13 AÑOS DE CRÓNICAS EN ‘CATALIBANES’ 
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29 de octubre de 2018

Décadas fanatizando

Isabel Fernández Alonso ha tenido el valor de publicar «El sketch de ‘Polònia’: medios, escuela y nacionalismo» (El Español, 23-10-2018). Ejerce los cargos de profesora titular y directora del Departamento de Medios, Comunicación y Cultura en la Universidad Autónoma de Barcelona, que es tanto como decir que está en la boca del lobo: recordemos —entre otras— las agresiones sufridas en dicha institución académica por Rosa Díez (05-03-2010), las juventudes de Sociedad Civil Catalana (14-03-2017, 12-12-2016 y 19-04-2016, esta última, incluso con navaja), o por un estudiante que osaba lucir una camiseta con el logo de Ciudadanos (02-11-2006). Y su valentía queda doblemente confirmada al enterarnos de que además es miembro de la Asamblea por una Escuela Bilingüe.

La autora aborda en su texto la cuestión de la inmersión lingüística, piedra angular del nacionalismo catalán, en cuyo sustrato ideológico residen las teorías de Johann Gottfried von Herder. Al calor del Romanticismo, este filósofo y teólogo alemán nacido en 1744, enunció que en Europa las fronteras políticas no siempre se correspondían con las fronteras nacionales; y que la lengua es el principal rasgo definitorio de una nación, por cuanto la existencia de un habla distinta presupone la existencia de una comunidad humana que durante siglos ha evolucionado sin contacto con las de su entorno. Así, la implantación en la sociedad catalana de un monolinguismo en catalán («lengua propia»), paralela a la erradicación, a la extirpación del idioma español, llegando a tacharlo de anomalía («lengua extranjera», «lengua impuesta», etc.), les resulta esencial para reivindicarse como nación. Y para reclamar como propios los territorios que se han anexionado virtualmente en su fastasmagoría imperialista de los Països Catalans (‘Países Catalanes’):
«Nuestra lengua es lo que nos caracteriza como nación». Jordi Pujol, 31-07-2011.
«La lengua, ha de quedar claro, es el nervio de nuestra nación». Josep Antoni Duran i Lleida, 23-07-2011.
«La lengua catalana era como nuestro ADN, el material genético que nos definía. Con él, éramos quienes éramos en cualquier parte. Sin él, no seríamos quienes éramos ni siquiera en Sant Pere de Roda». Pasqual Maragall. Conferencia en la Universidad de Guadalajara (México), 26-11-2004.
«Madre de la nacionalidad, podríamos decir de la lengua. De todos los elementos que forman la nacionalidad, la lengua es el más potente, el más influyente, el más decisivo. […] La lengua constituye la más fuerte señal de la nacionalidad. El mapa lingüístico de Europa es, en sus grandes líneas, y aparte de unas pocas excepciones, el mapa de las nacionalidades». Antoni Rovira i Virgili (1882-1949). El principi de les nacionalitats, 1916.
«La lengua es la manifestación más perfecta del espíritu nacional y el instrumento más poderoso de la nacionalización, y por lo tanto de la conservación y vida de la nacionalidad». Enric Prat de la Riba (1870-1917). La nacionalitat catalana, 1906.
«La lengua catalana es hoy un arma política básica». Josep Armengou i Feliu (1910-1976). Nacionalisme català, 1977.
Una niña con una bandera secesionista ilustra el
acto recientemente celebrado bajo el lema:
‘La República comienza en las aulas’
La lengua como elemento identitario y excluyente. Enmascarando su imposición en las aulas como única lengua vehicular de la enseñanza bajo el falso pretexto de protegerla para evitar su desaparición (el catalán no figura en el Atlas UNESCO de las lenguas del mundo en peligro), cuando en realidad persigue segar todo vínculo cultural y emocional con el resto de España.

Esta es la transcripción del artículo de Isabel Fernández, incluyendo sus interesantísimos enlaces los cuales conviene no dejar de visitar:
«El exitoso programa de TV3 Polònia, supuestamente de sátira política, ha sido noticia por la emisión del sketchFamilia contra el adoctrinamiento” en el que se ridiculiza a un matrimonio castellanohablante, crítico con el monolingüismo y los contenidos que se imparten en la denominada escola catalana.
»El sketch podría tener gracia si no fuera porque ya en el Programa 2000 de Pujol se hablaba literalmente de “impulsar el sentimiento nacional catalán de los profesores, padres y estudiantes”, de “reorganizar el cuerpo de inspectores de forma y modo que vigilen el correcto cumplimiento de la normativa sobre la catalanización de la enseñanza” o de “incidir en las asociaciones de padres, aportando gente y dirigentes que tengan criterios nacionalistas”.
»El sketch podría tener gracia si no fuera porque la entonces consejera Ponsatí, máxima autoridad en materia de enseñanza en nuestra Comunidad, declaraba literalmente el 27 de julio de 2017, en vísperas del golpe a la democracia de septiembre, que: “En Enseñanza no necesitamos construir estructuras de Estado. Las tenemos listas”.
»El sketch podría tener gracia si no fuera porque la misma consejera destituyó y sustituyó a los directores de las escuelas e institutos que fueron colegios electorales durante el fin de semana del referéndum ilegal, asegurándose así de que los centros educativos, ¡y los menores!, se colocaban en el foco del enorme conflicto que claramente iba a producirse el 1 de octubre.
»El sketch podría tener gracia si no fuera porque un número nada desdeñable de miembros de la “comunidad educativa” catalana (entre ellos, el presidente del sindicato mayoritario de profesores USTEC-STEs) entregaron simbólicamente las llaves de estos centros al entonces presidente Puigdemont, para así facilitar la desobediencia al Tribunal Constitucional.
»El sketch podría tener gracia si no fuera porque existe un informe de la Alta Inspección del Estado que denuncia los contenidos de bastantes de los manuales que se utilizan en Cataluña.
»El sketch podría tener gracia si no fuera porque hay fuentes como este blog de Eduardo González Palomar que documenta, con miles de evidencias, la inaceptable invasión simbólica del espacio educativo por el nacionalismo, con lemas especialmente extendidos como el sectario “Por un país de todos, la escuela en catalán”».
Efectivamente la labor de Eduardo González Palomar es de lo mejor que hay en Internet. Un ingente testimonio fotográfico el suyo, alojado en Flickr, y complementado con una bitácora que lleva su nombre donde escribe desde hace más de doce años.
«El sketch podría tener gracia si no fuera porque hay familias que han sufrido un auténtico acoso por atreverse a exigir algunas horas de clase en español para sus hijos».
El enlace dirige hacia el vídeo sobre la intervención de una madre en el Parlamento Europeo denunciando la situación (a la izquierda). Su caso, paradigmático y representativo, generó los siguientes titulares de prensa: «Acoso a una familia de Balaguer por pedir educación bilingüe para sus hijos. CDC, Unió, ERC, la CUP y el PSC apoyan una concentración que exige el desacato a una sentencia del TSJC que ordena impartir un 25% de las clases en castellano» (Crónica Global, 08-09-2015); «Una familia renuncia al 25% de clases en castellano por el acoso vecinal. La madre de los dos menores de Balaguer asegura que no quiere imponer a nadie una lengua vehicular a la que creía que tenía derecho» (El País, 11-09-2015); «La presión nacionalista hace renunciar a los padres de Balaguer a la educación bilingüe. La familia acosada no pedirá la ejecución de la sentencia del TSJC que ordenaba a un colegio público impartir una asignatura en castellano» (Crónica Global, 11-09-2015).

Mas no ha sido la única familia hostilizada. Hostilizada... Y totalmente desamparada por los sucesivos Gobiernos de España, que con su silencio cómplice y su inacción, vienen colaborando desde los años 80 en esta sistemática violación de lo que son derechos constitucionales fundamentales: «“Pedí el 25% de clases en español y destrozaron la vida a mis niños”. Familias que pidieron la escolarización en castellano denuncian la “marginación social” que sufren» (El Español, 25-04-2016); «Así funciona la inmersión lingüística: amenazas, escraches, insultos y señalamiento de los niños. El testimonio de una madre ante el Parlamento Europeo denuncia las prácticas de la Generalidad, los profesores y las asociaciones de padres» (Libertad Digital, 05-04-2016); «“Mi hijo recibe amenazas por querer estudiar en castellano”. Enrique López ha logrado que los tribunales reconozcan un porcentaje de clases en español en Cataluña» (La Razón, 04-02-2014); «Una madre que denunció la immersión dice recibir amenazas. “Si pudiera cortarles una pierna con un hacha oxidada a los tres fascistas estos lo haría”» (e-Notícies, 09-02-2011).
«En definitiva, el sketch podría tener gracia si no fuera porque todos estos despropósitos (¡y tantos otros, como las concentraciones de menores en los patios de los colegios para reprobar las actuaciones policiales, la multitud de pronunciamientos políticos de las direcciones de los centros y de las AMPAS en nombre de todos sus miembros, o la apertura de un expediente al único inspector que se atrevió a alzar la voz..!) no estuvieran sistematizados en el extenso informe Instrumentalización nacionalista del sistema educativo en Cataluña: el caso del 1 de octubre, elaborado por la Asamblea por una Escuela Bilingüe de Cataluña y la Agrupación de Enseñanza de Societat Civil Catalana.
»Resulta inadmisible que una televisión pública, que tiene una especial obligación de ser respetuosa con la diversidad existente en la sociedad a la que sirve y de contribuir al fomento de la convivencia, haga mofa de una cuestión tan sensible y, además, la haga reiteradamente. Sin ir más lejos, vean los sketchs “El adoctrinamiento en las escuelas”, emitido también en Polònia el 19 de octubre de 2017, y “La escuela controlada”, emitido el pasado 10 de mayo.
»No parece casualidad que el referido Programa 2000 de Pujol subraye la firme voluntad del nacionalismo catalán de controlar también a la prensa. Así, habla textualmente de “introducir a gente nacionalista de una elevada profesionalidad y una gran cualificación técnica en los lugares clave de los medios de comunicación” y, en concreto, de “lograr que los medios públicos dependientes de la Generalitat sigan siendo unos transmisores eficaces del modelo nacional catalán”. Quizás por ello, la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales se ha convertido en el referente de la Cataluña secesionista, siendo percibida por los constitucionalistas como algo completamente ajeno.
»De este modo, un programa de humor, de gran audiencia entre los votantes de los partidos separatistas, puede contribuir muy eficazmente a reforzar un mensaje recurrente del nacionalismo: que la denominada escola catalana (en lengua y contenidos) no se toca. Para ello, ¿qué mejor estrategia que ridiculizar a quien tiene otra mirada sobre una cuestión tan nuclear? Y, por supuesto, mejor hacerlo con una herramienta fiable. En este caso, la productora Minoría Absoluta, de Toni Soler, conocido por sus declaraciones en prensa y en redes, no precisamente ecuánimes con respecto a los diversos actores políticos, y claro beneficiario de las contrataciones externas de TV3.
»En definitiva, en una semana en que la Asamblea por una Escuela Bilingüe de Cataluña presentaba en el Congreso de los Diputados y ante el Defensor del Pueblo el citado informe sobre la instrumentalización de la escuela por el nacionalismo, la cobertura de los medios públicos de “todos” los catalanes consistió en un sketch burlesco. Podría tener gracia si no fuera porque lo que denunciamos en el informe es verdad y, además, es crucial, si es que aún queda alguna opción de articular un modelo de convivencia en Cataluña...».
Hace dos años, Antonio Robles reflexionaba sobre el asunto al final de su memorable artículo «El legado tóxico de Pujol» (Libertad Digital, 28-07-2016):
«El ex presidente de la Generalidad, Jordi Pujol heredó una sociedad dispuesta a convivir con distintas lenguas, con diferentes culturas y el mejor ánimo para defender la lengua y la cultura catalanas. A la vuelta de tres décadas, media Cataluña quiere imponer a la otra una cultura y una lengua; y la otra media, humillada hasta el hastío, ya no está dispuesta a que la pisoteen más. La generosidad de la España Constitucional le otorgó un marco de autogobierno envidiable para cualquier país federal, pero Pujol y su herencia no correspondieron con la lealtad debida. A la vuelta de tres décadas, su delirio ha logrado romper los lazos de afecto con el resto de españoles, ha derruido los pilares de la convivencia con el resto de España, y en su lugar solo queda prevaricación, filibusterismo, amenazas de rupturas unilaterales, y mucho odio. Heredó una Cataluña tolerante y en paz, y nos deja una Cataluña crispada a las puertas de la violencia. Este es su legado tóxico».

29 de septiembre de 2018

Catalunya über alles

Apropiación de símbolos catalanes, del espacio público y de las calles. Omnipresencia visual mediante la imposición de banderería e iconografía política en todo lugar y faceta de la vida social (festejos, celebraciones, eventos culturales y deportivos, conmemoraciones, tradiciones, folclore). Usurpación del sentir popular e identificación del nacionalismo con Cataluña y con lo catalán. Sustitución de la historia por mitología y de la racionalidad por dogmatismo. Fanatización. Invención de un pasado a la medida, consolidado en la mentalidad colectiva mediante la propaganda y la educación. Desplazamiento de cualquier otra ideología hasta convertirla en irrelevante e indeseada: sólo existen ellos. Deshumanización, cosificación del disidente, quien pasa a merecer la consideración de “enemigo” del pueblo y es, por tanto, perseguible. O con nosotros o contra nosotros. Muerte social como antesala de la muerte física, de la eliminación justificada del individuo, quien es presentado como una amenaza en vez de como una persona. Las únicas actitudes toleradas son la apatía y la sumisión, la ausencia de resistencia u oposición a sus maniobras. Estructura de movimiento que va arrollándolo todo: la democracia, las leyes y a los ciudadanos. Los opositores no tienen derechos. Cualquier exceso está justificado por una concepción aviesa del bien común largamente labrada en las conciencias. Agredir es disculpable —¡e incluso necesario!— dada la inacabable lista de falsos agravios soportados durante siglos, y se etiqueta como una reacción defensiva. Institucionalización de la mentira y de la negación de lo evidente como armas políticas. Redefinición de la moral, que queda supeditada a los objetivos. Perversión del lenguaje, adulteración. Acuñación de una nueva terminología subvirtiendo los significados (presos políticos, exiliados, represaliados, encarcelados por sus ideas, persecución judicial, mandamiento democrático, voluntad popular, liberación nacional, fuerzas de ocupación, agresión a Cataluña, colonización, patriotas, colaboracionistas, expolio, esclavitud, etc.). Desobediencia de toda ley o sentencia judicial contraria a los intereses propios: recurso al ordenamiento jurídico sólo cuando este resulte útil para destruir el Estado desde dentro.

Arriba: céntrica calle de Colonia, en 1936. Abajo: Plaza de San Pedro en la localidad barcelonesa de Berga, con el Consistorio
municipal al fondo; año 2015. En la fachada han instalado con dinero público un marcador de cuenta atrás hacia la secesión

14 de mayo de 2018

Quim Jong-un

Anda la secta satisfecha porque tras muchos meses vuelve a tener caudillo. Y encima en la persona de un supremacista psicótico y radical que hubiera hecho las delicias de Adolf Hitler.

A Quim Torra lo ha designado desde Alemania Carles Puigdemont mediante procedimiento digital: ¡con el dedazo! Que es como también le eligió a él Artur Mas y por lo mismo, como presidente provisional hasta su regreso. Y quien a su vez estaba puesto ahí por Jordi Pujol sin elecciones primarias de ningún tipo en CiU (dicen las malas lenguas que para que le calentara el sillón a su hijo Oriol mientras se hacía mayor y aprendía a robar bien). Todo muy democrático, muy de baix a dalt (‘de abajo arriba’), que es como cuentan ellos el proceso separatista: una ficción de políticos diligentes empujados a materializar una clamorosa demanda del pueblo catalán.

Tanto Mas como Puigdemont compartían la particularidad de parecer al principio personajes anodinos y carentes de ambición, sin capacidad de hacer sombra a quien les colocó. El problema es que cuando paladearon el poder y pasaron de llamarse Don Nadie a Molt Honorable president, se crecieron hasta cobrar vida como Pinocho. Veremos si la historia se repite con este.

No ha habido en el discurso de investidura de Torra ni una palabra «de políticas sociales, ni de educación, ni de inversiones, ni de infraestructuras, ni de sanidad» —como bien señalaba Inés Arrimadas en su intervención posterior—. Sólo recriminaciones al Estado español y vehementes declaraciones de fidelidad al ex mandatario prófugo («Quiero dejar bien claro que nuestro presidente es Carles Puigdemont»), junto con el firme compromiso de avanzar en la senda golpista:
«Seremos leales al mandato del primero de octubre: construir un Estado independiente en forma de república. […] Impulsaremos un proceso constituyente».
Es sin duda su nombramiento otra nueva afrenta a la democracia.

Un activista enjaulado asciende hasta la cima de Montserrat en la cadena humana por los mal llamados “presos y exiliados políticos”,
el pasado 28 de abril. La imagen muy bien podría resumir el grado de absurdez y de delirio en que una miríada de propagandistas
del odio mantenidos con fondos públicos como Quim Torra han terminado por sumir a la región catalana

Abogado y escritor (Ganivetades suisses, El Bibliobús de la Llibertat y Viatge involuntari a la Catalunya impossible son algunos de sus libros), con 55 años de edad Joaquim Torra Pla tiene una finca rústica y cinco pisos —dos de ellos en régimen de copropiedad al 50%—, cuyo valor catastral suma unos 450.000 euros. Además de 250.000 euros en saldos bancarios y un plan de pensiones, según la Declaración de bienes que el 11 de enero efectuó al Parlamento autonómico. Asimismo ostenta el 99% de Acontravent, la editorial que fundó y con la cual ha publicado buena parte de su obra. Pero no es precisamente su calidad literaria lo que ha atraído la atención de la oposición y los medios de comunicación estos días, sino una bochornosa sarta de tuits racistas, que aunque borró en 2015 debido a las críticas recibidas cuando sustituyó a Muriel Casals al frente de Òmnium Cultural, han sido afortunadamente recuperados:
«Vamos en coches particulares y nos lo pagamos todo, nosotros no hacemos como los españoles». (04-04-2013).
«Vivimos ocupados por los españoles desde 1714». (24-03-2013).
«El fascismo de los españoles que viven en Cataluña es infinitamente patético, repulsivo y borde». (31-12-2012).
«Si seguimos aquí algunos años más corremos el riesgo de acabar tan locos como los mismos españoles». (04-12-2012).
«Los catalanes votamos y los españoles vienen a vigilarnos. ¡Fuera de aquí de una vez! Idos, dejadnos vivir en paz». (25-11-2012).
«Vergüenza es una palabra que los españoles hace siglos que han eliminado de su diccionario». (06-06-2012).
«Los españoles sólo saben expoliar». (06-06-2012).
Mas su actividad en prensa es incluso peor. En su artículo «Espanya necessita un psiquiatre» (‘España necesita un psiquiatra’), publicado el 8 de septiembre de 2015 en la edición para el Bajo Penedés de delCamp.cat, calificaba de «psicópatas» a Quevedo, el Conde-duque de Olivares, Felipe V y Alejandro Lerroux:
«España necesita un psiquiatra. Es obvio y es urgente, porque uno se espeluzna del nivel al cual ha llegado el atormentado cerebro español».
Diario El Món, 19 de diciembre de 2012: en «La llengua i les bèsties» (‘La lengua y las bestias’), escribe:
«Ahora miras a tu país y vuelves a ver hablar a las bestias. Pero son de otro tipo. Carroñeros, víboras, hienas. Bestias con forma humana, sin embargo, que mascan odio. Un odio perturbado, nauseabundo, como de dentadura postiza con verdín, contra todo lo que representa la lengua. […] Les repugna cualquier expresión de catalanidad. Es una fobia enfermiza. Hay algo freudiano en estas bestias. O un pequeño bache en su cadena de ADN. ¡Pobres individuos! Viven en un país del que lo desconocen todo: su cultura, sus tradiciones, su historia. Se pasean impermeables a cualquier evento que represente el hecho catalán. Les crea urticaria. Les rebota todo lo que no sea español y en castellano».
La Fiesta Nacional de España del año 2010 le ocasionó en la víspera esta regurgitación de odio que bajo el título «“Día de la raza”, però quina raça?» (“‘Día de la raza’, ¿pero qué raza?”), ha quedado plasmada en El Matí Digital:
«España, esencialmente, ha sido un país exportador de miseria, material y espiritualmente hablando. Todo lo que han tocado los españoles se ha convertido en fuente de discriminaciones raciales, diferencias sociales y subdesarrollo. La “Madre Patria” ha acabado devorando siempre a sus hijos y les ha dejado la peor de las herencias: una identidad contrahecha, una memoria extirpada, la suburbialización mental».
Por entonces ya se había despachado a gusto desde ese mismo diario contra la Delegada del Gobierno, en «Llanos de Luna o la “normalitat” de parlar en espanyol a Catalunya» (“Llanos de Luna o la ‘normalidad’ de hablar en español en Cataluña”. El Matí Digital. 02-01-2012), un texto trufado de referencias victimistas a 1714 y el franquismo:
«No, no es en absoluto natural hablar en español en Cataluña. No querer hablar la lengua propia del país es el desarraigo, la provincialización, la voluntad persistente de no querer asumir las señas de identidad de donde se vive. La lengua, cualquier lengua de cualquier país del mundo, es el alma de la patria. Sin lengua no hay país. Y cuando se decide no hablar en catalán se está decidiendo volver la espalda a Cataluña».
Esa obsesión contra la libertad lingüística es recurrente en su producción periodística. Y vuelve a aflorar en la forma de lamento en «Quin deteriorament!» (‘¡Qué deterioro!’. El Matí Digital. 23-11-2009):
«En Barcelona siempre acaba pasándote por delante un grupo de chicos y chicas que hablan en castellano, […] He regresado al pesimismo. ¡Qué deterioro! Sales a la calle y nada indica que aquello sea la calle de de tus padres y de tus abuelos; el castellano avanza, implacable, voraz, rapidísimamente».
Y de ahí a su vertiente más violenta: «Per un nou Prats de Molló» (‘Por un nuevo Prats de Molló’. El Matí Digital. 03-11-2010) es una vibrante apología del fallido plan de invasión de Cataluña desde los Pirineos tramado por Francesc Macià, que para Torra «resucitó el interés por ser catalán» y que le lleva a pedir un alzamiento armado en nuestros días:
«Hace falta un nuevo Prats de Molló».
2 de noviembre de 2011: en una desaparecida entrevista al diario nacionalista El Singular Digital, pero que podemos consultar gracias a la copia conservada por nuestros amigos de Archive.org, el hoy investido presidente de la Generalidad deseaba la intervención del Ejército en Cataluña:
«Necesitamos la complicidad de una serie de Estados clave en el mundo, […] Si España se equivoca y nos envía los tanques ganaremos mucho. Ojalá nos los envíen porque nos permitirá ganar alguna simpatía».
Si bien es cierto que hace pocos días el autor ha pedido disculpas, estas no parecen sinceras, a juzgar por cómo bromeó sobre el asunto desde la tribuna de la Cámara autonómica entre las risas de los suyos:
«Señora Arrimadas, estoy muy contento con su discurso. La verdad es que yo creía que los artículos que iba escribiendo por estos mundos de Dios no los leía nadie y resulta que tengo una legión de insospechados seguidores».
El ascenso al poder de Quim Torra representa un insulto a los españoles, un ataque a la convivencia y una amenaza para la legalidad. Y obedece a la consigna del cuanto peor, mejor, con que los golpistas intentarán desencallar la situación provocando que reviente por algún lado.

5 de marzo de 2014

Vengan de donde vengan

¿Quién a estas alturas no conoce a Santiago Espot, quién? El autor de los chillidos más furibundos proferidos en un plató, para un contertulio que osó cuestionar la mitificada figura del ex presidente Companys. Casi tres años y medio después, el explosivo fragmento de aquel debate televisivo («Calli! Calliiii!») sigue atrayendo con fuerza a los degustadores de extravagancias en Internet.

Si viviésemos en la época de fray Tomás de Torquemada, ejercería de entusiasta alguacil inquisitorial. Si en la Francia revolucionaria, sería el mismísimo Robespierre. Por su fanatismo y cerrilidad, Santiago Espot encarna como nadie la clase de individuos que dan nombre a este blog. Ante la nutrida audiencia del programa del Canal Català donde participaba, se jactó de haber cursado —tan solo en el año 2009 y a través de su organización, Catalunya Acció— la friolera de 3.000 denuncias lingüísticas contra comerciantes y empresarios. Sin importarle los estragos económicos que en sus víctimas estaba causando ya esta terrible crisis.

Por mis peores pecados —de esos que son rojos «como la grana», según se describe en Isaías 1:18—, jornadas atrás me impuse a mí mismo la penitente lectura de un nuevo artículo suyo, el titulado: Ganarse el voto (Guanyar-se el vot).


Artículo, publicado el 09-02-2014
Y deshonesto sería no admitir que me gustó. O negar las grandes dosis de razón que contenía.

Independientemente de la calaña del personaje y de sus obras —deplorables hasta donde conozco—, lo cierto es que ese en concreto, era un buen artículo. He procedido a traducirlo del catalán. Es una lástima no encontrar reflexiones así más a menudo, vengan de donde vengan:
«Hace unos días estaba en Basilea por motivos laborales y tuve ocasión de hablar de política con un compañero suizo de profesión. Además de constatar que estaba bien informado sobre el clima independentista que vivimos en Cataluña, también sirvió la conversación para hacerme ver, una vez más, que todavía estamos en pañales en cuestiones democráticas.
»Digo esto porque una de las primeras cosas que me contó respecto a su país es que allí, el voto, cuesta mucho de ganar para cualquier candidato. Su afirmación provenía del hecho de que los ciudadanos tenían el firme y verídico convencimiento de que eran los propietarios del país, y los políticos sus trabajadores. Quizás a algunos catalanes puede parecerles un planteamiento simplista y un poco arrogante. Lo normal después de vivir tantas décadas bajo regímenes totalitarios o pseudodemocráticos tutelados por borbones degenerados, corruptos y necios. Aquí, por los gobernantes, o bien tenemos una especie de reverencia provinciana o bien hay quien mira como puede aprovecharlos en beneficio propio. En ningún momento los consideramos como nuestros servidores y garantes de unas libertades. Fijémonos si no en lo poco habitual que es entre nosotros dirigirnos solos a un político en plena calle y pedirle explicaciones sobre aquello que nos preocupa o estamos en desacuerdo. Generalmente lo hacemos en el marco de una manifestación o concentración con decenas, cientos o miles de conciudadanos. Claro, entonces se convierte en un problema de orden público y la policía impide cualquier discusión porque significamos una amenaza, según ellos.
»Si en Suiza cuesta ganarse el voto es porque el ciudadano sabe que su papeleta tiene la capacidad de regenerar o cambiar las cosas. Se lo garantiza y lo promociona el mismo sistema de democracia directa y participativa del que se han dotado. Por esta razón el político debe ganarse la confianza del ciudadano cada día y en todo momento. Nadie puede camuflar su mediocridad e inoperancia detrás de unas listas cerradas o las estructuras monolíticas de partido.
»En Cataluña, excepto el líder, prácticamente nadie más debe dar explicaciones de nada. Todo es opacidad y que las cosas pasen cuanto más desapercibidas mejor. Así, por ejemplo, los ciudadanos de una capital de primer orden como es Barcelona no conocen, más allá del alcalde, quién conforma el gobierno municipal. Son llamados a las urnas para elegir una papeleta con una relación de personas de las cuales no saben ni en qué barrio viven. La distancia entre elector y elegido es tan grande que anula cualquier posibilidad de que el ciudadano se sienta auténticamente representado.
»De todo ello no podemos echarle la culpa a España. A pesar de los escasos y mejorables mecanismos de representación política que tenemos, lo cierto es que ni se ha querido elaborar una ley electoral propia que supere la deplorable actual que tenemos ni se ha querido acabar tampoco con los tics caciquiles que a menudo caracterizan muchas de las actitudes de parte de los partidos actuales. Aquí el voto, salvo a los cabezas de lista (y ni a ellos en algunos casos), sale gratis. El único esfuerzo que debe hacer el elegido es de puertas adentro del partido. Situarse bien, conspirar contra los rivales internos y ser buen chico con quien confecciona la lista son los únicos méritos necesarios para ser elegido. La perversidad y la nula excelencia del sistema han hecho que se haya promocionado a auténticas calamidades. Así nos va...».

29 de junio de 2010

Tristeza

Enric Prat de la Riba, uno de los inventores del nacionalismo catalán, publicó en 1895 Compendi de la doctrina catalanista, donde puede leerse una frase que ha ingresado por derecho propio en los anales de la paranoia:
«Pregunta. ¿Quién es este elemento enemigo de Cataluña y que desnaturaliza su carácter? Respuesta. España».
Más de un siglo después, el 23 de junio de 2010, un tren Alaris circulando a 139 km/h ha arrollado a varias personas que cruzaban la vía indebidamente en lugar de utilizar el paso subterráneo, en la barcelonesa estación de Castelldefels Playa. Comprobamos con sorpresa cómo aquella estupidez legada por don Enric ha calado profundamente en bastantes microcéfalos, aquejados de manía persecutoria y prestos a culpar siempre a nuestra nación de cualquier desgracia acaecida en tierras catalanas. Como hace un asiduo del diario separatista Naciodigital.cat, que firma con el nombre de Santiago F. y comenta lo siguiente bajo la noticia del suceso:
«Con la tragedia, la pésima inversión en infraestructuras que España hace en Cataluña queda evidente ante el mundo entero».
El sangriento balance arroja un resultado de 12 fallecidos y 14 heridos de distinta consideración, 3 de ellos en estado crítico. Fue tal la violencia del impacto, que los forenses creyeron erróneamente durante un tiempo que algunos de los diminutos e irreconocibles restos humanos analizados pertenecían a una decimotercera víctima mortal. Pero a este otro lector del mencionado diario digital lo que le apena es que los testigos emplearon el español para relatar el atropello a los medios de comunicación:
Anónimo, 08:56 - 25/06/2010: «Cuánta tristeza. Lo cierto es que no oí a ninguno de los entrevistados hablando en catalán, a pesar de que algunos de los testigos dijeron que ya habían nacido en Cataluña o llegaron aquí de pequeños. Yo no pude estudiar jamás en catalán, estaba prohibido. Estos, todos tienen estudios –gratuitos- y los cursan en la lengua que a mí me robaron desde que nací. Aparte de la desolación de una desgracia de estas características, la otra desolación que mostró ayer Castelldefels es que la gran inmigración que hemos tenido el honor de acoger, ayudar y formar, se caga en medio de la lengua del país [Cataluña] y del mismo país. Cuánta tristeza, al fin y al cabo».
Pues sí, muy triste.

30 de abril de 2010

¿Nazismo actual?

Causa horror, tristeza e indignación a partes iguales. Esto es lo que hemos creado entre todos por un concepto mal entendido de la democracia y una chapucera transición desde el régimen anterior: