13 AÑOS DE CRÓNICAS EN ‘CATALIBANES’ 
Mostrando entradas con la etiqueta mozos de escuadra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mozos de escuadra. Mostrar todas las entradas

28 de octubre de 2017

Cartas al amigo desconocido

Hola, XXX [nombre omitido]:

Disculpa la tardanza de mi respuesta. Bueno, pues ya has visto: acaban de proclamar la República catalana, la secesión. Hace muchos años que yo sabía que llegaría este momento, mientras la inmensa mayoría de la gente miraba hacia otro lado porque era lo más cómodo y menos peligroso. Pero no resultaba muy difícil “adivinar” que sucedería esto. Los mismos nacionalistas llevan décadas avisándolo, ya desde la época en que Jordi Pujol presidía la Generalidad: «Avui paciéncia, demà independència» (‘Hoy paciencia, mañana independencia’), gritaban los militantes de CiU. Y uno de sus hijos en persona (creo recordar que Oriol) fue quien, en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de 1992, desplegó la célebre megapancarta del «Catalonia is not Spain» en el estadio Lluís Companys (con ese nombre bautizado para honrar a aquel golpista y criminal repugnante, responsable del asesinato de 8.500 personas en la retaguardia; así de enferma está la sociedad catalana actual. http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/2005/07/19/pagina-64/40690733/pdf.html). Con el permiso, con el beneplácito de las autoridades de entonces (te aseguro que antes y durante aquellas Olimpiadas, Barcelona estaba literalmente tomada por la Policía y permanentemente auscultada por los servicios de inteligencia porque aún Terra Lliure no se había disuelto, y existía también la ETA; si el pájaro ese consiguió entrar con la pancarta y colocarla, sin duda fue porque le dejaron).

¿Qué pasará a partir de ahora? Pues no sé. Violencia. Algaradas. Muertes quizás. En cualquier caso, lo que venga será malo, muy malo. Terrible desde todos los puntos de vista.

Entre 2003 y 2008 yo solía visitar “Africancrisis.org”, una web sobre los conflictos étnicos y las guerras del continente africano —el dominio todavía existe en Internet, aunque me parece que ya no tiene los mismos contenidos—. Daba horror ver aquellas fotografías y los vídeos, y leer los relatos de las masacres tan espantosas que allí estaban aconteciendo o acababan de cometerse. Te ahorraré detalles, pero imagina las peores brutalidades, el más retorcido sadismo. Pues me parece que nosotros vamos por el mismo camino, porque el combustible es idéntico: odio tribal.

Jordi Sànchez —sosteniendo un altavoz— y Jordi Cuixart, presidentes de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y de Òmnium Cultural
respectivamente, dan instrucciones subidos en uno de los vehículos policiales que los separatistas destruyeron y llenaron de basura
entre los días 20 y 21 de septiembre. Acusados de un delito de sedición, ambos están en prisión preventiva decretada por la juez
de la Audiencia Nacional Carmen Lamela, quien en su auto les considera promotores y directores del asedio que durante casi 24
horas impidió salir a los agentes de la Benemérita que registraban la Consejería de Economía de la Generalidad por orden del
Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona (Operación Anubis)

Me preguntas por lo del 1, 2 y 3-O, y sobre lo oportuno del encarcelamiento de los dos Jordis: pues es que, en general, Rajoy no ha podido hacerlo peor. Bueno, empezaré por decir que las cargas policiales del día del pseudoreferéndum obedecían a un mandato judicial, no del Presidente del Gobierno. Y que se produjeron porque los Mozos de Escuadra habían desacatado la orden de los jueces de mantener TODOS los colegios de Cataluña desalojados, y cerrados a cal y canto antes de las 6 de la mañana del domingo, 1 de octubre. Y no solo eso, sino que circula un video donde se ve a policías autonómicos transportando urnas en una furgoneta entre los aplausos de los separatistas, quienes complacidos les vitorean al grito de: «Esta es nuestra policía».

Pero volviendo al tema, Mariano Rajoy nunca debería haber permitido que las cosas llegasen hasta aquí. Como ha publicado en Facebook un amigo mío, esto ha sido un «duelo de cobardes»: Puigdemont por un lado, que si sí que si no, que si solo la puntita, etc.; y el otro, desde Madrid, escondido detrás del TC y de las porras de la Guardia Civil, y disimulando.

Ahora ya es muy tarde. Se haga lo que se haga, terminará mal. ¿Por qué sigue libre Puigdemont? ¿Y su Gobierno en pleno? Nada tiene lógica ni sentido, esto es un vulgar golpe de Estado, como el Putsch de Múnich que en 1923 perpetró Hitler. Pero no se les ha detenido.

Te adjunto la foto que me pides, con, no uno, no, ¡sino los dos Jordis! subidos en un destrozado coche de la Guardia Civil y excitando todavía más los bajos instintos de la turba megáfono en mano. Ya está, ya no tengo más material de aquellos hechos. Te envié todo, incluidos unos vídeos. Si por alguna razón no te llegó o no lo recibiste bien, te ruego que me lo digas y vuelvo a mandarlo.

Cuídate mucho, preparémonos para lo peor y que todo aquel que crea en Dios, vaya rezando. Un abrazo.

Josep Lluís
(Contenido íntegro del último de una serie de correos electrónicos intercambiados
con un amable lector que le remití anoche, 27 de octubre, a las 20:32 horas).

11 de octubre de 2017

De la república al sainete

Si siempre son recomendables las crónicas de Pablo Planas sobre Cataluña en Libertad Digital, la titulada «Puigdemont declara la independencia y la suspende en una tregua-trampa» —y con el subtítulo: «La CUP fuerza al president a firmar una declaración separatista tras la brutal decepción de sus bases, de la ANC y de Òmnium»— (10-10-2017) es incluso necesaria. Necesaria e imprescindible para comprender, no solamente la última fase del esperpento golpista representada ayer martes en el Parlamento autonómico, sino la situación general a la que entre unos y otros han precipitado a esta maltrecha región de España.

Un vehículo de ‘Tractores por la independencia’
permanece apostado en las inmediaciones del
Parlamento regional con la banderería típica
Me tomo la licencia de transcribirla aquí, en su integridad, para información de todos y deleite de muchos de los lectores de este blog, que a buen seguro disfrutarán con sus numerosos pasajes tragicómicos:
«19:37 horas del 10 de octubre de 2017. Barcelona. Parlament de Catalunya. El mundo en vilo. Habla Carles Puigdemont, el president de la Generalitat: “Llegados a este momento histórico, y como presidente de la Generalidad, asumo, al presentarles los resultados del referéndum ante el Parlament y nuestros conciudadanos, el mandato del pueblo de que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república”. La frase despierta aplausos de los diputados de Junts pel Sí, que se ponen en pie; los diputados de la CUP, sentados, no aplauden y muestran unas caras serias, contrariadas, de profunda decepción. Puigdemont sigue hablando: “Esto es lo que hoy toca hacer. Por responsabilidad y por respeto. Y con la misma solemnidad propongo que el Parlament suspenda los efectos de la declaración de independencia para que en las próximas semanas emprendamos un diálogo sin el cual no es posible llegar a una solución acordada”.
»El histórico pleno del parlamento regional catalán empezó con mucho retraso. La declaración solemne de independencia de Cataluña estaba prevista para las seis de la tarde. Tremenda expectación. Enorme tensión. Los Mossos d'Esquadra habían blindado el edificio y cerrar el parque de la Ciudadela. Los manifestantes habían sido desviados al paseo Lluís Companys, donde se encuentra el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). El edificio cambió de guardia el lunes. La “ley de transitoriedad jurídica” prevé que se convierta en el tribunal supremo y el presidente del TSJC, Jesús María Barrientos, decidió dispensar a los Mossos de sus proporcionales obligaciones y pidió la protección para él y el resto de jueces y fiscales de la Policía Nacional. Han recibido amenazas y han visto como los Mossos que les “protegían” se cuadraban ante encausados como Artur Mas y ni les miraban a la cara cuando se cruzaban con los policías de Trapero. También han visto las manifestaciones de alcaldes separatistas con cortes de tráfico incluidos cada vez que llamaban a testificar a los miembros de la mesa del Parlament por sus planes sediciosos y por sus inflamadas proclamas “institucionales”.
»Ridículo histórico
»La multitud congregada en el paseo se disolvió en medio de una espesa desolación. Al principio, en el “llegados a este punto”, el entusiasmo era patente. Puigdemont estaban dando muchos rodeos, pero Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, los cabecillas de Òmnium y la Assemblea Nacional Catalana, la ANC, emitían señales de optimismo. La república catalana era un hecho “ineluctable”, como dijera hace meses el presidente que eligió la CUP tras echar a la papelera a Mas. Entre los miles de socios de Òmniun y las decenas de miles de adheridos a la transversal ANC se palpaba el entusiasmo. Los chicos de Arran y los militantes de la CUP recibían noticias a través de las redes sociales que les resultaban confusas.
»Fueron ciertas. Los de Junts pel Sí, convergentes y republicanos, habían presentado a la CUP el denso discurso de Puigdemont sólo una hora antes del pleno. Los diez diputados de la formación antisistema, clave en la toma de los colegios y en la huelga del pasado martes, no salían de su asombro. Forzaron un retraso de más de una hora del comienzo del pleno. La CUP ya no apoya al gobierno catalán. Puigdemont ha dicho que proponía al Parlament la cancelación de los efectos de una independencia que había declarado momentos antes como un “mandato” del “pueblo catalán”. Pero no ha habido votación de ningún tipo. El pleno del siglo se ha ventilado en dos horas.
»Proteger a Puidgdemont de los cuperos
»El blindaje del Parlament desplegado con notoria efectividad por los Mossos ha evitado, sin duda, males mayores, dado el alto riesgo de que los jóvenes de la CUP y los tractoristas por la república bloquearan las salidas hasta que Puigdemont dijera, con la misma “solemnidad” con la que ha suspendido los efectos de la teórica declaración, que no, que como ha dicho Anna Gabriel en su intervención, más de novecientos heridos por la policía —la cifra de “víctimas” del 1-O aumenta por momentos—, no merecen semejante postureo.
»Los dirigentes de la CUP están en el disparadero. Como los millones de ahorradores catalanes, se sienten estafados, engañados por la Convergencia de siempre. Puigdemont les ha traicionado. Y Junqueras. Y Mas. El sentimiento es amplio. Los participantes en las brutales, por las cifras que se daban, Diadas “evaden” sus ahorros o capitales a través de cuentas espejos y bajan la cabeza con pesar.
»Dos helicópteros sobrevolaban desde primera hora de la mañana del martes el cielo de Barcelona. Son de los Mossos. Hasta las 19:37 de tan histórica jornada formaban parte del despliegue de la Generalidad para evitar que la Guardia Civil o la Policía Nacional —tanto monta— detuvieran a los golpistas. Ahora, los seguidores de la CUP y los separatistas de todos los barrios, incluidos los más acomodados, recuerdan las imágenes de las cargas de los Mossos cuando Mas tuvo que entrar en el “Parlament” a bordo del invento de Juan de la Cierva, sus mortales inmovilizaciones —tres personas muertas en detenciones en principio rutinarias entre 2013 y 2014— o cuando dejaron tuerta a la ciudadana Ester Quintana en la huelga general del 2012.
»Los Mossos han blindado el parlamento regional no por precaución frente a las algaradas “fascistas”, sino ante el riesgo cierto de que algún iluso se encarara con Puigdemont, Junqueras o la propia Anna Gabriel de manera nada democrática, poco cívica y menos festiva.
»Independencia por escrito
»La enorme decepción ante una declaración de independencia que no ha durado ni un instante —Lluís Companys aguantó diez horas— ha provocado que al filo de las diez, Puigdemont firmara una “declaración escrita” de independencia. Hiede a pavor, miedo a la acción del Estado de Derecho y pánico a las fuerzas desatadas durante siete años con discursos incendiarios, soflamas supremacistas y exhibiciones de coros y danzas con criaturas y ancianos en primera línea de fuego. También se expande un sentimiento de perplejidad por la manifestación del domingo en Barcelona. Puigdemont es más de Twitter, pero hoy en el Parlament se ha dirigido de esta guisa a ellos: “Todos somos el mismo pueblo, un mismo pueblo”.
»Puigdemont ha recibido muchas presiones a lo largo del “histórico” 10-O. Hasta la farmacéutica Grilfos —cuyo presidente le dijo a Mas que tirara pa'lante y no se arrugara— o Planeta huyen despavoridas del delirio catalán. Los cabecillas de la ANC y Òmnium están aterrados. Jordi Sànchez organizó el corte la Gran Vía y la Rambla de Cataluña el día que la turbamulta separatista intentó linchar a una secretaría judicial y a los guardias civiles de paisano que registraban la consejería de Oriol Junqueras, uno de los centros logísticos del golpe. Al poco se añadió Cuixart. Ambos jalearon a la masa el 20 de septiembre pasado subidos en los vehículos destrozados de la Guardia Civil. Un “reportero” de Mediapro, la empresa de Roures, también hizo una conexión en directo para TV3 de pie en el capó de uno de los coches saqueados de la Guardia Civil. El comité de empresa de la televisión del régimen nacionalista emitió un comunicado de prensa en el que afirmaba que ese individuo no formaba parte de la plantilla de la televisión autonómica.
»Negociación con Rajoy
»A las diez y media, los diputados de la CUP aceptaban firmar la declaración de independencia por escrito de Puigdemont. Todos los miembros del Govern, los componentes separatistas de la mesa de la cámara regional y decenas de altos cargos convergentes y republicanos están imputados. Ningún dirigente de la CUP ostenta esa condición. Pero los cuperos también sienten la presión de los bien remunerados cargos de Convergencia y la ERC.
»El separatismo retiene escuelas y medios
»Se extiende la tesis de un apaño entre el Gobierno de Rajoy y los cabecillas de un golpe que ha puesto a millones de ciudadanos contra la espada y la pared. Los supermercados han demostrado gran capacidad de reposición, millones de catalanes se ha provisto de efectivo ante el riesgo cierto de un corralito, miles de pequeñas, medianas y grandes empresas han huido de Cataluña. Las personas tienen miedo, inquietud, incertidumbre. CaixaBank y el Banco de Sabadell no paran de abrir cuentas espejos, Grifols, la multinacional catalana paga impuestos en Irlanda. En términos económicos, Cataluña es una zurraspa, basura.
»El separatismo retiene los medios, con TV3, La Vanguardia y los medios digitales sostenidos por la banca excatalana, las escuelas, los institutos y las universidades, además de una ingente red clientelar que se prepara para una “larga batalla” —tesis de los burlados diputados de la CUP—. El separatismo no se rinde, reinicia el juego. Cientos de miles de padres renunciaron a que sus hijos aprendieran un español decente porque las sentencias del TSJC, el Supremo y el Constitucional no tienen efecto en Cataluña. No sólo los medios difunden odio al no asimilado. La trama clientelar, nutrida con los impuestos de todos los españoles, no se rinde. Puigdemont insistió en mentir sobre la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado el 1-O. Los dirigentes del golpe siguen llevando escolta de uniforme y de paisano. La supervivencia de algo más de la mitad de la población de Cataluña sigue estando en juego.
»Toda negociación con quienes han puesto a la “gente” en la diana y en las diadas supone facilitar el riesgo de enfrentamiento armado que persiguen los separatistas. Dos mujeres que protestaban ante la casa de Mas por sus mentiras han sido acosadas por un escolta del “expresident”. Les hicieron fotos. Un eurodiputado convergente, un tal Ramón Tremosa, invoca el ejemplo de Eslovenia.
»La histórica manifestación del Ocho de Octubre en Barcelona no arredra a los golpistas. Tienen los datos de todos los catalanes. Sobre tales bases es imposible cualquier negociación. Es cierto que Puigdemont no fue aplaudido por los diputados la CUP. También es cierto que ante las amenazas de los portearas catalanes acabó por firmar la independencia en una jornada bochornosa. La aparente bandera blanca es una trampa. Intentan aniquilar a más de la mitad de la población de Cataluña y persistir en el odio a España y en la “venganza catalana” contra quienes han empezado a mostrar la banderas la Nación en su balcón. Un “diálogo” en estas condiciones sería como la eutanasia de los españoles y de la libertad en Cataluña.
»Caza de “unionistas”
»Ahora, en la pelea separatista por eludir las culpas, es cuando más necesaria es la protección de los ciudadanos que se han manifestado a favor de la democracia y entre quienes aporreaban cacerolas mientras cancelaban cuentas de la banca catalana. Si el golpe entra en una fase de negociación con los culpables no habrán servido de nada ni la manifestación del 8-O ni el gesto heroico de quienes marcan sus domicilios con la enseña del Reino de España. El consejo de Ministros se reúne este miércoles a primera hora. Los separatistas han mentido hasta aquí. Una concesión no propiciaría la distensión sino que avalaría la caza de brujas, la cacería contra quienes se manifestaron el domingo en Barcelona, los llamados “unionistas”.
»La república de Companys duró diez horas. Puigdemont declaró la nueva república catalana en un momento y la derogó en un segundo».

5 de febrero de 2017

Cuento: ‘Procesus interruptus’

Gonzalo Guijarro Puebla es un apasionado de la literatura. Y del mar, que sale a surcar en velero siempre que puede. Autor de numerosos artículos en prensa y de libros, ha ganado el Certamen de Cuentos Villa de Mijas 2002, las ediciones IX (2001) y XXI (2014) del Certamen de Relato Breve Fantástico de la Universidad del País Vasco; el primer premio Vigía de la Costa de Benalmádena en 2001, con el relato breve Involución, y el tercero al año siguiente, con Desalmados; se ha alzado en dos ocasiones con el Premio Nostromo de narrativa marítima: en 2007, por Memorias difusas de Isidro Blanco, y en 2012 por Faro Villano, una novela de aventuras ambientada en la Costa de la Muerte, en la Galicia de posguerra, donde se entreteje una intrigante trama de espionaje, nazis, submarinos y oscuros intereses internacionales. Y fue distinguido con la mención de honor en el XXIX Premio Nacional de Cuentos José Calderón de Reinosa.

«Divertidísima. Ya era hora de que alguien se atreviera a ironizar con tanta gracia y valentía sobre la corrección política», opina en Internet un lector de Hispacíborg, su última obra de ficción publicada, una delirante sátira escrita «con brillantez» —valora otro— sobre el sistema educativo. Sector este, el de la enseñanza, que conoce bien porque ha ejercido la docencia durante más de 35 años y fue portavoz de la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía (APIA).

Nostromo, una expresión náutica con la que
el concurso quiere homenajear al escritor
y marino Joseph Conrad (1857-1924) por
su celebérrima novela así titulada
Don Gonzalo es también seguidor de este blog. Y ha tenido la gentileza de ponerse en contacto conmigo para regalarnos una creación inédita y desternillantemente cáustica. Me comenta en su carta que encontró inspiración en un suceso luctuoso protagonizado en Cataluña por un menor de edad y acerca del cual escribió un razonado análisis en el diario El Mundo, que cuestionaba la versión oficial dada por las autoridades desde la Generalidad («¿Un brote psicótico?», 24-04-2015).

Seguro que todos disfrutarán leyendo este retrato fiel del nacionalismo, y de nuestra sociedad en general, logrado merced al delicioso prisma del humor. Y que se lo agradecerán tanto como yo:

Procesus interruptus
Todavía falta más de una hora para la llegada del Molt Honorable, pero la Ciutat Vella de Barcelona es ya un hervidero de hombres, mujeres y niños que portan pancartas triunfales y tremolan esteladas en el aire claro y sereno de la mañana de otoño. La multitud enfervorizada converge desde la periferia de la ciudad hacia la ya abarrotada plaza de Sant Jaume, que será el epicentro del alborozado advenimiento que está a punto de producirse; el mágico lugar en que ha de proclamarse, urbi et orbi, la inminente buena nueva. En las hermosas calles del barrio gótico resuenan los jubilosos cánticos coreados por una muchedumbre que se compacta por momentos: Ánim companys, que aquesta vegada sí que és la bona!
Aferrándose con tenacidad a una de las farolas que enmarcan la puerta principal del Palau de la Generalitat, dos parejas de mediana edad defienden su privilegiada posición, resistiendo como pueden los embates de quienes, no habiendo madrugado tanto como ellos, intentan ahora con malas artes hacerse un hueco en primera fila.
—Jordi escolta, que es volen colar! —le advierte con alarma Remei a su pareja de hecho.
—A veure, home, no empenyi, que aquí tots som patriotes però nosaltres hem arribat abans —se encara Jordi civilizadamente con el que empuja, que resulta ser un venerable y atildado anciano de blanca barba.
—Usted perdone, es por mi nieto —replica en perfecto catalán el anciano, haciendo gala de una beatífica expresión y señalando al chaval que lo acompaña—. Sólo deseo que las imágenes de este día inolvidable se graben para siempre en su joven memoria, y así, dentro de cincuenta años, pueda contarle a sus nietos que su abuelo lo trajo a contemplar el feliz nacimiento de la patria. Si fueran ustedes tan gentiles de hacerle un hueco, yo le esperaría en el bar más próximo, que ni mis piernas ni mi corazón están ya para estos trotes.
Conmovido en lo más hondo por tan entrañable súplica, Jordi consulta democráticamente con la mirada a sus tres acompañantes, que se avienen de inmediato a conceder lo demandado.
—No faltaría más —le dice con voz quebrada la Remei al anciano, al tiempo que se enjuga con disimulo una lágrima—. Váyase usted tranquilo a ese bar y descanse, que bien ganado se lo tiene; y descuide, que su nieto verá el nacimiento de la patria en primera fila, como corresponde a los que han de ser su futuro.
—Sí, y no se preocupe, que nosotros cuidaremos de su nieto —le aseguran al unísono la Dolors y su marido, también emocionados.
—Se llama Antoni. —les informa el anciano, y se despide muy digno con un amago de cortés reverencia, antes de desaparecer entre la muchedumbre.
—¿Tienes sed, quieres un zumo? —le pregunta solícita la Dolors al chaval, que mira tímidamente al suelo—. Aleix, dame la nevera.
El muchachito acepta con expresión desconfiada el pequeño recipiente que le ofrecen, chupa un poco de zumo a través de la pajita de plástico y se sitúa junto a la valla portátil que delimita el espacio destinado al público. Los cuatro espontáneos encargados de su protección lo observan con arrobo e intercambian miradas de tierna complicidad.
—Tienes un abuelo maravilloso, Antoni, se nota que te quiere muchísimo —le dice Remei—. ¿Sois de Barcelona o habéis venido de fuera?
El chico farfulla algo incomprensible y hace un vago gesto que los otros interpretan como que vive fuera de la ciudad.
—No seas tan vergonzoso, Antoni, que nosotros queremos ser tus amigos —lo anima con maternal dulzura Dolors.
—Claro, hombre —tercia Jordi con viril aplomo—, que hoy no es día de timideces. Todo lo contrario; hoy es día de alegría y de decir en voz bien alta para qué hemos venido aquí.
Por toda respuesta, el chaval cabecea afirmativamente, se bebe de una larga chupada el resto del zumo y le entrega el recipiente vacío a Dolors.
—Pobrecillo —comenta ésta en voz baja a sus amigos—; es comprensible que esté un poco cohibido de verse solo entre desconocidos.
—Oye —le dice Aleix con expresión dubitativa—, y no será que es... Ya sabes, un poco...
—¿Retrasado? —completa la frase Jordi.
—¡Jordi! Mira que eres burro —se escandaliza su compañera sentimental—. En todo caso tendrá alguna pequeña discapacidad, padecerá algún síndrome, habrá sufrido un trauma debido a la opresión mesetaria.
Un lejano clamor interrumpe la interesante discusión terminológica. Repentinamente electrizada, la muchedumbre que desborda la plaza alza las pancartas y prorrumpe con renovado entusiasmo en apasionados cánticos. Un par de minutos más tarde, la comitiva oficial hace su entrada en la plaza. La reluciente hilera de automóviles se detiene y el Molt Honorable desciende solemnemente de uno de ellos. Los cánticos arrecian en un éxtasis de fervor colectivo. El President, tras recorrer con su complacida mirada la primera línea de patriotas, saluda levemente, compone un vigoroso gesto épico alzando su poderoso mentón y comienza a avanzar hacia la puerta principal del Palau de la Generalitat, pasando revista al destacamento de Mossos que rinde honores.
—Mira Antoni, ya viene el President. Y va a pasar a nuestro lado, casi le vamos a poder tocar. ¿No le quieres decir algo? —anima cariñosamente Remei al chaval.
El chico ni la mira, está pegado a la valla y parece totalmente absorto en el espectáculo. Algo molesta, Remei se desentiende de él y se suma a los aplausos y vítores de sus compañeros; el Molt Honorable, acompañado por sus más íntimos colaboradores y rodeado por una nube de agentes de seguridad, continúa avanzando majestuosamente y ya casi está frente a ellos. Es en ese preciso instante cuando el chaval se cuela entre dos tramos de la valla, da una breve carrera mientras saca del bolsillo y empalma una navaja automática, y le tira al President un golpe que tiene muy entrenado: la clásica puñalada trapera, que secciona la femoral y es mortal de necesidad. Sin embargo, en el último momento, los buenos reflejos de uno de los de seguridad alcanzan a desviar ligeramente la trayectoria de la estocada y el acero se hunde en el pantalón del mandatario a unos centímetros de su inicial destino. Un alarido de dolor descompone el semblante patricio del Molt Honorable, que adquiere de inmediato una lividez alarmante. Tras una fracción de segundo de aterrado estupor, la comitiva reacciona y se activan de inmediato los protocolos previstos para casos de intento de magnicidio. El precoz sicario es fulminantemente reducido a la postura de decúbito prono sobre el empedrado por un experimentado agente de seguridad de noventa kilogramos, al tiempo que el que ha desviado la puñalada le retuerce el brazo para que suelte la navaja. Otros cuatro de seguridad se llevan en volandas hacia el Palau al maltrecho President, que va dejando un reguero de manchas de sangre. Los Mossos del destacamento de honores se apresuran a crear un cordón a lo largo de las vallas que contienen al espantado público, entre el que ya se alzan algunas voces airadas:
—Ha sido un mesetari; seguro que es de Madrit.
Entretanto, en primera línea, Jordi, Remei y sus amigos ya están hablando con el Jefe de seguridad.
—...lo trajo un señor mayor que dijo que era su abuelo. Nos pidió que le dejáramos un sitio... —le relata ordenadamente y con rigor Jordi a los de seguridad.
—Nos dio pena, era tan mono... —le interrumpe Remei.
—Tenía pinta de charnego —comenta uno de la segunda fila.
—¿El abuelo? —se desorienta el de seguridad.
—Usted cállese, que el niño nos lo dejó a nosotros —le dice la Dolors al de la segunda fila.
—Por algo sería —deja caer la esposa del de la segunda fila.
—Oiga, oiga, ¿qué insinúa? —se alarma Aleix.
—A ver, ustedes cuatro acompáñennos —concluye el Jefe de seguridad.
Diez minutos más tarde, las añosas y emblemáticas dependencias del Palau de la Generalitat contemplan la febril actividad de otra jornada histórica. En una pequeña sala de la planta baja, tres médicos, que estaban entre el público y se han presentado de inmediato para ayudar, examinan la entrepierna del President.
—La hemorragia ya está contenida y la herida limpia y desinfectada. Afortunadamente no ha alcanzado la femoral. No es que la herida sea leve, pero desde luego no hay que temer por la vida de su excelencia —Tranquiliza al corro de altos cargos uno de los doctores.
—Pero le ha cortado un huevo... ¿No? —precisa con voz espantada un Conseller.
—Bueno, por desgracia... Sí, así es; pero ha sido un corte limpio que no... —empieza a explicar en tono apesadumbrado el galeno.
—¡Quééé! ¡Que me ha cortado un huevo ese fill de cabra! ¡A mí, al President! ¡Niñato de mierda! ¡Me cago en la madre que lo parió! ¡Y en la hora H del día D del proceso! Ara sí que m'ha fotut! —estalla de pronto el President, que va recuperando la color y las dotes de mando—. Y cúbranme los bajos con algo, coño, que con corbata y sin calzoncillos estoy haciendo un papelón.
Tranquilizados respecto a la gravedad de las heridas del Molt Honorable, los altos cargos, tras breve conciliábulo, se dispersan por los pasillos del vetusto e histórico edificio, en pos del cumplimiento de las complejas tareas que la delicada situación demanda. Seguir de cerca la investigación policial es competencia del Conseller de Interior, pero dada la edad escolar del frustrado magnicida, se ha considerado oportuno que su homóloga de Enseñanza lo acompañe, y ambos se dirigen presurosos a una amplia sala del sótano en la que se ha instalado provisionalmente la oficina en la que se realizarán las primeras pesquisas.
—A ver, ¿qué han averiguado? —le espeta el de Interior al Jefe de seguridad, tan pronto abre la puerta.
—De momento, poco —reconoce el experimentado funcionario—. Por lo visto al chico lo trajo un anciano de barba blanca y lo dejó al cuidado de esos cuatro. Pero del anciano no hay ni rastro. Al chico, por lo demás, no ha habido manera de sacarle más que tiene trece años. Incluso nos ha entregado una copia certificada de su inscripción en el Registro Civil, para que no hubiera dudas. Se llama Antoni Carmona Arrizabalaga, y es de Palafrugell. Los Mossos ya están buscando a sus padres.
—¡Maldita sea! No podemos esperar a encontrar a sus padres, hay que sacarle quiénes están detrás de esto antes de que puedan volver a interferir en el proceso —se irrita el Conseller.
—Entonces... ¿Se lo dejo a los Mossos para que lo interroguen? —inquiere dubitativo el de seguridad.
—No, por Dios, que es un menor —tercia horrorizada la de Enseñanza.
—¡Ah! Pues yo lo que ustedes decidan, pero que conste que por las buenas no dice ni pío —se desentiende el de seguridad.
—¡Pero qué menor ni qué ocho cuartos! Ese niñato le ha cortado un huevo al President. Y precisamente, el día en que iba a declarar la independencia. Hay que sacarle quiénes han sido los instigadores como sea —se desespera el máximo responsable de la seguridad ciudadana.
—¡Ay! Bueno, claro, que se trata de una cuestión de estado... Pero, en todo caso, que lo interrogue un pedagogo... O un psicólogo. O uno de cada. ¿Quieren que llame al presidente de la asociación de orientadores de secundaria, que tiene mucha empatía con los alumnos disruptivos? A lo mejor a él sí se lo dice —aporta su colaboración la de Enseñanza.
—Escuche, ¿de verdad que el crío le ha cortado un huevo al President? —interviene la Dolors.
—Señora, eso es un secreto de estado —se alarma el de Interior—. Apelo a su patriotismo y a su discreción para no divulgarlo; el futuro de la patria podría depender de ello.
—¡Uy! Pues yo ya lo he guasapeado —reconoce, contrita, la Remei, con el móvil todavía en la mano.
—¡Me cago en la leche! —explota el Conseller—. ¿Pero es que intentan ustedes sabotear el proceso? ¡Estamos rodeados de idiotas y de botiflers!
—Hombre, pues a estos cuatro sí que los podríamos interrogar a fondo —apunta el de seguridad—, que ya son cuarentones.
—¡Uy, nosotras qué va, no señor! Es solo que estamos un poco demacradas por el madrugón y el disgusto —protestan al unísono Remei y Dolors, al tiempo que extraen de sus bolsos las barras de carmín.
—¡Cállense! —truena el Conseller, y dirigiéndose a su homóloga de Enseñanza, añade—: Está bien, dejo en tus manos lo del interrogatorio, pero quiero resultados antes de una hora. Y que investiguen los posibles antecedentes de esos cuatro. Yo tengo que ir a leer ante los medios el comunicado oficial sobre el atentado.
Cinco minutos más tarde, el de Interior está repasando el comunicado oficial que han redactado entre sus cuarenta y nueve asesores, antes de salir a leerlo al balcón de las grandes solemnidades.
—Disculpe Señor Conseller —le interrumpe con expresión precavida un funcionario, presentándole un móvil—. El coronel de la Guardia Civil don Mandonio Arribas España al teléfono. Dice que es de la máxima importancia.
—¡Vaya hombre, lo que faltaba! —alza al cielo los ojos el de Interior—. El brazo de la opresión centralista que se aprovecha de nuestra momentánea debilidad. Seguro que gracias a esas taradas lo del huevo del President está ya hasta en el Facebook.
Y, armándose interiormente de sus más firmes convicciones, acepta el aparato y se dispone a rebatir cualesquiera insidias con que el poder central intente retrasar todavía más la anhelada culminación del proceso.
—Coronel, le ruego que vaya al grano y sea breve —dice secamente—. ¡Cómo! Que los padres del puñetero crío se han marchado hace dos días a Siria a luchar a favor del Estado Islámico. ¿Pero está seguro? Sí, sí. Ya, ya. ¡Hay que ver lo que son las cosas! ¡Ah! Pues sí, tiene usted razón, lo más raro es lo de la madre; porque siendo ella vasca... Oiga, ¿y de un anciano con barba blanca no saben ustedes nada? ¡Ah! Claro, que eso es ya competencia de la policía autonómica... Sí, sí, por supuesto que lo sabía, coronel; en realidad lo he dicho solo para ver si picaba. Pues muy amable, muchas gracias. Adéu, adéu.
Tras colgar, el de Interior devuelve el móvil maquinalmente al funcionario, mientras reflexiona sobre las consecuencias de lo que acaba de escuchar. Unos segundos más tarde, expone a sus expectantes subordinados la conclusión a la que ha llegado.
—¡Jodíos picoletos! Que preparen otro comunicado en el que no se insinúe que han sido los del Real Madrid, que ahora eso ya no va a colar —ordena, al tiempo que tira a la papelera el rimero de folios.
—Entonces, ¿le echamos la culpa directamente al gobierno central? —Pregunta el portavoz de los asesores.
—Hombre, eso tampoco Garriga, eso tampoco... Todavía no es el momento... Hasta que esto no se aclare un poco más, yo creo que lo mejor es la indefinición. Escriban algo que hable de la España negra. Ya sabe —matiza ecuánime el Conseller.
—Muy bien, como usted diga —asiente el asesor—. ¿Qué le parece un comunicado hablando del machismo del Cid Campeador y de los crímenes de Puerto Hurraco?
Da su beneplácito el de Interior a la idea y corre a informar al Molt Honorable de la situación, pero se encuentra con que el mandatario ya ha sido trasladado a un hospital, para ver de recoserle la gónada, que ha sido felizmente encontrada en una pernera del pantalón. Consciente de que el timón del proceso está momentáneamente en sus manos, comunica las últimas novedades a tres consellers que encuentra en el bar tomándose unas barreges y retorna al sótano para seguir de cerca los progresos de la investigación.
—Los padres del mocoso se han ido hace dos días a Siria a luchar por el Estado Islámico —le suelta abruptamente a la de Enseñanza.
—¡Ah! Pues entonces haré que lo interrogue también la Jefa del Departamento de Interculturalidad —decide de inmediato la Consellera, y le hace seña de que la avisen a un subordinado.
—Pero... ¿Le han sacado ya algo? —inquiere esperanzado el de interior.
—Bueno, estamos en ello. Pero ya tenemos aquí su expediente escolar completo. La criatura tuvo al principio algunos problemas de integración en su centro, debido a que sólo hablaba euskera y a su empeño en bailar zapateados y tocar las castañuelas en la clase de música. Afortunadamente, la inmersión lingüística surtió su efecto y actualmente el alumno Antoni Carmona Arrizabalaga es perfectamente capaz de repetir cualquier consigna, por absurda que sea, en correcto catalán. También puedo decirle que, según reza el informe del orientador de su centro, las agresiones de Antoni a sus profesores están bastante por debajo de la media. A mi entender, está claro que la criatura ha sufrido un brote psicótico —concluye la de Enseñanza.
—¡Pero qué brote ni brote! —se rebota el de Interior—. ¿Es que estás sorda? Te he dicho que sus padres se han ido con los del Estado Islámico. ¿Suena eso a brote psicótico?
—¡Anda este, con lo que me sale ahora! —exclama alzando la nariz su compañera de gobierno—. Pues cuando aquel otro chaval se cargó al profesor de un machetazo, tú fuiste el que se empeñó en decir lo del brote, a pesar de que estaba claro que lo había planeado.
—¡Ay! Sí que lo había planeado, ¿verdad? —interviene la Remei—. A nosotros ya nos sonó a cuento aquello del brote psicótico, pero como nos dijeron que era por el bien del proceso...
—¡Pero todavía están estos aquí! —se desespera el Conseller—. Venga, envíenlos a su casa y vamos a ver cómo marcha el interrogatorio —le ordena al Jefe se seguridad.
El de seguridad traslada con un gesto la orden a un subordinado y conduce a los dos Consellers hasta el recóndito cuartucho en que se lleva a cabo el interrogatorio. En su interior, encuentran al chaval y a dos adultos manejando muy excitados sendas play stations.
—¡Toma ya! Otro invasor desintegrado, y este tenía cañón de rayos. Ya casi pasamos al tercer nivel, Antoni —proclama entusiasmado el presidente de la asociación de orientadores.
—Sí, y en cuanto yo me cargue el súper tanque cuántico que guarda la puerta de la fortaleza de Mordor, podrás enfrentarte al emperador con tu espada láser —proclama el psicólogo, pulsando febrilmente su teclado.
—¿Se puede saber qué cojones están haciendo? —pregunta exasperado el de Interior.
—Calla, calla, no les interrumpas —le dice al oído la Consellera—. Están empatizando con el muchacho, haciéndole ver que están de su parte, que comparten intereses, ganándose su confianza, vamos.
—Mira guapo —ruge el Conseller, arrebatándole al chaval su teclado—, ahora mismo me vas a responder a lo que te pregunte, o te arreo una guantá que te desencuaderno. ¿Tú sabes que tus padres te han abandonado y se han ido a Siria?
—Mis papás no me han abandonado, mis papás son muy buenos —declara indignado el mozalbete—. Y se han ido a Siria para realizarse vitalmente como seres humanos, para cumplir lo que para ellos es una obligación moral.
—¿Sí, eh? ¿Y tú por qué le has cortado un huevo al President? ¿También por obligación moral?
—No, lo he hecho porque mis papás me dijeron que así la Generalitat me llevaría a un albergue en el podría estudiar y en el que me cuidarían hasta que sea mayor y pueda irme con ellos si me apetece.
—Hombre, señor Conseller —tercia el pedagogo—, la verdad es que el chico tiene razón; estrictamente no puede hablarse de abandono. Los padres del muchacho han sido responsables, han respetado las preferencias de su hijo y se han preocupado de dejarlo en buenas manos.
—Es cierto —lo apoya el psicólogo—. Y preciso es reconocer que, equivocados o no, los padres han obrado de manera consecuente con sus más íntimas convicciones, lo que habla en favor de su calidad humana. Está claro que no es un caso de familia desestructurada.
—Salam Aleikum —saluda desde el interior de su burka la Jefa del Departamento de Interculturalidad, que llega en ese momento—. ¿En qué puedo ayudarles?
—¡Pero es que me quieren volver loco! —lloriquea el de Interior.
—Hombre, señor Conseller, es que mi obligación es aproximarme en lo posible a la cultura de la familia del muchacho; no querrá usted que peque de eurocentrista —se justifica la de Interculturalidad.
—¿Y quién es el anciano que te trajo? —prosigue el interrogatorio el responsable de la seguridad ciudadana, desentendiéndose de los demás.
—No sé. Mis padres me dijeron que esperase en casa, que vendría un señor a recogerme, y ese es el que vino.
—Pues sí que estamos bien —concluye el Conseller—. Bueno, encárguense ustedes del puñetero crío, que yo tengo que ir a leer el comunicado oficial.
Ante la puerta del balcón de las grandes solemnidades, el portavoz de los asesores ya está esperando con un nuevo rimero de folios.
—Aquí tiene, señor Conseller —le dice al entregárselos—. Además de lo del Cid y lo de Puerto Hurraco, también hemos puesto que don Pelayo era de Manresa. Espero que le parezca adecuado.
—Pero hombre, Garriga, no se da cuenta de que eso podría indisponernos con los inmigrantes magrebíes, que ahora empiezan a apoyarnos.
—¡Ah! Pues es verdad, no lo había pensado. No se le pasa a usted una, señor Conseller. Hay que ver qué visión política la suya. Bueno, entonces pondremos que el de Manresa era Almanzor.
—Deje, deje, ya lo corregiré yo sobre la marcha, que no podemos hacer esperar más a las masas —se impacienta el President en funciones, y sale al balcón.
Para su asombro, en la plaza de Sant Jaume apenas quedan unas docenas de personas, que se entretienen bailando sardanas y haciendo castellets.
—¡Pero bueno! ¿Y esto? —exclama decepcionado el de Interior.
—Pues ya ve usted —le dice, compungido, el asesor—. Es que como lo del huevo ha trascendido, los mesetaris y los botiflers han montado tal rechifla en las redes sociales que se están riendo de nosotros en medio planeta. Ahora sí que nos han puesto en el mapa. Por lo demás, las feministas radicales nos han retirado su apoyo, porque dicen que haber interrumpido el proceso por un huevo más o menos es una clara muestra de machismo. Los transexuales también nos han retirado el suyo, por lo menos mientras el President no se corte también el otro huevo. Y por si fuera poco, el Barça va perdiendo en casa tres a uno contra el Rayo Vallecano. Como usted comprenderá, eso no hay espíritu soberanista que lo soporte.
—¡Pues sí que estamos buenos! ¡Otra vez vuelta a empezar!
Por Gonzalo Guijarro Puebla.

5 de mayo de 2016

Arqueología del odio


Dedicado a todos aquellos con el cinismo de repetir
que el proceso separatista de Cataluña es «pacífico»,
«democrático»... y hasta «festivo»; la Revolució dels
somriures
(‘Revolución de las sonrisas’) lo llaman.


El 22 de marzo de 2009, Avui, un periódico que jamás dio beneficios y que desde su fundación —allá por 1976— se mantuvo mediante multimillonarias subvenciones inyectadas por el régimen nacionalista (como en la actualidad, que sigue siendo generosamente regado con dinero público por la Generalidad tras haberse fusionado en 2011 con la cabecera gerundense El Punt, para terminar conformando El Punt Avui: 553.306'88 euros recibidos solo en el segundo semestre de 2015 a través de dos subvenciones, una de 57.496,32 euros para la edición en papel y otra de 95.810,56 para su portal en Internet, según DOGC nº 7067 de 26-02-2016; y eso en plena época de recortes sanitarios y educativos de Artur Mas), publicó una entrevista a Arcadi Espada. Y precisamente por venir rebosantes de una aplastante lógica, las declaraciones del conocido articulista y escritor debieron de rechinar en numerosas mentes distorsionadas. Dijo cosas tan “escandalosas” como las siguientes:
«El único concepto racional, ilustrado, de nación, es el que le equipara al Estado. En este sentido, como Cataluña no tiene un Estado, Cataluña no es una nación. La única manera de extraer el concepto de nación del baul de la ignorancia y la inconsciencia tribal es asimilarlo a un Estado. […] Lo importante son los Estados, es decir los pactos de convivencia legalizados, para resolver problemas. […] La de la lengua propia. Es un concepto estúpido, que no tiene ninguna tradición filológica. No sólo por la obviedad de que los territorios no tienen lengua, sino porque en Cataluña hay dos lenguas».
Y como estas otras:
«No hay una financiación catalana, sino la financiación de un Estado. El discurso nacionalista dice: la financiación de Cataluña, la resuelvo yo. Pues no, perdone: la financiación de España la resuelve España. Y la bilateralidad es otra ficción. Los ciudadanos españoles tienen los mismos derechos en León, Lugo y Gerona: por tanto, la bilateralidad no tiene sentido. […] El contencioso Cataluña-España no existe. Hay un pequeño contencioso entre una pequeña parte de la población de Cataluñá, que querría no tener ningún vínculo político con los españoles».
La reacción de los lectores fue tremebunda: infinidad de ellos estallaron en improperios y amenazas contra él de forma tal que, posteriormente, la hipersubvencionada empresa optó por borrar todos los comentarios de aquella página de su edición digital y no ha dejado ni siquiera uno.


Arcadi Espada denunció públicamente en los medios
la pasividad que los Mozos de Escuadra exhibieron
durante la agresión el día del acto de Ciudadanos
Pero como en tantas otras ocasiones, el utilísimo archivo de sitios web Wayback Machine acude de nuevo en nuestra ayuda y ha conservado para nosotros una copia —aunque parcial— del 26 de marzo de aquel año (o sea, de apenas cuatro días después), donde se refleja que en esa fecha las opiniones vertidas por los usuarios del diario sumaban ya la nada desdeñable cifra de 1.092.

El propio Espada encontró la entereza y la paciencia suficientes para recopilar (alfabéticamente además) en su blog personal, El Mundo por dentro, los hirientes mensajes que le dedicaron:
Acomplejado, amargo resentido, analfabeto, anticatalán; Arcadio Espada, vete de aquí que estás infectado del virus castellufo, a ver si agarras una enfermedad venérea y te la cortan; arcadio, multiplicate por 0!!! [sic]; atontao [sic], basura, botifler, botifler en el sentido más exacto de la palabra, bufón de la corte, burro, burro español, cabeza corcho, cabezahueca, cagabandurrias; capullo de mierda, si un dia, sea por accidente o por agresión te cortan los cojones; capullo de mierda, cara dura, cavernícola neandertal, cenutrio, cerdo hijo de promiscua, chaquetero, charnego rencoroso y renegado, charnegos fuera, chulo tabernario, ciudadano de los cojones, colonizador amargado, colono, completo ignorante; con el alma de charol van por la carretera, no lloran, pues tienen de plomo la calavera; das lástima chico, en Cataluña sobras; demonio.
El error de dejar las puertas de los manicomios abiertas, el típico cornudo, elemento provocativo, es fuerte que te digan estas cosas en tu casa!!!, es padarle [sic], es un quiero-y-no-puedo, esclavo de su mentira, escoria viviente; Espada, cuando seas Espasa, podrás opinar, ahora en la categoría de “charnego” te es imposible; espadi arcada, español inadaptado, españolistas; esta panda de charnegos, inmigrantes españoles y renegados, esta chusma delincuente sólo entiende el lenguaje de los coches bomba y los tiros en la nuca; este Espada no toca. Madre de Dios qué engendramiento de persona. Qué desgracia para Cataluña; este hombre (por llamarlo de alguna manera); este tío postula la ley del más fuerte, por tanto, si me lo cruzo le soltaré cuatro hostias bien dadas, y le someteré a mi ley, y después si se queja le diré que su estatus no es de nación...; este tipo es un m..., estos que aunque hayan nacido en Cataluña nunca serán catalanes, estos sólo entienden una cosa..., estúpido, estúpido gemelo de su misma estupidez.
Fantasma, fascista, ficción..., follonero; franquistas de mis pelotas, nostàlgicos [sic] del «imperio», la baba se os cae a gotas, de esas vuestras narizotas. No os puedo tomar en serio, porque sois pobres idiotas, y apestais a CEMENTERIO; fuera Espada, hazte el harakiri, descerebrado; genocida, gentuza, gentuza maltratadora, grano de pus podrido, gusano, hay quien persigue niños por violarlos y hay quien persigue conciencias por agredirlas, hijo de p..., hijo de rata español, hombre sin cerebro, ideólogo del exterminio (de momento cultural), ignorante, iluminado, imbécil, impresentable, inadaptado, incongruente, inculto; indeseable, quedará colgado en su propia mierda; infumable, inmovilista, intelectual frustrado, le alimenta el rencor, lerrouxista, lerrouxista hidrofóbico, listillo; lo que es triste, es que gente como él tenga que vivir en Cataluña; los castellanufos son como los escarabajos.
Pronto se extinguirán; mala persona, malcriado del PSC, manipulador, marciano, más ignorante que los africanos, matao [sic] que no sale en los diarios, mediocre, mediocridad intelectualoide, mente desestructurada, mentiroso, moscardón; mucho hablar pero no hacer nada. No hay cojones. Enviemos España donde se merece; muerte al charnego, nazi fascista, nazionalsocialista español, neolerrouxista, no debe de tener amigos que le quieran, no sabe ni lo que es Cataluña; odio y resentimiento, pobre; oligofrénico, palanganero, patético, payaso nacionalespañolista, pedante, pedante intelectual decadente y vulgar, pedante sin ninguna importancia, pedazo de asno, peligro para las criaturas (de juzgado), penoso!!!, persona desagradable en grado superlativo, personajillo odioso que sólo fomenta el odio y el rencor, pobre desgraciado, pobre hombre, poca sustancia; por favor inmigrantes españoles: volved a España y dejad de pisar nuestro maravilloso país que es Cataluña.
Repito: marcharos!!!! [sic]; prevaricador, progre de pacotilla, prostituta ideológica y cultural, provocador profesional, provocador que sabe hablar catalán, provocador sin argumentos; que una persona se tiña tan vistosamente el pelo, para mí, es que alguna, o muchas cosas, tiene que esconder; reaccionario, renegado; repito: márchate!!!; ¡se ha vuelto loco!, semianalfabeto; sois muy inferiores y lo sabeis [sic], de ahí vuestra rabia. Id preparando las maletas porque cuando tengamos un estado [sic] propio las deportaciones de colonos españoles serán masivas; su solucion es morder con rabia, tarado, títere, tonto, tontolculo, tontolhaba, traidor, traidor como los colaboracionistas de Vichy o los judíos que ayudaban a los nazis o los indios que guiaban al general Custer, tunante, un tío tan culto sólo puede escribir este panfleto desde el autoodio más enfermo, uno de los grandes botiflers del siglo XX, volverá a sus pajas mentales en su mundo feliz, vuelve a tu país!, xenófobo; yo opino que habría que hacer como antiguamente: los traidores a la horca; zopenco.
ADENDA: tres años antes de estos hechos, el 5 de junio de 2006, en Gerona y en presencia de la también periodista Victoria Prego, Arcadi Espada había sido insultado, zarandeado y fuertemente golpeado en la nuca por varias decenas de separatistas que, con la intención de amedrentar a los asistentes, se apostaron en la entrada del local donde Ciudadanos impartía una conferencia.