diputado con maneras de macarrita pomposo no se había quedado a gusto, siguió tergiversando:
«Que digan que el problema del sistema educativo es que los niños estudian catalán en Cataluña, aparte de mentirosos son unos miserables».
Lo que él hace sí que es miserable. Pues sabe perfectamente que la triste realidad —perpetrada con la complicidad de los sucesivos Gobiernos de España— consiste en que en Cataluña sólo se puede estudiar en catalán; que a los niños se les niega el derecho constitucional a recibir educación en español.

A continuación arremetió contra los de Ciudadanos, quienes, según él, «salen pitando del Parlament [sic] de Cataluña para no condenar el franquismo». Por fortuna para la formación de Albert Rivera, una nota de prensa colgada en su sitio web desde hace dos años y medio informa de que en esa fecha, la del 27 de septiembre de 2013, votaron a favor de la propuesta de CiU y ERC para condenar los regímenes totalitarios:
«El Parlament condena solemnemente toda declaración o actividad que comporte algún tipo de trivialización, alusión comparativa injuriosa, exculpación o negación del nazismo, el franquismo y el resto de regímenes fascistas y/o totalitarios» (https://www.ciudadanos-cs.org/prensa...arlament/6255/).
Y cuando creíamos que ya no se podía caer más bajo, nuestro protagonista se empeñó en demostrarnos cuán equivocados estábamos, calumniando desde la tribuna a los presentes en el hemiciclo:
«Yo soy nieto e hijo de andaluces llegados hace 55 años desde Jaén y desde Granada a Cataluña. Soy lo que ustedes llaman charnego y soy independentista. He aquí su derrota y he aquí nuestra victoria».
Xarnego (‘charnego’) es un término acuñado en Cataluña, recogido por el lingüista barcelonés Joan Coromines i Vigneaux (1905-1997) en el Diccionari Etimològic i Complementari de la Llengua Catalana (‘Diccionario Etimológico y Complementario de la Lengua Catalana’) y que no se utiliza en el resto de España. Estas son las dos acepciones que ofrece el Diccionario de la lengua catalana del Instituto de Estudios Catalanes (Institut d'Estudis Catalans, 2ª edición):
«1 m. y f. [LC] Hijo de una persona catalana y de una no catalana, especialmente francesa, dicho despectivamente.
»2 m. y f. [LC] Immigrante castellanoparlante residente en Cataluña, dicho despectivamente».
El Gran Diccionari de la llengua catalana, publicado por el grupo de empresas Enciclopèdia Catalana, que es tradicionalmente conocido por su sesgo nacionalista, contiene una definición aún más racista:
«Persona de lengua castellana residente en Cataluña y no adaptada lingüísticamente a su nuevo país».
Deplorable. La asignación de un escaño a Gabriel Rufián rubrica la implantación en las altas instituciones del Estado del chulopiscinismo y de la mendacidad.

19 de febrero de 2016

El Comando Pedales

En la madrugada del pasado día 14, la diputada autonómica Muriel Casals fallecía a la edad de 70 años como consecuencia de las lesiones sufridas dos semanas antes al ser arrollada por una bicicleta. Aunque había obtenido su escaño en los últimos comicios regionales tras presentarse en las listas del contubernio electoral que CiU y ERC montaron con el nombre de Junts pel Sí (‘Juntos por el Sí’), fue entre 2010 y 2015 cuando obtuvo notoriedad: como presidenta de Òmnium Cultural, organización fundada en pleno franquismo, en 1961, que ha devenido en hipersubvencionado instrumento de agitación social al servicio de los intereses de la Generalidad.

Junto con la ahora también diputada, y presidenta del Parlamento autonómico de Cataluña, Carme Forcadell, Casals coorganizó los más sonados aquelarres del mal llamado procés soberanista para fomentar la división y el enfrentamiento (Vía Catalana, Marcha sobre Barcelona, Concierto por la Libertad, etc.), así como el referéndum ilegal de autodeterminación, celebrado el 9 de noviembre de 2014 a pesar de la prohibición del Tribunal Constitucional. Y en una entrevista televisada, llegó a tachar de “maltratadores infantiles” a los padres que reclaman el derecho a educación bilingüe para sus hijos (TV3, 8 de julio de 2011).

13 de mayo de 2015: manifestación convocada por Òmnium Cultural a través de su plataforma Som Escola delante de la Escuela Pía
Santa Anna de Mataró, donde una familia había solicitado el cumplimiento de la sentencia del TSJC que resuelve impartir el 25%
de las clases en español. Amedrentados por las fuertes presiones, los padres del niño finalmente desistieron

Según varios testigos presenciales, la diputada provocó el accidente cruzando indebidamente una concurrida intersección del Ensanche barcelonés (calles Provenza y Urgel) con el semáforo para los peatones en rojo. Su cabeza recibió un fuerte impacto contra la del ciclista y otro después contra el bordillo de una acera, a resultas de todo lo cual fue ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Clínico en estado grave, con traumatismo craneoencefálico y fractura de pelvis.

La noticia del fatal desenlace ha ocasionado las lógicas muestras de condolencia del entorno nacionalista, y del mundo de la política en general, a través de las redes sociales y de los foros de opinión en Internet. Pero también ha inflamado los ánimos de gente que acostumbra a opinar sin saber —o sin querer saber—:
«Un ciclista ha atropellado a alguien y no hay ni investigación por homicidio, ni fiscalía ni juicio ni nada». (Nació Digital. 15-02-2016, 15:15).

«EL PEATÓN SIEMPRE TIENE PREFERENCIA, ¡¡¡SIEMPRE!!!». (Vozpópuli. 14-02-2016, 13:29).

«Al ciclista espero que le crujan porque eso que ha hecho es un homicidio». (Vozpópuli. 14-02-2016, 09:46).
Y peor aun: ha desbocado hasta el patetismo la truculenta fantasía de aquellos que se sienten objeto permanente de una malvada conspiración de los servicios secretos españoles, del CNI:
«No creo que sea una casualidad su muerte». (Nació Digital. 14-02-2016, 19:18).

«¿ACCIDENTE? Pensad que Gaudí también fue atropellado... Como muchos otros...». (Nació Digital. 15-02-2016, 09:30).

«¿Se ha abierto una investigación sobre el “accidente” este? ejem [sic], ejem...». (Nació Digital. 15-02-2016, 09:33).

«A mí me huele a asesinato, la muerte de Muriel.
Un ciclista que dicen ser tan frágiles, la embiste, casi mortalmente.
Y de repente, en pocos días, está muerta...
Alguien al que no le interesaba que estuviera viva, por todo lo que representaba para Cataluña, se la ha cargado. ¿España?
¿Cuándo sabremos la verdad?
Descansa en Paz... —no puede descansar porque los muertos no sienten...—.
En cualquier caso: Quien [sic] haya hecho esta atrocidad: NI OLVIDO NI PERDÓN».
(Racó Català. 14-02-2016, 15:35).
Porque es que el nacionalismo en realidad consiste en eso, en el permanente y caro cultivo del victimismo; en una angustiante manía persecutoria inducida desde arriba por quienes sacan provecho particular de ella, como ya se trató en la crónica titulada Paseo por el rencor y la paranoia, y de la cual hay numerosas muestras en la espeluznante sección Flores del desierto.

16 de enero de 2016

Presidente por accidente

Anda la secta cabreada porque al “desconocido” elegido por el dedazo de Artur Mas —que no por el pueblo— para sustituirle al frente de la Generalidad como resultado de su rendición ante el chantaje de la CUP, pronto han empezado a desenterrarle su pasado. Y eso de mostrar la tramoya de cartón piedra de la nacioncita de pitiminí en ciernes, donde todo se nos ha venido presentando como pacífico, democrático, sonriente y dulzón, es cosa que les descompone sobremanera.

La presidenta del Parlamento regional, Carme Forcadell, inviste presidente a Puigdemont mediante una fórmula
de juramento del cargo ilegal y mamarrachenta, en un
salón del Palacio de la Generalidad donde previamente
se había tapado el retrato del Rey con un velo negro
De Carles Puigdemont —así se llama— estamos enterándonos de alarmantes aspectos; como que durante años ha estado vendiéndose en su currículum como filólogo cuando en realidad jamás obtuvo esa titulación universitaria, según explica Carles Enric López desde Crónica Global en su artículo: «Puigdemont, ¿un licenciado o un bachiller?» (15-01-2016).

Pero la peor irritación, aquello que con mayor cólera ha lanzado a cuantos ideólogos y periodistas orgánicos cobran del Régimen a arroparle entre histéricos bramidos, en los medios subvencionados (¡hipersubvencionados!) y a través de las redes sociales, está siendo la recuperación y circulación de declaraciones suyas, reveladoras de una mentalidad tan fanática como radical. En especial, una frase proferida dos años antes de su investidura, el 16 de marzo de 2013:
«Los invasores serán expulsados de Cataluña».
Cínicamente alegan en su defensa que no hacía sino recitar un texto ajeno, del escritor Carles Rahola, referidos a la participación militar extranjera en el bando franquista. Pero es que el ahora presidente de la Generalidad no soltó eso precisamente en un simposio sobre la Guerra Civil; ni rodeado de historiadores, dentro de una didáctica tertulia sobre nuestra más reciente contienda. Puigdemont pronunció estas palabras en un marco y un contexto bien distintos. Así que el endeble argumento no cuela.

Un lector habitual de Dolça Catalunya que firma sus comentarios bajo el nombre F:Llopis, ha elaborado un formidable análisis del asunto en dicho blog:
«Esta es, textualmente, la frase de Carles Rahola que, citada por el nuevo President de la Generalitat [sic], tanta polémica ha despertado.
»“Els alemanys, junt amb els italians, es dediquen avui a la destrucció metòdica, científica i sistemàtica de Catalunya i les altres terres germanes. I avui, com ahir, la nostra esperança d’alliberament és ferma i fervorosa. Els invasors seran foragitats de Catalunya, com ho foren de la pacífica Bèlgica, i la nostra terra tornarà a ésser, sota la República, en la pau i el treball, senyora de la seva llibertat i els seus destins”. [‘Los alemanes, junto con los italianos, se dedican hoy a la destrucción metódica, científica y sistemática de Cataluña y las otras tierras hermanas. Y hoy, como ayer, nuestra esperanza de liberación es firme y fervorosa. Los invasores serán expulsados de Cataluña, como lo fueron de la pacífica Bélgica, y nuestra tierra volverá a ser, bajo la República, en la paz y el trabajo, señora de su libertad y sus destinos’]. — Carles Rahola, “L’Heroisme”, L’Autonomista, 6 d’agost de 1938.
»En referencia a la misma, cabría hacer varias consideraciones:
»-Es significativo que Rahola (tío abuelo de Pilar Rahola) hablara de que Catalunya [sic] estaba siendo ‘invadida’ por los alemanes y los italianos, sin hacer la más mínima mención a los soviéticos o a los brigadistas internacionales (¿ó [sic] es que estos últimos eran catalanes de ‘socarrel’, de pura cepa?).
»-Es significativo que Rahola hable de los bombardeos sobre Girona [sic] como si de una guerra internacional se tratase. Son los alemanes y los italianos los que están invadiendo nuestra tierra, y no se trata de una guerra civil —por bien que ambos bandos buscasen sus respectivos apoyos en el exterior— que divide a hermanos contra hermanos, a compatriotas contra compatriotas. Y es que, si Rahola no hubiese falseado la realidad en sus artículos, hubiese necesariamente tenido que reconocer que los bombardeos de los que se quejaba formaban parte de un conflicto en el que los españoles luchaban contra los españoles y los catalanes contra los catalanes. Esto es lo que Carles Rahola y demás fanáticos nacionalistas (los de antes y los de ahora) jamás querrán reconocer. Rahola jamás podía admitir que muchos catalanes, muchos gerundenses, varios miembros incluso de su propia familia. dieran soporte al bando de los ‘malos’, al de los ‘invasores’. Para Rahola Cataluña era unívoca. No podía existir una Cataluña distinta a la suya. Sólo quien como él pensaba era un auténtico catalán. El resto eran ‘invasores’. O, peor aún, ni siquiera existían.
»-Obviamente, cuando Carles Puigdemont sacó a relucir esta frase en un acto de la ANC en 2013 no lo hizo pensando en los alemanes ni en los italianos de 1938. Ni en ningún otro peligro inminente de invasión extranjera de Cataluña. ¿Quiénes son, pues, los ‘invasores’ actuales a los que Puigdemont implícitamente se refería y a los que habría que expulsar de nuestra tierra? Está clarísimo: Los [sic] catalanes (y resto de españoles) que no pensamos como él. Los que no somos independentistas. Por desgracia, el tiempo pasa, pero ciertas ideas (desde Carles Rahola a Carles Puigdemont) permanecen inalterables. Y aún son más graves en el caso del segundo pues, en el caso del primero, por lo menos podríamos esgrimir como excusa que, efectivamente, su ciudad estaba siendo bombardeada (toda mi familia sufrió dichos bombardeos, pues residía en Girona, y podría dar muchos detalles en torno a los mismos, así como en torno al ‘terror rojo’ en la ciudad, del cual nadie ahora quiere acordarse)».
Efectivamente el sucesor de Mas en el cargo y por aquel entonces alcalde de Gerona por CiU, estaba discursando, el 16 de marzo de 2013, en la segunda convención de la Asamblea Nacional Catalana (ANC). Organización que un año después redactó y aprobó en Tarragona una “hoja de ruta” de carácter golpista encaminada a la proclamación unilateral de la secesión, que, junto con otras acciones insurreccionales, había «de concretarse en elementos como el control, por parte de las autoridades [autonómicas, se entiende], de las grandes infraestructuras y fronteras —puertos, aeropuertos,...—, la seguridad pública, las comunicaciones, etc.»; y cuya máxima dirigente, Carme Forcadell, delimitó públicamente con diáfana claridad en un mitin quiénes eran catalanes y quiénes de ningún modo merecían ostentar tal condición:
«Nuestro adversario es el Estado español, hemos de tenerlo muy claro; y los partidos españoles que hay en Cataluña, como Ciudadanos y el Partido Popular, que no debería llamarse Partido Popular “de” Cataluña, sino Partido Popular “en” Cataluña. Por lo tanto, estos son nuestros adversarios. El resto, somos el pueblo catalán. Y el resto somos quienes conseguiremos la independencia».

16 de diciembre de 2015

Ayer no había mantequilla en Moscú


«Demagogo: uno que predica doctrinas que sabe que son falsas
a hombres que sabe que son idiotas».
Henry Louis Mencken (1880-1956).


Cuando hace más de cinco años fundé este blog, me propuse convertirlo en un lugar de encuentro donde todos aquellos preocupados por los desmanes del separatismo pudiesen sentirse a gusto: los de izquierdas y los de derechas, los ricos y los pobres, los humildes y los poderosos, los creyentes y los impíos, los pecadores y los temerosos de Dios, las mentes privilegiadas y los que escuchan Reggaetón; los heterosexuales, los gays, las casquivanas y las virtuosas... ¡Todos sin excepción! Porque aquí no se va contra ninguno de ellos, al contrario: todo el mundo es bienvenido. De ahí, entre otras razones, que siempre haya yo evitado significarme desde estas páginas con siglas de ningún tipo y he criticado por igual a todos los partidos políticos cada vez que lo he estimado necesario.

Pero hay cosas ante las cuales no puedo permanecer callado. El último sondeo publicado por El Mundo (16-12-2015) sitúa a Podemos como cuarta fuerza parlamentaria tras el 20-D, con una intención de voto del 16%, capaz de otorgarle entre 56 y 60 escaños de los 350 con que cuenta la Cámara baja. Aún más triunfal es la irrupción en el hemiciclo que le pronostica hoy El Periòdic d'Andorra, diario extranjero, y no sujeto por tanto a la prohibición de difundir nuevas encuestas cinco días antes de las elecciones que establece la Ley Orgánica de Régimen Electoral General (BOE-A-1985-11672): aúpa a esa formación hasta la tercera posición merced al 19'6% de los sufragios, y le augura de 66 a 70 diputados; un significativo aumento por efecto de la campaña, pero sobre todo del insatisfactorio debate recientemente televisado entre Pedro Sánchez y Mariano Rajoy.

El anunciado auge del populismo, que encarna la formación de Pablo Iglesias, sin duda debería movernos a todos a profunda y preocupada reflexión.

El desabastecimiento de alimentos y de medicinas, así como las interminables colas para adquirirlos y el racionamiento,
han sido una constante en Venezuela durante los largos años de Revolución Bolivariana

La frase que da título a esta crónica de Catalibanes está extraída de una muy comentada advertencia que Felipe González bramó en un mitin electoral para descalificar el programa político defendido por Izquierda Unida en plena era soviética («Señores, ayer no había mantequilla en Moscú»), el 26 de octubre de 1989.

Pues bien, ayer en Caracas no había mantequilla. Ni carne, ni harina, ni jabón, ni pasta dentífrica, ni papel higiénico. Fruto de fórmulas económicas desastrosas, ayer en Venezuela entera faltaban productos básicos. Aunque abundaban el despotismo y la corrupción. ¿Y esa es la solución milagrosa que nos proponen los chicos con el logotipo morado, chavismo pasado por el barrio de Lavapiés? ¿Las mismas medidas que Fidel Castro ha exportado al continente sudamericano, aunque hábilmente maquilladas? ¿Cómo puede algo así haber encandilado a las masas?

Pero es que además, Pablo Iglesias, para quien la mera existencia de medios de comunicación privados supone un ataque a «la libertad de expresión» —según afirmó el 21 de noviembre de 2013 en la televisión de Galiza Ano Cero, ¡tal es su concepción de la democracia!—, representa una seria amenaza para la unidad de España. Partidario declarado del derecho de autodeterminación («Frente a los que plantean el inmovilismo como PP, PSOE o Ciudadanos, nosotros decimos que estamos orgullosos de ser una formación política plurinacional»; 09-12-2015), en los mítines está comprometiéndose a autorizar un referéndum si llega a La Moncloa:
«Son los catalanes los que tienen que decidir».
Lo cual es tanto como decir que piensa hurtarnos a todos los españoles nuestra soberanía sobre el territorio nacional. Y el pasado 26 de octubre, la sucursal podemita Catalunya Sí que es Pot (‘Cataluña Sí que se Puede’) invistió presidente del Parlamento autonómico a la ex lideresa de la ANC, Carme Forcadell, con el apoyo de cinco de sus once diputados. De ahí que muchos capitostes e ideólogos del separatismo catalán y del vasco, anden enfrascados estos días en pedir públicamente el voto para Iglesias con denodado entusiasmo.

Completamente de acuerdo creo que estaríamos todos en que los partidos tradicionales, aquellos provenientes de la Transición, se tienen bien ganado su desprestigio. Por indiscutibles merecimientos se han hecho acreedores de un sonoro desprecio en las urnas, de un revolcón. Pero lanzarse en brazos del primer embaucador que se presenta prometiendo imposibles sólo puede empujarnos al abismo. De hecho el nacionalismo no es más que eso: un populismo con tintes palurdistas y terruñeros.

Miles de años desde que los sabios atenienses alumbraron la democracia, para terminar así, con un cardumen de desavisados eligiendo sin criterio.

8 de noviembre de 2015

En casa de Pujol

El 17 de septiembre de 2012, TV3 emitió un programa que con el curso del tiempo y de los acontecimientos ha adquirido una especial significación. Formaba parte de una serie de reportajes titulada El convidat (‘El invitado’), que a través de la convivencia con distintos personajes durante un fin de semana pretendía mostrar su intimidad. Andreu Buenafuente, Josep-Lluís Carod-Rovira, Pedro Ruiz, Pilar Rahola, Lluís Llongueras, Ferran Adrià, Jorge Javier Vázquez, Sor Lucía Caram, Eduard Punset, Boris Izaguirre, Marc Gasol, Xavier Sala i Martín, Xavier Sardà, Miquel Calçada, Santiago Dexeus y Andrés Iniesta fueron algunos de los 63 nombres elegidos para protagonizar el espacio en sus cinco temporadas de duración. Pero ninguno de ellos batió el récord histórico del 32'4% de audiencia logrado en Cataluña por el capítulo 27, que como estreno de la tercera temporada estuvo dedicado a Jordi Pujol.

Grabado en el verano de ese año, faltaban todavía 24 meses para la sonadísima confesión pública con que el ex mandatario autonómico se autoinculpó de ocultar cuentas bancarias en paraísos fiscales (25 de julio de 2014), en un desesperado e ineficaz intento de exonerar de responsabilidad a su extensa prole, así como de acallar las investigaciones sobre el origen de su fabuloso patrimonio descubierto en el extranjero. Y más de tres años para el registro en su vivienda, realizado el pasado 27 de octubre por la Policía Nacional en busca de pruebas.

El sábado de buena mañana, el equipo de televisión se presenta en el domicilio del Molt Honorable y le pilla ¡cómo no! desayunando butifarra. Numerosos portarretratos con fotos de sus siete hijos habitan el salón comedor. Y de sus 17 nietos. El orgulloso patriarca asegura saberse el nombre de cada uno. La voz en off del sosaina presentador, Albert Om, avisa de que los muebles siguen siendo los mismos que cuando se casó, en 1956, algo sumamente creíble dado su vetusto aspecto. El tramo de la Ronda del General Mitre donde vive está en una espléndida zona de Barcelona. Aunque no es ni mucho menos la mejor. Y a fin de cuentas lo suyo no deja de ser un piso, con los típicos inconvenientes y molestias que toda vecindad en un mismo edificio comporta. Orientado además a una de las arterias más transitadas, contaminantes y ruidosas de la capital. Nada que ver con el fastuoso palacete en Pedralbes de Cristina e Iñaki.

Tras varias tediosas conversaciones de corte intimista («A mí los nervios desde siempre se me han manifestado mucho en los ojos, siempre he parpadeado mucho»), entrevistador y entrevistado parten hacia la segunda residencia de este en Premiá de Dalt (¿por qué un ex presidente continúa teniendo a su disposición un coche oficial con chófer?), donde les aguarda el otro pilar de tan preeminente familia: Marta Ferrusola.

La llegada nos descubre que su chalé en la tranquila localidad situada a escasos kilómetros de la costa tampoco es ninguna maravilla. ¡Eso sí!, goza de un coqueto jardín con la bandera catalana izada en un mástil.

Tres menos cinco de la tarde: la pareja decide agasajar a su huésped llevándoselo a comer a un bar (minuto 20:12). Sorprende que quien ha sido el máximo representante del Estado en Cataluña durante 23 años, se cuelgue la servilleta sobre el pecho como Charlot.

Dios, Cataluña, el futuro, los Evangelios, las generaciones venideras... El sentido de la vida y la frecuencia de la oración. Reflexiones en tono trascendental después de asistir píamente a la misa de las siete y media en el santuario de la Cisa (min. 27:16), «un lugar que une fe y país, los dos grandes puntales de su vida», según describe la omnipresente voz superpuesta del reportero-visitador.

Pujol se revela como un infatigable lector, constantemente enfrascado en seguir la actualidad por la prensa de papel. Las anotaciones las escribe a mano. No utiliza tableta ni ordenador. Tampoco aparece nunca escuchando la radio o pendiente del televisor. Marido y mujer se muestran en todo momento como un apacible par de ancianos de gustos sencillos y una existencia marcada por una rutina rayana en la monotonía.

Diez de la noche: la Ferrusola debuta ante las cámaras como ama de casa cocinando. Se hace muy difícil creer que los Pujol carezcan habitualmente de un servicio doméstico que les atienda. Sobre todo después de presenciar los apuros que la señora experimenta para encender el fogón de su propia cocina (min. 32:38). Considerando el hecho de que el periodista está allí en calidad de invitado —tal como el espacio televisivo advierte ya desde su comienzo—, servirle para cenar tortilla española con pinta de reseca además de un poco quemada por arriba (que mucho se cuidan de no denominarla de ese modo y presentan como «truita de patates»), y unas pijotas fritas de segundo («llucets»; están a 5'50 euros el kilo), así, sin guarnición ni nada, resulta un poco cutre. Una de dos: o los anfitriones se esforzaron exageradamente por ofrecer una imagen austera de sí mismos a los 950.000 espectadores que de media registró la emisión, o son unos tacaños de mucho cuidado.

Entre fuertes dispositivos de seguridad e
increpados por una multitud, Jordi Pujol
y su esposa llegan el pasado 27 de enero
a la Ciudad de la Justicia para declarar
ante la juez que instruye el caso
A medida que el domingo avanza hacia el ocaso, también lo hace el periodo estipulado para la visita. Om interroga al político sobre la proximidad de la muerte, acerca del lugar y la forma en que imagina su entierro:
«—¿Ha dejado escrito cómo quiere que lo hagan?
—No, no, no, no. No he dejado nada escrito.
—Ya se espabilarán.
Escolti!, esto es un poco macabro, ¿no?».
El Ministerio del Interior estimó en su día en 1.800 millones de euros el patrimonio del clan Pujol. Una fortuna que, según el borrador de un informe de la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Judicial, publicado el 19 de noviembre de 2012 en El Mundo, procedería de las comisiones sistemáticamente cobradas por Convergència Democràtica de Catalunya a las empresas a cambio de la adjudicación de obras públicas durante su periodo al frente de la Generalidad, entre 1980 y 2003. Pero una reciente noticia dada a conocer la semana pasada elevaría sensiblemente esa cifra, tras el descubrimiento de movimientos bancarios por valor de 2.400 millones desde Andorra hacia Panama a través de sociedades instrumentales y argucias financieras de lo más sofisticado, para salvaguardar el “botín” de un previsible embargo. Cantidad que viene a sumarse a los 900 millones de euros detectados por los investigadores policiales en Belice, según informaciones del diario La Razón en la víspera, el 30 de octubre. Jordi Pujol y su mujer (acusada esta como «cómplice y encubridora») están actualmente imputados en el Juzgado de Instrucción nº 31 de Barcelona por presunto delito fiscal y blanqueo de capitales, a raíz de la querella criminal presentada contra ambos y contra tres de sus hijos: Marta, Mireia y Pere.

Josep Pujol Ferrusola, residente en Miami y único miembro de la extensa estirpe sobre quien aún no pesaba ninguna imputación —pues contra los otros tres hermanos, Oleguer, Oriol y Jordi, se instruyen diversas causas judiciales, que abarcan desde el tráfico de influencias y la falsedad documental, hasta el cohecho por el Caso de las ITV—, ha sido recientemente acusado por la Audiencia Nacional de un supuesto delito de blanqueo de capitales.

Independientemente de si el matrimonio Pujol impostó o no su comportamiento durante la grabación de aquel exitoso programa con vocación de reality, lo cierto es que ninguno de los dos ha hecho jamás ostentación de grandes lujos ni extravagancias en su cotidianidad —no así sus vástagos, alguno de los cuales, Jordi, el primogénito y alias El Nen (‘El Niño’), disfruta de una escudería de automóviles deportivos y de alta gama que harían salivar al mismísimo James Bond pese a no tener oficio conocido—. Da la impresión de que más allá de una codicia insaciable, si finalmente los tribunales determinan la culpabilidad del otrora caudillo catalán y ahora evasor fiscal confeso, podría haber sido la cleptomanía lo que le impulsase a actuar así. El placer de afanar.

7 de octubre de 2015

Anatomía de la sinrazón

Desde luego «Psicopatología del nacionalismo», publicado el pasado 8 de septiembre en el diario Vozpópuli, no es un artículo al uso. Con una precisión que se diría casi quirúrgica, su autor, José Manuel Blanco, describe la sintomatología del fenómeno, identifica sus mecanismos de propagación y emite un diagnóstico tan certero como inquietante. Pero no se detiene ahí el columnista. Profesor de universidad y economista de profesión, amplía su ámbito de estudio al tejido necrótico circundante: quienes, desde las más altas instituciones del Estado, llevan décadas consintiendo el cronificado chantaje del movimiento separatista y eludiendo atajar su virulencia.

El texto constituye, en definitiva, un formidable análisis como pocos he leído. Y de ningún modo podía yo dejar de compartirlo íntegramente aquí con todos los seguidores del blog:
«Artur Mas continúa, no ceja en su proceso hacia la independencia acompañado de esa oligarquía de políticos, empresarios e “intelectuales” que vislumbran un horizonte con más poder, favores, mercados cautivos, prebendas e impunidad. Myores [sic] ventajas a costa de los crédulos. Más difícil resulta comprender los motivos que llevan a muchos ciudadanos corrientes a sucumbir ante esos cantos de sirena, a comulgar con ruedas de molino, a emprender la marcha, obnubilados por la melodía del nuevo flautista de Hamelín, a caminar por una senda peligrosa para la convivencia, la libertad y el pluralismo político. ¿Cómo puede explicarse este fenómeno?
»En The Psychology of Nationalism, Joshua Searle-White señala que la potenciación de la identidad y la autoconfianza, en un mundo de dudas e inseguridades interiores, es el mecanismo psicológico que alimenta el nacionalismo. Identificarse con una nación, inventada o imaginada, permite al individuo ganar autoestima, atribuirse las cualidades, nunca defectos, que el discurso nacionalista asigna a esa idealizada colectividad. Para ello es necesario crear un enemigo contra el que definirse, alguien a quien traspasar todos los males, vicios, defectos y, por supuesto, la culpa.
»No intenten discutir, aportar datos objetivos. Como conjunto de ideas fanáticas, cerradas en sí mismas, el nacionalismo se muestra refractario a argumentos razonados. Sus conceptos no van dirigidos al intelecto, a la parte racional de los individuos, sino a las vísceras, a los impulsos más básicos, a esa parte primitiva, impulsiva e irracional que todos llevamos dentro. Pertenece al grupo de doctrinas que recurren a retorcidas técnicas de propaganda, tergiversan la educación, la historia, manipulan las emociones de la masa fomentando odio, desprecio, transferencia de culpa hacia otros».

La noche, fanatismo y desfiles de antorchados: una siniestra combinación que nos devuelve a épocas muy oscuras de la historia;
imagen colgada en el sitio web de la sección local de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) en Lloret de Mar, Gerona

«Una creencia mesiánica
»Como nueva religión laica, como creencia mesiánica, el nacionalismo hace creer a la gente que goza de cualidades excelsas, superiores, tan sólo por pertenecer al grupo. El paraíso se encuentra a la vuelta de la esquina, solo a falta de liberarse del yugo de los opresores. Profesar la nueva fe constituye un atajo, una vía muy cómoda, exenta de esfuerzo, para sentirse justo, cabal, repleto de razón. Para considerarse víctima, adquiriendo enorme superioridad moral y derecho a un trato de favor. No es necesario esforzarse, emprender el largo y costoso camino de la auténtica superación personal. Basta con convertirse, identificarse, ser, comulgar con la tribu, con sus jefes, para recibir instantáneamente los dones del Espíritu Santo.
»Lauren Langman, en The Social Psychology of Nationalism sostiene que “el nacionalismo presenta una visión torticera de las relaciones entre grupos, distorsiona las intenciones de los otros y promueve una elevada visión del ‘nosotros’ frente a un deshumanizado, psicopatológicamente peligroso ‘ellos’, con el fin último de lograr una adhesión total a sus líderes. Los dirigentes nacionalistas, a través del control de los medios, tratan de manipular al público presentando a los ‘otros’ como un peligro inminente para ‘el pueblo’, su bienestar, honor y dignidad. Cuando el nacionalismo cae en el ‘pensamiento de grupo’, se vuelve impermeable a la razón”.
»Muchos pensarán que, con tan burdos argumentos, el nacionalismo sólo podría manipular a patanes, necios e ignorantes. Pero no es así. También atrapa a muchas personas inteligentes y cultas porque no se trata de una mentira cualquiera sino de una fábula que contiene todo el delicado material con que se tejen las fantasías, los sueños, el miedo, la angustia, las dudas sobre la propia identidad. Ese cuento de hadas que todo niño desea escuchar. Un enfoque maniqueo, de buenos y malos, que arrincona la responsabilidad individual, diluyéndola en la dinámica de grupos.
»Los auténticos héroes
»El nacionalismo no se limita a alentar una identidad colectiva, a crear en el individuo una afinidad hacia sus cercanos, una identificación con la comunidad en la que vive. Si todo quedase ahí, sería hasta loable. El peligro surge cuando la identidad que promueve es excluyente, cuando no sirve para cohesionar la sociedad sino para dividirla en mitades irreconciliables. Es nocivo, extremadamente dañino, cuando difunde una distorsionada imagen del “otro”, inventa viejos agravios, fomenta la enemistad, el enfrentamiento. Cuando inocula en las gentes maldad, odio, menosprecio del vecino, conduciendo a la discriminación, a la xenofobia, a una quiebra de la convivencia. Una conducta que sería perseguida como grave delito en cualquier país menos acomplejado y pusilánime que el nuestro.
»Pero el Régimen de la Transición creó el caldo de cultivo perfecto para la difusión de estas creencias. El pacto entre oligarquías corruptas otorgó a los nacionalistas manga ancha para actuar a voluntad en sus territorios... siempre que guardaran las formas, la apariencia de legalidad. Mientras, la ideología nacionalista quedaría blindada contra la crítica por un terrible tabú, el único, de los muchos establecidos, que todavía permanece en pie. Y se beneficiaría de la extendida impunidad de los poderosos, la de quienes pertenecen a un importante grupo de presión. Con su llamada a la independencia, Artur Mas no ha vulnerado exactamente el fondo, pues en la práctica puede hacer lo que le viene en gana, con independencia de lo que señalen las leyes. Pero sí las formas, la apariencia, ese decorado de cartón piedra en que se basó el Régimen. Nuestros miopes y acomplejados gobernantes se apestarán [transcrito así del original; salvando el posible error tipográfico, del sentido de la frase se deduce que debería poner “se aprestarán”] a negociar para que las aguas regresen al acostumbrado cauce, para que la independencia se produzca de tapadillo, por la vía de los hechos, de facto pero no de iure.
»Mas y sus adláteres no pretenden sólo el poder: también la gloria. Pasar a la historia como héroes, titanes de un nuevo mito fundacional. Pero su comportamiento muestra poco heroísmo o valentía; más bien egoísmo, abuso, mezquindad y, sobre todo, falta de escrúpulos. Los verdaderos héroes, aquellos que merecen admiración, respeto y reconocimiento de todos los españoles son esos catalanes no nacionalistas que, abandonados a su suerte por los sucesivos gobiernos de España, han osado levantar la voz, resistido la manipulación, la interesada presión de oligarcas y caciques, preservando las ideas que inspiraron la Ilustración, hoy denostadas y pisoteadas. Han levantado la antorcha de la razón allí donde su ausencia produce auténticos monstruos».
Más recientemente, desde su columna en El Mundo, David Jiménez ha escrito unos párrafos memorables que muy bien podrían servirnos como colofón y con los que denuncia la gravedad del proceder de «quienes manipulan irresponsablemente los sentimientos nacionalistas», así como el de aquellos que por acción u omisión ―de su deber― han colaborado:
«¿Acaso desconocen que una vez plantas la semilla de un conflicto éste crece aunque después dejes de alimentarlo? ¿Que convertir enemigos imaginarios en reales es el primer paso para hacer aceptable lo que antes no lo era? ¿Que la historia está llena de ejemplos de sociedades civilizadas que se dejaron contagiar por el fanatismo y sus líderes iluminados?
»Lo sorprendente en el caso catalán no es tanto el fervor independentista ―todo el mundo tiene derecho a sentirse lo que le plazca―, sino que ese sentimiento haya sido despertado de manera tan eficaz por una casta política corrupta, inculta y egoísta a la que el futuro de Cataluña le importa bien poco, comparado con el suyo propio. Pero la responsabilidad del momento que vivimos no es sólo de quienes han utilizado la mentira y el dinero de todos para enfrentar a catalanes y españoles, poniendo los recursos públicos al servicio de la propagación de un mensaje que ha ido degenerando hacia la xenofobia, sino a los gobiernos que desde Madrid han respondido con desidia a ese desafío soberanista.
»No hablo de los últimos días o meses, porque este viaje no empezó con la llegada de Artur Mas, sino al día siguiente mismo de lograrse el pacto constitucional que dio a Cataluña competencias que serían la envidia de cualquier movimiento de secesión. Hemos llegado hasta aquí después de décadas en las que los nacionalistas han utilizado escuelas, instituciones y medios de comunicación para adoctrinar a la población, marginar metódicamente a quienes se atrevían a disentir y burlar a un Estado que ha sido incapaz de garantizar derechos tan básicos para una parte de sus ciudadanos como estudiar en castellano si así lo desean. […] Y, ¿qué han hecho los partidos nacionales mientras todo esto sucedía? Pactar con los promotores de esa agenda, cuando necesitaban sus votos. Legitimar su victimismo al asumir como natural la deslealtad permanente hacia España. Y ceder, una y otra vez, en la creencia de que llegaría el día en que el nacionalismo quedaría satisfecho. La ingenuidad no puede ser un atenuante en este caso: la historia, si alguien se hubiera molestado en leerla, debería haber bastado para despejar sus ilusiones».
Y critica el autor a continuación las reacciones que se están produciendo a última hora, cuando quizás ya no haya remedio:
«Así que es sólo ahora, ante el desafío final, cuando nos han entrado a todos las prisas, primas hermanas de la improvisación. Empresarios que durante años han permanecido callados ante el rodillo nacionalista hablan al fin de las consecuencias de la independencia, ciudadanos que vivían con pasividad el monopolio del discurso público crean organizaciones cívicas para expresarse con libertad y los partidos nacionales hacen el esfuerzo por articular, aunque sea tarde y mal, un discurso sobre la importancia de lo mucho que une a catalanes y españoles, frente a quienes quieren levantar una frontera de ignorancia entre nosotros. Esperemos que no sea demasiado tarde».
Con el expresivo título «En la frontera de la ignorancia», la pieza periodística de Jiménez apareció publicada el mismo día de las elecciones autonómicas: el domingo 27 de septiembre.
Vamos a ver: parece mentira que después de tantos años elaborándolo, me sienta obligado a realizar esta aclaración. Pero diría que resulta necesaria, según deduzco del comentario de un gentil aunque confundido lector:
    ◦ Este blog no va contra los catalanes ni contra Cataluña.
    ◦ ‘Catalibán’ es una contracción de los términos ‘talibán’ y ‘catalanista’ (¡catalanista!, que no ‘catalán’).
    ◦ Por si quedase alguna duda, el blog lleva por subtítulo: “Crónicas de la yihad separatista”.
    ◦ Pero es que además dedico una sección entera, titulada ¿Qué es un catalibán?, a describirles detalladamente
      (siempre con animus iocandi, claro está). Y donde, entre otras cosas, puede leerse lo siguiente:
«Según la Necional Geographic, un catalibán es un homínido bípedo, originario de Cataluña o acomplejado por
no haber nacido allí».
A estas alturas, el nacionalismo se nutre de casi tantas personas de fuera como de dentro de Cataluña. De hecho, muy destacadas figuras públicas de dicho movimiento político ni siquiera proceden de esta región. Tal es el caso de, por ejemplo: Eduardo Reyes, presidente de Súmate (cordobés); Patrícia Gabancho, escritora y articulista (argentina); Justo Molinero, magnate de los medios de comunicación (cordobés); Muriel Casals, presidenta de Òmnium Cultural (francesa); Josep Antoni Duran i Lleida, líder de UDC (oscense); Sor Lucía Caram, religiosa y activista pro secesionista (argentina); Juan Carlos Moreno Cabrera, lingüista (madrileño); Alfons López Tena, líder de Solidaritat Catalana per la Independència (saguntino); Raül Romeva, Consejero de Asuntos Exteriores de la Generalidad y cabeza de lista de Junts pel Sí en las autonómicas del 27-S (madrileño); Marcela Topor, mujer del presidente de la Generalidad Carles Puigdemont y redactora del portal separatista en Internet Catalonia Today (rumana); Matthew Tree, articulista y escritor —«Em defineixo com un independentista». Directe!cat, 28-05-2007— (londinense); Ana Surra, diputada en el Congreso por ERC (uruguaya); Isabel-Clara Simó, escritora y ex candidata del partido separatista SI (alcoyana)... y así podríamos seguir.