13 AÑOS DE CRÓNICAS EN ‘CATALIBANES’ 
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3 de junio de 2016

Pido la palabra, señorías

2 de junio de 2016, ayer: Gautier Sabrià y Jordi Borràs conferencian en el Parlamento europeo para alertar sobre el auge de la extrema derecha en el Viejo Continente. Sabrià es dirigente de la CUP en Perpiñán (Catalunya del Nord); mientras que Borràs es periodista y colabora en diversos diarios separatistas, como Nació Digital (subvencionado por la Generalidad con 205.484,28 euros en el segundo semestre de 2015, según DOGC nº 7067 de 26-02-2016), El Singular Digital (ahora El Món, que recibió 40.615,89 euros de subvención en el mismo período) y Ara (216.213,27 euros). Dos de los cuatro coorganizadores del debate celebrado en Bruselas son los eurodiputados Josep Maria Terricabras y Jordi Sebastià, de ERC y de Compromís respectivamente.

A la izquierda: cartel del evento. A la derecha: manifestaciones nacionalistas en Cataluña.


15 de marzo de 2013

Deprisa, deprisa

La secta no sólo pretende la secesión de Cataluña: además la quiere inmediatamente. Rápido, con urgencia, ya. A principios de semana, el diario e-Notícies informaba sobre la premura por acelerar la agenda separatista bajo el titular: «ERC presiona a CiU para adelantar la consulta al 2013». En la coalición de ambas formaciones para repartirse el poder de la Generalidad, Esquerra Republicana de Catalunya es la que realmente gobierna esta Comunidad y va marcándole la pauta al presidente Artur Mas en estas cuestiones.

El mismo día de la aparición de esa noticia, el pasado 11 de marzo, Ramon Carner compartía su ansiedad con los lectores de El Singular Digital a través de una entrevista. Es presidente del Cercle Català de Negocis (‘Círculo Catalán de Negocios’), una asociación de empresarios unidos por su interés común en darle una patada al principal cliente de Cataluña: el resto de España. Entre un cúmulo de victimismo y memeces clásico («la trayectoria del Estado siempre ha sido expoliar los territorios que no eran Castilla», «nosotros siempre hemos tenido en nuestro ADN el sacrificio y el esfuerzo», «España es sinónimo de país no democrático», etc.), Carner mostró el camino hacia el paraíso y nos dijo que corriéramos:
«Si no conseguimos el Estado en seis u ocho meses, los empresarios padeceremos mucho. La única solución para devolver la confianza es que Cataluña sea un nuevo Estado de la UE y que nuestros recursos sirvan para fortalecer nuestra economía y hacerla competitiva. […] Tenemos que trabajar todos juntos para alcanzar la independencia antes de 2014. Aunque la fecha del 11 de septiembre de 2014 sería una fecha emblemática, no podemos esperar. Las empresas están capitalizadas y no hay recursos para aguantar más tiempo».
Esa data posee una importante carga emocional y movilizadora porque es la del tercer centenario de la invasión castellana de Cataluña que jamás sucedió. Pero también viene siendo tomada desde antiguo por los catalanistas como un límite u horizonte temporal que de ninguna manera debe traspasarse sin haber proclamado el Estado propio.

Para Carner, así como para los socios republicanos de CiU y una gran masa de adoctrinados impacientes, es un asunto de la máxima prioridad.


Tuit del 26-12-2012: ‘¡Cuando tengamos Estado propio
crearemos una oficina de actividades anticatalanas y
juzgaremos a personajes como el Cañas [Jordi Cañas,
diputado autonómico y portavoz de Ciudadanos]
y le [sic] condenaremos a muerte!’
Los motivos parece que son varios. Convencidos por la costosísima propaganda oficial, muchos millares de súbditos tradicionalmente refractarios a la sentimentalidad de las pamemas identitarias y de los tribalismos, han terminado abrazando las tesis separatistas por interés pecuniario. Se han tragado hasta el fondo lo de que en la independencia reside la solución a la crisis y cándidamente esperan la prometida prosperidad. Sería lógico pensar que esa gran bolsa de adeptos sobrevenidos irá desinflándose de forma gradual, hasta rozar la insignificancia, en cuanto empiece la recuperación de la economía española, cosa que, tarde o temprano, llegará. Y eso preocupa a los gerifaltes regionales.

No dejar escapar esta oportunidad de grave deterioro de nuestras instituciones surge como otra poderosa razón para precipitar el proceso rupturista. Con un presidente y un partido inanes en el Gobierno, el PSOE buscando todavía su sitio tras sus pésimos resultados electorales y la Corona noqueada por la cantidad de escándalos que han aflorado, se dibuja un panorama propicio para todo tipo de carroñeros. Gerard Figueras es aquel diputado autonómico de Convergència que, el 15 de junio de 2011, entró en la fama chillando Auxili! con voz trémula cuando una turba de indignados asedió el Parlamento catalán. Casi un año después, a finales de mayo de 2012, y ya aparentemente repuesto del susto, el gallardo Gerard instaba a los militantes de la rama juvenil de su partido, la JNC, a aprovechar la «debilidad de un Estado español que se tambalea y se hace insostenible». Debilidad que, según sigue relatando en su crónica el digital Ara, definió como «económica, institucional y democrática».

Josep Maria Terricabras es catedrático de Filosofía en la Universidad de Gerona y un icono intelectual dentro del secesionismo. En las últimas elecciones autonómicas decidió dar el salto a la política presentándose como candidato en las listas de ERC. Él se ha mostrado igualmente partidario de imprimir celeridad a las acciones a lo largo de una conversación publicada en el número de enero de Esquerra Nacional, boletín de su partido:
«Creo que las emociones, la rabia, la ilusión también son efímeras. Lo comparo siempre con el entusiasmo sexual. Tanto el entusiasmo sexual como el entusiasmo patriótico o nacional tienen una duración determinada, no pueden durar días y días. Tenemos que aprovechar este momento».
No era la primera vez que recurría a símiles “románticos” para ilustrar sus deducciones. El 13 de noviembre de 2012, en plena campaña electoral, este distinguido activista y cofundador de la Assemblea Nacional Catalana ―entidad que organizó la célebre manifestación separatista de la última Diada― había declarado lo siguiente en el número 22 de la revista Òmnium:
«Los procesos de independencia siempre son rápidos, porque si se ralentizan, se corrompen y se complican. Los procesos de emancipación son como los orgasmos, una vez lo empiezas tienes que acabarlo y no lo puedes alargar mucho».
La petite morte, como diría un francés. Abraham Lincoln aseguraba que nadie puede engañar a todo el mundo todo el tiempo. El tinglado nacionalista es de tal endeblez ideológica, están tan trufado de burdas adulteraciones y mentiras, que corre serio peligro de desmoronamiento en cualquier instante. Ahí podría radicar otra de las causas de tanta prisa.

16 de abril de 2010

Yo no quería hablar de ella, pero...

Isabel-Clara Simó es de esas personas que tienen un aspecto desagradable, pero que, una vez conoces su interior, todavía repugnan mucho más. Es tan, tan, tan, pero tannn catalana... que nació en Alcoy. No sabemos qué opinará de que sus compañeros de ideología, los nacionalistas, tiren el agua del Ebro al mar en lugar de trasvasarla a su sedienta tierra levantina. Ni de que en su imaginario se hayan anexionado la Comunidad Valenciana y la llamen Catalunya Sud.

De lo que sí tenemos constancia es de cosas como la que pontificó antes de ayer desde un artículo titulado «Sobre españolistas» en El Singular Digital, altavoz catalanista para Internet, que sólo en los tres primeros trimestres de 2008, fue bendecido por el tripartito con una subvención de 16.832 euros, y que muestra en cada una de sus páginas el anagrama del Departamento de Cultura y Medios de Comunicación de la Generalidad como si de un signo de vasallaje se tratase:
«Una señora llamada Rosa Díez, de origen socialista, se da cuenta un buen día de que los “suyos” no son suficientemente anticatalanes, y decide crear un partido propio, Unión Progreso y Democracia, que tiene como único punto del programa destruir la lengua catalana, doblegar a los catalanes y españolizar Cataluña».
Mire, doña Isabel, mientras usted engordaba en pesebres subvencionados como el arriba citado, o como Avui, periódico que jamás dio beneficios y cuyas pérdidas de miles de millones de pesetas ha sufragado durante décadas la Generalidad de Cataluña con nuestro dinero, Rosa Díez se estaba jugando la vida en Vascongadas por sus ideas y por la libertad en que creía. Y, ahora, sufre también insultos, amenazas de muerte y agresiones por parte de independentistas catalanes; los suyos, los de la cuerda de usted, que lleva años metida en plataformas secesionistas y firmando manifiestos por la independencia de Cataluña con pseudointelectuales y profesionalizados de la mamandurria. No he leído que condene esa violencia. Quizás porque se encuentra demasiado ocupada viendo “anticatalanes” por doquier y explotando el victimismo:
«Todavía no nos gangrenan las piernas, pero sí el alma. Insultarnos a nosotros [los catalanes] no en una emisora sino en muchas emisoras, y no solo en la radio sino en varias tertulias televisivas es habitual; tergiversando los hechos nos hacen parecer unos malvados».Estamos asediados». Anna Notícies, 30-01-2006).
«Estamos asediados. Seriamente asediados. La guerra contra la lengua [catalana] no ha hecho más que empezar: tanto si gana Rajoy como si gana Zapatero las elecciones españolas».Pues cómprate un perro». Avui, 12-02-2008).
Bueno, señora Simó, no le quito más tiempo, que debe de quedarle aún mucho odio por destilar.