20 de junio de 2014

Los miserables

Anda la secta contentísima y con la barretina en erección porque nuestra selección nacional de fútbol ha sido eliminada de la Copa de la FIFA que está disputándose en Brasil. Y eso es cosa que gusta a los enemigos de España.

La noticia, bajo el hiriente titular «Ridículo mundial de España», en el diario Nació Digital —una especie de Gara a la catalana y en plan bestia—, aloja toda clase de regodeos e improperios de los lectores:
«¡Qué alegría! ¡Que se jodan!». (18/06/2014, a las 22:54).
«Hoy es un gran día». (18/06/2014, a las 23:01).
«Qué penaaaa, ji, ji». (19/06/2014, a las 00:16).
«Qué contento estoy. ¡Esto es mejor que un orgasmo!». (18/06/2014, a las 23:06).
«Hahahahahaha.... Hohohohohoho... Así llevo desde que ha terminado el partido... Hohohohoho... Hahahahahaha...». (18/06/2014, a les 23:02).
Aunque pueda parecer que este último autor homenajea al célebre burro o ruc catalán rebuznando, en realidad no es así: es como acostumbran ellos a escribir la onomatopeya de una carcajada, rehuyendo la utilización de la letra jota para evitar coincidencias con la grafía del idioma español.
«Me han fastidiado ya que unas buenas celebraciones harán que mañana tenga más sueño ya se sabe cava, priorato y cosas de esas». (19/06/2014, a las 12:39).
«Hoy sin beber alcohol paresia un borracho de felicidad y alegria Mucha alegria he gastadolos petardos que tenia y he pitado fuerte una trompeta . Me he desahogado de mi amargura y frustaciones PENSAR QUE MADRID LLORA .. QUE ESPAÑA LLORA PERO NO LLORA CATALUÑA Esta esta muy muy FELIZ JE JE [sic]». (19/06/2014, a las 08:01).
«¡Qué orgasmo de 96 minutos! ooooh, aaaah, uuuuummmm. y chof chof y chof uuuiiii [sic]». (19/06/2014, a las 00:07).
«Marca España, ¡sí señor! Hacía años que no veía un partido de de fútbol, y hoy lo he visto entero... y he disfrutado. Lástima que los jugadores catalanes no regresen todos con las piernas rotas... ¡traidores!». (18/06/2014, a las 22:57).
Adhesivo sobre un cartel publicitario captado con
la cámara de mi móvil en la esquina de la Ronda
Universidad con la calle Balmes, en Barcelona;
traducción: ‘Caña a los ocupantes’
El comentario anterior ha sido automáticamente destacado con un letrero como «interesante», gracias a la elevada cantidad de puntos positivos otorgada por los demás. La inquina hacia los futbolistas catalanes integrantes de la selección por no negarse a representar a su país en los terrenos de juego es una constante. A continuación, tres mensajes de afecto hacia los dos países cuyas victoriosas selecciones han dejado a la española fuera de la competición:
«Gracias, Chile. Gracias, Holanda. Os queremos. Mercenarios catalanes, traidores». (18/06/2014, a las 23:13).
«CHILE TE QUEREMOS». (19/06/2014, a las 05:01).
«¡Viva Holanda y Viva Chile, ex colonias españolas, como muy pronto lo será Cataluña!». (19/06/2014, a las 00:42).
Algunos, esgrimen la ironía:
«Me ha sorprendido la cantidad de chilenos que hay en Barcelona. ¡Cuántos petardos!». (18/06/2014, a las 23:13).
Y no faltan quienes han aprovechado la práctica simultaneidad de esos dos grandes eventos para trazar paralelismos y han presentado la derrota deportiva como un mal augurio de la coronación del príncipe Felipe, programada para el día siguiente:
«Oh, qué gran gozo, qué alegría. Se lo merecen, es el principio de la desintegración de escanya [juego de palabras con España y el verbo en catalán escanyar, que significa asfixiar, oprimir], mañana el borboncito comienza con muy mal fario». (18/06/2014, a las 23:00).
«Cambio de reyes y España derrotada. Evidentemente esto es un presagio». (18/06/2014, a las 23:32).
«Felipe sexto [sic] comienza su reinado con mal pie. El nueve de noviembre referéndum y otro trozo de su imperio que les manda a la porra. En estos momentos ya debe de estar maldiciendo los huesos del marido de su madre». (18/06/2014, a les 23:04).
«A la mierda la roja. Mal augurio para el nuevo monarca Felipe VI. ¡Y yo que me alegro!». (19/06/2014, a las 01:39).
La abdicación del rey Juan Carlos incluso ha inspirado chistes irreverentes a algún que otro graciosillo:
«Cómo es la vida: ayer se marchó la “coja” y hoy el “cojo”». (19/06/2014, a las 20:08).
Y numerosos son los ya tradicionales comentarios que rezuman prepotencia, complejo de superioridad y desprecio hacia los demás:
«He ahí los “méritos” de Del Bosque. Queda claro que la Selección Española ha funcionado mientras los españoles parasitaron al Barça. Ahora, que aquellos jugadores de Guardiola están en horas bajas, la “Roja” naufraga». (18/06/2014, a las 23:01).
«Nunca fue La Roja siempre fue el Barça. Siempre fue el Barça y La Roja gano porque el Barça tenia un momento espectacular. El eclipse del Barça fue el fracaso de la llamada Roja». (18/06/2014, a las 23:42).
«El fracaso de la selección espaÑola [sic], es la Crónica de una muerte anunciada trasladada al mundo del fútbol. El equipo espaÑOl y su seleccionador han demostrado que no son más que unas sanguijuelas que se han aprovechado durante 8 años del mejor equipo de la historia y del mundo, pero todo tiene un final […]. Y ahora chavales, voy a comprobar que la botella de cava con la que celebro el ridículo espaÑOl, está bien fresquita». (19/06/2014, a las 12:57).
«¡Casi toda “la roja” del 2010 era del Barça, imbéciles!». (18/06/2014, a las 23:19).
En 2013, la Generalidad de Cataluña, a través de su departamento de la Presidencia, que encabeza el Consejero Francesc Homs, concedió subvenciones por valor de 45.056,19 euros a la empresa propietaria de este medio digital. Para que publique estas cosas. Dinero que, como tantas veces se ha comentado, Artur Mas está dejando de destinar a la sanidad y la educación, partidas presupuestarias para áreas fundamentales ahogadas por feroces recortes del Ejecutivo autonómico. Probablemente el nuestro sea el único lugar de Europa donde el dinero de los impuestos pagados por los ciudadanos sirve para financiar que se les insulte, a ellos y al propio país.
«¡España, vaya mierda de país! ¡La Coja parecía una banda de analfabetos borrachos y golfos!». (19/06/2014, a las 09:20).
«Los Catalanes Celebramos siempre Grandes Derrotas como LA DEL 11 DE SEPTIEMBRE Claro pues también queremos CELEBRAR LA GRAN DERROTA DE ESPAÑA Esta la celebramos con mucha más alegría y petardos y Cava [sic]». (19/06/2014, a las 08:07).
«¡España, ridículo y golfos! ¡Eso es es españa [sic], una puta mierda! ¡Vayámonos ya de este montón de mierda constitucional-franquista!». (19/06/2014, a las 09:20).
Vivir así, con todo ese odio corroyéndoles cada día del año, debe de ser horroroso.

14 de junio de 2014

Vacaciones en La Moncloa

Mariano Rajoy enciende un puro y piensa su próxima frase. El suyo es un pomposo estilo de pronunciar perogrulladas repletas de patadas al Diccionario. Pero él cree ser la reencarnación de Castelar o de Cánovas del Castillo, de uno de aquellos ilustres parlamentarios de finales del siglo XIX que dominaban la oratoria desde la tribuna. Respecto a los problemas, está convencido de que lo mejor es sentarse a esperar que se resuelvan solos. Leyendo el Marca, naturalmente; que ¡por cierto!, esta mañana venía muy interesante.

Sentarse a esperar... Excepto cuando corrió a abrir la puerta de la cárcel a Bolinaga y los demás etarras. Y a entregar, de cinco mil en cinco mil, los millones de euros del FLA al golpista Artur Mas para sus cosillas, que tampoco es cuestión de llevarse mal con los enemigos de España.

Ahora, tan dilatado periodo de asueto toca a su fin y llegado es el momento de dejar el confortable palacio en multipropiedad para regresar a la rutina. Las maletas, los bártulos, algún que otro objeto decorativo adquirido con posterioridad a la llegada... parece que no falta nada.

―Viri, echa un último vishtazo en el cuarto de los niñosh, no vaya a ser que she dejen algo.

Y antes de salir por la puerta, una pequeña concesión a la melancolía permitiendo que la vista acaricie lo que durante largo tiempo fue su hogar. Qué paz, qué tranquilidad se respiraba allí, en aquel lugar tan alejado de los gritos de desesperación de los españoles.

11 de mayo de 2014

Caudillo

Esta semana, Francesc de Carreras, Catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Barcelona, ha publicado en El País un artículo extraordinariamente clarificador. Se titula «La independencia que viene de lejos», y sus tesis coinciden con lo tantas sostenido por este blog en multitud de crónicas (¡Falta diálogo!, La estrategia del miedo, El eslabón perdido, Deprisa, deprisa, Mussolini 2.0, El bloguero tiene quien le escriba, En el dolor y en la enfermedad o Rumbo a Kosovo; y en especial, Al final del camino y Decidiendo): que no estamos ante ninguna deriva secesionista de Convergència i Unió, como de manera irreductible repiten innumerables pazguatos empeñados en seguir sin enterarse de nada, sino en la última fase de una estrategia cuidadosamente ejecutada desde la Generalidad durante décadas. Por supuesto, esta no se desactivaría otorgando todavía más transferencias de poder y dinero a la Autonomía catalana. Ni tampoco transformando España en un Estado federal, como sugiere algún que otro pánfilo.


El proyecto separatista de Jordi Pujol, iniciado en la
Transición mediante la zapa del Estado y la creación
de una nación imaginaria, está próximo a concluir
El certero análisis de Francesc de Carreras concuerda también con las premonitorias palabras del ex presidente Josep Tarradellas cuando, en la temprana fecha del 31 de octubre de 1985, advirtió sobre las malas artes de Jordi Pujol, sucesor suyo al frente de la Generalidad por aquel entonces, y sobre la clase de régimen que estaba instaurando en Cataluña: «una dictadura blanca muy peligrosa, que no fusila, que no mata, pero que dejará un lastre muy fuerte».

Aunque extenso, el artículo es de los que atrapan al lector desde el primer párrafo y luego se antojan cortos. Porque compone un retrato de nuestra situación tan fidedigno como infrecuente:
«Parece que finalmente la situación en Cataluña preocupa, y mucho, en el resto de España, especialmente entre la clase política que reside en Madrid. La sesión del Congreso en la que tres parlamentarios representantes de la Cámara catalana expresaron con meridiana claridad, aunque cada uno con sus propios matices, que estaban dispuestos a separarse de España, ha tenido su impacto. La cosa, según parece, va en serio, el arreglo no parece fácil y las partes están cada vez más distanciadas.
»Considero positiva esta nueva percepción desde el exterior de la realidad catalana. Hasta ahora se pensaba que Cataluña sufría un simple estado febril que podía curarse con aspirinas, a lo más con antibióticos. Quizás ha llegado el momento de pensar que el alcance de la enfermedad es bastante más grave porque su causa no está en una estratagema táctica de los dirigentes nacionalistas sino en el resultado de una labor callada, desarrollada desde hace muchos años, en el seno de la misma sociedad catalana.
»En efecto, por lo menos desde 1980, durante el primer Gobierno de Pujol, comenzó lo que suele denominarse “proceso de construcción nacional”, una inteligente obra de ingeniería social cuyo objetivo ha sido el de transformar la mentalidad de la sociedad catalana con la finalidad de que sus ciudadanos se convenzan de que forman parte de una nación cultural, con una identidad colectiva muy distinta al resto de España, que solo podrá sobrevivir como tal nación si dispone de un Estado independiente. Se trata de aplicar la clásica fórmula decimonónica del principio de las nacionalidades: toda nación (identitaria) tiene derecho a un Estado propio.
»Digo que este proceso ha sido inteligente porque, a pesar de llevarse a cabo de forma premeditada y perseverante, una buena parte de los catalanes no se han dado cuenta de la manipulación, sigilosa y astuta, a la que han sido sometidos. Solo ahora algunos están abriendo los ojos a la realidad, como si despertaran de un mal sueño.
»En efecto, desde el primer momento las fuerzas nacionalistas han ido presionando para conseguir la hegemonía política, social y cultural dentro de la sociedad catalana. Para tal cometido ha resultado decisivo el apoyo activo y pasivo de los partidos de izquierda, tanto el PSC como ICV-IU, así como de los sindicatos CCOO y UGT, las patronales y otros muchos sectores de la llamada sociedad civil, desde las asociaciones de maestros y de padres en las escuelas hasta los clubes y las federaciones deportivas. Sin su inapreciable colaboración, tan generosamente subvencionada por la Generalitat, el nacionalismo hubiera sido tan solo la ideología de una pequeña parte de la población. Ahora son muchos los que se lamentan, pero cuando hace años algunos discrepantes ya se lo advertían, tildaban a estos de exagerados y alarmistas, por supuesto de nacionalistas españoles y, presos de un síndrome de Estocolmo colectivo, hasta de fachas.
»¿Cuáles han sido, a mi parecer, las principales líneas estratégicas de esta construcción nacional?
»En primer lugar, considerar desde sus inicios que la autonomía era manifiestamente escasa para las aspiraciones catalanas. A pesar de que la Generalitat ha dispuesto siempre de un gran poder político, como han reconocido todos los especialistas en sistemas federales, las muestras de insatisfacción han sido constantes. Curiosamente, que las competencias catalanas, así como las del Estado, se transfirieran a la Unión Europea, nunca ha suscitado queja alguna. En cambio, han sido numerosos los conflictos competenciales internos. La razón de fondo está en que así se alimentaba la sensación de que la Generalitat, además de tener poco poder, aún se le racaneaba el que tenía y de esta manera se pretendía demostrar que había que superar el Estado de las autonomías por ineficiente para el progreso de la sociedad catalana. De este modo, el Estatuto siempre ha sido considerado como un instrumento para alcanzar mayores cotas de poder, nunca como un instrumento para ejercer lo mejor posible aquellas que posee.
»Por este motivo, la Generalitat se dotó desde el primer momento de instituciones más propias de un Estado que de una comunidad autónoma. Lo que se ha pretendido es ir preparando el Estado del futuro mientras se desarrollaban las competencias del presente. De ahí resultaron duplicidades y disfunciones que a la postre han resultado carísimas y financieramente insostenibles. Todo ello acentuado por el hecho de que muchas de los demás comunidades han imitado el ejemplo catalán tras igualarse las competencias en sentido federal durante los años noventa.
»En segundo lugar, desde la Generalitat, a través de sus instrumentos de agitación y propaganda, se ha intentado dividir a los ciudadanos en catalanistas y españolistas, dando legitimidad política, social y cultural solo a los primeros. No ha sido una cuestión de lengua sino de ideología. El nacionalismo catalán se fue convirtiendo rápidamente en la única ideología legítima y obligatoriamente transversal. No importaba ser de derechas, de izquierdas o de centro, mientras no se saliera de los límites fijados por quienes determinaban lo nacionalmente correcto. En lo demás se podía discrepar, en eso no. Además, o eras nacionalista catalán o nacionalista español: la razonable alternativa de no ser nacionalista de ningún tipo, es decir, de ser no-nacionalista, algo tan común y civilizado en los países de nuestro entorno, era considerada como un mero subterfugio para encubrir que eras nacionalista español.
»En tercer lugar, se fue reescribiendo la historia hasta alcanzar un modelo adecuado a la nación soñada. En efecto, todo proceso de construcción nacional necesita una historia oficial única que fije los orígenes y el devenir de la nación, haciendo que esta, aunque cambiante en lo superficial, resulte inalterable en lo esencial, en las cuestiones de fondo. De ahí deben surgir la legitimidad histórica y el carácter nacional. Viejos maestros como Vicens Vives y Pierre Vilar, aunque su autoridad se invoque continuamente con todo el cinismo, han sido arrinconados incluso por sus discípulos más directos, para dar paso de nuevo a una historia romántica de Cataluña más basada en el sentimiento nacional que en los datos comprobables. El actual espectáculo de un 1714 imaginario, considerando esta fecha como el final de un inexistente Estado catalán independiente, es bien revelador. España contra Cataluña (1714-2014), título de un reciente congreso, no se sabe si mueve a risa o a pena.
»En cuarto lugar, desde sus comienzos, la Generalitat ha ejercido un estrecho control sobre la sociedad civil a través, primero, de su influencia en las asociaciones y fundaciones, colegios profesionales y centros de enseñanza; y, segundo, por la supeditación de los medios de comunicación públicos y el predominio sobre muchos medios privados. En este vasto campo, Jordi Pujol fue un auténtico maestro, conocía Cataluña palmo a palmo y no dudaba en premiar o castigar, nombrar o destituir, subvencionar o dejar en la miseria, dar permisos y concesiones o negarlas, a quienes estaban de su lado o en el lado contrario. En Cataluña ha habido unas redes clientelares y un sutil maccarthysmo que han inspirado miedo para así comprar y vender voluntades.
»Estos son algunos de los principales elementos que, durante 35 años, han creado el caldo de cultivo que nos ha conducido a la situación actual. La aspiración a la independencia, pues, viene de lejos, no es flor de un día, ni un subidón, ni un suflé. Sigue siendo minoritaria pero es la que más se oye, la que más altavoces tiene. Hacer todo lo posible para que se escuche al resto es tan importante como urgente si en lugar de construir una nación pretendemos llegar a ser una sociedad democrática».

20 de abril de 2014

No mienten más porque no tienen más tiempo

Lo ha desentrañado públicamente en su cuenta de Twitter el usuario con el alias Ferran D’Antequera (quien tiene además un excelente blog donde tritura, uno por uno, los timos del secesionismo con abundante e incontestable documentación histórica: Las Barras de Aragón); y Víctor, lector de Catalibanes, ha tenido la gentileza de enviarme por correo electrónico información y enlaces sobre el asunto: se trata de la última estafa, engañifa, falacia, trola, filfa, bribonada, vileza o adulteración separatista.

Versión con el falso colorido en los navíos que
protagonizan el bombardeo naval
La Generalidad de Cataluña y el Centro Cultural Blanquerna —lugar que acogerá el evento hasta finales de abril— anuncian en sus respectivos sitios web la exposición itinerante 1714. Memoria gráfica de una guerra, compuesta por cerca de 80 reproducciones de grabados y diversos textos explicativos, así como material audiovisual. Y que se encuadra en los actos conmemorativos del Tricentenario de la Guerra de Sucesión Española proyectados por el Ejecutivo catalán para mayor cultivo del odio y el victimismo (a esto va parte del dinero público de los recortes en sanidad y educación, y el adeudado por Artur Mas a los farmacéuticos de esta región desde hace meses).

Lo asombroso —y por algo nacionalismo e ignorancia caminan siempre de la mano— es que la propaganda de la exposición y del libro sobre la misma que la complementa (Memòria Gràfica del 1714), está ilustrada con el ataque al puerto de Barcelona de una flota en la cual ondea, roja y gualda, la bandera española. Cuando resulta que en 1714 nuestra enseña nacional ni siquiera existía aún con esos colores y franjas.

No fue hasta tiempos de Carlos III (1759-1788) que dicho monarca, mediante la promulgación del Real Decreto de 28 de mayo de 1785, adoptó el diseño actual tras una elección entre los doce bocetos presentados al concurso público que a tal efecto se convocó:
«Para evitar los inconvenientes, y perjuicios, que ha hecho ver la experiencia puede ocasionar la Bandera nacional, de que usa mi Armada naval, y demas Embarcaciones Españolas, equivocándose á largas distancias, ó con vientos calmosos con las de otras Naciones; he resuelto, que en adelante usen mis Buques de guerra de Bandera dividida á lo largo en tres listas, de las que la alta, y la baxa sean encarnadas, y del ancho cada una de la quarta parte del total, y la de en medio amarilla, colocándose en esta el Escudo de mis Reales Armas reducido á los dos quarteles de Castilla, y Leon con la Corona Real encima; y el Gallardete con las mismas tres listas, y el Escudo á lo largo, sobre quadrado amarillo en la parte superior: Y de las demas Embarcaciones usen, sin Escudo, los mismos colores, debiendo ser la lista de en medio amarilla, y del ancho de la tercera parte de la Bandera, y cada una de las restantes partes dividida en dos listas iguales encarnada, y amarilla alternativamente, todo con arreglo al adjunto diseño. No podrá usarse de otros pavellones en los Mares del Norte por lo respectivo á Europa hasta el paralelo de Tenerife en el Océano, y en el Mediterraneo desde primero del año de mil setecientos ochenta y seis: en la América Septentrional desde principio de Julio siguiente; y en los demas Mares desde primero del año de mil setecientos ochenta y siete. Tendréislo entendido para su cumplimiento».
Pero es que además de en esos dos sitios señalados por Ferran D'Antequera, la misma burda manipulación aparece también en Barcelona 1714. Els gravats de la guerra de Successió (‘Barcelona 1714. Los grabados de la Guerra de Sucesión’), libro coeditado en 2013 por el Ayuntamiento de Barcelona, que rige el alcalde Xavier Trias, de Convergència i Unió.

Grabado original, en blanco y negro y unas medidas
de 34 x 51,5 cm; a la derecha, puede observarse
la fortificación de la Ciudadela
La lámina original es en blanco y negro, data de 1750 y fue realizada en París, por el retratista Pierre-Alexandre Aveline (1702-1760) y el estampador Jacques Chéreau (1688-1776).

El libro publicado en 1995 con el título Historia de Barcelona, de Josep L. Roig, contiene una reproducción más verosímil, por cuanto los pabellones de los buques han sido pintados con los colores de la bandera de Holanda y, efectivamente, hubo un ataque naval anglo-holandés a Barcelona en el marco de la Guerra de Sucesión. Ocurrió en 1705, cuando la oligarquía catalana todavía no había traicionado su juramento de lealtad al rey Felipe V y la Ciudad Condal luchaba en el bando borbónico. Mas la trayectoria de Aveline sugiere que ese aguafuerte no reproduce en realidad una batalla de dicha contienda, ni ningún otro episodio histórico en concreto. Y que, simplemente, el artista francés tendía a añadir escenas bélicas en algunas de sus creaciones como mero ornamento. La inclusión de la Ciudadela en el paisaje barcelonés, un fortín cuya construcción no concluyó hasta 1718, cuatro años después del fin del enfrentamiento sucesorio por el trono de España, otorgaría consistencia a esta tesis.

Lo que desde luego no pudo representar es una bandera todavía inexistente.

15 de abril de 2014

El humor en los tiempos de la cólera

En marzo pasado, el periodista y escritor Sergio Fidalgo inauguró su serie de colaboraciones en el diario Crónica Global con un hilarante artículo titulado «Golpe de estado, versión ANC». Fue a los pocos días de conocerse públicamente la insurreccional «hoja de ruta» hacia la independencia (Full de Ruta 2014) que está elaborando la Asamblea Nacional Catalana (ANC), sección de asalto de la Generalidad y auténtico Gobierno en la sombra del binomio Mas-Junqueras durante este proceso secesionista. Dicho plan incluiría acciones simultáneas con la proclamación de la República Catalana, como la toma de centros de control, comunicaciones e infraestructuras (puertos, aeropuertos, fronteras, etc.), que son propias de todo manual golpista.


Carme Forcadell, en plan pantocrátor, discursando en un acto de
la Asamblea Nacional Catalana celebrado en marzo de 2013
La prosa de Fidalgo parodia magníficamente los tics tradicionales del movimiento separatista en una pieza que comienza y acaba resultando delirante, disparatada. No parece aconsejable, y menos en esta época tan escasa de oportunidades así, desaprovechar la ocasión de echar unas risas con su lectura:
«Están reunidos en la Tasca L'Estelada del Tiu Poca Broma el comando L'Alguer de la ANC para tomar una decisión: cómo contribuir a la toma del poder por parte del pueblo soberano catalán y conseguir un porcentaje a la búlgara en el presuntamente victorioso referéndum sí-sí per collons que prepara Artur ‘Braveheart’ Mas. Preocupados por al aumento de la desafección en su pequeña ciudad de la Cataluña interior, comprobada tras el fracaso de la venta de chapas ‘Jordi Cañas must be dead’, de la que no se pudo colocar el 99% de la producción de 5.000 piezas encargadas al empresario del bazar-imprenta-restaurante chino de la localidad, han decidido pasar a la acción.
»El aguerrido grupo de patriotas, integrado por Joan Josep Rodrigues Llopis (alias Comandant Roger de Llúria), Anna Junqueras Herrera (prima lejana de ambos mandatarios políticos y aquejada de continuos ataques de esquizofrenia), Marc Tree Addams (primo lejano del simpático escritor inglés reconvertido al soberanismo), Joan Bofarull Puigdemont (adicto a la ratafía y a ‘La Riera’ [1] de TV3) y ‘Walking dead’ Colomé (conocido así tras estamparse con su furgoneta tipo Equipo A decorada con la estelada contra un tráiler de la empresa Sangría El Toro Español y salir ileso), tras documentarse con los estudios elaborados por la ANC, el Consell Assessor per a la Transició Nacional, el departamento de programas de CDC, el Grup d'Empresaris que s'ho emporten cru [2] y las Seleccions del Reader's Digest, han elaborado un sofisticado plan para garantizar el apoyo total de sus convecinos al justo (y necesario) proceso de secesión de Cataluña.
»Las medidas que tomaron, tras ingerir una docena de anchoas (de L'Escala), ocho botellines de cerveza (artesana y catalana), seis botellas de cola catalana, tres raciones de secallona [3] de Vic y cuatro bocadillos de queso de Montserrat, han sido anotadas en este documento, de la que ha llegado a nuestras manos la versión castellana escrita por Joan Josep Rodrigues Llopis (‘el franquismo me impidió escolarizarme en catalán y todavía no lo domino para escribir’):
»“1. Publicitar un falso acto mitin de Ciutadans en el Centre Cultural Pilar Rahola de la localidad con la presencia de Albert Rivera, Xavier Nart y Juan Carlos Girauta. Cuando la sala esté llena, se procederá a levantar una valla electrificada alrededor del equipamiento para evitar que puedan escaparse. Serán alimentados a base de tranchetes y rebanadas de pan de molde hasta que el referéndum se haya celebrado, con el correspondiente 99,9% de votos favorables a la causa verdadera.
»2. Se volará el repetidor de la zona, y se instalará uno nuevo que solo permita sintonizar TV3, Td8, Canal Punt Avui, Tele Taxi TV, la televisión bolivariana y la emisora local, que emitirá las veinticuatro horas reportajes sobre la vida y milagros de Macià, Companys y Joel Joan.
»3. 3. Se organizará un ciclo de conferencias sobre la tolerancia y la comprensión del nacionalismo catalán ante las culturas (presuntamente) inferiores a cargo de Marta Ferrusola, Toni Albà, Anna Tarrés, Miquel Calçada y el espíritu de Heribert Barrera, que será convocado por la médium soberanista Mireia Cas i Palau.
»4. Se repartirán a todos los ciudadanos afectos a la causa verdadera copias del ‘DNI català’, tras aprobar un examen consistente en recitar la lista de todos los patriotas injustamente encausados por la justicia fascista y franquista española por el ‘caso ITV’, el ‘caso Turismo’, ‘el caso Casinos’, el ‘caso Pallerols’, el ‘caso Palau’, el ‘caso del Winston andorrano de contrabando’, el ‘caso Banca Catalana’ y el asesinato de John Fitzgerald Kennedy.
»5. En los cinco puntos de venta de prensa diaria de la localidad se garantizará que solo llega el Ara, El Punt Avui y la página de La Vanguardia en la que escribe Pilar Rahola. El Mundo Deportivo llegará los días pares y los impares el National Enquirer.
»Si tras llevar a cabo estas cinco acciones persiste la desafección ciudadana a la verdadera causa, se procederá a tomar la estación de autobuses, el carrito de los helados, el puesto de barcas del estanque Francesc Candel y el apeadero de los Ferrocarrils de la Generalitat para garantizar el control de los puntos estratégicos de la localidad y ponerlos al servicio de la autoridad que la ANC designe. Así los colonos sabrán que vamos en serio”.
»xxxxxxxxxxxx, villa adherida a la Associació de Municipis per Trincar, a 23 de marzo del año I (de la victoria)».
________________________________________________________________
1. Telenovela de producción propia, que la televisión autonómica catalana viene emitiendo por las tardes desde enero de 2010.
2. Del catalán: ‘Grupo de Empresarios que se lo llevan crudo’.
3. Embutido autóctono, similar a la longaniza.

1 de abril de 2014

¡Falta diálogo!

Cada día más voces claman a Mariano Rajoy que se siente a hablar con Artur Mas para encontrar cuanto antes una salida a su desafío secesionista. Nada de hacer cumplir las leyes, no, que eso es cosa fea y antidemocrática, propia tan solo de regímenes fascistas tan execrables como poco occidentalizados. Lo que urge es premiar a quien se ha sublevado contra el orden constitucional otorgándole categoría de honorable interlocutor y atendiendo sus exigencias.

Ni que decir hay que en el lenguaje de esa caterva de vendepatrias, separatistas encubiertos y algún que otro memo bienintencionado, el verbo dialogar significa indefectiblemente negociar. Y que por negociación entienden darle a la Generalidad todavía más privilegios de los que ya goza tras casi 40 años de mimosas concesiones (con el consiguiente menoscabo para el resto de Comunidades autónomas, claro está). ¿Y qué ofrecería Artur Mas a cambio? Pues deponer su actitud golpista.

Diálogo, y muy fructífero, es por ejemplo el que entablan el quinqui y su víctima. Un proceso por el cual esta acuerda aligerarse la cartera a condición de que aquel negocie no guardarle la hoja de su navaja en el quinto espacio intercostal. Pero todo muy dialogado y pactado, eso sí.

¿Y a cuánto ascendería el precio? Desde su agujero, la escritora argentina travestida de ultranacionalista catalana Patrícia Gabancho nos envía unas valiosas pistas dentro de un artículo titulado «Un almuerzo cualquiera»:
«Para comenzar, deberían poner sobre la mesa el concierto fiscal, la no aplicación de la Ley Wert, el blindaje de competencias (en la actualidad hay que añadir: ¡y del Ebro!), la restitución de la lengua en los Países Catalanes e intocable en Cataluña, y un pacto generoso de infraestructuras».

Tuit de Ramon Carner, presidente de la organización
separatista Círculo Catalán de Negocios (CCN), en la
víspera del sepelio del ex presidente Adolfo Suárez:
«La muerte de Suarez [sic] sólo indica que tenemos
un enemigo menos. Todavía quedan muchos en
nuestras instituciones. ¡Tenemos trabajo!»
Eso supondría una situación incluso mejor que la independencia misma, pues conlleva todas sus ventajas y ninguno de sus inconvenientes (quedar fuera de la Unión Europea y del euro, bajo el rigor de las políticas arancelarias y sin acceso a los mercados financieros ni respaldo del Banco Central Europeo, entre ellos). Algo así como ser un Estado situado bajo el paraguas de otro. Concierto fiscal, o sea: lo mío es mío y lo tuyo, también es mío. No aporto nada pero tu sigues sufragando gran parte de mis gastos. Y además me montas unas infraestructuras de aúpa. Yo seguiré beneficiándome de tu ejército, de tu vasta red diplomática por el mundo, y de cuantos otros servicios a mí me resultaría muy oneroso cubrir... así como, por supuesto, de todos aquellos tratados internacionales que firmaste. ¿La Constituqué? No, no, ni hablar de aplicar leyes que no sean las estrictamente emanadas de las instituciones nacionalistas catalanas. Ni sentencias judiciales que nos incomoden: blin-da-je de competencias. Un chollo, oigan.

Y lo de “blindar el Ebro” que dice esta, río nacido en Cantabria, de donde fluye a Castilla y León, para luego seguir, atravesando La Rioja, tierras de Álava, Navarra y Aragón, hasta que su caudal termina fundiéndose con el antaño llamado Mare Nostrum (‘Nuestro mar’) en un tramo del litoral de Tarragona, ya es de traca. Pero es que hacia ahí apuntan realmente las pretensiones de estos chantajistas, no es política ficción.

¿Y así se resolvería para siempre el problema? Pues tampoco. Ya lo avisa abiertamente y sin tapujos en otro pasaje de su pieza periodística (Nació Digital, 02-03-2014) esta catalana sobrevenida, aprovechando un momentito en que no estaba contando los 6.000 euros que el Ayuntamiento de Barcelona —regido por CiU— le pagó no hace mucho por entregar un par de informes: la claudicación de Mariano Rajoy ante la extorsión apenas retrasaría unos años la ruptura de España.

Sería pagar, y carísimamente, la prolongación de nuestra agonía. De hecho, así ha venido siendo hasta hoy: también se nos vendió durante la Transición que la fórmula autonómica colmaría definitivamente las ansias del nacionalismo. Y con ese mismo pretexto envolvieron todos los Gobiernos cada nueva transferencia y concesión que se le daba a Jordi Pujol. Y a Pasqual Maragall. Y fue ese también el canto entonado en 2006 para reformar el Estatuto de Cataluña. Y para seguir dándole más y más a Montilla. E incluso al propio Artur. Ahora vemos con qué resultados. Nunca nada será suficiente para ellos debido a una sencilla razón: porque sus objetivos no son otros que proclamar la secesión y anexionarse otros territorios («reunificación de la nación catalana»). Repitámoslo: no pararán hasta culminar su proyecto secesionista e imperialista. Hora es ya de que lo comprendamos.

Negociar con los sediciosos es, a todas luces, la más indigna, costosa, injusta... e ineficaz de todas las opciones posibles. Por eso es la que seguramente adoptarán, este presidente del Gobierno y el siguiente.

10 de marzo de 2014

Arthur More

Que a la Generalidad la «internacionalización del conflicto» (expresión copiada del lenguaje de ETA) no le está saliendo como esperaba es algo estruendosamente notorio, por mucho que se esfuercen en disfrazarlo. La mayoría de los líderes europeos han ignorado la misiva enviada el pasado diciembre donde, en un inglés de menú de chiringuito de playa para guiris, el mandamás de la taifa catalana les pedía colaboración en el golpe de Estado que planea dar. Angela Merkel y David Cameron evitaron pronunciarse, mientras que François Hollande se desentendió a través de un portavoz de la embajada francesa en Madrid (no obstante, el fin último de la carta en realidad no era otro que el de incomodar a Rajoy ante sus homólogos para forzarle a negociar).

Apenas uno de los principales dirigentes, Durão Barroso, exhibió la cortesía de despacharle una respuesta. Y fue muy concisa, de tan solo tres párrafos, con los cuales el presidente de la Comisión Europea (CE) aludió al carácter interno del asunto y recordaba contundentemente a Mas las consecuencias que la legislación comunitaria prevé para los territorios secesionados de un Estado miembro de la UE.


Ante el rechazo de los mandatarios rusos, que
declinaron recibirle, Artur Mas se conformó
con fotografiarse a lo Doctor Zhivago en la
Plaza Roja de Moscú y regresó
Tremendo escozor ha provocado otro reciente —y poco divulgado— capítulo del patético periplo internacional: los escoceses, que ya habían rechazado jugar contra la selección catalana de fútbol el pasado 30 de diciembre (lugar que finalmente fue ocupado por una representación de Cabo Verde), se han negado también a disputar un partido en 2014. Buscaban los estelados presentar ese enfrentamiento deportivo como un festivo preludio de sus respectivos referéndums separatistas: el de Escocia, y el ilegalmente convocado aquí para el 9 de noviembre por CiU. Pero los paisanos de William Wallace han culminado su desprecio argumentando que dicho encuentro no aportaría nada al currículum de su selección porque Cataluña no es miembro de la FIFA ni de la UEFA.

Este 2 de marzo, el periódico portugués Público sacó un artículo muy gráficamente titulado «Mitos tóxicos del nacionalismo catalán», donde se demuestra lo bien que ya han calado a esta gente por ahí fuera.

La pieza periodística arranca con el evento recientemente organizado por la incipiente diplomacia catalana (Diplocat) en la Facultad de Derecho de la Universidad de Lisboa y que el autor, Jorge Almeida Fernandes, define como un nuevo acto de «propaganda» en «la batalla por la opinión pública». El Consejero de la Generalidad Francesc Homs, junto con Francesc Vendrell, ex miembro del cuerpo diplomático de la ONU y venturoso poseedor de la Cruz de Sant Jordi, se empeñaron en explicar a los lusos su proceso rupturista, así como los supuestos «derechos históricos» que les asisten.

Almeida Fernandes alerta sobre la utilización que de la fecha del 11 de septiembre, «día místico», realizará el Ejecutivo autonómico para plantear un pulso al Gobierno mediante una gran movilización en la Diada, dentro de «un clima de máxima exaltación nacional». Y subraya «el intento de “reinvención de la historia” por el nacionalismo catalán»:
«Hay dos cuestiones fundamentales. La primera es una alucinación: la idea de que Cataluña fue un Estado soberano durante 700 años. Para ello borra la existencia del Reino de Aragón, del cual Cataluña formaba parte. La Corona de Aragón se transmuta en “Corona Catalano-aragonesa”».
Y prosigue:
«La segunda es la tesis de los “300 años de expolio” de España a Cataluña desde 1714, expolio que todavía hoy continúa. Lo que los nacionalistas no explican es por qué, en estos 300 años, Cataluña se ha convertido en la región más rica y dinámica de España».
Entre las múltiples iniciativas separatistas planteadas —que van desde una marcha por 52 municipios que fueron escenario de la Guerra de Sucesión, hasta el lanzamiento de un videojuego infantil—, el artículo menciona el simposio España contra Cataluña, celebrado por la Generalidad en noviembre:
«Decenas de historiadores criticaron el simposio. Ricardo Garcia Cárcel, de la Universidad Autónoma de Barcelona y experto en los siglos XVII y XVIII, denunció el título —“históricamente indefendible, absurdo y poco científico”— y la manipulación nacionalista “impulsada por pseudohistoriadores que montan un discurso al servicio de una causa”.
»El británico John Elliott, historiador de Cataluña y del Imperio español, resume: “Es un disparate”. Y añadió: “Una sociedad necesita de sus mitos, pero esos mitos condicionan y entorpecen la auténtica investigación hasta el punto de que un pueblo se encierra en sí mismo y adopta una postura victimista, culpando a los demás de sus desgracias”».
Tras lo cual, trae a la memoria el lamentable episodio relatado por este en una entrevista:
«Los jóvenes catalanes aprenden una Historia falsa. Quedé sorprendió al encontrarme, en una universidad catalana, con un joven estudiante de Historia convencido de que la Guerra Civil [1936-1939] había sido un conflicto entre España y Cataluña».
Por su parte, el sociólogo Enrique Gil Calvo, de la Universidad Complutense de Madrid, se pregunta cómo es posible que «el pueblo más culto, moderno e ilustrado de la Península Ibérica» haya experimentado una «irracional regresión» hacia «un nacionalismo étnico, victimista y antiespañol». Y califica las causas como «enigmas culturales perturbadores».

El lúcido analista del diario lisboeta concluye:
«La victimización produce nacionalismos infelices que inventan un enemigo para poder sobrevivir».

5 de marzo de 2014

Vengan de donde vengan

¿Quién a estas alturas no conoce a Santiago Espot, quién? El autor de los chillidos más furibundos proferidos en un plató, para un contertulio que osó cuestionar la mitificada figura del ex presidente Companys. Casi tres años y medio después, el explosivo fragmento de aquel debate televisivo («Calli! Calliiii!») sigue atrayendo con fuerza a los degustadores de extravagancias en Internet.

Si viviésemos en la época de fray Tomás de Torquemada, ejercería de entusiasta alguacil inquisitorial. Si en la Francia revolucionaria, sería el mismísimo Robespierre. Por su fanatismo y cerrilidad, Santiago Espot encarna como nadie la clase de individuos que dan nombre a este blog. Ante la nutrida audiencia del programa del Canal Català donde participaba, se jactó de haber cursado —tan solo en el año 2009 y a través de su organización, Catalunya Acció— la friolera de 3.000 denuncias lingüísticas contra comerciantes y empresarios. Sin importarle los estragos económicos que en sus víctimas estaba causando ya esta terrible crisis.

Por mis peores pecados —de esos que son rojos «como la grana», según se describe en Isaías 1:18—, jornadas atrás me impuse a mí mismo la penitente lectura de un nuevo artículo suyo, el titulado: Ganarse el voto (Guanyar-se el vot).


Artículo, publicado el 09-02-2014
Y deshonesto sería no admitir que me gustó. O negar las grandes dosis de razón que contenía.

Independientemente de la calaña del personaje y de sus obras —deplorables hasta donde conozco—, lo cierto es que ese en concreto, era un buen artículo. He procedido a traducirlo del catalán. Es una lástima no encontrar reflexiones así más a menudo, vengan de donde vengan:
«Hace unos días estaba en Basilea por motivos laborales y tuve ocasión de hablar de política con un compañero suizo de profesión. Además de constatar que estaba bien informado sobre el clima independentista que vivimos en Cataluña, también sirvió la conversación para hacerme ver, una vez más, que todavía estamos en pañales en cuestiones democráticas.
»Digo esto porque una de las primeras cosas que me contó respecto a su país es que allí, el voto, cuesta mucho de ganar para cualquier candidato. Su afirmación provenía del hecho de que los ciudadanos tenían el firme y verídico convencimiento de que eran los propietarios del país, y los políticos sus trabajadores. Quizás a algunos catalanes puede parecerles un planteamiento simplista y un poco arrogante. Lo normal después de vivir tantas décadas bajo regímenes totalitarios o pseudodemocráticos tutelados por borbones degenerados, corruptos y necios. Aquí, por los gobernantes, o bien tenemos una especie de reverencia provinciana o bien hay quien mira como puede aprovecharlos en beneficio propio. En ningún momento los consideramos como nuestros servidores y garantes de unas libertades. Fijémonos si no en lo poco habitual que es entre nosotros dirigirnos solos a un político en plena calle y pedirle explicaciones sobre aquello que nos preocupa o estamos en desacuerdo. Generalmente lo hacemos en el marco de una manifestación o concentración con decenas, cientos o miles de conciudadanos. Claro, entonces se convierte en un problema de orden público y la policía impide cualquier discusión porque significamos una amenaza, según ellos.
»Si en Suiza cuesta ganarse el voto es porque el ciudadano sabe que su papeleta tiene la capacidad de regenerar o cambiar las cosas. Se lo garantiza y lo promociona el mismo sistema de democracia directa y participativa del que se han dotado. Por esta razón el político debe ganarse la confianza del ciudadano cada día y en todo momento. Nadie puede camuflar su mediocridad e inoperancia detrás de unas listas cerradas o las estructuras monolíticas de partido.
»En Cataluña, excepto el líder, prácticamente nadie más debe dar explicaciones de nada. Todo es opacidad y que las cosas pasen cuanto más desapercibidas mejor. Así, por ejemplo, los ciudadanos de una capital de primer orden como es Barcelona no conocen, más allá del alcalde, quién conforma el gobierno municipal. Son llamados a las urnas para elegir una papeleta con una relación de personas de las cuales no saben ni en qué barrio viven. La distancia entre elector y elegido es tan grande que anula cualquier posibilidad de que el ciudadano se sienta auténticamente representado.
»De todo ello no podemos echarle la culpa a España. A pesar de los escasos y mejorables mecanismos de representación política que tenemos, lo cierto es que ni se ha querido elaborar una ley electoral propia que supere la deplorable actual que tenemos ni se ha querido acabar tampoco con los tics caciquiles que a menudo caracterizan muchas de las actitudes de parte de los partidos actuales. Aquí el voto, salvo a los cabezas de lista (y ni a ellos en algunos casos), sale gratis. El único esfuerzo que debe hacer el elegido es de puertas adentro del partido. Situarse bien, conspirar contra los rivales internos y ser buen chico con quien confecciona la lista son los únicos méritos necesarios para ser elegido. La perversidad y la nula excelencia del sistema han hecho que se haya promocionado a auténticas calamidades. Así nos va...».