13 AÑOS DE CRÓNICAS EN ‘CATALIBANES’ 
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14 de mayo de 2018

Quim Jong-un

Anda la secta satisfecha porque tras muchos meses vuelve a tener caudillo. Y encima en la persona de un supremacista psicótico y radical que hubiera hecho las delicias de Adolf Hitler.

A Quim Torra lo ha designado desde Alemania Carles Puigdemont mediante procedimiento digital: ¡con el dedazo! Que es como también le eligió a él Artur Mas y por lo mismo, como presidente provisional hasta su regreso. Y quien a su vez estaba puesto ahí por Jordi Pujol sin elecciones primarias de ningún tipo en CiU (dicen las malas lenguas que para que le calentara el sillón a su hijo Oriol mientras se hacía mayor y aprendía a robar bien). Todo muy democrático, muy de baix a dalt (‘de abajo arriba’), que es como cuentan ellos el proceso separatista: una ficción de políticos diligentes empujados a materializar una clamorosa demanda del pueblo catalán.

Tanto Mas como Puigdemont compartían la particularidad de parecer al principio personajes anodinos y carentes de ambición, sin capacidad de hacer sombra a quien les colocó. El problema es que cuando paladearon el poder y pasaron de llamarse Don Nadie a Molt Honorable president, se crecieron hasta cobrar vida como Pinocho. Veremos si la historia se repite con este.

No ha habido en el discurso de investidura de Torra ni una palabra «de políticas sociales, ni de educación, ni de inversiones, ni de infraestructuras, ni de sanidad» —como bien señalaba Inés Arrimadas en su intervención posterior—. Sólo recriminaciones al Estado español y vehementes declaraciones de fidelidad al ex mandatario prófugo («Quiero dejar bien claro que nuestro presidente es Carles Puigdemont»), junto con el firme compromiso de avanzar en la senda golpista:
«Seremos leales al mandato del primero de octubre: construir un Estado independiente en forma de república. […] Impulsaremos un proceso constituyente».
Es sin duda su nombramiento otra nueva afrenta a la democracia.

Un activista enjaulado asciende hasta la cima de Montserrat en la cadena humana por los mal llamados “presos y exiliados políticos”,
el pasado 28 de abril. La imagen muy bien podría resumir el grado de absurdez y de delirio en que una miríada de propagandistas
del odio mantenidos con fondos públicos como Quim Torra han terminado por sumir a la región catalana

Abogado y escritor (Ganivetades suisses, El Bibliobús de la Llibertat y Viatge involuntari a la Catalunya impossible son algunos de sus libros), con 55 años de edad Joaquim Torra Pla tiene una finca rústica y cinco pisos —dos de ellos en régimen de copropiedad al 50%—, cuyo valor catastral suma unos 450.000 euros. Además de 250.000 euros en saldos bancarios y un plan de pensiones, según la Declaración de bienes que el 11 de enero efectuó al Parlamento autonómico. Asimismo ostenta el 99% de Acontravent, la editorial que fundó y con la cual ha publicado buena parte de su obra. Pero no es precisamente su calidad literaria lo que ha atraído la atención de la oposición y los medios de comunicación estos días, sino una bochornosa sarta de tuits racistas, que aunque borró en 2015 debido a las críticas recibidas cuando sustituyó a Muriel Casals al frente de Òmnium Cultural, han sido afortunadamente recuperados:
«Vamos en coches particulares y nos lo pagamos todo, nosotros no hacemos como los españoles». (04-04-2013).
«Vivimos ocupados por los españoles desde 1714». (24-03-2013).
«El fascismo de los españoles que viven en Cataluña es infinitamente patético, repulsivo y borde». (31-12-2012).
«Si seguimos aquí algunos años más corremos el riesgo de acabar tan locos como los mismos españoles». (04-12-2012).
«Los catalanes votamos y los españoles vienen a vigilarnos. ¡Fuera de aquí de una vez! Idos, dejadnos vivir en paz». (25-11-2012).
«Vergüenza es una palabra que los españoles hace siglos que han eliminado de su diccionario». (06-06-2012).
«Los españoles sólo saben expoliar». (06-06-2012).
Mas su actividad en prensa es incluso peor. En su artículo «Espanya necessita un psiquiatre» (‘España necesita un psiquiatra’), publicado el 8 de septiembre de 2015 en la edición para el Bajo Penedés de delCamp.cat, calificaba de «psicópatas» a Quevedo, el Conde-duque de Olivares, Felipe V y Alejandro Lerroux:
«España necesita un psiquiatra. Es obvio y es urgente, porque uno se espeluzna del nivel al cual ha llegado el atormentado cerebro español».
Diario El Món, 19 de diciembre de 2012: en «La llengua i les bèsties» (‘La lengua y las bestias’), escribe:
«Ahora miras a tu país y vuelves a ver hablar a las bestias. Pero son de otro tipo. Carroñeros, víboras, hienas. Bestias con forma humana, sin embargo, que mascan odio. Un odio perturbado, nauseabundo, como de dentadura postiza con verdín, contra todo lo que representa la lengua. […] Les repugna cualquier expresión de catalanidad. Es una fobia enfermiza. Hay algo freudiano en estas bestias. O un pequeño bache en su cadena de ADN. ¡Pobres individuos! Viven en un país del que lo desconocen todo: su cultura, sus tradiciones, su historia. Se pasean impermeables a cualquier evento que represente el hecho catalán. Les crea urticaria. Les rebota todo lo que no sea español y en castellano».
La Fiesta Nacional de España del año 2010 le ocasionó en la víspera esta regurgitación de odio que bajo el título «“Día de la raza”, però quina raça?» (“‘Día de la raza’, ¿pero qué raza?”), ha quedado plasmada en El Matí Digital:
«España, esencialmente, ha sido un país exportador de miseria, material y espiritualmente hablando. Todo lo que han tocado los españoles se ha convertido en fuente de discriminaciones raciales, diferencias sociales y subdesarrollo. La “Madre Patria” ha acabado devorando siempre a sus hijos y les ha dejado la peor de las herencias: una identidad contrahecha, una memoria extirpada, la suburbialización mental».
Por entonces ya se había despachado a gusto desde ese mismo diario contra la Delegada del Gobierno, en «Llanos de Luna o la “normalitat” de parlar en espanyol a Catalunya» (“Llanos de Luna o la ‘normalidad’ de hablar en español en Cataluña”. El Matí Digital. 02-01-2012), un texto trufado de referencias victimistas a 1714 y el franquismo:
«No, no es en absoluto natural hablar en español en Cataluña. No querer hablar la lengua propia del país es el desarraigo, la provincialización, la voluntad persistente de no querer asumir las señas de identidad de donde se vive. La lengua, cualquier lengua de cualquier país del mundo, es el alma de la patria. Sin lengua no hay país. Y cuando se decide no hablar en catalán se está decidiendo volver la espalda a Cataluña».
Esa obsesión contra la libertad lingüística es recurrente en su producción periodística. Y vuelve a aflorar en la forma de lamento en «Quin deteriorament!» (‘¡Qué deterioro!’. El Matí Digital. 23-11-2009):
«En Barcelona siempre acaba pasándote por delante un grupo de chicos y chicas que hablan en castellano, […] He regresado al pesimismo. ¡Qué deterioro! Sales a la calle y nada indica que aquello sea la calle de de tus padres y de tus abuelos; el castellano avanza, implacable, voraz, rapidísimamente».
Y de ahí a su vertiente más violenta: «Per un nou Prats de Molló» (‘Por un nuevo Prats de Molló’. El Matí Digital. 03-11-2010) es una vibrante apología del fallido plan de invasión de Cataluña desde los Pirineos tramado por Francesc Macià, que para Torra «resucitó el interés por ser catalán» y que le lleva a pedir un alzamiento armado en nuestros días:
«Hace falta un nuevo Prats de Molló».
2 de noviembre de 2011: en una desaparecida entrevista al diario nacionalista El Singular Digital, pero que podemos consultar gracias a la copia conservada por nuestros amigos de Archive.org, el hoy investido presidente de la Generalidad deseaba la intervención del Ejército en Cataluña:
«Necesitamos la complicidad de una serie de Estados clave en el mundo, […] Si España se equivoca y nos envía los tanques ganaremos mucho. Ojalá nos los envíen porque nos permitirá ganar alguna simpatía».
Si bien es cierto que hace pocos días el autor ha pedido disculpas, estas no parecen sinceras, a juzgar por cómo bromeó sobre el asunto desde la tribuna de la Cámara autonómica entre las risas de los suyos:
«Señora Arrimadas, estoy muy contento con su discurso. La verdad es que yo creía que los artículos que iba escribiendo por estos mundos de Dios no los leía nadie y resulta que tengo una legión de insospechados seguidores».
El ascenso al poder de Quim Torra representa un insulto a los españoles, un ataque a la convivencia y una amenaza para la legalidad. Y obedece a la consigna del cuanto peor, mejor, con que los golpistas intentarán desencallar la situación provocando que reviente por algún lado.

26 de agosto de 2016

Raza

Anda la secta en vísperas de conmemorar mañana el aniversario del fallecimiento de Heribert Barrera. Habrá lagrimeo, sensiblería y apoteosis del ídolo ausente desde 2011. E incluso algún que otro emotivo artículo recordatorio en la prensa mejor subvencionada.

La despedida a quien fuera líder de ERC durante dos décadas, y presidente del Parlamento autonómico de Cataluña entre 1980 y 1984, arrancó en su momento encendidas alabanzas de los ayatolás tresporcienteros. Para la entonces presidenta de la Cámara regional, Núria de Gispert, su antecesor en el cargo «debía ser un referente para todos». Como «maestro de patriotas», le definió Artur Mas. Y cuando todavía faltaban casi tres años para su inverosímil confesión pública a través de carta y su posterior imputación judicial, el ex presidente de la Generalidad Jordi Pujol elogió de manera intensa su trayectoria:
«Fue siempre un nacionalista, un patriota. Amó al país con pasión y con generosidad. Y lo defendió con tenacidad y con mucha clarividencia».
Y es que, efectivamente, tan grande y peculiar era el amor de Barrera por su terruño, que en El Periódico del 1 de marzo de 2001 había llegado a afirmar:
«Antes hay que salvar a Cataluña que a la democracia».
La pervivencia de Cataluña, que creía indefectiblemente ligada a la de la lengua. Por lo que combatió la convivencia entre el catalán y el español basándose en las razones que expuso en La Vanguardia del 15 de junio de 1997:
«Cataluña desaparecerá el día que el catalán desaparezca o quedase reducido a lo que son los dialectos occitanos en el Mediodía de Francia. […] Todo lo que sea defender el bilingüismo simétrico significa defender una situación de hecho favorable al castellano. Y el castellano se irá comiendo el catalán».
Y las cuales llevó hasta sus últimas consecuencias negándose a hablar en español en el programa de radio La ventana, de la Cadena SER, y convirtiendo así en necesaria la intervención de un traductor.

Militantes de Identidad Catalana portando una pancarta con el lema ‘¡Heribert Barrera tenía razón!’, en la manifestación de la Diada
del 11 de septiembre de 2011. La web de esa formación recibía al visitante con la siguiente advertencia: ‘No es catalan quien vive
y trabaja en Cataluña. Es catalán quien habla catalán, se siente catalán, sigue las tradiciones del país y lucha por su libertad’

Partidario de la energía nuclear y de «esterilizar a los débiles mentales de origen genético», otras opiniones suyas tampoco permanecieron exentas de polémica:
«No tiene ningún sentido el principio de que para que Cataluña vaya bien España debe ir bien. No. Cataluña ha de ir bien; si España también va bien, mejor, pero si para que Cataluña vaya bien España ha de ir mal, pues que vaya mal». (El 9 de julio de 2011, en el transcurso de una marcha separatista, hizo un llamamiento a «boicotear al Estado español»).
«Cuando un país está dominado por otro, debe considerar que moralmente está en estado de guerra, y, por tanto, nunca ha de darle facilidades».
Pero fueron sin duda las declaraciones consideradas como xenófobas y racistas de este admirador de las tesis del ultraderechista austriaco Jörg Haider sobre extranjería, las que mayor rechazo generaron:
«Si continúan las corrientes inmigratorias actuales, Cataluña desaparecerá».
«Es evidente que cualquier persona que quiera españolizar Cataluña tiene interés en que la inmigración venga aquí».
«Lo que complica bastante las cosas es que es más difícil integrar a un latinoamericano que a un andaluz».
«No pretendo que un país haya de tener una raza pura; esto es una abstracción. Pero hay una distribución genética en la población catalana que estadísticamente es diferente a la de la población subsahariana, por ejemplo. Aunque no sea políticamente correcto decirlo, hay muchas características de la persona que vienen determinadas genéticamente, y probablemente la inteligencia es una de ellas».
«El cociente intelectual de los negros de Estados Unidos es inferior al de los blancos».
Hasta el punto de que Ediciones Proa y Dèria Editors suspendieron el acto de presentación del libro-entrevista de Enric Vila Què pensa Heribert Barrera (‘Qué piensa Heribert Barrera’) programado en el Ateneo Barcelonés para la tarde del 1 de marzo de 2001, por temor a diturbios. Aquel día había amanecido con la publicación de una conversación con el histórico dirigente ya octogenario en la contraportada de La Vanguardia, donde volvía a dar rienda suelta a sus obsesiones recurrentes:
«Si desaparece el catalán, desaparece la identidad catalana: desaparece Cataluña».
«¿Y por qué ha de ser bueno que se bailen sevillanas en Cataluña si con eso se pierde alguna tradición propia? Las sevillanas, en Sevilla».
Aunque es en el tramo final del artículo, a raíz de una pregunta que el periodista Víctor Amela le formula sobre la pena capital, cuando la charla deriva hacia el tema del terrorismo y alcanza su cota más tenebrosa:
«―Llega un momento en que te dices, a ver..., si alguien premeditadamente coge un arma y entra en casa de dos viejecitos para matarlos y robarles... ¡pues puede que merezca la pena de muerte! Hablo de asesinos.
¿Como los asesinos de ETA?
―Me merece más respeto el asesino de ETA que el que ha ido a matar a los viejos. […] Porque, equivocado o no, el de ETA mata por ideales. El otro, sólo por dinero».
Precisamente sobre la barbarie etarra ofreció el político republicano, y eurodiputado en los años 90, un auténtico recital de indecencias en (S)avis (minuto 45:28 del vídeo en adelante), uno de una serie de programas de entrevistas a escogidos personajes de avanzada edad, que fue emitido por TV3 el 28 de septiembre de 2009, y cuyo título jugaba tipográficamente con las palabras avis y savis (traducidas como ‘abuelos’ y ‘sabios’).
«ETA no mata a personas, mata enemigos políticos. […] Yo no puedo, no soy capaz de condenar incondicionalmente a ETA. […] Hacen una guerra con los medios que tienen. No son un Estado; por lo tanto, tienen que hacer la guerra de esta forma. Una guerra repugnante, evidentemente. Horrible. Pero hacen una guerra. […] Creo que muchas víctimas de ETA son víctimas colaterales de la guerra que hacen unos patriotas vascos equivocados contra el Estado español».
En 2012, y con apenas dos meses de diferencia, el Ayuntamiento de Barcelona, regido por Xavier Trias (CiU), y la Generalidad de Cataluña, le concedieron a título póstumo la máxima distinción de sus respectivas instituciones: la Medalla de Oro.

A fin de cuentas, resulta lógico que se galardone y que se añore la figura de Heribert Barrera. Es lo propio de una sociedad enferma que en la Ciudad Condal le tiene dedicada una calle al protonazi y misógino Sabino Arana, que erige monumentos al conspirador y golpista Francesc Macià. Y que la madrugada de cada 15 de octubre, eriza Montjuich de antorchados ascendiendo hasta la cima cual tribu cavernaria para homenajear a Lluís Companys, quien en 1934 provocó un baño de sangre alzándose en armas contra la República.

5 de agosto de 2015

2

Anda la secta muy silenciosa últimamente. Apenas se les oye. El año pasado por estas fechas ya estaban anunciando a bombo y platillo el show con que tenían pensado amenizarnos en la Diada del 11 de septiembre: un gigantesco mosaico humano a lo norcoreano en forma de v, con adultos y niños —¡muchos niños, muuuchos!— obedientemente uniformados, con camisetita amarilla unos; de color rojo la otra mitad.

Este año en cambio ni siquiera me he enterado de qué preparan. Alguna mamarrachada de las suyas, eso seguro, profusa en grititos histéricos, chutes de victimismo y semblantes con mirada perdida. Pero el caso es que su ímpetuosa omnipresencia de antaño en los medios parece haberse esfumado. No se les ve organizar hitlerianas marchas nocturnas con antorchas, ni conciertos “por la libertad” en el estadio del Barça. Los referéndums con urnas de cartón son cosa del pasado. Y en las carreteras uno ya sólo se cruza con vehículos y no con cadenas humanas. Todo lo cual abona en bastantes optimistas la convicción de que cayeron abatidos por la derrota. ¡Nada más lejos de la realidad!


Además de para adoctrinar políticamente al pasaje,
el reparto gratuito de periódicos en los transportes
públicos sirve a la Generalidad para subvencionar
encubiertamente a la prensa afín
Los admiradores de los golpistas Lluís Companys y Francesc Macià están, simplemente, agazapados, al acecho. En paciente espera de su oportunidad... tras las elecciones. Pero de las generales más que de esas autonómicas convocadas anteayer para el próximo 27-S, porque es cuando planean extorsionar a placer al previsiblemente débil Gobierno de la nación emergido de las urnas.

Lo que se ha dado en mal llamar «proceso soberanista [sic]» no es sino un acelerón imprimido por Artur Mas a la operación separatista puesta en marcha 35 años atrás por Jordi Pujol («hoy paciencia, mañana independencia», coreaban sus colaboradores directos y sus acólitos, mientras en Madrid el Molt Honorable cleptócrata fingía contribuir a la estabilidad del Estado con su interesadísimo apoyo parlamentario y era elegido «El español del año»).

E intuyo que el chulesco desafío de Mas, o pisotón de gas a fondo, viene siendo apoyado desde el principio por dos clases de nacionalistas: los líderes iluminados y el populacho persuadido por la propaganda, de una parte; y un segundo grupo, más realista, integrado por políticos catalanistas de diversas tendencias y por determinada élite empresarial, que pese a haber atisbado la improbabilidad de una secesión inmediata, con la agitación provocada buscan arrancarle al Gobierno todavía más privilegios a través de un estatus especial para esta Autonomía (el blindaje de competencias en materia lingüística y educativa, el reconocimiento oficial de Cataluña como “nación”, unas estructuras judiciales desconectadas de las del resto de España ―para garantizarse la impunidad de sus corruptelas perpetradas y por cometer― y derecho de veto en ciertas decisiones del Ejecutivo son algunas de las reivindicaciones que ya intentaron colar en la elaboración del último Estatuto).

Así como un pacto fiscal o concierto económico, por supuesto; con una agencia tributaria propia. ¿Para conseguir definitivamente el famoso “encaje de Cataluña en España” con el que tanto nos han machacado? No, al revés: para poder sufragar los enormes costes que conlleva una secesión.

Porque para crear una nación de la nada y ponerla en el mundo (esto es: obtener la aceptación de la ONU y de las potencias de mayor peso, incluirla en los principales foros y tratados internacionales habiéndola dotado antes de sus preceptivas estructuras de Estado para cubrir las apariencias, establecer acuerdos comerciales con otros países, emitir deuda pública con posibilidades de éxito, etc.) hay que comprar muchas, pero que muchas voluntades. Y a muy caro precio.

Ni existe ese espejismo de una versión moderada del nacionalismo, ni resulta posible contentar a este con nada. Quienes proponen soluciones a base de fórmulas federales y asimetrías se engañan o nos engañan. Porque es un movimiento político con dos objetivos irrenunciables: desgajar Cataluña de España y anexionarse después otros territorios (fantasmagoría imperialista de los «Países Catalanes»). Y no parará hasta alcanzarlos, sin reparar en tiempo ni en gastos.

Mientras tanto seguirá creciendo en número de adeptos, fanatizando a las masas, inoculando odio cainita, acaparando cuotas de poder político y social, y colonizando culturalmente las regiones de las que pretende apropiarse. Continuará sobornando a medios de comunicación mediante subvenciones. Y las escuelas catalanas nunca dejarán de proveer generaciones de fieles con la mente convenientemente programada, merced a la competencia de Enseñanza que hace décadas fue transferida a la Generalidad.

15 de abril de 2014

El humor en los tiempos de la cólera

En marzo pasado, el periodista y escritor Sergio Fidalgo inauguró su serie de colaboraciones en el diario Crónica Global con un hilarante artículo titulado «Golpe de estado, versión ANC». Fue a los pocos días de conocerse públicamente la insurreccional «hoja de ruta» hacia la independencia (Full de Ruta 2014) que está elaborando la Asamblea Nacional Catalana (ANC), sección de asalto de la Generalidad y auténtico Gobierno en la sombra del binomio Mas-Junqueras durante este proceso secesionista. Dicho plan incluiría acciones simultáneas con la proclamación de la República Catalana, como la toma de centros de control, comunicaciones e infraestructuras (puertos, aeropuertos, fronteras, etc.), que son propias de todo manual golpista.


Carme Forcadell, en plan pantocrátor, discursando en un acto de
la Asamblea Nacional Catalana celebrado en marzo de 2013
La prosa de Fidalgo parodia magníficamente los tics tradicionales del movimiento separatista en una pieza que comienza y acaba resultando delirante, disparatada. No parece aconsejable, y menos en esta época tan escasa de oportunidades así, desaprovechar la ocasión de echar unas risas con su lectura:
«Están reunidos en la Tasca L'Estelada del Tiu Poca Broma el comando L'Alguer de la ANC para tomar una decisión: cómo contribuir a la toma del poder por parte del pueblo soberano catalán y conseguir un porcentaje a la búlgara en el presuntamente victorioso referéndum sí-sí per collons que prepara Artur ‘Braveheart’ Mas. Preocupados por al aumento de la desafección en su pequeña ciudad de la Cataluña interior, comprobada tras el fracaso de la venta de chapas ‘Jordi Cañas must be dead’, de la que no se pudo colocar el 99% de la producción de 5.000 piezas encargadas al empresario del bazar-imprenta-restaurante chino de la localidad, han decidido pasar a la acción.
»El aguerrido grupo de patriotas, integrado por Joan Josep Rodrigues Llopis (alias Comandant Roger de Llúria), Anna Junqueras Herrera (prima lejana de ambos mandatarios políticos y aquejada de continuos ataques de esquizofrenia), Marc Tree Addams (primo lejano del simpático escritor inglés reconvertido al soberanismo), Joan Bofarull Puigdemont (adicto a la ratafía y a ‘La Riera’ [1] de TV3) y ‘Walking dead’ Colomé (conocido así tras estamparse con su furgoneta tipo Equipo A decorada con la estelada contra un tráiler de la empresa Sangría El Toro Español y salir ileso), tras documentarse con los estudios elaborados por la ANC, el Consell Assessor per a la Transició Nacional, el departamento de programas de CDC, el Grup d'Empresaris que s'ho emporten cru [2] y las Seleccions del Reader's Digest, han elaborado un sofisticado plan para garantizar el apoyo total de sus convecinos al justo (y necesario) proceso de secesión de Cataluña.
»Las medidas que tomaron, tras ingerir una docena de anchoas (de L'Escala), ocho botellines de cerveza (artesana y catalana), seis botellas de cola catalana, tres raciones de secallona [3] de Vic y cuatro bocadillos de queso de Montserrat, han sido anotadas en este documento, de la que ha llegado a nuestras manos la versión castellana escrita por Joan Josep Rodrigues Llopis (‘el franquismo me impidió escolarizarme en catalán y todavía no lo domino para escribir’):
»“1. Publicitar un falso acto mitin de Ciutadans en el Centre Cultural Pilar Rahola de la localidad con la presencia de Albert Rivera, Xavier Nart y Juan Carlos Girauta. Cuando la sala esté llena, se procederá a levantar una valla electrificada alrededor del equipamiento para evitar que puedan escaparse. Serán alimentados a base de tranchetes y rebanadas de pan de molde hasta que el referéndum se haya celebrado, con el correspondiente 99,9% de votos favorables a la causa verdadera.
»2. Se volará el repetidor de la zona, y se instalará uno nuevo que solo permita sintonizar TV3, Td8, Canal Punt Avui, Tele Taxi TV, la televisión bolivariana y la emisora local, que emitirá las veinticuatro horas reportajes sobre la vida y milagros de Macià, Companys y Joel Joan.
»3. 3. Se organizará un ciclo de conferencias sobre la tolerancia y la comprensión del nacionalismo catalán ante las culturas (presuntamente) inferiores a cargo de Marta Ferrusola, Toni Albà, Anna Tarrés, Miquel Calçada y el espíritu de Heribert Barrera, que será convocado por la médium soberanista Mireia Cas i Palau.
»4. Se repartirán a todos los ciudadanos afectos a la causa verdadera copias del ‘DNI català’, tras aprobar un examen consistente en recitar la lista de todos los patriotas injustamente encausados por la justicia fascista y franquista española por el ‘caso ITV’, el ‘caso Turismo’, ‘el caso Casinos’, el ‘caso Pallerols’, el ‘caso Palau’, el ‘caso del Winston andorrano de contrabando’, el ‘caso Banca Catalana’ y el asesinato de John Fitzgerald Kennedy.
»5. En los cinco puntos de venta de prensa diaria de la localidad se garantizará que solo llega el Ara, El Punt Avui y la página de La Vanguardia en la que escribe Pilar Rahola. El Mundo Deportivo llegará los días pares y los impares el National Enquirer.
»Si tras llevar a cabo estas cinco acciones persiste la desafección ciudadana a la verdadera causa, se procederá a tomar la estación de autobuses, el carrito de los helados, el puesto de barcas del estanque Francesc Candel y el apeadero de los Ferrocarrils de la Generalitat para garantizar el control de los puntos estratégicos de la localidad y ponerlos al servicio de la autoridad que la ANC designe. Así los colonos sabrán que vamos en serio”.
»xxxxxxxxxxxx, villa adherida a la Associació de Municipis per Trincar, a 23 de marzo del año I (de la victoria)».
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1. Telenovela de producción propia, que la televisión autonómica catalana viene emitiendo por las tardes desde enero de 2010.
2. Del catalán: ‘Grupo de Empresarios que se lo llevan crudo’.
3. Embutido autóctono, similar a la longaniza.

21 de abril de 2010

Sobre la historia y la muerte

Hoy los yihadistas están más irritados de lo habitual (¡que ya es!) porque dicen que Juan Antonio Samaranch era franquista y les indigna que monten su capilla ardiente en el Palacio de la Generalidad. Y, para afrentarle, se han colgado del alminar una foto del señor saludando brazo en alto durante algún acto oficial de la época. Éstos mismos, sin embargo, no protestaron en 1986 cuando el “franquista” —por entonces, presidente del Comité Olímpico Internacional— dio las olimpiadas a Barcelona. Sí, sí, ésas en cuya ceremonia inaugural el Molt Honorable Jordi Pujol permitió (¿o promovió?) que se agradecieran a los españoles los miles de millones de pesetas que de sus impuestos costaron mediante la kilométrica megapancarta del «Catalonia is not Spain».

Tampoco dijeron ni pío en todos los años que como presidente habitó el palacio Pasqual Maragall, ahora adalid de la causa federalista pero, en tiempos, estrecho colaborador y hombre de confianza del célebre alcalde del franquismo José María de Porcioles. Por la Generalidad han pasado golpistas, como Companys, y golpistas que además fueron terroristas y frustrados magnicidas, como Macià. Aunque a ésos los adoran. Ellos son así.