11 de abril de 2019: la asociación de estudiantes constitucionalistas S'ha Acabat (‘Se ha acabado’) tiene programada una conferencia sobre nacionalismo y populismo en la Universidad Autónoma de Barcelona. Contará con la participación de Cayetana Álvarez de Toledo, junto a los dirigentes del Partido Popular Alejandro Fernández y Josep Bou; de la eurodiputada de UPyD Maite Pagazaurtundúa y del candidato por Ciudadanos Manuel Valls, así como de miembros de Sociedad Civil Catalana.
Dos centenares de separatistas que aguardaban a las puertas del auditorio, forcejean violentamente para impedirles el acceso. Les chillan, les insultan, les acometen, les empujan, les zarandean. Luchan por aproximarse lo bastante para propinarle a alguno una ración de democracia. Incluso hay tirones de cabello a la susodicha Cayetana. Y escupitajos. Escupir como las llamas es una forma de vejación que se ha popularizado entre estas turbas. Y que descarna el meollo de toda su impostura, porque lo que les brota de los labios no es la tan publicitada revolución de las sonrisas, sino un inmenso gargajo.
Mientras atacan, corean: «Fora feixistes de la universitat!» (‘¡Fuera fascistas de la universidad!’). A modo de consigna, con tintes de excusa. Enarbolando ese grito como una especie de justificante o de salvoconducto hacia la ferocidad. Tachar de fascista al otro es el pretexto que los fascistas se han buscado para partir cabezas.
Son los hijos del Espanya nos roba y del vivimos esclavizados; del somos una nación oprimida bajo un Estado colonizador. Crepitando en un incendio prendido hace décadas por una familia de ladrones, que incesantemente atiza un racista deforme puesto al frente de la Generalidad por otro, que es golpista y está fugado en Waterloo («Llevamos dos generaciones educadas en el odio a lo español y eso es irrecuperable». Albert Boadella. Agencia EFE, 22-05-2018).
Lejos de condenar la agresión, la Consejera del Gobierno autonómico Laura Borràs se jacta públicamente y advierte:
«Hay gente que busca problemas, y cuando buscas problemas, los encuentras».
No cabe más cinismo, resulta imposible exhibir mayor maldad. Según ella, expresarse, opinar, es provocar. Los nacionalismos no tienen disidentes; sólo enemigos, a los que cosifican y para quienes se decreta la eliminación física o la muerte social. Y aquí y en Europa sigue habiendo gente que no se quiere enterar.
Ángel Salazar sangra en el suelo tras sufrir el impacto de una piedra lanzada por terroristas urbanos organizados bajo las siglas CDR,
el pasado 30 de marzo, en Barcelona, cuando se dirigía a un mitin de Vox acompañado de otro miembro de una plataforma
que propone la custodia compartida de los hijos tras la separación conyugal
Al anochecer, la usuaria de redes sociales Vera Plath comparte en su muro su pesar:
«Hoy es un día triste. Pero, a lo mejor, ahora se entiende por qué mucha gente tiene miedo; por qué muchos no protestan; por qué tantos dicen que aquí no pasa nada...
»Vivimos en una dictadura cada vez menos camuflada, con una kale borroka alentada desde el gobierno catalán. Donde se nos castiga por pensar y hablar en nuestro idioma; donde se lava el cerebro a los críos desde su más tierna infancia; donde todos los medios de comunicación están manipulados para enfrentarnos... ya no con el resto de España sino entre los propios catalanes. Te odian por no adorar una bandera ideológica, pura insignia del odio. Te miran mal por comprar el periódico que te apetece. Te rayan el coche por no comulgar con su credo separatista. Desinfectan las calles que pisas. Te amenazan de muerte con una foto tuya acompañada de una bala en tu frente... Estamos envueltos en odio. De mucho odio. Así malvivimos.
»Y luego, desde fuera, nos preguntáis que por qué no nos quejamos.... ¿En serio? ¿EN SERIO?».
Sirve como epílogo de lo que ha pasado. Sirve como prólogo de lo que terminará por pasar.
El pasado 13 de febrero, ese que nos llama «bestias con forma humana» y dejó diagnosticado que arrastramos una tara en nuestra «cadena de ADN» (aunque luego no le haga ascos a cobrar 152.861'54 euros anuales del dinero de todos los españoles, de los impuestos pagados en Málaga o Valladolid; un sueldo que representa casi el doble que el del Presidente del Gobierno de España), volvió a intentar timarnos retorciendo el lenguaje hasta sentenciar que la democracia está por encima de cualquier ley. Fue en el programa de Onda Cero Más de uno, donde su presentador y director, Carlos Alsina, vapuleó sin miramientos a Quim Torra haciéndole caer en sus propias contradicciones y descarnando lo mendaz de su discurso.
Formalmente, ese razonamiento del títere movido por Carles Puigdemont desde Waterloo podría parecer impecable. Mas no deja de ser una tramposa obscenidad. Porque plantea una dicotomía entre democracia y legalidad que no es tal en los sistemas parlamentarios, donde esta es consecuencia de aquella: las leyes emanan de la voluntad popular. Empezando por la Carta Magna, situada en la cúspide de la jerarquía normativa y fuente de todos de los poderes del Estado (incluidas las Autonomías).
Y por sus conocimientos como abogado, Torra lo sabía bien.
Pero frente a tan burdas manipulaciones, justamente ese día emerge el mensaje diáfano y elemental del fiscal Fidel Cadena desmontando las falacias separatistas, en el transcurso del juicio por el golpe de Estado que está desarrollándose en el Tribunal Supremo. De su memorable intervención, que se extendió durante 38 minutos, sobresalen estos tres del vídeo en que nos recuerda lo obvio. Esta es la transcripción íntegra:
«Hay una serie de verdades o posverdades en el proceso que no son ciertas. Son las formas de expresión que, repetidas mil veces, parecen equivaler a una verdad. Pero que no lo son en absoluto.
»Todo el sustento ideológico descansa sobre diferentes valores. Primero: que la soberanía reside en el pueblo español. Ese es un valor absoluto que está proclamado por la Constitución. No se puede sustituir la soberanía del pueblo español por la soberanía de ninguno de los pueblos que lo integren. La sentencia del Tribunal Constitucional de 25 de marzo del 2014 [1], claramente establece, anulando y declarando inconstitucional la resolución cinco barra de la legislatura once [2], que la soberanía del pueblo catalán no es posible; que la “Constitución parte de la unidad de la nación española, que se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, cuyos poderes emanan del pueblo español”, ¡del pueblo español!, “en el que reside la soberanía”. “La identificación de un sujeto” soberano distinto, de cualquier ente territorial, “dotado de” “condición de” “soberano”, resulta “contraria a las” normas y “previsiones de los artículos 1.2 [3] y 2 [4] de la Constitución”. “La unidad ideal de imputación del poder constituyente”, continúa la sentencia, es, de acuerdo con el “fundamento de la Constitución y del” orden jurídico, el soberanismo del pueblo español, “origen de cualquier” otro “poder político”. Un acto de soberanía que otorgase la condición de sujeto jurídico de soberanía a cualquier ente territorial menor, no podría dejar de suponer la exención simultánea y laderación de esa soberanía al resto de los pueblos que constituyen España».
Corte de la carretera C-35 con neumáticos y palés ardiendo a la altura de Santa María de Oló, dirección Manresa. Uno de los muchos
provocados horas antes del inicio del juicio por los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR), para coaccionar
«No hay pues una soberanía catalana, hay una soberanía española. Y está proclamada por la Constitución. Y por su intérprete máximo y único, el intérprete auténtico, que es —como digo— el Tribunal Constitucional. Esa soberanía del pueblo español ya ha sido resaltada. Se respeta en Italia y se respeta en Alemania. Y cuando el Tribunal Constitucional italiano o el Tribunal Constitucional alemán dicen [sic] que la soberanía reside en todo el pueblo alemán o reside en todo el pueblo italiano, se acaba la pretensión de la Liga Norte del Veneto o de Baviera. Y a nadie se le ha ocurrido tachar, ni al Tribunal Constitucional italiano, ni al Tribunal Constitucional alemán, ni al Estado español, ni al Estado italiano, ni al Estado alemán, de Estados opresores contra el orden democrático. Esa aceptación absoluta de esa verdad justifica la bondad democrática de esos pueblos que están tan próximos a nosotros en el entorno occidental.
»No hay pues soberanía del pueblo catalán, hay soberanía del pueblo español. Aunque no existe el derecho de autodeterminación, y así ha sido puesto de manifiesto, el Tribunal Constitucional ha destacado también en muchas ocasiones (y concretamente en las sentencias de 2015 [5] y 2017 [6], que anulan las resoluciones, cinco once [7] la primera, y la ley 19 del 2017 [8] la segunda) que sí existe un derecho a decidir. Pero el derecho a decidir, en el marco de la Constitución, corresponde a todo el pueblo español. No puede otorgarse ese derecho a decidir fuera de los modelos previstos en la Constitución y en el artículo 168 [9] de la misma».
«No pueden unos pocos decidir sobre lo que es de todos», razonaba a continuación el fiscal Cadena, quien añadió:
«No hay legalidad democrática fuera de la legalidad constitucional. No hay atajos, no hay extramuros. Salir del ámbito de la legalidad constitucional es colocarse en el ámbito de la ilegalidad. Y colocarse en el ámbito de la ilegalidad propende al autoritarismo».
Alentadas las masas desde la Generalidad para generar en las calles un conflicto tal que doblegue al Estado (recordemos a Quim Torra y su: «A vosotros, amigos de los CDR, que apretáis y hacéis bien en apretar»), el proceso separatista ha terminado derivando, hacia la guerrilla urbana o carrer borroka por un lado (del catalán, carrer, ‘calle’), con violencia organizada como la vista recientemente el 21-D (el canal en YouTube asociado al blog recoge vídeos de aquellos y otros disturbios: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23); y hacia el frikismo delirante por el otro, del cual estas festividades están dejando muestras sorprendentes.
Paranoia, religión, fanatismo, política, tradiciones. En grotesca amalgama. Las siguientes imágenes pueden ampliarse entre 1'5 y 3 veces pulsando encima, para una óptima visualización de cada detalle. Arrancamos:
Este es el aspecto que presentaba la plaza Fra Bernardí de Manlleu la noche del 24 de diciembre. Mientras, en el Ayuntamiento de Calella —foto de la derecha— han decidido tirar la casa por la ventana con tan espectacular decoración de su fachada. Ambos municipios pertenecen a la provincia de Barcelona.
En Folgarolas (Barcelona), imponiendo la ideología a toda la población con cargo al contribuyente. Como ya todos saben, el amarillo, y más concretamente el lazo de ese color, han sido escogidos para simbolizar el apoyo a los imputados por el golpe de Estado del 1 de octubre de 2017.
La historia de Tárrega (Lérida) es una de las muchas que desmienten que Cataluña fuese invadida y colonizada en 1714, bulo fundacional del nacionalismo. Porque al igual que sucedió con otras muchas localidades catalanas, sus pobladores combatieron a favor del aspirante Borbón, Felipe V, en la Guerra de Sucesión por el trono de España. Hoy sin embargo han montado allí este singular abeto, de donde, a falta de bolas, penden los retratos de los prófugos y los procesados a la espera de juicio en prisión preventiva.
Inquietante. No se sabe si es un homenaje a Pizza Hut... O a Ed Gein, célebre asesino en serie americano aficionado a ensamblar porciones de sus víctimas, que inspiró a los guionistas de El silencio de los corderos y La matanza de Texas. Y lo del lazo en la nariz resulta insuperable. Sigue circulando durante estas fechas aunque su diseñador, llamado Oriol Bargalló, lo subió hace ya algunos meses a Twitter y a su blog personal, donde más fotomontajes suyos de idéntico gusto aguardan a quien ose entrar. Lo de al lado es un christma sin autoría conocida para felicitar las fiestas por Internet.
Acudir a una farmacia buscando remedio para la jaqueca provocada por la tabarra de los de la esvastelada, y encontrarse con esto.
Entrada de la sede del Departamento de la Vicepresidencia y de Economía y Hacienda de la Generalidad, con una especie de altar erigido a Oriol Junqueras y donde no falta una estrella por supuesto amarilla coronando esa especie de árbol. El edificio está situado en la Rambla de Cataluña, 19-21, de la ciudad Condal; y fue en su interior donde las multitudes convocadas por Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, presidentes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y de Òmnium Cultural respectivamente, retuvieron durante casi 24 horas entre el 20 y el 21 de septiembre de 2017, a los guardias civiles que estaban efectuando un registro ordenado por el Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona en el marco de la Operación Anubis. La otra instantánea ha sido tomada también en unas dependencias del Gobierno autonómico.
Cada uno de los lazos de esta decoración navideña lleva escrito el nombre y el apellido de un cabecilla del 1-O.
Aquí, algo que podríamos denominar secesionismo gastronómico, con esa impactante presentación de la mesa (de las que quitan el apetito) y la forma dada al mazapán.
Desde que Pedro Sánchez trasladara a la cárcel catalana de Lledoners los imputados por el golpe de Estado, como parte del pago al nacionalismo por investirle presidente del Gobierno, el área circundante se ha convertido en escenario cotidiano de los más diversos numeritos y lugar de concentración donde se permite (y se promueve) cultivar el victimismo. Ambos momentos son del pasado 23 de diciembre.
El anochecer de ese mismo día 23, los organizadores elevaron consignas a bordo de dos globos aerostáticos también allí, en el exterior de la prisión.
A los retratos que lúgubremente adornan este árbol les han superpuesto unos barrotes. El otro está en el vestíbulo de un bloque de viviendas.
El Tió de Nadal es una antigua tradición catalana consistente en rellenar con dulces y golosinas un leño hueco antropomorfizado que, el día de Navidad y al grito de caga Tió!, la chiquillería vacía de su anhelado contenido arreándole unos bastonazos de mucho cuidado. Pues bien, a este de lo han puesto a ingerir líquidos únicamente para solidarizarse con los políticos que por aquel entonces mantenían una huelga de hambre en prisión. Mas no han corrido mejor suerte los de la imagen contigua, que entre rejas están experimentando en su corteza los rigores asociados a la privación de libertad. Quien ha colgado ambas imágenes identifica el lugar como Mura, un pueblecito de Barcelona, con 227 habitantes.
Otro tronco concienciado políticamente, luciendo gorro y lacito amarillos. Y los perpetradores de lo de al lado ya lo han mezclado todo: el peseeebre, la Virgen María, los pastorcillos, el buey, una chapita con un eslogan... El ángel anunciando la Buena Nueva, un churro arriba sustituyendo a la acostumbrada Estrella de Belén... La verdad es que se termina cogiéndoles cariño por estos buenos ratos que nos dan.
Este otro Nacimiento va un paso más allá, con el Niño Jesús acostado sobre la reproducción de una urna como las utilizadas en el referéndum ilegal. A mí me parece ya hasta blasfemo. Y para finalizar este acuario instalado en un restaurante de la comarca de Osona, con un lazo amarillo enjaulado recibiendo la visita de los Reyes Magos de Oriente.
(Todas las fotografías proceden de las redes sociales, donde siguen publicadas).
La primera vez que supe de él fue hace casi doce años, a través de esta breve noticia sobre el ataque de que había sido objeto (ABC, 01-12-2006):
«Dos jóvenes independentistas agredieron, el pasado miércoles en Santa Coloma de Gramanet, al profesor universitario Francisco Caja […]. Caja se encontraba en esta localidad recogiendo firmas para impulsar una iniciativa legislativa popular en defensa del bilingüismo en la escuela y a favor de la enseñanza en la lengua materna, cuando dos jóvenes que portaban símbolos independentistas increparon a los miembros de la plataforma con gritos com “charnegos de mierda” o “fachas”. Uno de los radicales propinó una patada y un puñetazo en la cara a Caja, “rompiéndole las gafas y provocándole cortes en la cara”».
Mas no era la primera vez que que sufría las iras de ese movimiento político del cual, el pasado día 4, Quim Torra ha loado su «carácter completamente pacífico» y su «civismo ejemplar» en un cínico artículo titulado: Como un solo pueblo contra el fascismo. Dos años antes, ocho individuos encapuchados habían irrumpido en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona (UB), donde Francisco Caja imparte clases, para llenarla de amenazas e insultos contra su persona (El País, 21-10-2004). Era la represalia nacionalista por una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña adversa para la inmersión lingüística. «Hasta ahora tenía un guardia de seguridad que me había proporcionado la Universidad y que me acompañaba cuando estaba en el campus —explicaría a la prensa el mismo Caja pocas semanas después—. Sin decirme absolutamente nada, se me retiró la protección. Lógicamente, temo que cualquier día se repitan las amenazas. Ahora estoy a pecho descubierto» (ABC, 14-12-2004). Pero no faltaron quienes asumieran su salvaguarda:
«Afortunadamente, tengo buenos alumnos. Siempre he mantenido una relación excelente. Soy un profesor comprometido con la enseñanza. Pese a las dificultades que tengo, nunca he perdido el entusiasmo por la docencia. Como no tengo protección policial, ellos me acompañan al autobús porque me aprecian personalmente. Antiguos alumnos me han llamado, me han enviado mensajes de apoyo y eso produce mucha satisfacción. Sientes que en esta travesía en el desierto no estás solo».
Y es que los separatistas le tienen colocado en el centro de su diana hace décadas. Concretamente desde que en 1998 fundara junto a unos cuantos valientes Convivencia Cívica Catalana, asociación pionera en la defensa de nuestros derechos y libertades. Y que aún preside en la actualidad. Por aquel entonces Jordi Pujol reinaba en Cataluña. Y en toda España, merced al chantaje a los partidos gobernantes cada vez que estos anduvieron necesitados de apoyo parlamentario. Eran los tiempos en que Els Joglars de Albert Boadella iban retratando sarcásticamente por los teatros la megalomanía del ahora confeso evasor fiscal con su obra Ubú, President. La época en que José María Aznar pactaba en el Hotel Majestic de Barcelona la decapitación política de Alejo Vidal-Quadras para que cesara su incordio al cleptómano caudillito catalán.
SCC sigue ofreciendo valiosísimo asesoramiento y soporte jurídico a las víctimas del nacionalismo (espeluznante resulta el caso de la niña de 7 años golpeada y hostigada en la escuela que se relata en el vídeo). Al tiempo que publica exhaustivos estudios en materia lingüística, económica y sociológica para desmentir la propaganda de la Generalidad.
A sus 69 años de edad, Francisco Caja ha concedido una jugosa entrevista repleta de claves para comprender la actualidad al periódico El Español (05-08-2018) que, dado su interés, de ningún modo he querido dejar de transcribir aquí:
«—¿Tenía usted puestas esperanzas en la reunión de la llamada Comisión Bilateral entre el Gobierno y la Generalidad de Cataluña?
―Si esperaba algo, no era nada bueno. El señor Sánchez es un peligro público. Dialogar con un delincuente, con los autores de un delito de rebelión, no tiene ni pies ni cabeza. Es una traición al orden constitucional y a los españoles. Porque a un delincuente se le detiene, se le juzga y se le condena. Que el presidente del Gobierno reciba o se reúna con los golpistas, y lo haga con todos los honores, es increíble.
―¿No le llama la atención el uso del término ‘bilateral’?
―Sí. Aceptar el vocabulario del nacionalismo es entrar en su juego. La terminología es muy importante para ellos porque refleja la ficción de la que nos quieren convencer al resto de los españoles. Y, por eso, hablar de bilateralidad es reconocer de alguna manera que ya se ha producido la independencia y que se están reuniendo las delegaciones diplomáticas de dos Estados soberanos.
―El bloque independentista está viviendo una guerra civil entre el sector posibilista y el sector delirante o unilateral.
―Sí, pero no es menos delirante Quim Torra que Carles Puigdemont. Los nacionalistas modulan su ficción en función de las circunstancias del momento. Pero modulan la táctica, porque su estrategia sigue siendo la misma. Ellos no van a bajarse del monte.
La política de cesiones, de aceptación de lo inaceptable, de quiebra del orden constitucional, se justificaba tradicionalmente con el argumento de que así los nacionalistas no se echarían al monte. Pero se han echado al monte. Y lo han hecho, precisamente, por esa política de cesiones.
No es un fotograma de una película de Berlanga: pese a su autoproclamada superioridad racial (“Hay algo freudiano en estas bestias.
O un pequeño bache en su cadena de ADN. ¡Pobres individuos!”. “Aquí hay gente que ha dicho basta y, cada uno a su manera, lucha
por unas ideas y un país. Gente que ya se ha olvidado de mirar al Sur y vuelve a mirar al Norte, donde la gente es limpia, noble,
libre y culta. Y feliz”. “España, esencialmente, ha sido un país exportador de miseria, material y espiritualmente hablando”),
el apolíneo presidente de la Generalidad, Quim Torra, experimenta dificultades para beber de un botijo y se pone perdido
―Ellos mismos han reconocido que iban de farol.
―Hay que remitirse a la historia de este país y ver cómo los inventores del nacionalismo catalán, los Prat de la Riba o los Cambó, tampoco creyeron que llegaría tan lejos. Cambó llegó a poner su fortuna personal a disposición de Franco, por ejemplo.
―Cambó creó un monstruo.
―Yo siempre lo comparo con la criatura del doctor Frankenstein. Frankenstein crea a su criatura con una intención muy determinada, pero su obra se descontrola y acaba matando a su propio creador. Y eso es, exactamente, lo que está ocurriendo ahora. Así es el nacionalismo.
Por eso fue un disparate, para cualquiera que haya leído la historia de España, incluir en la Constitución una organización territorial del Estado federal o casi federal. Porque la condición de posibilidad para la construcción de una estructura federal es que nadie amenace con irse si no le da lo que pide.
―De esas lluvias, estos lodos.
―Entregarle a los nacionalismos vascos y catalán un Estado federal es garantizar que en el plazo de treinta años se produzca una declaración de independencia en uno o en los dos territorios. Territorios que, hay que decirlo claramente, están infectados políticamente por el nacionalismo.
―¿Cree que el Estado de las autonomías fue un error?
―Absoluto. Nadie que examine con objetividad la historia reciente de España puede negarlo. Y no es sólo el nacionalismo, sino también lo que se ha derivado de él. La política de inmersión lingüística, por ejemplo, que ha sido, y es, un arma muy eficaz para crear las condiciones que han conducido a que la mitad de los catalanes busquen la independencia. Eso no existía en 1978. Pujol creo un país ficticio. Esto es Pujolandia.
―Me llama la atención que se siga considerando al catalán como la lengua propia de Cataluña cuando el español le supera muy claramente como lengua de uso preferente y de identificación primaria de los catalanes.
―Exacto. En Barcelona y su área metropolitana el español es la lengua de uso preferente del 62% de los ciudadanos. La lengua propia de los catalanes es el español. Pero está excluida del ámbito oficial y de las escuelas. Y esa es el arma de propaganda más eficaz del nacionalismo. Dejarla en sus manos ha permitido que crearan las condiciones propicias para una declaración de independencia. Está todo en el famoso Programa 2000 del pujolismo, que es del año 90».
El Programa 2000 es un documento interno elaborado en el seno de Convergència i Unió (CiU), que se filtró a la prensa en 1990. A lo largo de sus 20 páginas, calificaba a Cataluña de «nación europea emergente» y «discriminada». Y marcaba las directrices para impregnar de ideología nacionalista todos los ámbitos de la sociedad catalana, mediante la infiltración de adeptos acérrimos en los puestos clave del profesorado, de las asociaciones de padres, del sistema financiero, de los clubes deportivos y los medios de comunicación («Incidir en la formación inicial y permanente de los periodistas y de los técnicos de comunicación para garantizar una preparación con conciencia nacional catalana», establecía), principalmente.
«―Todo lo que ha ocurrido estaba anunciado desde hace décadas.
―¿Quién no se alarmaría y adoptaría de inmediato medidas frente a un documento así para evitar que se llevaran a cabo sus propuestas? ¿Por qué no lo hicieron? Ahí están las responsabilidades del PP y del PSOE. Porque el nacionalismo ya sabemos lo que es. Pero el PP y el PSOE... Estamos en manos de una clase política que... En fin, no encuentro el calificativo adecuado para describirla.
―No hay ninguno amable.
―Ninguno.
―La situación tiene difícil marcha atrás. El PSOE también apoya la inmersión lingüística, es decir la marginación del español en Cataluña.
―La gente no sabe que la inmersión lingüística no es en realidad una invención de Jordi Pujol. Pujol era reacio a ella. Fue en marzo del 81 cuando Marta Mata, que entonces era diputada del Parlamento de Cataluña, presentó la proposición no de ley que defendía la inmersión lingüística. Hasta ese momento, ella había defendido el bilingüismo en la escuela.
―¿Fueron los socialistas los que inventaron la inmersión lingüística?
―El invento es en realidad de algunos teóricos como Ninyoles o Aracil, que se ha arrepentido por cierto toda su vida de haber impulsado esa monstruosidad que es la inmersión lingüística. Es en un congreso en Sitges, en el 79, cuando se elabora esa propuesta.
La inmersión lingüística es en realidad un invento comunista que copian los socialistas y que estos presentan por primera vez en el 81. En aquel momento, Convergencia Democrática de Cataluña, ERC y Unión Democrática de Cataluña votaron en contra con el argumento de que los padres no tienen derecho a elegir la lengua de enseñanza de sus hijos.
―¿Y cómo logra el PSC convencer a Pujol de imponer la inmersión lingüística obligatoria?
―Es en ese momento cuando Marta Mata se entrevista con Pujol y le convence de que eso del bilingüismo es una antigualla y de que lo que hay que hacer es imponer la inmersión lingüística. Pujol se convence, y convence a su vez a Joaquim Arenas y a los maestros de Òmnium Cultural, esa sociedad civil ficticia creada por el nacionalismo. Y en el 83 aparece la Ley de normalización lingüística [1].
Luego, Pujol va implantando esa inmersión con normas de bajo rango legal hasta que en el 92-93 la impone universalmente. Y eso a pesar de que, luego, en el 94, el Tribunal Constitucional dice que el modelo constitucional es el bilingüismo. Pero les da igual y se lo pasan por el entreforro con el beneplácito de los socialistas.
―El invento es, en definitiva, del PSC.
―El del PSC es un tipo de nacionalismo que coyunturalmente no está por la independencia, pero que lo estará dentro de poco. Que no lo dude nadie. El PSC hará todo lo posible para que se produzca el referéndum de independencia. Porque el PSC no es que haya adoptado el lenguaje del nacionalismo: es que ha ayudado a crear esa baba ideológica que ha entrado en las casas hasta la cocina. Hasta el último club de ajedrez está intervenido políticamente en Cataluña. Es el modelo de la Unión Soviética.
―Los partidos nacionales también andan divididos en esta cuestión.
―Hace siete u ocho años, mientras gobernaba Rajoy, propusimos un gobierno de concentración con la entrada en él de los socialistas para evitar lo que ocurrió después. Y es que no hacía falta tener un fino instinto político para prever lo que acabó pasando. Algunos llevábamos años anunciándolo.
―¿Qué le parece La Crida de Carles Puigdemont? Huele a movimiento caudillista de tintes totalitarios.
―La Crida es un movimiento, si no fascista, sí parafascista. Pero no es nada nuevo. Ya tuvimos la Crida per la Solidaritat, donde se ejercitaron muchos de los que luego acabaron dirigiendo ERC.
La Crida es un movimiento social como el de los fascios. Es una manera característica, de libro, de tomar el poder y de ejercerlo de forma totalitaria. Que esto no lo vean nuestros amigos del resto de Europa es verdaderamente increíble.
―En realidad, es otro populismo más.
―El populismo cada vez se extiende más, pero el catalán en concreto tiene todas las características de un movimiento fascista. Esto es un Movimiento Nacional como el de Ramón Serrano Suñer. Del que el franquismo, por cierto, se deshizo muy rápidamente.
―¿Qué le pareció la decisión de la Justicia alemana respecto a la extradición de Puigdemont?
―Desde el punto de vista político, es contrario a cualquier idea de europeísmo. Desde el punto de vista jurídico, es un disparate absoluto. No debieron haber entrado jamás en el fondo de la cuestión. Es un torpedo a la línea de flotación del europeísmo».
Violencia. Brutalidad. Además de la sanguinaria actividad terrorista desarrollada por las bandas Terra Lliure y el Exércit Popular Català (EPOCA) entre los años 1970 y 1992, que segó con bombas la vida de dos mujeres y dos hombres, y dejó una veintena de heridos en sus más de 200 atentados, el movimiento nacionalista ha venido perpetrando innumerables agresiones, amenazas y acosos para imponerse, de los que la sección Violencia integrista ofrece una significativa selección, con enlaces a titulares de prensa como: «Mujer derribada de un puñetazo cuando quitaba propaganda separatista» (Crónica Global, 18-02-2018); «Amenazan de muerte al periodista que ha hundido al jefe de los Mossos» (Esdiario, 01-09-2017); «Amenazas de muerte contra Albiol» (e-Notícies, 11-01-2017); «La CUP acosa y amenaza a la Guardia Civil en Manresa ante la pasividad de los Mossos» (Libertad Digital, 14-12-2016); «Agresión al portavoz de Ciutadans en l'Hospitalet de Llobregat» (El Periódico, 13-11-2016); «Una familia es perseguida por gritar “¡Viva España!” en Barcelona» (ABC, 11-09-2016); «Acoso a una familia de Balaguer por pedir educación bilingüe para sus hijos» (Crónica Global, 08-09-2015); «Agreden a un afiliado de C's en Manresa» (Europa Press, 16-05-2015); «Acoso de CiU, ERC, ICV y la CUP a una familia de Mataró por pedir educación bilingüe» (Crónica Global, 14-05-2015); «Simulan el ‘fusilamiento’ de un concejal del PP en Cardedeu» (El Mundo, 23-08-2014); «“Puta España” y “Moriréis”: pintadas amenazantes en una sede el PP catalán» (ABC, 24-02-2014); «Agreden a un padre y a sus hijos por llevar una bandera española» (Libertad Digital, 12-10-2012); «Ciudadanos denuncia que cuatro jóvenes con navajas les destrozan una de sus carpas» (La Vanguardia, 24-11-2010); «‘Se les prende fuego y listo’. Así persiguen los nacionalistas a las empresas que no usan el catalán» (Libertad Digital, 03-11-2010); «Piden “un tiro en la nuca” para Albert Rivera desde el partido de Laporta» (Libertad Digital, 02-09-2010); «Rosa Díez da una conferencia entre agresiones en la Autónoma de Barcelona» (La Nueva España, 06-03-2010); «Boicotean en Terrassa la retransmisión de La Roja. Un independentista tiró un cóctel molotov a la pantalla» (As, 21-06-2009); «Boadella demanda al partido independentista Estat Català por pedir la “cámara de gas” para el dramaturgo» (Libertad Digital, 27-02-2008); «Unos desconocidos escriben una amenaza en el comercio familiar del presidente de Ciutadans» (El Periódico, 07-01-2008); «Albert Rivera recibe una foto suya con una bala sin percutir incrustada en la frente» (Libertad Digital, 21-09-2007); «Boadella denuncia amenazas de muerte dentro de una “escalada de integrismo”» (Periodista Digital, 07-06-2005); o, «Herida en Tarragona una dirigente de la coordinadora de defensa del castellano» (El País, 11-09-1994).
«―Usted ha sido, y sigue siendo, una de las bestias negras del nacionalismo catalán. ¿Alguna vez ha pensado en irse de Barcelona, como se fueron Azúa, Losantos o Vidal-Quadras?
―Sí. Pero es ya una cuestión sentimental. A mí me jubilan el año que viene y ahí acaba mi vida profesional como profesor de universidad. Y por primera vez me lo estoy pensando. Los profesores lo tenemos muy difícil para desplazarnos a otra universidad, hemos de volver a opositar incluso. Quizá si hubiera habido más facilidades me lo habría pensado.
―Ahora el papel de demonio del nacionalismo lo ocupan otros, como Inés Arrimadas. ¿Cómo lo vivió usted en su momento?
―El papel está más repartido, sí. Yo lo viví... bueno, a la fuerza ahorcan. ¿Con qué cara me presento yo frente a mis alumnos si no soy capaz de defender mis ideas fuera del aula y comprometerme con ellas?
Yo lo viví con graves dificultades personales porque en Cataluña se decreta la muerte civil de cualquier opositor al nacionalismo. Y también hay que decir que así como en el País Vasco los intelectuales se mantuvieron críticos frente al nacionalismo, en Cataluña se han vendido por un plato de lentejas. Se pueden contar con los dedos de una mano los que se han atrevido a denunciar este delirio. ¡Qué pocos libros críticos con el nacionalismo hay en Cataluña! Caben en una pequeña estantería.
―El nacionalismo se está contagiando a Valencia, Baleares, Galicia, Asturias...
―Es normal. Volvemos al pal de paller [2] del nacionalismo: la lengua. La lengua es lo que hace nación para un nacionalista. Eso es el Pacto del Majestic, donde se cedió más incluso de lo que pedía Pujol. Aznar tenía prisa por ocupar el poder y vendió lo invendible. Entre otras cosas, aquellas partes de la Constitución que afectan a la lengua. El PP tiene una responsabilidad enorme por la situación actual.
―La fontanería del PP, sí.
―Yo me entrevisté, por ejemplo, con el ministro Wert. Porque la Lomce era una oportunidad fantástica para acabar con la inmersión lingüística. Wert incluso me dijo que estaba dispuesto a elaborar el reglamento para arreglar en la medida de lo posible el desastre de la inmersión lingüística. Y añadió: “Yo no temo a los abogados del Estado. Temo a una abogada del Estado”.
―Se refiere a Soraya Sáenz de Santamaría, claro.
―En aquel momento, Soraya ya determinaba la política respecto a Cataluña. Y eso es responsabilidad directa del PP. Soraya guisó todo lo relativo a Cataluña, hasta el punto de tener controlado a todos los ministros. A Wert, de hecho, lo demonizaron y lo estigmatizaron, pero en realidad era un manso corderito a las órdenes de Soraya».
Preguntado sobre el nuevo líder del Partido Popular, Francisco Caja recurre con elegante ironía a las desoladoras palabras con que el Infierno recibía a las almas condenadas en La Divina Comedia de Dante:
«―¿Tiene puestas algunas esperanzas más en Pablo Casado?
―Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate [abandonad toda esperanza, vosotros los que entráis]. Eso es lo que hay que tener en cuenta cuando cruzas el umbral del PP. Uno entiende cómo funciona la política, pero hay límites. Y son los límites prescritos por la Constitución. Lo que ha hecho el PP es entregar el artículo de la Constitución que dice que la lengua oficial del Estado es el español y que no puede ser discriminado.
―¿Y en Ciudadanos?
―Lo que ocurre es que cuando Ciudadanos ha tenido la oportunidad de presionar al PP en un sentido contrario a la inmersión lingüística en Cataluña, se ha puesto de perfil y no ha puesto freno a los desmanes. Y eso cuando el PP necesitaba sus votos. En el momento de la verdad, se han olvidado. Y tengo buenos amigos en Ciudadanos, pero les reprocho su tibieza en este asunto.
―¿Cree que la derecha y el centro-derecha se reorganizarán de una forma diferente a la de los últimos dos años después de la elección de Pablo Casado como líder del PP?
―No parece que haya excesiva coordinación en la derecha. VOX intenta captar una clientela que es incapaz de captar el PP. Y el PP ha demonizado a VOX porque Santiago Abascal procede del PP. Y Ciudadanos, ¿qué intereses representa?
―¿Es el nacionalismo una religión?
―La religión de una sociedad secularizada y que ya no persigue intereses reales económicos o materiales, sino una idea. El lema es “pensamiento hecho realidad”. Y eso es Jordi Pujol, un personaje paranoico. Porque no a todos los paranoicos se los llevan a Sant Boi [3]. Hay algunos que acaban gobernando.
¿Cómo fue capaz Hitler de conducir a la catástrofe a un pueblo tan admirable como el alemán? Era un paranoico de libro. Y lo que está ocurriendo en Cataluña es el sueño de Jordi Pujol. El sueño de un paranoico tenaz que ha sido capaz de corromper a la mitad de los catalanes, de imponerles una misión, para llevarlos al desastre, a la locura.
―Y todo eso a cambio de nada: están donde estaban, pero con la sociedad catalana rota.
―¿Han construido algo? ¿Han construido una nación? No, han construido una monstruosidad, una casa de locos.
Lees los escritos de Pujol de los años 60 y ves cómo llama “ejército de ocupación” a los porteros y las monjas del Sagrado Corazón. Es un paranoico. Como otro paranoico ilustre, Jean Jacques-Rousseau. Lo que no le evitó, por cierto, influir sobre toda la sociedad del siglo XIX y XX, y muy especialmente en el terreno de la enseñanza. Algo paradójico si se tiene en cuenta que abandonó a sus cinco hijos y fue incapaz de asumir su condición de educador. Y fíjate: para Pujol, lo suyo no ha sido corrupción, ha sido compensación. Compensación por todo lo que ha hecho él por Cataluña.
―Cualquiera baja ahora del burro a ese casi 50% de los catalanes que quieren la independencia, señor Caja. Cataluña está rota.
―Pero fíjate. La manifestación de un millón de catalanes constitucionalistas en las calles de Barcelona ha sido una novedad radical. Y, a pesar de ello, no hay cauces políticos para esa rebeldía. El mal es muy profundo y ese malestar debería ser el germen de un movimiento social en Cataluña. Quiero hablar claro y no engañar a nadie. Ahora ha surgido rápidamente un invento llamado Sociedad Civil Catalana [4]. Eso es un invento de Soraya Sáenz de Santamaría.
―¿De Soraya? ¿Seguro? Me sorprende.
―Pero no lo digo yo. Lo he oído de boca de varios diputados del PP en el Parlamento. Se subvencionó con un golpe de teléfono de Soraya a cinco empresas del IBEX porque había que crear un Òmnium Cultural constitucionalista. Y ahí dentro hay gente de todas las ideologías porque se pretende dar la sensación de que eso es transversal».
(Agradezco a Quim el envío que me ha hecho de esta magnífica entrevista).
28 de julio de 2018: la Asamblea Nacional Catalana organiza en Palafrugell un homenaje a Jordi Sànchez y a quienes la neolengua acuñada por el nacionalismo califica de «presos políticos», «encarcelados por sus ideas» y «represaliados». El que fuera presidente de esa asociación secesionista permanece en prisión preventiva acusado de un presunto delito de sedición por su actuación en las fechas del golpe de Estado. Su antecesora en el cargo, Carme Forcadell, también está en prisión, imputada por delitos de prevaricación y desobediencia a una sentencia del Tribunal Constitucional. El «concierto cena amarillo», así lo anuncian los carteles, dará comienzo a las seis de la tarde y se prolongará hasta la madrugada. Viendo cómo están algunas cabezas, resulta irónico que el lugar escogido sea precisamente delante del Museo del Corcho, en la Plaza Can Mario de esa turísitica localidad gerundense.
Una veintena de artistas comprometidos con la causa evolucionan sobre el amplio escenario instalado para la ocasión. Algunos, como Marina Rossell, Lluís Llach, La Companyía Elèctrica Dharma o la mallorquina Maria del Mar Bonet, llevan lustros semiolvidados y en declive. Otros son músicos locales o apenas conocidos por su portera, a quienes no vendrá nada mal este espaldarazo mediático. El público saborea cada acorde mientras deglute el menú que “con fines solidarios” les han endilgado por el módico precio de 10 eurazos, y consistente en: bocadillo de butifarra, una bebida y un helado que ¡cómo no!, es de color amarillo.
Consignas y eslóganes entre canciones. Grititos pidiendo libertad. Sensiblería junto con encendidas arengas de activistas y políticos para mantener alta la moral. Y constantes apelaciones al terruño.
Pero el plato fuerte llega cuando un Carles Puigedmont exultante por lo que él considera una «victoria judicial» tras la decisión del tribunal de Schleswig-Holstein de extraditarle a España sólo por malversación, se aparece a todos los presentes a través de una pantalla gigante. Y comienza a despotricar:
«Y esta vergüenza, amigas y amigos, no hay ministro de Exteriores ni embajador español que la pueda tapar. […] Cuando Jordi [Sànchez] salga de la prisión, sus ilusos encarceladores se darán cuenta de su inmenso error. […] Hemos continuado la lucha».
O sea, que soltó lo mismo de siempre, pero a tan altas horas y desde su hogar en Bélgica. Y ahí es donde los ya de por sí siempre predispuestos asistentes, más sensibilizados si cabe tras una velada entera de maceración ideológica y victimismo ambiental, meciéndose entre un oleaje de luces provocado por ellos mismos con las pantallas de sus teléfonos móviles, se funden en una sola voz para entonarle al jefe de Quim Torra:
«Tot el poble cantarà
La melodia dels indignats,
És Catalunya que es rebel·la
I lluita per la llibertat.
Que els batecs dels nostres cors
Ressonin forts com mil tambors
I que un nou dia comenci ara
Quan surti el sol.
Lluitaràs al meu costat,
Serem més forts si estem units;
Més enllà de la mentida
I la violència hi ha la pau;
Somriu, aixeca’t
I lluita per la llibertat!
Tot el poble cantarà...
Si unim les nostres forces
L’enemic no passarà;
El joc brut i els seus abusos
No ens podran mai fer callar;
Colze a colze trenquem
Les cadenes de la repressió!
Tot el poble cantarà...».
«Todo el pueblo cantará
La melodía de los indignados,
Es Cataluña que se rebela
Y lucha por la libertad.
Que los latidos de nuestros corazones
Resuenen fuertes como mil tambores,
Y que un nuevo día comience ahora
Cuando salga el sol.
Lucharás a mi lado
Seremos más fuertes si estamos unidos;
Más allá de la mentira
Y la violencia está la paz;
¡Sonríe, levántate
Y lucha por la libertad!
Todo el pueblo cantará...
Si unimos nuestras fuerzas
El enemigo no pasará;
El juego sucio y sus abusos
No nos podrán nunca acallar;
¡Codo con codo rompemos
Las cadenas de la represión!
Todo el pueblo cantará...».
Puchi que se emociona. Que parece a punto de desmoronarse e incluso de romper a llorar pese a su feroz aspecto de guerrero ario: la tecnología de Skype le está permitiendo contemplar la escena en riguroso directo.
Profusión de lazos amarillos en el decorado del recital, que duró más de ocho horas
El tema se titula Tot el poble cantarà (‘Todo el pueblo cantará’) y circula desde el pasado noviembre. Es una variación del À la volonté du people, del musical Los miserables, adaptada a la épica separatista por unos militantes de la ANC de Tarrasa y que un sector del movimiento pretende implantar como himno (compárese con la versión original en francés, compuesta por Claude-Michel Schönberg y Alain Boublil, sobre la novela homónima de Victor Hugo).
En resumen: reunión de incautos con comportamiento de secta, venerando al tío que les dejó tirados para fugarse al extranjero. Bienvenidos a la Cataluña surrealista.
Anda la secta satisfecha porque tras muchos meses vuelve a tener caudillo. Y encima en la persona de un supremacista psicótico y radical que hubiera hecho las delicias de Adolf Hitler.
A Quim Torra lo ha designado desde Alemania Carles Puigdemont mediante procedimiento digital: ¡con el dedazo! Que es como también le eligió a él Artur Mas y por lo mismo, como presidente provisional hasta su regreso. Y quien a su vez estaba puesto ahí por Jordi Pujol sin elecciones primarias de ningún tipo en CiU (dicen las malas lenguas que para que le calentara el sillón a su hijo Oriol mientras se hacía mayor y aprendía a robar bien). Todo muy democrático, muy de baix a dalt (‘de abajo arriba’), que es como cuentan ellos el proceso separatista: una ficción de políticos diligentes empujados a materializar una clamorosa demanda del pueblo catalán.
Tanto Mas como Puigdemont compartían la particularidad de parecer al principio personajes anodinos y carentes de ambición, sin capacidad de hacer sombra a quien les colocó. El problema es que cuando paladearon el poder y pasaron de llamarse Don Nadie a Molt Honorable president, se crecieron hasta cobrar vida como Pinocho. Veremos si la historia se repite con este.
No ha habido en el discurso de investidura de Torra ni una palabra «de políticas sociales, ni de educación, ni de inversiones, ni de infraestructuras, ni de sanidad» —como bien señalabaInés Arrimadas en su intervención posterior—. Sólo recriminaciones al Estado español y vehementes declaraciones de fidelidad al ex mandatario prófugo («Quiero dejar bien claro que nuestro presidente es Carles Puigdemont»), junto con el firme compromiso de avanzar en la senda golpista:
«Seremos leales al mandato del primero de octubre: construir un Estado independiente en forma de república. […] Impulsaremos un proceso constituyente».
Es sin duda su nombramiento otra nueva afrenta a la democracia.
Un activista enjaulado asciende hasta la cima de Montserrat en la cadena humana por los mal llamados “presos y exiliados políticos”,
el pasado 28 de abril. La imagen muy bien podría resumir el grado de absurdez y de delirio en que una miríada de propagandistas
del odio mantenidos con fondos públicos como Quim Torra han terminado por sumir a la región catalana
Abogado y escritor (Ganivetades suisses, El Bibliobús de la Llibertat y Viatge involuntari a la Catalunya impossible son algunos de sus libros), con 55 años de edad Joaquim Torra Pla tiene una finca rústica y cinco pisos —dos de ellos en régimen de copropiedad al 50%—, cuyo valor catastral suma unos 450.000 euros. Además de 250.000 euros en saldos bancarios y un plan de pensiones, según la Declaración de bienes que el 11 de enero efectuó al Parlamento autonómico. Asimismo ostenta el 99% de Acontravent, la editorial que fundó y con la cual ha publicado buena parte de su obra. Pero no es precisamente su calidad literaria lo que ha atraído la atención de la oposición y los medios de comunicación estos días, sino una bochornosa sarta de tuits racistas, que aunque borró en 2015 debido a las críticas recibidas cuando sustituyó a Muriel Casals al frente de Òmnium Cultural, han sido afortunadamente recuperados:
«Vamos en coches particulares y nos lo pagamos todo, nosotros no hacemos como los españoles». (04-04-2013).
«Vivimos ocupados por los españoles desde 1714». (24-03-2013).
«El fascismo de los españoles que viven en Cataluña es infinitamente patético, repulsivo y borde». (31-12-2012).
«Si seguimos aquí algunos años más corremos el riesgo de acabar tan locos como los mismos españoles». (04-12-2012).
«Los catalanes votamos y los españoles vienen a vigilarnos. ¡Fuera de aquí de una vez! Idos, dejadnos vivir en paz». (25-11-2012).
«Vergüenza es una palabra que los españoles hace siglos que han eliminado de su diccionario». (06-06-2012).
«Los españoles sólo saben expoliar». (06-06-2012).
Mas su actividad en prensa es incluso peor. En su artículo «Espanya necessita un psiquiatre» (‘España necesita un psiquiatra’), publicado el 8 de septiembre de 2015 en la edición para el Bajo Penedés de delCamp.cat, calificaba de «psicópatas» a Quevedo, el Conde-duque de Olivares, Felipe V y Alejandro Lerroux:
«España necesita un psiquiatra. Es obvio y es urgente, porque uno se espeluzna del nivel al cual ha llegado el atormentado cerebro español».
Diario El Món, 19 de diciembre de 2012: en «La llengua i les bèsties» (‘La lengua y las bestias’), escribe:
«Ahora miras a tu país y vuelves a ver hablar a las bestias. Pero son de otro tipo. Carroñeros, víboras, hienas. Bestias con forma humana, sin embargo, que mascan odio. Un odio perturbado, nauseabundo, como de dentadura postiza con verdín, contra todo lo que representa la lengua. […] Les repugna cualquier expresión de catalanidad. Es una fobia enfermiza. Hay algo freudiano en estas bestias. O un pequeño bache en su cadena de ADN. ¡Pobres individuos! Viven en un país del que lo desconocen todo: su cultura, sus tradiciones, su historia. Se pasean impermeables a cualquier evento que represente el hecho catalán. Les crea urticaria. Les rebota todo lo que no sea español y en castellano».
La Fiesta Nacional de España del año 2010 le ocasionó en la víspera esta regurgitación de odio que bajo el título «“Día de la raza”, però quina raça?» (“‘Día de la raza’, ¿pero qué raza?”), ha quedado plasmada en El Matí Digital:
«España, esencialmente, ha sido un país exportador de miseria, material y espiritualmente hablando. Todo lo que han tocado los españoles se ha convertido en fuente de discriminaciones raciales, diferencias sociales y subdesarrollo. La “Madre Patria” ha acabado devorando siempre a sus hijos y les ha dejado la peor de las herencias: una identidad contrahecha, una memoria extirpada, la suburbialización mental».
Por entonces ya se había despachado a gusto desde ese mismo diario contra la Delegada del Gobierno, en «Llanos de Luna o la “normalitat” de parlar en espanyol a Catalunya» (“Llanos de Luna o la ‘normalidad’ de hablar en español en Cataluña”. El Matí Digital. 02-01-2012), un texto trufado de referencias victimistas a 1714 y el franquismo:
«No, no es en absoluto natural hablar en español en Cataluña. No querer hablar la lengua propia del país es el desarraigo, la provincialización, la voluntad persistente de no querer asumir las señas de identidad de donde se vive. La lengua, cualquier lengua de cualquier país del mundo, es el alma de la patria. Sin lengua no hay país. Y cuando se decide no hablar en catalán se está decidiendo volver la espalda a Cataluña».
Esa obsesión contra la libertad lingüística es recurrente en su producción periodística. Y vuelve a aflorar en la forma de lamento en «Quin deteriorament!» (‘¡Qué deterioro!’. El Matí Digital. 23-11-2009):
«En Barcelona siempre acaba pasándote por delante un grupo de chicos y chicas que hablan en castellano, […] He regresado al pesimismo. ¡Qué deterioro! Sales a la calle y nada indica que aquello sea la calle de de tus padres y de tus abuelos; el castellano avanza, implacable, voraz, rapidísimamente».
Y de ahí a su vertiente más violenta: «Per un nou Prats de Molló» (‘Por un nuevo Prats de Molló’. El Matí Digital. 03-11-2010) es una vibrante apología del fallido plan de invasión de Cataluña desde los Pirineos tramado por Francesc Macià, que para Torra «resucitó el interés por ser catalán» y que le lleva a pedir un alzamiento armado en nuestros días:
«Hace falta un nuevo Prats de Molló».
2 de noviembre de 2011: en una desaparecida entrevista al diario nacionalista El Singular Digital, pero que podemos consultar gracias a la copia conservada por nuestros amigos de Archive.org, el hoy investido presidente de la Generalidad deseaba la intervención del Ejército en Cataluña:
«Necesitamos la complicidad de una serie de Estados clave en el mundo, […] Si España se equivoca y nos envía los tanques ganaremos mucho. Ojalá nos los envíen porque nos permitirá ganar alguna simpatía».
Si bien es cierto que hace pocos días el autor ha pedido disculpas, estas no parecen sinceras, a juzgar por cómo bromeó sobre el asunto desde la tribuna de la Cámara autonómica entre las risas de los suyos:
«Señora Arrimadas, estoy muy contento con su discurso. La verdad es que yo creía que los artículos que iba escribiendo por estos mundos de Dios no los leía nadie y resulta que tengo una legión de insospechados seguidores».
El ascenso al poder de Quim Torra representa un insulto a los españoles, un ataque a la convivencia y una amenaza para la legalidad. Y obedece a la consigna del cuanto peor, mejor, con que los golpistas intentarán desencallar la situación provocando que reviente por algún lado.