13 AÑOS DE CRÓNICAS EN ‘CATALIBANES’ 
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12 de abril de 2016

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Diseño original (septiembre de 2010)
Curiosidades y anécdotas en el sexto aniversario del blog:
Por llamativo que resulte, hay exactamente 659 fotografías hasta el momento (debo aclarar que varios de los recuadros ―gadgets― situados en la parte superior y en la columna lateral, están programados con lenguaje dinámico Javascript para ofrecer contenidos diferentes cada vez que se carga una página). Países Catalanes. Mapa comarcal y municipal es la mayor (1300x1468 píxeles), mientras que la más pequeña mide tan solo 2x8 píxeles.
La crónica más leída de todos los tiempos es, con diferencia, Déjà vu (01-09-2015). Cuando estaba elaborándola imaginé que alcanzaría una gran repercusión porque es muy visual, muy impactante. Pero jamás imaginé que tanta: a las 24 horas de su publicación ya registraba 1.828 visitas; y en tan solo tres días escaló hasta el segundo puesto. Actualmente, ostenta el triple de visualizaciones que la posicionada a continuación: ¡La que faltaba!
De las secciones, 13 en total, la más visitada es Frases históricas. Seguida de Bulos del nacionalismo. Un rincón que me gusta particularmente es Mapa del imperio, donde un poco como ocurre en el Judo, arte marcial que aprovecha el impulso del adversario para volverlo en su contra, un incontestable caudal de citas e imágenes evidencian la naturaleza imperialista y anexionista (pancatalanismo) de quienes hipócritamente se llenan la boca hablando de «la libertad de los pueblos» como falsa coartada para sus propósitos rupturistas.
Algunos no lo creerán, pero la verdad es que deseo por igual recibir comentarios de los lectores en contra y a favor. Porque eso es en definitiva lo que suscita debate y da vida a un foro. La realidad es que muy pocas opiniones depositadas por los nacionalistas pueden ver la luz porque acostumbran a venir acompañadas de palabras malsonantes, e incluso de amenazas.
Aunque soy casi tan poco propenso al llanto como a compartir públicamente mis intimidades, confieso que en una ocasión se me saltaron las lágrimas: sucedió durante el montaje del vídeo que ilustra la crónica Gracias, asesino, un título chocante sacado de la exclamación proferida por un forero de Racó Català. Los rostros, a mi parecer bondadosos, y repletos de juventud (27 y 28 años de edad) de los dos Guardias Civiles asesinados por etarras en Calviá me conmovieron hondamente.
Intensísima fue la indignación que iba asaltándome a medida que traducía la carta abierta a la ETA que Josep Lluís Carod-Rovira publicó en el diario Avui el 31 de mayo de 1991. Acababa de perpetrarse un atentado con coche bomba en la casa-cuartel de la Guardia Civil de Vich cuando la escribió, que había dejado un sangriento saldo de 44 heridos y diez muertos, menores de edad la mitad de ellos. En la indecente misiva del entonces diputado y portavoz de ERC en el Parlamento autonómico, destacaba una frase a modo de reproche por la... “desorientación” de los terroristas que estaban matando en Cataluña: «Ahora, sólo me atrevo a pediros que, cuando queráis atentar contra España, os situéis, previamente, en el mapa». Titulé aquella crónica ¡A ver si apuntáis mejor!
Dos meses y medio después de la publicación de la crónica que lleva su nombre, Paul-Hervé, el señor Paquet se puso en contacto conmigo. Yo no tenía el gusto de conocerle, ni sé tampoco cómo se enteró de que había escrito sobre él. Además de expresarme agradecimiento, en su atento correo electrónico me participó que su multipremiado y celebérrimo investigado «sigue publicando y cobrando sus “copiar-pegar” semanales» en el Magazine de La Vanguardia. Y refirió «unas curiosas semejanzas» entre algunos de sus Ochenta y seis cuentos y los del poco conocido autor uruguayo Julio Vera en la obra Un mudo en la garganta.
A pesar de que costó bastante esfuerzo, disfruté mucho haciendo el vídeo que ilustra ¿Periodismo de pacotilla? y cuyo resultado final todavía me provoca risa. Narra la peripecia de unos supuestos corresponsales de la Agencia Catalana de Noticias (cofundada en 1999 por el actual presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont) que simulan retransmitir desde cinco lejanos puntos del extranjero, cuando en realidad ni siquiera se habían movido de un céntrico barrio barcelonés y no distaban más de 150 metros los unos de los otros.
Arte muyahidín es una sección relativamente reciente en esta especie de parque temático de la sinrazón y que me divierte mucho componer. Podría definirse como una grotesca exposición de lo hortera, un inquietante tour a través de las chabacanadas concebidas durante la orgía entre el fanatismo político, la propaganda y la psicodelia. Y a ella ha contribuido valiosamente Luis Rodríguez con varias muestras capitales (1, 2, 3), por las cuales le estoy muy reconocido.
Junto con la bandera separatista impermeable para la bañera ―¡¿pero quién se ducha con una bandera?!―, otro de los objetos reunidos ahí y que nunca dejará de asombrarme es la ya famosa tapa de váter con estelada. Opté por adjuntar a las imágenes las especificaciones del fabricante (marca, precio, número de referencia y material de composición) para desterrar en la audiencia cualquier posible sospecha de fotomontaje fraudulento. De hecho obtuve esas esperpénticas fotografías del sitio web donde comercializan semejante engendro.
2.192 días de andadura intentando contar las cosas con sencillez y sin dar nada por supuesto, para que cualquiera, no únicamente de otras regiones de España sino también del resto del mundo, pudiese informarse de nuestra situación mediante un simple vistazo. Gracias a todos los seguidores del blog, a aquellos que han tenido la gentileza de enriquecerlo con sus comentarios y, por supuesto, a quienes destinaron una porción de su tiempo a escribirme para hacerme llegar impagables muestras de apoyo. Vamos ya camino de los 7.

7 de octubre de 2014

Bestiario

Un nacionalista catalán es alguien que no quiere ser solidario con Cáceres pero pretende hacer creer que dentro de la Unión Europea, sí lo sería con Chipre.

... Es alguien que llama derecho a decidir (dret a decidir) a hurtar a los demás españoles su derecho a votar sobre cuestiones de soberanía nacional, que nos afectan a todos, como son: un cambio en la integridad territorial de España y en nuestro modelo de Estado, la modificación de nuestras fronteras, la reestructuración de los poderes legislativo y judicial, la disminución de nuestro peso político y económico en el mundo, el traspaso de titularidad de infraestructuras públicas pagadas por todos los contribuyentes, etc.

... Es alguien que se aprovecha de las sentencias judiciales y leyes españolas que le convienen, y se salta las que no.


Marcha de antorchas por el distrito de Sants-Pueblo Seco,
la pasada noche del 10 de septiembre en Barcelona
... Es alguien que planea violentar el orden constitucional, pero piensa que luego las potencias confiarían en Cataluña a la hora de establecer acuerdos y tratados internacionales.

... Es alguien que llama antidemócratas y fascistas a quienes respetan la legalidad.

... Es alguien que de ningún modo admitiría desobediencia ciudadana a las leyes y la Constitución catalanas en una Cataluña independiente.

... Es alguien que, con victimismo y dolido mohín, invoca el «derecho de autodeterminación de los pueblos», mientras se anexiona virtualmente territorios ajenos en eso que ha acuñado con el nombre de Països Catalans (‘Países Catalanes’) sin antes consultárselo a sus moradores: valencianos, baleares, aragoneses, murcianos, roselloneses, andorranos, alguereses.

... Es alguien que realiza marchas nocturnas con antorchas, pero que después se ofende cuando le llaman nazi.

... Es alguien convencido de que los mismos políticos que han hundido económicamente Cataluña y ni como mera Comunidad autónoma han sabido gestionarla, la harían rica y próspera tras la secesión.

... Es alguien que tiene colgada en el balcón una pseudobandera cubana algo ridícula; no consigue su objetivo, pero se la cagan las palomas cantidad.

... Es alguien que escribe Castella-la Manxa, Castella i Lleó, Saragossa, Barbastre, Tarassona, Calataiud, Osca, Terol, Conca, Àvila, Sòria, Palència, Segòvia, Lleó, Cantàbria, Andalusia, Còrdova, Màlaga, Almeria, Cadis, Algesires, Múrcia, Jumella, Llorca, Iecla, Biscaia, Guipúscoa, Àlaba, Sant Sebastià, Vitòria, Càceres, Mèrida, Canàries, Gran Canària, Galícia, La Corunya, Santiago de Compostel·la, Astúries y Logronyo, pero se encoleriza con quien ose pronunciar Lérida o Gerona.

... Es alguien que llama ladrones a sus compatriotas, para luego sorprenderse de que los insultados dejan de comprar sus productos.

Al nacionalista se le reconoce fácilmente porque tiende a chillar que España “le roba”. Eso sí: no dice ni pío, ¡pero es que ni pío!, sobre lo mucho que le ha robado la banda de los Pujol.

1 de abril de 2014

¡Falta diálogo!

Cada día más voces claman a Mariano Rajoy que se siente a hablar con Artur Mas para encontrar cuanto antes una salida a su desafío secesionista. Nada de hacer cumplir las leyes, no, que eso es cosa fea y antidemocrática, propia tan solo de regímenes fascistas tan execrables como poco occidentalizados. Lo que urge es premiar a quien se ha sublevado contra el orden constitucional otorgándole categoría de honorable interlocutor y atendiendo sus exigencias.

Ni que decir hay que en el lenguaje de esa caterva de vendepatrias, separatistas encubiertos y algún que otro memo bienintencionado, el verbo dialogar significa indefectiblemente negociar. Y que por negociación entienden darle a la Generalidad todavía más privilegios de los que ya goza tras casi 40 años de mimosas concesiones (con el consiguiente menoscabo para el resto de Comunidades autónomas, claro está). ¿Y qué ofrecería Artur Mas a cambio? Pues deponer su actitud golpista.

Diálogo, y muy fructífero, es por ejemplo el que entablan el quinqui y su víctima. Un proceso por el cual esta acuerda aligerarse la cartera a condición de que aquel negocie no guardarle la hoja de su navaja en el quinto espacio intercostal. Pero todo muy dialogado y pactado, eso sí.

¿Y a cuánto ascendería el precio? Desde su agujero, la escritora argentina travestida de ultranacionalista catalana Patrícia Gabancho nos envía unas valiosas pistas dentro de un artículo titulado «Un almuerzo cualquiera»:
«Para comenzar, deberían poner sobre la mesa el concierto fiscal, la no aplicación de la Ley Wert, el blindaje de competencias (en la actualidad hay que añadir: ¡y del Ebro!), la restitución de la lengua en los Países Catalanes e intocable en Cataluña, y un pacto generoso de infraestructuras».

Tuit de Ramon Carner, presidente de la organización
separatista Círculo Catalán de Negocios (CCN), en la
víspera del sepelio del ex presidente Adolfo Suárez:
«La muerte de Suarez [sic] sólo indica que tenemos
un enemigo menos. Todavía quedan muchos en
nuestras instituciones. ¡Tenemos trabajo!»
Eso supondría una situación incluso mejor que la independencia misma, pues conlleva todas sus ventajas y ninguno de sus inconvenientes (quedar fuera de la Unión Europea y del euro, bajo el rigor de las políticas arancelarias y sin acceso a los mercados financieros ni respaldo del Banco Central Europeo, entre ellos). Algo así como ser un Estado situado bajo el paraguas de otro. Concierto fiscal, o sea: lo mío es mío y lo tuyo, también es mío. No aporto nada pero tu sigues sufragando gran parte de mis gastos. Y además me montas unas infraestructuras de aúpa. Yo seguiré beneficiándome de tu ejército, de tu vasta red diplomática por el mundo, y de cuantos otros servicios a mí me resultaría muy oneroso cubrir... así como, por supuesto, de todos aquellos tratados internacionales que firmaste. ¿La Constituqué? No, no, ni hablar de aplicar leyes que no sean las estrictamente emanadas de las instituciones nacionalistas catalanas. Ni sentencias judiciales que nos incomoden: blin-da-je de competencias. Un chollo, oigan.

Y lo de “blindar el Ebro” que dice esta, río nacido en Cantabria, de donde fluye a Castilla y León, para luego seguir, atravesando La Rioja, tierras de Álava, Navarra y Aragón, hasta que su caudal termina fundiéndose con el antaño llamado Mare Nostrum (‘Nuestro mar’) en un tramo del litoral de Tarragona, ya es de traca. Pero es que hacia ahí apuntan realmente las pretensiones de estos chantajistas, no es política ficción.

¿Y así se resolvería para siempre el problema? Pues tampoco. Ya lo avisa abiertamente y sin tapujos en otro pasaje de su pieza periodística (Nació Digital, 02-03-2014) esta catalana sobrevenida, aprovechando un momentito en que no estaba contando los 6.000 euros que el Ayuntamiento de Barcelona —regido por CiU— le pagó no hace mucho por entregar un par de informes: la claudicación de Mariano Rajoy ante la extorsión apenas retrasaría unos años la ruptura de España.

Sería pagar, y carísimamente, la prolongación de nuestra agonía. De hecho, así ha venido siendo hasta hoy: también se nos vendió durante la Transición que la fórmula autonómica colmaría definitivamente las ansias del nacionalismo. Y con ese mismo pretexto envolvieron todos los Gobiernos cada nueva transferencia y concesión que se le daba a Jordi Pujol. Y a Pasqual Maragall. Y fue ese también el canto entonado en 2006 para reformar el Estatuto de Cataluña. Y para seguir dándole más y más a Montilla. E incluso al propio Artur. Ahora vemos con qué resultados. Nunca nada será suficiente para ellos debido a una sencilla razón: porque sus objetivos no son otros que proclamar la secesión y anexionarse otros territorios («reunificación de la nación catalana»). Repitámoslo: no pararán hasta culminar su proyecto secesionista e imperialista. Hora es ya de que lo comprendamos.

Negociar con los sediciosos es, a todas luces, la más indigna, costosa, injusta... e ineficaz de todas las opciones posibles. Por eso es la que seguramente adoptarán, este presidente del Gobierno y el siguiente.