13 AÑOS DE CRÓNICAS EN ‘CATALIBANES’ 
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31 de diciembre de 2018

Navidad kitsch

Alentadas las masas desde la Generalidad para generar en las calles un conflicto tal que doblegue al Estado (recordemos a Quim Torra y su: «A vosotros, amigos de los CDR, que apretáis y hacéis bien en apretar»), el proceso separatista ha terminado derivando, hacia la guerrilla urbana o carrer borroka por un lado (del catalán, carrer, ‘calle’), con violencia organizada como la vista recientemente el 21-D (el canal en YouTube asociado al blog recoge vídeos de aquellos y otros disturbios: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23); y hacia el frikismo delirante por el otro, del cual estas festividades están dejando muestras sorprendentes.

Paranoia, religión, fanatismo, política, tradiciones. En grotesca amalgama. Las siguientes imágenes pueden ampliarse entre 1'5 y 3 veces pulsando encima, para una óptima visualización de cada detalle. Arrancamos:


Este es el aspecto que presentaba la plaza Fra Bernardí de Manlleu la noche del 24 de diciembre. Mientras, en el Ayuntamiento de Calella —foto de la derecha— han decidido tirar la casa por la ventana con tan espectacular decoración de su fachada. Ambos municipios pertenecen a la provincia de Barcelona.


En Folgarolas (Barcelona), imponiendo la ideología a toda la población con cargo al contribuyente. Como ya todos saben, el amarillo, y más concretamente el lazo de ese color, han sido escogidos para simbolizar el apoyo a los imputados por el golpe de Estado del 1 de octubre de 2017.

La historia de Tárrega (Lérida) es una de las muchas que desmienten que Cataluña fuese invadida y colonizada en 1714, bulo fundacional del nacionalismo. Porque al igual que sucedió con otras muchas localidades catalanas, sus pobladores combatieron a favor del aspirante Borbón, Felipe V, en la Guerra de Sucesión por el trono de España. Hoy sin embargo han montado allí este singular abeto, de donde, a falta de bolas, penden los retratos de los prófugos y los procesados a la espera de juicio en prisión preventiva.


Inquietante. No se sabe si es un homenaje a Pizza Hut... O a Ed Gein, célebre asesino en serie americano aficionado a ensamblar porciones de sus víctimas, que inspiró a los guionistas de El silencio de los corderos y La matanza de Texas. Y lo del lazo en la nariz resulta insuperable. Sigue circulando durante estas fechas aunque su diseñador, llamado Oriol Bargalló, lo subió hace ya algunos meses a Twitter y a su blog personal, donde más fotomontajes suyos de idéntico gusto aguardan a quien ose entrar. Lo de al lado es un christma sin autoría conocida para felicitar las fiestas por Internet.


Acudir a una farmacia buscando remedio para la jaqueca provocada por la tabarra de los de la esvastelada, y encontrarse con esto.


Entrada de la sede del Departamento de la Vicepresidencia y de Economía y Hacienda de la Generalidad, con una especie de altar erigido a Oriol Junqueras y donde no falta una estrella por supuesto amarilla coronando esa especie de árbol. El edificio está situado en la Rambla de Cataluña, 19-21, de la ciudad Condal; y fue en su interior donde las multitudes convocadas por Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, presidentes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y de Òmnium Cultural respectivamente, retuvieron durante casi 24 horas entre el 20 y el 21 de septiembre de 2017, a los guardias civiles que estaban efectuando un registro ordenado por el Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona en el marco de la Operación Anubis. La otra instantánea ha sido tomada también en unas dependencias del Gobierno autonómico.


Cada uno de los lazos de esta decoración navideña lleva escrito el nombre y el apellido de un cabecilla del 1-O.


Aquí, algo que podríamos denominar secesionismo gastronómico, con esa impactante presentación de la mesa (de las que quitan el apetito) y la forma dada al mazapán.


Desde que Pedro Sánchez trasladara a la cárcel catalana de Lledoners los imputados por el golpe de Estado, como parte del pago al nacionalismo por investirle presidente del Gobierno, el área circundante se ha convertido en escenario cotidiano de los más diversos numeritos y lugar de concentración donde se permite (y se promueve) cultivar el victimismo. Ambos momentos son del pasado 23 de diciembre.


El anochecer de ese mismo día 23, los organizadores elevaron consignas a bordo de dos globos aerostáticos también allí, en el exterior de la prisión.


A los retratos que lúgubremente adornan este árbol les han superpuesto unos barrotes. El otro está en el vestíbulo de un bloque de viviendas.


El Tió de Nadal es una antigua tradición catalana consistente en rellenar con dulces y golosinas un leño hueco antropomorfizado que, el día de Navidad y al grito de caga Tió!, la chiquillería vacía de su anhelado contenido arreándole unos bastonazos de mucho cuidado. Pues bien, a este de lo han puesto a ingerir líquidos únicamente para solidarizarse con los políticos que por aquel entonces mantenían una huelga de hambre en prisión. Mas no han corrido mejor suerte los de la imagen contigua, que entre rejas están experimentando en su corteza los rigores asociados a la privación de libertad. Quien ha colgado ambas imágenes identifica el lugar como Mura, un pueblecito de Barcelona, con 227 habitantes.


Otro tronco concienciado políticamente, luciendo gorro y lacito amarillos. Y los perpetradores de lo de al lado ya lo han mezclado todo: el peseeebre, la Virgen María, los pastorcillos, el buey, una chapita con un eslogan... El ángel anunciando la Buena Nueva, un churro arriba sustituyendo a la acostumbrada Estrella de Belén... La verdad es que se termina cogiéndoles cariño por estos buenos ratos que nos dan.


Este otro Nacimiento va un paso más allá, con el Niño Jesús acostado sobre la reproducción de una urna como las utilizadas en el referéndum ilegal. A mí me parece ya hasta blasfemo. Y para finalizar este acuario instalado en un restaurante de la comarca de Osona, con un lazo amarillo enjaulado recibiendo la visita de los Reyes Magos de Oriente.

(Todas las fotografías proceden de las redes sociales, donde siguen publicadas).

14 de agosto de 2018

Algunos hombres buenos

La primera vez que supe de él fue hace casi doce años, a través de esta breve noticia sobre el ataque de que había sido objeto (ABC, 01-12-2006):
«Dos jóvenes independentistas agredieron, el pasado miércoles en Santa Coloma de Gramanet, al profesor universitario Francisco Caja […]. Caja se encontraba en esta localidad recogiendo firmas para impulsar una iniciativa legislativa popular en defensa del bilingüismo en la escuela y a favor de la enseñanza en la lengua materna, cuando dos jóvenes que portaban símbolos independentistas increparon a los miembros de la plataforma con gritos com “charnegos de mierda” o “fachas”. Uno de los radicales propinó una patada y un puñetazo en la cara a Caja, “rompiéndole las gafas y provocándole cortes en la cara”».
Mas no era la primera vez que que sufría las iras de ese movimiento político del cual, el pasado día 4, Quim Torra ha loado su «carácter completamente pacífico» y su «civismo ejemplar» en un cínico artículo titulado: Como un solo pueblo contra el fascismo. Dos años antes, ocho individuos encapuchados habían irrumpido en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona (UB), donde Francisco Caja imparte clases, para llenarla de amenazas e insultos contra su persona (El País, 21-10-2004). Era la represalia nacionalista por una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña adversa para la inmersión lingüística. «Hasta ahora tenía un guardia de seguridad que me había proporcionado la Universidad y que me acompañaba cuando estaba en el campus —explicaría a la prensa el mismo Caja pocas semanas después—. Sin decirme absolutamente nada, se me retiró la protección. Lógicamente, temo que cualquier día se repitan las amenazas. Ahora estoy a pecho descubierto» (ABC, 14-12-2004). Pero no faltaron quienes asumieran su salvaguarda:
«Afortunadamente, tengo buenos alumnos. Siempre he mantenido una relación excelente. Soy un profesor comprometido con la enseñanza. Pese a las dificultades que tengo, nunca he perdido el entusiasmo por la docencia. Como no tengo protección policial, ellos me acompañan al autobús porque me aprecian personalmente. Antiguos alumnos me han llamado, me han enviado mensajes de apoyo y eso produce mucha satisfacción. Sientes que en esta travesía en el desierto no estás solo».
Y es que los separatistas le tienen colocado en el centro de su diana hace décadas. Concretamente desde que en 1998 fundara junto a unos cuantos valientes Convivencia Cívica Catalana, asociación pionera en la defensa de nuestros derechos y libertades. Y que aún preside en la actualidad. Por aquel entonces Jordi Pujol reinaba en Cataluña. Y en toda España, merced al chantaje a los partidos gobernantes cada vez que estos anduvieron necesitados de apoyo parlamentario. Eran los tiempos en que Els Joglars de Albert Boadella iban retratando sarcásticamente por los teatros la megalomanía del ahora confeso evasor fiscal con su obra Ubú, President. La época en que José María Aznar pactaba en el Hotel Majestic de Barcelona la decapitación política de Alejo Vidal-Quadras para que cesara su incordio al cleptómano caudillito catalán.

SCC sigue ofreciendo valiosísimo asesoramiento y soporte jurídico a las víctimas del nacionalismo (espeluznante resulta el caso de la niña de 7 años golpeada y hostigada en la escuela que se relata en el vídeo). Al tiempo que publica exhaustivos estudios en materia lingüística, económica y sociológica para desmentir la propaganda de la Generalidad.

A sus 69 años de edad, Francisco Caja ha concedido una jugosa entrevista repleta de claves para comprender la actualidad al periódico El Español (05-08-2018) que, dado su interés, de ningún modo he querido dejar de transcribir aquí:
«—¿Tenía usted puestas esperanzas en la reunión de la llamada Comisión Bilateral entre el Gobierno y la Generalidad de Cataluña?
―Si esperaba algo, no era nada bueno. El señor Sánchez es un peligro público. Dialogar con un delincuente, con los autores de un delito de rebelión, no tiene ni pies ni cabeza. Es una traición al orden constitucional y a los españoles. Porque a un delincuente se le detiene, se le juzga y se le condena. Que el presidente del Gobierno reciba o se reúna con los golpistas, y lo haga con todos los honores, es increíble.
¿No le llama la atención el uso del término ‘bilateral’?
―Sí. Aceptar el vocabulario del nacionalismo es entrar en su juego. La terminología es muy importante para ellos porque refleja la ficción de la que nos quieren convencer al resto de los españoles. Y, por eso, hablar de bilateralidad es reconocer de alguna manera que ya se ha producido la independencia y que se están reuniendo las delegaciones diplomáticas de dos Estados soberanos.
El bloque independentista está viviendo una guerra civil entre el sector posibilista y el sector delirante o unilateral.
―Sí, pero no es menos delirante Quim Torra que Carles Puigdemont. Los nacionalistas modulan su ficción en función de las circunstancias del momento. Pero modulan la táctica, porque su estrategia sigue siendo la misma. Ellos no van a bajarse del monte.
La política de cesiones, de aceptación de lo inaceptable, de quiebra del orden constitucional, se justificaba tradicionalmente con el argumento de que así los nacionalistas no se echarían al monte. Pero se han echado al monte. Y lo han hecho, precisamente, por esa política de cesiones.

No es un fotograma de una película de Berlanga: pese a su autoproclamada superioridad racial (“Hay algo freudiano en estas bestias.
O un pequeño bache en su cadena de ADN. ¡Pobres individuos!”. “Aquí hay gente que ha dicho basta y, cada uno a su manera, lucha
por unas ideas y un país. Gente que ya se ha olvidado de mirar al Sur y vuelve a mirar al Norte, donde la gente es limpia, noble,
libre y culta. Y feliz”. “España, esencialmente, ha sido un país exportador de miseria, material y espiritualmente hablando”),
el apolíneo presidente de la Generalidad, Quim Torra, experimenta dificultades para beber de un botijo y se pone perdido

Ellos mismos han reconocido que iban de farol.
―Hay que remitirse a la historia de este país y ver cómo los inventores del nacionalismo catalán, los Prat de la Riba o los Cambó, tampoco creyeron que llegaría tan lejos. Cambó llegó a poner su fortuna personal a disposición de Franco, por ejemplo.
Cambó creó un monstruo.
―Yo siempre lo comparo con la criatura del doctor Frankenstein. Frankenstein crea a su criatura con una intención muy determinada, pero su obra se descontrola y acaba matando a su propio creador. Y eso es, exactamente, lo que está ocurriendo ahora. Así es el nacionalismo.
Por eso fue un disparate, para cualquiera que haya leído la historia de España, incluir en la Constitución una organización territorial del Estado federal o casi federal. Porque la condición de posibilidad para la construcción de una estructura federal es que nadie amenace con irse si no le da lo que pide.
De esas lluvias, estos lodos.
―Entregarle a los nacionalismos vascos y catalán un Estado federal es garantizar que en el plazo de treinta años se produzca una declaración de independencia en uno o en los dos territorios. Territorios que, hay que decirlo claramente, están infectados políticamente por el nacionalismo.
¿Cree que el Estado de las autonomías fue un error?
―Absoluto. Nadie que examine con objetividad la historia reciente de España puede negarlo. Y no es sólo el nacionalismo, sino también lo que se ha derivado de él. La política de inmersión lingüística, por ejemplo, que ha sido, y es, un arma muy eficaz para crear las condiciones que han conducido a que la mitad de los catalanes busquen la independencia. Eso no existía en 1978. Pujol creo un país ficticio. Esto es Pujolandia.
Me llama la atención que se siga considerando al catalán como la lengua propia de Cataluña cuando el español le supera muy claramente como lengua de uso preferente y de identificación primaria de los catalanes.
―Exacto. En Barcelona y su área metropolitana el español es la lengua de uso preferente del 62% de los ciudadanos. La lengua propia de los catalanes es el español. Pero está excluida del ámbito oficial y de las escuelas. Y esa es el arma de propaganda más eficaz del nacionalismo. Dejarla en sus manos ha permitido que crearan las condiciones propicias para una declaración de independencia. Está todo en el famoso Programa 2000 del pujolismo, que es del año 90».
El Programa 2000 es un documento interno elaborado en el seno de Convergència i Unió (CiU), que se filtró a la prensa en 1990. A lo largo de sus 20 páginas, calificaba a Cataluña de «nación europea emergente» y «discriminada». Y marcaba las directrices para impregnar de ideología nacionalista todos los ámbitos de la sociedad catalana, mediante la infiltración de adeptos acérrimos en los puestos clave del profesorado, de las asociaciones de padres, del sistema financiero, de los clubes deportivos y los medios de comunicación («Incidir en la formación inicial y permanente de los periodistas y de los técnicos de comunicación para garantizar una preparación con conciencia nacional catalana», establecía), principalmente.
«―Todo lo que ha ocurrido estaba anunciado desde hace décadas.
―¿Quién no se alarmaría y adoptaría de inmediato medidas frente a un documento así para evitar que se llevaran a cabo sus propuestas? ¿Por qué no lo hicieron? Ahí están las responsabilidades del PP y del PSOE. Porque el nacionalismo ya sabemos lo que es. Pero el PP y el PSOE... Estamos en manos de una clase política que... En fin, no encuentro el calificativo adecuado para describirla.
No hay ninguno amable.
―Ninguno.
La situación tiene difícil marcha atrás. El PSOE también apoya la inmersión lingüística, es decir la marginación del español en Cataluña.
―La gente no sabe que la inmersión lingüística no es en realidad una invención de Jordi Pujol. Pujol era reacio a ella. Fue en marzo del 81 cuando Marta Mata, que entonces era diputada del Parlamento de Cataluña, presentó la proposición no de ley que defendía la inmersión lingüística. Hasta ese momento, ella había defendido el bilingüismo en la escuela.
¿Fueron los socialistas los que inventaron la inmersión lingüística?
―El invento es en realidad de algunos teóricos como Ninyoles o Aracil, que se ha arrepentido por cierto toda su vida de haber impulsado esa monstruosidad que es la inmersión lingüística. Es en un congreso en Sitges, en el 79, cuando se elabora esa propuesta.
La inmersión lingüística es en realidad un invento comunista que copian los socialistas y que estos presentan por primera vez en el 81. En aquel momento, Convergencia Democrática de Cataluña, ERC y Unión Democrática de Cataluña votaron en contra con el argumento de que los padres no tienen derecho a elegir la lengua de enseñanza de sus hijos.
¿Y cómo logra el PSC convencer a Pujol de imponer la inmersión lingüística obligatoria?
―Es en ese momento cuando Marta Mata se entrevista con Pujol y le convence de que eso del bilingüismo es una antigualla y de que lo que hay que hacer es imponer la inmersión lingüística. Pujol se convence, y convence a su vez a Joaquim Arenas y a los maestros de Òmnium Cultural, esa sociedad civil ficticia creada por el nacionalismo. Y en el 83 aparece la Ley de normalización lingüística [1].
Luego, Pujol va implantando esa inmersión con normas de bajo rango legal hasta que en el 92-93 la impone universalmente. Y eso a pesar de que, luego, en el 94, el Tribunal Constitucional dice que el modelo constitucional es el bilingüismo. Pero les da igual y se lo pasan por el entreforro con el beneplácito de los socialistas.
El invento es, en definitiva, del PSC.
―El del PSC es un tipo de nacionalismo que coyunturalmente no está por la independencia, pero que lo estará dentro de poco. Que no lo dude nadie. El PSC hará todo lo posible para que se produzca el referéndum de independencia. Porque el PSC no es que haya adoptado el lenguaje del nacionalismo: es que ha ayudado a crear esa baba ideológica que ha entrado en las casas hasta la cocina. Hasta el último club de ajedrez está intervenido políticamente en Cataluña. Es el modelo de la Unión Soviética.
Los partidos nacionales también andan divididos en esta cuestión.
―Hace siete u ocho años, mientras gobernaba Rajoy, propusimos un gobierno de concentración con la entrada en él de los socialistas para evitar lo que ocurrió después. Y es que no hacía falta tener un fino instinto político para prever lo que acabó pasando. Algunos llevábamos años anunciándolo.
¿Qué le parece La Crida de Carles Puigdemont? Huele a movimiento caudillista de tintes totalitarios.
―La Crida es un movimiento, si no fascista, sí parafascista. Pero no es nada nuevo. Ya tuvimos la Crida per la Solidaritat, donde se ejercitaron muchos de los que luego acabaron dirigiendo ERC.
La Crida es un movimiento social como el de los fascios. Es una manera característica, de libro, de tomar el poder y de ejercerlo de forma totalitaria. Que esto no lo vean nuestros amigos del resto de Europa es verdaderamente increíble.
En realidad, es otro populismo más.
―El populismo cada vez se extiende más, pero el catalán en concreto tiene todas las características de un movimiento fascista. Esto es un Movimiento Nacional como el de Ramón Serrano Suñer. Del que el franquismo, por cierto, se deshizo muy rápidamente.
¿Qué le pareció la decisión de la Justicia alemana respecto a la extradición de Puigdemont?
―Desde el punto de vista político, es contrario a cualquier idea de europeísmo. Desde el punto de vista jurídico, es un disparate absoluto. No debieron haber entrado jamás en el fondo de la cuestión. Es un torpedo a la línea de flotación del europeísmo».
Violencia. Brutalidad. Además de la sanguinaria actividad terrorista desarrollada por las bandas Terra Lliure y el Exércit Popular Català (EPOCA) entre los años 1970 y 1992, que segó con bombas la vida de dos mujeres y dos hombres, y dejó una veintena de heridos en sus más de 200 atentados, el movimiento nacionalista ha venido perpetrando innumerables agresiones, amenazas y acosos para imponerse, de los que la sección Violencia integrista ofrece una significativa selección, con enlaces a titulares de prensa como: «Mujer derribada de un puñetazo cuando quitaba propaganda separatista» (Crónica Global, 18-02-2018); «Amenazan de muerte al periodista que ha hundido al jefe de los Mossos» (Esdiario, 01-09-2017); «Amenazas de muerte contra Albiol» (e-Notícies, 11-01-2017); «La CUP acosa y amenaza a la Guardia Civil en Manresa ante la pasividad de los Mossos» (Libertad Digital, 14-12-2016); «Agresión al portavoz de Ciutadans en l'Hospitalet de Llobregat» (El Periódico, 13-11-2016); «Una familia es perseguida por gritar “¡Viva España!” en Barcelona» (ABC, 11-09-2016); «Acoso a una familia de Balaguer por pedir educación bilingüe para sus hijos» (Crónica Global, 08-09-2015); «Agreden a un afiliado de C's en Manresa» (Europa Press, 16-05-2015); «Acoso de CiU, ERC, ICV y la CUP a una familia de Mataró por pedir educación bilingüe» (Crónica Global, 14-05-2015); «Simulan el ‘fusilamiento’ de un concejal del PP en Cardedeu» (El Mundo, 23-08-2014); «“Puta España” y “Moriréis”: pintadas amenazantes en una sede el PP catalán» (ABC, 24-02-2014); «Agreden a un padre y a sus hijos por llevar una bandera española» (Libertad Digital, 12-10-2012); «Ciudadanos denuncia que cuatro jóvenes con navajas les destrozan una de sus carpas» (La Vanguardia, 24-11-2010); «‘Se les prende fuego y listo’. Así persiguen los nacionalistas a las empresas que no usan el catalán» (Libertad Digital, 03-11-2010); «Piden “un tiro en la nuca” para Albert Rivera desde el partido de Laporta» (Libertad Digital, 02-09-2010); «Rosa Díez da una conferencia entre agresiones en la Autónoma de Barcelona» (La Nueva España, 06-03-2010); «Boicotean en Terrassa la retransmisión de La Roja. Un independentista tiró un cóctel molotov a la pantalla» (As, 21-06-2009); «Boadella demanda al partido independentista Estat Català por pedir la “cámara de gas” para el dramaturgo» (Libertad Digital, 27-02-2008); «Unos desconocidos escriben una amenaza en el comercio familiar del presidente de Ciutadans» (El Periódico, 07-01-2008); «Albert Rivera recibe una foto suya con una bala sin percutir incrustada en la frente» (Libertad Digital, 21-09-2007); «Boadella denuncia amenazas de muerte dentro de una “escalada de integrismo”» (Periodista Digital, 07-06-2005); o, «Herida en Tarragona una dirigente de la coordinadora de defensa del castellano» (El País, 11-09-1994).
«―Usted ha sido, y sigue siendo, una de las bestias negras del nacionalismo catalán. ¿Alguna vez ha pensado en irse de Barcelona, como se fueron Azúa, Losantos o Vidal-Quadras?
―Sí. Pero es ya una cuestión sentimental. A mí me jubilan el año que viene y ahí acaba mi vida profesional como profesor de universidad. Y por primera vez me lo estoy pensando. Los profesores lo tenemos muy difícil para desplazarnos a otra universidad, hemos de volver a opositar incluso. Quizá si hubiera habido más facilidades me lo habría pensado.
Ahora el papel de demonio del nacionalismo lo ocupan otros, como Inés Arrimadas. ¿Cómo lo vivió usted en su momento?
―El papel está más repartido, sí. Yo lo viví... bueno, a la fuerza ahorcan. ¿Con qué cara me presento yo frente a mis alumnos si no soy capaz de defender mis ideas fuera del aula y comprometerme con ellas?
Yo lo viví con graves dificultades personales porque en Cataluña se decreta la muerte civil de cualquier opositor al nacionalismo. Y también hay que decir que así como en el País Vasco los intelectuales se mantuvieron críticos frente al nacionalismo, en Cataluña se han vendido por un plato de lentejas. Se pueden contar con los dedos de una mano los que se han atrevido a denunciar este delirio. ¡Qué pocos libros críticos con el nacionalismo hay en Cataluña! Caben en una pequeña estantería.
El nacionalismo se está contagiando a Valencia, Baleares, Galicia, Asturias...
―Es normal. Volvemos al pal de paller [2] del nacionalismo: la lengua. La lengua es lo que hace nación para un nacionalista. Eso es el Pacto del Majestic, donde se cedió más incluso de lo que pedía Pujol. Aznar tenía prisa por ocupar el poder y vendió lo invendible. Entre otras cosas, aquellas partes de la Constitución que afectan a la lengua. El PP tiene una responsabilidad enorme por la situación actual.
La fontanería del PP, sí.
―Yo me entrevisté, por ejemplo, con el ministro Wert. Porque la Lomce era una oportunidad fantástica para acabar con la inmersión lingüística. Wert incluso me dijo que estaba dispuesto a elaborar el reglamento para arreglar en la medida de lo posible el desastre de la inmersión lingüística. Y añadió: “Yo no temo a los abogados del Estado. Temo a una abogada del Estado”.
Se refiere a Soraya Sáenz de Santamaría, claro.
―En aquel momento, Soraya ya determinaba la política respecto a Cataluña. Y eso es responsabilidad directa del PP. Soraya guisó todo lo relativo a Cataluña, hasta el punto de tener controlado a todos los ministros. A Wert, de hecho, lo demonizaron y lo estigmatizaron, pero en realidad era un manso corderito a las órdenes de Soraya».
Preguntado sobre el nuevo líder del Partido Popular, Francisco Caja recurre con elegante ironía a las desoladoras palabras con que el Infierno recibía a las almas condenadas en La Divina Comedia de Dante:
«―¿Tiene puestas algunas esperanzas más en Pablo Casado?
Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate [abandonad toda esperanza, vosotros los que entráis]. Eso es lo que hay que tener en cuenta cuando cruzas el umbral del PP. Uno entiende cómo funciona la política, pero hay límites. Y son los límites prescritos por la Constitución. Lo que ha hecho el PP es entregar el artículo de la Constitución que dice que la lengua oficial del Estado es el español y que no puede ser discriminado.
¿Y en Ciudadanos?
―Lo que ocurre es que cuando Ciudadanos ha tenido la oportunidad de presionar al PP en un sentido contrario a la inmersión lingüística en Cataluña, se ha puesto de perfil y no ha puesto freno a los desmanes. Y eso cuando el PP necesitaba sus votos. En el momento de la verdad, se han olvidado. Y tengo buenos amigos en Ciudadanos, pero les reprocho su tibieza en este asunto.
¿Cree que la derecha y el centro-derecha se reorganizarán de una forma diferente a la de los últimos dos años después de la elección de Pablo Casado como líder del PP?
―No parece que haya excesiva coordinación en la derecha. VOX intenta captar una clientela que es incapaz de captar el PP. Y el PP ha demonizado a VOX porque Santiago Abascal procede del PP. Y Ciudadanos, ¿qué intereses representa?
¿Es el nacionalismo una religión?
―La religión de una sociedad secularizada y que ya no persigue intereses reales económicos o materiales, sino una idea. El lema es “pensamiento hecho realidad”. Y eso es Jordi Pujol, un personaje paranoico. Porque no a todos los paranoicos se los llevan a Sant Boi [3]. Hay algunos que acaban gobernando.
¿Cómo fue capaz Hitler de conducir a la catástrofe a un pueblo tan admirable como el alemán? Era un paranoico de libro. Y lo que está ocurriendo en Cataluña es el sueño de Jordi Pujol. El sueño de un paranoico tenaz que ha sido capaz de corromper a la mitad de los catalanes, de imponerles una misión, para llevarlos al desastre, a la locura.
Y todo eso a cambio de nada: están donde estaban, pero con la sociedad catalana rota.
―¿Han construido algo? ¿Han construido una nación? No, han construido una monstruosidad, una casa de locos.
Lees los escritos de Pujol de los años 60 y ves cómo llama “ejército de ocupación” a los porteros y las monjas del Sagrado Corazón. Es un paranoico. Como otro paranoico ilustre, Jean Jacques-Rousseau. Lo que no le evitó, por cierto, influir sobre toda la sociedad del siglo XIX y XX, y muy especialmente en el terreno de la enseñanza. Algo paradójico si se tiene en cuenta que abandonó a sus cinco hijos y fue incapaz de asumir su condición de educador. Y fíjate: para Pujol, lo suyo no ha sido corrupción, ha sido compensación. Compensación por todo lo que ha hecho él por Cataluña.
Cualquiera baja ahora del burro a ese casi 50% de los catalanes que quieren la independencia, señor Caja. Cataluña está rota.
―Pero fíjate. La manifestación de un millón de catalanes constitucionalistas en las calles de Barcelona ha sido una novedad radical. Y, a pesar de ello, no hay cauces políticos para esa rebeldía. El mal es muy profundo y ese malestar debería ser el germen de un movimiento social en Cataluña. Quiero hablar claro y no engañar a nadie. Ahora ha surgido rápidamente un invento llamado Sociedad Civil Catalana [4]. Eso es un invento de Soraya Sáenz de Santamaría.
¿De Soraya? ¿Seguro? Me sorprende.
―Pero no lo digo yo. Lo he oído de boca de varios diputados del PP en el Parlamento. Se subvencionó con un golpe de teléfono de Soraya a cinco empresas del IBEX porque había que crear un Òmnium Cultural constitucionalista. Y ahí dentro hay gente de todas las ideologías porque se pretende dar la sensación de que eso es transversal».
(Agradezco a Quim el envío que me ha hecho de esta magnífica entrevista).

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1. Ley 7/1983, de 18 de abril, de normalización lingüística en Cataluña (Diario Oficial de la Generalidad de Cataluña, nº. 322, de 22 abril de 1983).
2. Expresión popular que en catalán viene a significar: eje o núcleo alrededor del cual se vertebra algo.
3. Municipio barcelonés donde desde antiguo se ha radicado un importante manicomio.
4. Véase la crónica Inocencia perdida, del 09 de enero de 2017.

11 de octubre de 2017

De la república al sainete

Si siempre son recomendables las crónicas de Pablo Planas sobre Cataluña en Libertad Digital, la titulada «Puigdemont declara la independencia y la suspende en una tregua-trampa» —y con el subtítulo: «La CUP fuerza al president a firmar una declaración separatista tras la brutal decepción de sus bases, de la ANC y de Òmnium»— (10-10-2017) es incluso necesaria. Necesaria e imprescindible para comprender, no solamente la última fase del esperpento golpista representada ayer martes en el Parlamento autonómico, sino la situación general a la que entre unos y otros han precipitado a esta maltrecha región de España.

Un vehículo de ‘Tractores por la independencia’
permanece apostado en las inmediaciones del
Parlamento regional con la banderería típica
Me tomo la licencia de transcribirla aquí, en su integridad, para información de todos y deleite de muchos de los lectores de este blog, que a buen seguro disfrutarán con sus numerosos pasajes tragicómicos:
«19:37 horas del 10 de octubre de 2017. Barcelona. Parlament de Catalunya. El mundo en vilo. Habla Carles Puigdemont, el president de la Generalitat: “Llegados a este momento histórico, y como presidente de la Generalidad, asumo, al presentarles los resultados del referéndum ante el Parlament y nuestros conciudadanos, el mandato del pueblo de que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república”. La frase despierta aplausos de los diputados de Junts pel Sí, que se ponen en pie; los diputados de la CUP, sentados, no aplauden y muestran unas caras serias, contrariadas, de profunda decepción. Puigdemont sigue hablando: “Esto es lo que hoy toca hacer. Por responsabilidad y por respeto. Y con la misma solemnidad propongo que el Parlament suspenda los efectos de la declaración de independencia para que en las próximas semanas emprendamos un diálogo sin el cual no es posible llegar a una solución acordada”.
»El histórico pleno del parlamento regional catalán empezó con mucho retraso. La declaración solemne de independencia de Cataluña estaba prevista para las seis de la tarde. Tremenda expectación. Enorme tensión. Los Mossos d'Esquadra habían blindado el edificio y cerrar el parque de la Ciudadela. Los manifestantes habían sido desviados al paseo Lluís Companys, donde se encuentra el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). El edificio cambió de guardia el lunes. La “ley de transitoriedad jurídica” prevé que se convierta en el tribunal supremo y el presidente del TSJC, Jesús María Barrientos, decidió dispensar a los Mossos de sus proporcionales obligaciones y pidió la protección para él y el resto de jueces y fiscales de la Policía Nacional. Han recibido amenazas y han visto como los Mossos que les “protegían” se cuadraban ante encausados como Artur Mas y ni les miraban a la cara cuando se cruzaban con los policías de Trapero. También han visto las manifestaciones de alcaldes separatistas con cortes de tráfico incluidos cada vez que llamaban a testificar a los miembros de la mesa del Parlament por sus planes sediciosos y por sus inflamadas proclamas “institucionales”.
»Ridículo histórico
»La multitud congregada en el paseo se disolvió en medio de una espesa desolación. Al principio, en el “llegados a este punto”, el entusiasmo era patente. Puigdemont estaban dando muchos rodeos, pero Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, los cabecillas de Òmnium y la Assemblea Nacional Catalana, la ANC, emitían señales de optimismo. La república catalana era un hecho “ineluctable”, como dijera hace meses el presidente que eligió la CUP tras echar a la papelera a Mas. Entre los miles de socios de Òmniun y las decenas de miles de adheridos a la transversal ANC se palpaba el entusiasmo. Los chicos de Arran y los militantes de la CUP recibían noticias a través de las redes sociales que les resultaban confusas.
»Fueron ciertas. Los de Junts pel Sí, convergentes y republicanos, habían presentado a la CUP el denso discurso de Puigdemont sólo una hora antes del pleno. Los diez diputados de la formación antisistema, clave en la toma de los colegios y en la huelga del pasado martes, no salían de su asombro. Forzaron un retraso de más de una hora del comienzo del pleno. La CUP ya no apoya al gobierno catalán. Puigdemont ha dicho que proponía al Parlament la cancelación de los efectos de una independencia que había declarado momentos antes como un “mandato” del “pueblo catalán”. Pero no ha habido votación de ningún tipo. El pleno del siglo se ha ventilado en dos horas.
»Proteger a Puidgdemont de los cuperos
»El blindaje del Parlament desplegado con notoria efectividad por los Mossos ha evitado, sin duda, males mayores, dado el alto riesgo de que los jóvenes de la CUP y los tractoristas por la república bloquearan las salidas hasta que Puigdemont dijera, con la misma “solemnidad” con la que ha suspendido los efectos de la teórica declaración, que no, que como ha dicho Anna Gabriel en su intervención, más de novecientos heridos por la policía —la cifra de “víctimas” del 1-O aumenta por momentos—, no merecen semejante postureo.
»Los dirigentes de la CUP están en el disparadero. Como los millones de ahorradores catalanes, se sienten estafados, engañados por la Convergencia de siempre. Puigdemont les ha traicionado. Y Junqueras. Y Mas. El sentimiento es amplio. Los participantes en las brutales, por las cifras que se daban, Diadas “evaden” sus ahorros o capitales a través de cuentas espejos y bajan la cabeza con pesar.
»Dos helicópteros sobrevolaban desde primera hora de la mañana del martes el cielo de Barcelona. Son de los Mossos. Hasta las 19:37 de tan histórica jornada formaban parte del despliegue de la Generalidad para evitar que la Guardia Civil o la Policía Nacional —tanto monta— detuvieran a los golpistas. Ahora, los seguidores de la CUP y los separatistas de todos los barrios, incluidos los más acomodados, recuerdan las imágenes de las cargas de los Mossos cuando Mas tuvo que entrar en el “Parlament” a bordo del invento de Juan de la Cierva, sus mortales inmovilizaciones —tres personas muertas en detenciones en principio rutinarias entre 2013 y 2014— o cuando dejaron tuerta a la ciudadana Ester Quintana en la huelga general del 2012.
»Los Mossos han blindado el parlamento regional no por precaución frente a las algaradas “fascistas”, sino ante el riesgo cierto de que algún iluso se encarara con Puigdemont, Junqueras o la propia Anna Gabriel de manera nada democrática, poco cívica y menos festiva.
»Independencia por escrito
»La enorme decepción ante una declaración de independencia que no ha durado ni un instante —Lluís Companys aguantó diez horas— ha provocado que al filo de las diez, Puigdemont firmara una “declaración escrita” de independencia. Hiede a pavor, miedo a la acción del Estado de Derecho y pánico a las fuerzas desatadas durante siete años con discursos incendiarios, soflamas supremacistas y exhibiciones de coros y danzas con criaturas y ancianos en primera línea de fuego. También se expande un sentimiento de perplejidad por la manifestación del domingo en Barcelona. Puigdemont es más de Twitter, pero hoy en el Parlament se ha dirigido de esta guisa a ellos: “Todos somos el mismo pueblo, un mismo pueblo”.
»Puigdemont ha recibido muchas presiones a lo largo del “histórico” 10-O. Hasta la farmacéutica Grilfos —cuyo presidente le dijo a Mas que tirara pa'lante y no se arrugara— o Planeta huyen despavoridas del delirio catalán. Los cabecillas de la ANC y Òmnium están aterrados. Jordi Sànchez organizó el corte la Gran Vía y la Rambla de Cataluña el día que la turbamulta separatista intentó linchar a una secretaría judicial y a los guardias civiles de paisano que registraban la consejería de Oriol Junqueras, uno de los centros logísticos del golpe. Al poco se añadió Cuixart. Ambos jalearon a la masa el 20 de septiembre pasado subidos en los vehículos destrozados de la Guardia Civil. Un “reportero” de Mediapro, la empresa de Roures, también hizo una conexión en directo para TV3 de pie en el capó de uno de los coches saqueados de la Guardia Civil. El comité de empresa de la televisión del régimen nacionalista emitió un comunicado de prensa en el que afirmaba que ese individuo no formaba parte de la plantilla de la televisión autonómica.
»Negociación con Rajoy
»A las diez y media, los diputados de la CUP aceptaban firmar la declaración de independencia por escrito de Puigdemont. Todos los miembros del Govern, los componentes separatistas de la mesa de la cámara regional y decenas de altos cargos convergentes y republicanos están imputados. Ningún dirigente de la CUP ostenta esa condición. Pero los cuperos también sienten la presión de los bien remunerados cargos de Convergencia y la ERC.
»El separatismo retiene escuelas y medios
»Se extiende la tesis de un apaño entre el Gobierno de Rajoy y los cabecillas de un golpe que ha puesto a millones de ciudadanos contra la espada y la pared. Los supermercados han demostrado gran capacidad de reposición, millones de catalanes se ha provisto de efectivo ante el riesgo cierto de un corralito, miles de pequeñas, medianas y grandes empresas han huido de Cataluña. Las personas tienen miedo, inquietud, incertidumbre. CaixaBank y el Banco de Sabadell no paran de abrir cuentas espejos, Grifols, la multinacional catalana paga impuestos en Irlanda. En términos económicos, Cataluña es una zurraspa, basura.
»El separatismo retiene los medios, con TV3, La Vanguardia y los medios digitales sostenidos por la banca excatalana, las escuelas, los institutos y las universidades, además de una ingente red clientelar que se prepara para una “larga batalla” —tesis de los burlados diputados de la CUP—. El separatismo no se rinde, reinicia el juego. Cientos de miles de padres renunciaron a que sus hijos aprendieran un español decente porque las sentencias del TSJC, el Supremo y el Constitucional no tienen efecto en Cataluña. No sólo los medios difunden odio al no asimilado. La trama clientelar, nutrida con los impuestos de todos los españoles, no se rinde. Puigdemont insistió en mentir sobre la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado el 1-O. Los dirigentes del golpe siguen llevando escolta de uniforme y de paisano. La supervivencia de algo más de la mitad de la población de Cataluña sigue estando en juego.
»Toda negociación con quienes han puesto a la “gente” en la diana y en las diadas supone facilitar el riesgo de enfrentamiento armado que persiguen los separatistas. Dos mujeres que protestaban ante la casa de Mas por sus mentiras han sido acosadas por un escolta del “expresident”. Les hicieron fotos. Un eurodiputado convergente, un tal Ramón Tremosa, invoca el ejemplo de Eslovenia.
»La histórica manifestación del Ocho de Octubre en Barcelona no arredra a los golpistas. Tienen los datos de todos los catalanes. Sobre tales bases es imposible cualquier negociación. Es cierto que Puigdemont no fue aplaudido por los diputados la CUP. También es cierto que ante las amenazas de los portearas catalanes acabó por firmar la independencia en una jornada bochornosa. La aparente bandera blanca es una trampa. Intentan aniquilar a más de la mitad de la población de Cataluña y persistir en el odio a España y en la “venganza catalana” contra quienes han empezado a mostrar la banderas la Nación en su balcón. Un “diálogo” en estas condiciones sería como la eutanasia de los españoles y de la libertad en Cataluña.
»Caza de “unionistas”
»Ahora, en la pelea separatista por eludir las culpas, es cuando más necesaria es la protección de los ciudadanos que se han manifestado a favor de la democracia y entre quienes aporreaban cacerolas mientras cancelaban cuentas de la banca catalana. Si el golpe entra en una fase de negociación con los culpables no habrán servido de nada ni la manifestación del 8-O ni el gesto heroico de quienes marcan sus domicilios con la enseña del Reino de España. El consejo de Ministros se reúne este miércoles a primera hora. Los separatistas han mentido hasta aquí. Una concesión no propiciaría la distensión sino que avalaría la caza de brujas, la cacería contra quienes se manifestaron el domingo en Barcelona, los llamados “unionistas”.
»La república de Companys duró diez horas. Puigdemont declaró la nueva república catalana en un momento y la derogó en un segundo».

30 de abril de 2017

Los descontentos con el ‘procés’

Entre los detractores del golpe de Estado por capítulos en Cataluña, no solamente hay que contar a quienes no comulgamos con la ideología que para su particular beneficio, hace un siglo inventara una camarilla de burgueses racistas capitaneados por Enric Prat de la Riba. Se encuentran también insignes nacionalistas, que desconfían de las intenciones de los pilotos del proceso o difieren de sus métodos.

Es el caso de Xavier Rius. Director de e-Notícies y separatista de pro, Rius (antes apellidado Tejedor Rius) ha mostrado repetidamente su disconformidad con las decisiones que se están tomando desde el poder regional. Como hizo el pasado 7 de marzo, en su columna «Hacia la fractura social»:
«Lo he dicho siempre: no se puede hacer la independencia con sólo dos millones de personas de un censo electoral de 5'5. […] Tú no puedes imponer la independencia a base de decreto aunque tengas mayoría absoluta. […] Por eso comienzo a pensar que si el Gobierno [de la Generalidad] se obstina en tirar adelante sin un apoyo social más amplio este país [por Cataluña] se puede romper por la mitad».
Y en «Esto no va de democracia» (19-12-2016), el también cofundador del diario digital catalán, que suma un millón de páginas vistas al mes según la OJD, alerta contra la posibilidad de que los pasos en falso comprometan gravemente la viabilidad de la secesión en el futuro:
«En el fondo, el proceso será un tiro por la culata. Habremos desaprovechado una oportunidad histórica. Recularemos dos o tres generaciones. Será necesario volver a empezar como en 1714 y mirar hacia delante. Pero ya lo sabían. Ya lo dijo Pujol el 4 de diciembre de 2007, durante otro proceso interminable, el del Estatuto: “Cuando vas a iniciar una jugada arriesgada debes saber cuántos soldados tienes detrás y cuántas escopetas, tanques y aviones”. La política es como la guerra, pero sin sangre».
Xavier Rius despliega una bandera separatista ante otros
contertulios de Intereconomía TV para escandalizarles,
en un especial informativo sobre Cataluña emitido el
18 de octubre de 2012
Con esa célebre frase de Mao Zedong concluye el párrafo. En una entrevista para el digital generalista vasco Ikusle, que salió coincidiendo con la fecha de la última Diada, el 11 de septiembre, Rius señaló el que a su modo de ver constituye el principal peligro:
«Imaginemos que siguen adelante. ¿Quién te reconocerá si no hay una mayoría abrumadora a favor de la independencia? Porque en estos casos lo importante no es la declaración unilateral de independencia sino el reconocimiento internacional y no veo a Merkel, a Obama —o quién sea el próximo presidente— ni al Vaticano por la labor».
Al tiempo que denunció el clima artificial creado alrededor:
«El proceso está cogido con pinzas. No se puede romper la imagen idílica que algunos quieren transmitir a través de los medios de comunicación públicos. La más leve crítica es confundida casi con un delito de alta traición. ¿Crees que lo que yo digo no lo ven ellos? ¿Que no somos bastantes? Claro que lo ven pero a ver quién es el valiente que dice la verdad».
Efectivamente, por sus críticas se ha convertido en uno de los personajes más odiados por el movimiento separatista. En una página web titulada precisamente así, Insults (‘insultos’), el periodista se entretiene en recopilar denuestos que los “pacíficos” y “democráticos” chicos de la Revolución de las sonrisas a menudo le despachan:
«Gente como Xavier Rius y e-Notícies conseguirán mandar a la mierda el proceso. ¡Quintacolumnistas!».
«Aprende a hacer de troll del proceso con más gracia, tonto».
«Todavía no tengo claro si eres catalán o español».
«Qué peste a colaboracionista echas».
«A los soberanistas, que somos mayoría en el país, nos da igual lo que opine un Freak como tú. Tonto útil del unionismo».
«Ya sabemos que tienes ganas de que el proceso descarrile».
«Si conseguimos la independencia te tiraré a la cara toda esta basura».
«Ya pareces del PP».
«A Xavier Rius ni agua, ni leerlo ni nombrarlo. Únicamente como hice yo hace tiempo, ignorarlo. Cobra del CNI».
En 2015, eran las desencantadas palabras de otro conocido secesionista las que recogía su medio, Santiago Espot:
«Una declaración de independencia es un acto de fuerza, no se desea el conflicto, estamos viviendo una gran farsa, […] Debes desafiar una legalidad y sustituirla por otra. […] ERC y CiU quieren hacer una tortilla sin romper el huevo, quieren hacer creer a la gente que es posible alcanzar la independencia sin ese conflicto institucional, eso es imposible. […] No se puede hacer una independencia teletubi».
A lo largo de una jugosa entrevista para La Gaceta (15-10-2015), este pintoresco activista del «independentismo radical», como él mismo se define, y presidente ejecutivo de Catalunya Acció (‘Cataluña Acción’), entidad responsable del reparto de silbatos en varias finales de la Copa del Rey de Fútbol para pitar al himno nacional y de denunciar a numerosos comerciantes —3.000 sólo en el período de 2009— por no rotular en catalán (divertidísimo el retrato que de él realiza Ramón de España en uno de sus vídeocomentarios), atacó de nuevo la tibieza reinante:
«Derecho a decidir. Eso no está en ningún diccionario de ciencia política. Fue Agustí Colomines, un intelectual próximo a Convergència, el que se inventó el término. O desconexión, que está de moda ahora, para evitar hablar de romper. La independencia de Cataluña no es un enchufe. En general, todo el discurso de la Revolució dels somriures (Revolución de las sonrisas) está plagado de eufemismos. Por ejemplo, “Con la independencia España va a salir ganando”, dicen. Es decir, España va a perder el 25% de su PIB y va a estar contentísima. Y con el peligro de que la deuda, que va a nombre de España, se la coman ellos solitos. Y otra es que “vamos a ser amigos de España”. Ya tenemos amigos. Y amor. Yo no necesito que me quiera España. Yo no tengo ningún interés en ser amigo de España, aunque pueda tener amigos españoles».
Y pronosticó que la situación política actual «se va enquistar».

Santiago Espot fue candidato a la alcaldía de Barcelona en 2011 por Solidaritat Catalana per la Independència (SI). Partido cuyo ex líder, Alfons López Tena, es hoy otro decepcionado más. Su formación irrumpió con fuerza en el Parlamento autonómico en 2010 gracias al tirón mediático de Joan Laporta, quien iba como cabeza de lista. Una vez rota la alianza con el rutilante y hedonista ex presidente del Barça pocos meses después, debido a disensiones internas, SI no renovó ninguno de sus cuatro escaños en la siguiente convocatoria electoral.

Los seguidores en Twitter de López Tena están habituados a leer sus frecuentes pitorreos en tuits así de mordaces:
«De los creadores de “O referéndum o referéndum” llega ahora “O referéndum o 9NbisRemix”».
Porque este notario saguntino, miembro de Òmnium Cultural, y presidente y fundador —junto a Hèctor López Bofill— del Cercle d'Estudis Sobiranistes (‘Círculo de Estudios Soberanistas’), está convencido de que el referéndum de autodeterminación anunciado por el presidente Carles Puigdemont para antes de final de año no se celebrará.
«El procés no tiene nada que ver con la independencia. Es un comunitarismo autoritario, persigue un control social total sobre la parte que le da apoyo y no tiene otra finalidad que conseguir concesiones de España. No pretende la independencia, sino obtener compensaciones y tener el control de los presupuestos públicos y de las redes clientelares».
Bajo la atenta mirada de efectivos de la Guardia
Urbana y en compañía de otros dos diputados de
su partido, Alfons López Tena protagoniza una
acampada ‘por la independencia’ frente a la
sede del Parlamento autonómico, en 2011
Quien fuera vocal del Consejo General del Poder Judicial entre 2001 y 2008 —a propuesta de CiU, coalición en la que militaba—, ha acuñado el término «procesismo» para distinguir la impostura. Y además de aprovechar para reivindicar con orgullo la autoría del famoso eslogan Espanya ens roba (‘España nos roba’), continúa diciendo en la edición de El Mundo del 6 de marzo:
«No hay nada preparado. Lo que sí que habrá será agitación y propaganda. Aprobarán esa especie de ley cuántica, en la que se está dentro y fuera de España simultáneamente. Dirán que los españoles son muy malos, llamarán al pueblo a manifestarse, harán conciertos de Lluís Llach en el Camp Nou. Pero desobediencia, en absoluto. Todo esto no son más que distracciones: un Estado es el control efectivo de un territorio y una población con monopolio de la violencia, legítima. Pero cúpulas de CDC y ERC no han hecho nada nada. Dicen que no van a poder impugnar la ley [de transitoriedad jurídica] y, a la vez, que no la enseñan para que no la impugnen. […] El Estado sabe de sobra que todo esto es de risa, que no pretenden la independencia. Es simplemente una molestia. Pero luego está la lógica de la capitalización: de la misma manera que los procesistas tienen que presentar al Estado como la Camboya de Pol Pot, también por parte española dicen que hay que evitar un gravísimo atentado a la unidad. Hasta ahora, no ha sido necesario más que el funcionamiento ordinario de las instituciones del Estado de Derecho. Y no creo que sea necesario nada más: en Cataluña se ha acatado todo».
A la mañana siguiente de la publicación de sus polémicas declaraciones en el rotativo madrileño y enmedio del revuelo formado, Alfons López Tena se reafirmó ante los micrófonos del programa Más de uno, en Onda Cero. Y este miércoles compareció en el plató de 8 al día, en 8TV, para conceder a Josep Cuní una entrevista mucho más extensa, de casi media hora. Donde dio por finiquitado el proceso y se desmarcó de él:
«No quiero formar parte de toda esta farsa. […] Esto ya ha pasado. La oportunidad de la independencia de Cataluña, a mi entender, acabó hacia el año 2011. A partir de aquel momento es pura repetición».
Un montaje cada día con mayores brechas. Que en cada fase se presenta mucho más incierto.

5 de marzo de 2017

Ecos raros en tiempos revueltos

Tras haber adquirido la mayoría de las acciones de la empresa editora, el 1 de julio de 2015 Xavier Salvador asumió la dirección de Crónica Global, el diario surgido de la fusión entre dos cabeceras digitales catalanas que se habían distinguido por su línea editorial contraria al nacionalismo: La Voz de Barcelona y El Debat. Desde su llegada, Salvador —de quien se ha publicado que un mes antes había sido relevado como director de Economía Digital— acometió una profunda renovación, mediante la reestructuración de la plantilla y diversas incorporaciones —incluyendo la de varios miembros de su anterior equipo—, así como una alianza con El Español, el último proyecto periodístico de Pedro J. Ramírez.

La columna que el flamante director firmó el pasado 15 de febrero, con el título «Una salida para Cataluña», ha levantado en Internet sonoras críticas de lectores indignados. Pues resulta ciertamente desafortunada:
«Interesante conversación con Javier Vega de Seoane, presidente del Círculo de Empresarios, de visita por Barcelona para pronunciar una conferencia. El hombre fuerte de la histórica institución empresarial madrileña tiene un mensaje que los catalanes debemos escuchar: al conflicto, al contencioso abierto no se le debe aplicar una solución, sino darle una salida.
»Es una visión que vale la pena escuchar, porque tal y como nos explicó a los periodistas de Crónica Global en su visita a nuestra redacción se ampara en cuatro ejes. Esas cuatro soluciones parten de un común denominador: el PP no ha estado a la altura de las circunstancias hasta la fecha y en Madrid, entendido como concepto global de las Españas, se ha entendido con dificultades algunas reivindicaciones de un nacionalismo catalán que si hubiera seguido la senda de la moderación era comprensible en sus pretensiones».
«Comprensible en sus pretensiones»; «senda de la moderación». ¿Pero cuándo ha sido moderado el nacionalismo? ¿A finales de los años 70, quizás, cuando los militantes de Convergència coreaban: «Avui paciència, demà independència» (‘Hoy paciencia, mañana independencia’)? ¿O cuando Oriol Pujol desplegó la megapancarta «Catalonia is not Spain» en la inauguración de los Juegos Olímpicos de 1992 que habíamos pagado todos los españoles? ¿Sería tal vez cuando los colaboradores de su padre, Jordi Pujol, plasmaron en el Programa 2000 las pautas para infiltrar el sentimiento catalanista en absolutamente todas las capas de la sociedad? A ver si fue durante el intento de extirpación de la lengua materna compartida por más de la mitad de los catalanes que todavía dura bajo el nombre de Inmersión Lingüística. ¿Era antes moderado el nacionalismo, o más bien le convino fingirlo mientras afianzaba su poder acaparando competencias y completando el adoctrinamiento de las masas?
«Así, Vega de Seoane apuesta por dar respuesta a cuatro cuestiones fundamentales: las infraestructuras (aquí cabe desde el Corredor del Mediterráneo que el empresariado desea con urgencia hasta la falta de inversión en líneas ferroviarias de cercanías, por ejemplo), la lengua y la cultura, la situación de la fiscalidad autonómica en la que se equiparen los conceptos de solidaridad y, finalmente, un nuevo Estatuto de autonomía».
O sea, que da por válidos prácticamente todos los falsos agravios y las reivindicaciones que sirven de coartada al movimiento separatista. Ni un solo dato comparativo respecto de otras Comunidades autónomas para argumentar esa supuesta «falta de inversión» en los trenes de cercanías; sobre lo de la lengua, si alguna hay aquí subyugada es el castellano, ¿propone legalizar su erradicación?; y las causas de la catastrófica situación financiera de la Generalidad más hay que buscarlas en lo mucho que roban y despilfarran los políticos nacionalistas, que en un injusto reparto del erario entre las regiones españolas, que además no es tal (eso de «un nuevo Estatuto» ni siquiera vale la pena comentarlo).

Inauguración del Mobile World Congress 2017, este lunes, en Barcelona. Posan juntos: Carme Forcadell, Carles Puigdemont, el rey
Felipe VI, y Oriol Junqueras, tomando por los hombros a la vicepresidente Soraya Sáenz de Santamaría, quien hace unos meses se
habilitó un despacho en la capital catalana para escenificar la voluntad de diálogo del Gobierno con los golpistas
«El cómo se llega hasta esa solución en los momentos actuales es difícil de vislumbrar a estas alturas de la película y, sobre todo, después del papelón que Artur Mas y los suyos han desarrollado en los últimos tiempos».
El actualmente procesado ex presidente de la Generalidad no ha hecho sino acometer el tramo final del proceso secesionista iniciado por Jordi Pujol en 1980. Y ejecutado con disimulo hasta hace poco, para ir timando a los políticos y periodistas crédulos con el espejismo de la moderación.
«Pero lo que está claro es que esa salida al tema catalán, por llamarlo de alguna forma, no pasa por los antiguos convergentes, sino por los seguidores de Oriol Junqueras, que eran jóvenes y hoy son maduros votantes moderados a la par que independentistas posibilistas y pragmáticos».
Y si no, que se lo pregunten a Joan Tardà, al recientemente dimitido de su cargo de senador Santiago Vidal, a la dos veces querellada por desobediencia y prevaricación Carme Forcadell, o al siempre comedido Gabriel Rufián y a sus acólitos, dechados todos ellos de «pragmatismo» y de «moderación».
«La opinión de un digno representante del mundo empresarial, presidente de la aseguradora DKV, entre otras ocupaciones mercantiles, merece ser tenida en cuenta. Ayer conferenció en Barcelona e intentó convencer a un buen número de catalanes sobre su visión y análisis de la situación».
Si precisamente algo merece la opinión de Vega de Seoane es que nadie la tenga en cuenta, ni pierda su tiempo considerándola. Porque consiste en más de lo mismo, en continuar la política de sumisión al nacionalismo y de cesiones constantes que nos ha llevado hasta aquí; que lo ha sufragado e impulsado en vez de saciarlo y reducirlo.
«El Círculo de Empresarios, antaño uno de los reductos más casposos de la derecha española, hoy tiene ideas propias y una no desdeñable postura sobre el asunto de Cataluña y España».
Esperemos que el columnista y actual intendente del medio no haya sucumbido de forma definitiva a la neolengua separatista, que impone la dicotomía «Cataluña y España» como si de dos entes distintos se tratara. Por otra parte, venir a entonar los mismos plañidos y mantras con que los de la estelada nos achicharran a diario, no coincide demasiado con lo que comúnmente entendemos como tener «ideas propias».
«Quizá esa salida, en vez de solución, merezca la pena ser escuchada».
¿Y de qué sirve entonces si no es ninguna solución? ¿Para prolongar nuestra agonía como nación, aumentando encima la capacidad destructiva de quienes ya han mostrado sobradamente sus intenciones?

Confluye la circunstancia de que esa conferencia de Javier Vega de Seoane a la cual se refiere y que tuvo lugar en el Círculo Ecuestre, estuvo patrocinada por Sociedad Civil Catalana. Cuyo nuevo presidente —desde el 25 de octubre de 2016—, Mariano Gomà, publicó un artículo con propuestas similares que fue objeto de atención en la penúltima crónica del blog (Inocencia Perdida. 09-01-2017).

Y ahora viene Xavier Salvador y escribe eso. Ya en la declaración de intenciones con que comenzó su jefatura en el diario («Crónica, un medio digital sin ataduras». 05-07-2015) proclamó su equidistancia («Sin complejos ante los nacionalismos de uno y otro signo que tanto daño han inflingido [sic] en los últimos siglos»; ¿significa eso que quienes defendemos la unidad de España somos también nacionalistas, pero de signo contrario, como arguyen los que están dando el golpe de Estado?), le cantaba al entendimiento («Aspiramos a ampliar la voz de esa ciudadanía crítica, inconformista e informada que anhela el debate y el diálogo por encima de confrontaciones, victimismos e intransigencias») y trasladaba parte de la culpa a la “inflexibilidad” del Ejecutivo («El proceso soberanista ha disparado la radicalidad de la sociedad. El detonante fue el órdago político que desde el propio Gobierno de la Generalitat se lanzó contra un Estado menos sensible a las reivindicaciones periféricas desde que lo gobierna el Partido Popular sin necesidad de apoyos parlamentarios»). Acusación esta que reiteró un año depués, al ser entrevistado por sus socios de El Español:
«El PP no ha sabido gestionar la cuestión catalana de los últimos años. […] Cataluña no hubiera llegado al grado de crispación de los últimos meses si en Madrid hubiera existido un liderazgo político al frente del Gobierno y de la propia oposición con capacidad para transaccionar y ejercer realmente la política».
«Transaccionar», claro que sí; cualquier cosa, por indigna que sea, antes que aplicar la Ley. Más recientemente, ha sido el presidente del Cercle d'Economia (‘Círculo de Economía’), Antón Costas, quien desde La Vanguardia llamaba públicamente al cambalache y a la claudicación («Divisibilidad del conflicto catalán». 22-02-2017):
«Artur Mas dejó caer que podría haber una alternativa a la independencia, pero que, en todo caso, correspondía al “Estado” el formularla. Y el Gobierno de Madrid parece aprestarse a explorar ese camino. […] Se trataría de transformarlo en un “conflicto divisible”, del tipo de “más o menos”. En este tipo de conflictos todos ceden algo y todos ganan algo. Se hace po­sible la negociación y el acuerdo. […] El inventario de 46 cuestiones que en su momento Carles Puigdemont, como presidente de la Generalitat, presentó al presidente Mariano Rajoy es un buen punto de partida […]. Desde la perspectiva de los intereses y preferencias del conjunto de la sociedad el llamado problema catalán no es, como he dicho, independencia si o no, sino disponer de mayor capacidad de decisión y de más instrumentos para un mejor autogobierno».
Aunque el propio Costas termina reconociendo que apenas sería un apaño temporal, no la solución:
«En todo caso, no se trata de que nadie renuncie a sus ideales o preferencias políticas últimas, sino de posponerlas para explorar la posibilidad de lograr avances en beneficio del bien común».
Se diría que a lo que aspira es a que el tinglado aguante un par de añitos más, para ir haciendo negoci mientras tanto con una Cataluña aún más privilegiada fiscalmente.

Dos son las metas que los nacionalistas tienen, lo he dicho en muchas ocasiones a lo largo de estas páginas y seguiré repitiéndolo, incluso a riesgo de resultar pesado: la secesión de Cataluña y la anexión de otros territorios (la sección Mapa del imperio ofrece un instructivo repaso de sus pulsiones expansionistas declaradas, nada ocultas, desde hace más de un siglo). Y jamás optarán por detenerse; hay que pararles, desarticulándolos. Que nadie se engañe, ni nos engañe.