13 AÑOS DE CRÓNICAS EN ‘CATALIBANES’ 
Mostrando entradas con la etiqueta sedición. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sedición. Mostrar todas las entradas

10 de septiembre de 2017

Un golpe en doce clicks

La primera rebelión de la historia retransmitida en directo y a la vez financiada —vía Fondo de Liquidez Autonómico— por el propio Estado contra el que se perpetra, ha dejado una estela de incisivos tuits o mensajes en la red social de los 140 caracteres. La inteligencia colectiva, analizando en tiempo real unas sesiones tan delictuosas como grotescas: la aprobación en el Parlamento autonómico de Cataluña de la convocatoria de un referéndum de secesión este miércoles; y al día siguiente, el jueves 7, la de la Ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la República [catalana], también conocida como ley de desconexión con España. En ambos casos, con los votos de Junts pel Sí (‘Juntos por el Sí’) y la CUP, que suman 72 diputados en una Cámara con 135 escaños merced a la aberrante ley electoral vigente en la región (que privilegia en el reparto a los sufragios de las zonas agrarias, las más separatistas), a pesar de que no representan siquiera al 48% del electorado (47'8%).
«La de España no, pero la ruptura entre catalanes sí que se la está currando la Generalidad». (@PhilAMellows. 06-09-2017, 13:18).
«La única diferencia del 23-F con Carme Forcadell y el Parlament de hoy es que algunas diputadas de la CUP tienen más bigote que Tejero». (@LadyPotorro. 06-09-2017, 15:06).
«Leyes redactadas en secreto, que no se pueden debatir ni recurrir, y que derogan toda la legislación anterior. Pero el fascista eres tú». (@juanarza. 06-09-2017, 20:01).
«Si te pillan atracando una mercería, te detienen por delito flagrante. Si das un golpe de estado en el Parlamento de Cataluña lo dan por la tele». (@rosadiezglez. 06-09-2017, 21:15).
«Da igual evitar el referéndum. Cuando regalasteis la Educación de los niños catalanes a los nazis renunciasteis a Cataluña». (@jjmuela. 06-09-2017, 21:33).
«Los que creen que lucir la bandera de España y el himno es algo rancio se arrancan con Els Segadors. Anda, iros a la mierda podemitas!». (@Emma_Marug. 06-09-2017, 21:41).
«Quizá a los diputados de Junts pel Sí y la CUP solo les ha faltado acabar el pleno levitando para terminar de incumplir todo tipo de leyes». (@libertaddigital. 06-09-2017, 21:59).
«Nadie ha engañado y robado tanto a los catalanes como esos nacionalistas que se presentan como salvadores de la patria catalana». (@CCivicaCatalana. 07-09-2017, 00:11).
«Jamás se vio que un gobierno se escondiera detrás de los jueces y dejase en sus manos la lucha contra un golpe de Estado». (@clubdeviernes. 07-09-2017, 09:14).
«Gente que canta himnos y se aplaude a sí misma: el Procés resumido en dos imágenes». (@jjmuela. 07-09-2017, 11:07).
«O sea, que Rajoy va a recurrir el golpe de Estado ante los tribunales en los que los independentistas llevan décadas meándose». (@FrayJosepho. 07-09-2017, 15:07).
«El vicepresidente Junqueras ha llamado a Montoro a ver si había ingresado el FLA de este mes. Que tienen que pagar la imprenta y las urnas». (@jordi_canyas. 07-09-2017, 17:50).
Aunque el Presidente del Gobierno ha asegurado solemnemente en Twitter que «no habrá referéndum de autodeterminación» y garantiza el «derecho de todos los españoles» a «decidir lo que es nuestro país y su futuro» (07-09-2017, 15:02), lo cierto es que no se ha producido ninguna detención.

17 de agosto de 2017

El timo del ‘federalista’

Joaquín Leguina fue presidente de la Comunidad de Madrid entre 1983 y 1995, y dirigió durante once años la Federación Socialista Madrileña. Por sus opiniones adversas, que alcanzan incluso al último presidente del Gobierno que ha dado su partido (en 2014 publicó un libro titulado Historia de un despropósito: Zapatero, el gran organizador de derrotas), podría considerársele una voz crítica dentro del PSOE.

Desde hace más de un siglo, los nacionalistas aspiran a
secesionar Cataluña de España y a anexionarse otros
territorios (‘Països Catalans’). Lejos de satisfacerles
o aplacarles, cualquier concesión sólo servirá para
auparles todavía más hacia esos dos objetivos
Es también autor de 10 mitos del nacionalismo catalán (Editorial Planeta, Temas de Hoy; 2014), donde esgrimiendo datos económicos e históricos, desmonta las más repetidas fabulaciones que cimientan el tinglado separatista. Un asunto este sobre el cual Leguina acaba de escribir el artículo «¿Hasta cuándo vas a abusar de nuestra paciencia, Catilina?» (ABC, 05-08-2017), para alertarnos contra la colosal trampa que teje el reelegido Pedro Sánchez. Y que toma su título del inicio del discurso con que Cicerón destapó la conjura de un candidato perdedor ante el Senado romano, en el año 63 a.C. («Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?»):
«En marzo de 1998 un grupo de biempensantes suscribió un escrito titulado “Por una salida dialogada del conflicto vasco”, en el cual, entre otras lindezas se leía lo siguiente:
»“Las soluciones policiales como única vía de pacificación proporcionan a la ciudadanía falsas expectativas y ofrecen como resultado un saldo negativo […] Como ciudadanos solicitamos a nuestro Gobierno que busque soluciones que vayan más allá de las estrictamente legales, apostando por la vía del diálogo y la negociación sin condiciones”.
»Entre quienes suscribían la petición estaba Manuela Carmena.
»Es fácil imaginar lo que hubiera pasado si los sucesivos Gobiernos, en lugar de mantenerse firmes, se hubieran plegado a las peticiones de “los abajo firmantes”.
»Pero el “diálogo” (¡qué bien suena!) ahí sigue, como bálsamo de Fierabrás que todo lo atempera y lo cura. En efecto, casi veinte años después y a propósito del proceso ilegal y sedicioso de los separatistas catalanes, Miguel Iceta y Pedro Sánchez han suscrito un documento en el cual —y como aperitivo— se asegura que en Cataluña se vive “un proceso de secesión agudizado progresivamente por la falta de diálogo entre los Gobiernos de España y de la Generalitat...”.
»Y luego siguen con la misma matraca “dialogante”:
»“Para superar el enfrentamiento es necesario abrir un nuevo escenario de diálogo y propuestas concretas que debe culminar en una reforma federal […] Nuestro sentido institucional nos lleva a emplazar a todas las fuerzas políticas a superar la actual falta de diálogo y manifestar públicamente un proyecto serio que consiste en realizar una oferta política para que, en beneficio de todos los catalanes y catalanas, el choque de trenes del próximo 1 de octubre no se produzca”.
»Y uno se pregunta: ¿sobre qué asuntos quieren dialogar estos dos sedicentes socialistas, con unos líderes nacionalistas cuyo único objetivo es la secesión?
»¿Qué oferta política les hacen?
»Pues “la oferta” que Sánchez viene pergeñando de la mano de Iceta es “una reforma federal de la Constitución española que nos una de nuevo a todos”.
»¿Y qué reforma es esa? La federal, pero tras su “resurrección” Sánchez la ha ampliado, metiéndose en las procelosas aguas de la plurinacionalidad, dentro de un boceto en el cual todo parece “sospechoso y descabellado” [1], para usar las palabras de Javier Redondo (“El Mundo”, 15-VII-2017). Detrás late una insoportable equidistancia entre la supuesta “recentralización” de Rajoy y el separatismo montaraz y sedicioso.
»En efecto, el dúo Iceta-Sánchez ha ido esta vez mucho más allá que aquella meliflua declaración de Granada y se han metido en el barrizal del monolingüismo (en Cataluña quedaría su lengua “propia” como única lengua oficial y obligatoria) y el sinsentido de la “España plurinacional”, lo cual exigiría cambios constitucionales de calado. Por ejemplo, en el Título Preliminar, Artículo 1: “La Soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”; el Artículo 2: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española”. O el Artículo 3: “El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen del deber de conocerla y el derecho a usarla”.
»Pero quienes defienden estas reformas radicales nunca se dignan a hablar del complejo procedimiento para llevarlas a puerto, aunque para ello baste con leer el artículo 168 de la Constitución:
»1. Cuando se propusiere la revisión total de la Constitución o una parcial que afecte al Título preliminar, al Capítulo segundo, Sección primera del Título I, o al Título II, se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a la disolución inmediata de las Cortes.
»2. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras.
»3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación.
»Mucha madera para abordar un plan tan ambicioso sin el apoyo de ningún otro partido constitucionalista.
»Sánchez quiere mostrar que frente a la política de resistencia de Rajoy él tiene un plan “dialogante” para Cataluña. Y lo presenta como un antídoto frente al referéndum del 1 de octubre».
Y señala las malas artes que está desplegando el líder de la oposición:
«Naturalmente, nadie espera que el frente secesionista se lo tome en serio, pero lo que en el fondo pretende es que la opinión pública reparta la culpa del disparate catalán entre los secesionistas y el Gobierno. De alguna forma, Sánchez equipara el incumplimiento de la ley con una supuesta falta de voluntad de diálogo por parte del Gobierno, lo cual es una vileza moral y política.
»Lo único que en verdad desea Sánchez es crear, a base de estas descabelladas propuestas —llenas, además, de regalos económicos y políticos para la Generalitat—, una plataforma electoral para que su amigo Iceta se presente a las próximas elecciones autonómicas con esta “original” apuesta, pretendiendo con ello parar la caída electoral en picado que viene sufriendo el PSC... y una vez más sin hacer caso de la vieja conseja campesina según la cual “para salir de un hoyo, lo primero es dejar de cavar”.
»Y a todo esto, ¿cuándo va a consultar Sánchez a sus sacrosantas bases acerca de la conveniencia o no de subirse a este caballo sin bridas y sin estribos? Lo prometió cuando hizo su campaña electoral, pero me temo que jamás pensó en cumplir esa promesa».
Hace tres años, también en el periódico de Vocento, Joaquín Leguina ya cargó contra esa propuesta de su partido en una entrevista (ABC, 17-02-2014):
«El debate sobre federalismo sí, federalismo no, es absolutamente falso. Nadie está aquí planteándose eso, es una columna de humo. Este es un Estado, que me digan qué diferencias hay entre este Estado autonómico y el Estado federal de Alemania o de Estados Unidos. Lo peligroso del Partido Socialista actual es que se quiere colocar en el medio y aquí no hay equidistancias: o estás con la Constitución o estás en contra de la Constitución, como los separatistas, y no se trata de poner paños calientes. Se trata de combatirlo. Lo que yo recrimino a Zapatero con muchos argumentos es que inició un proceso disgregador pensando que iba a solucionar el problema de los separatismos. Pero si ya el señor Ortega [y Gasset] en el año 1932 dijo que “eso no tenía solución”».
El dislate, la imbecilidad de la «plurinacionalidad» que Pedro Sánchez enarbola en su discurso significa su sumisión a la teoría herderiana —de Johann Gottfried von Herder (1744-1803)— que identifica lengua con nación, usada por el separatismo para inventar aquí cuatro naciones: la catalana, la vasca, la gallega y la castellana. No siendo España sino el resultado de la conquista e imposición por vía militar de esta última sobre las demás (que por añadidura, eran pacíficas, tolerantes, civilizadas y cultas). Como escribiera Antoni Rovira i Virgili (1882-1949) en El principi de les nacionalitats (‘El principio de las nacionalidades’), publicado en 1932:
«Madre de la nacionalidad, podríamos decir de la lengua. De todos los elementos que forman la nacionalidad, la lengua es el más potente, el más influyente, el más decisivo. […] La lengua constituye la más fuerte señal de la nacionalidad. El mapa lingüístico de Europa es, en sus grandes líneas, y aparte de unas pocas excepciones, el mapa de las nacionalidades».
Y evidencia la vergonzosa sintonía del actual secretario general del Partido Socialista con la línea de Artur Mas, quien desde las páginas de El Mundo amenazaba (17-07-2010):
«Si España quiere ser una sola nación, tendrá muchos problemas».
No obstante, en algo me hallo en desacuerdo con el análisis de Leguina: cuando augura el fracaso del proyecto de Sánchez por carecer del «apoyo de ningún otro partido constitucionalista». Por lo pronto, Podemos entona la misma cantinela («Este Estado tiene varias naciones que tienen derecho a decidir», proclamó gozosamente Pablo Iglesias dando un mitin el 21 de junio de 2016, en Vitoria). Y sin contar a los secesionistas, entre ambas formaciones políticas sumaron 10'5 millones de votos en las elecciones generales (5.424.709 y 5.049.734, respectivamente). El 43'76%. Con una campaña de propaganda adecuada para convencer a los incautos de que resolvería el mal llamado «conflicto territorial», muy bien podrían impulsar con éxito una reforma constitucional capaz de apuntillar a España tal como la conocemos. Ya se logró en 1978, cuando políticos y periodistas embaucaron al país entero con la implantación de las Autonomías bajo idéntico pretexto.

________________________________________________________________
1. «Nosotros, el PSOE», de Javier Redondo Rodelas, profesor de Ciencia Política de la Universidad Carlos III de Madrid y director de la revista La Aventura de la Historia. Además de artículos, ha publicado: Presidentes de Estados Unidos: de Washington a Obama, la historia norteamericana a través de los 43 inquilinos de la Casa Blanca (La Esfera de los Libros, 2015).

1 de agosto de 2016

Crónica de una secesión anunciada

Miércoles, 27 de julio de 2016: 72 golpistas disfrazados de diputados democráticos aprueban por mayoría absoluta en el Parlamento autonómico de Cataluña las Conclusiones de la Comisión de Estudio del Proceso Constituyente. El texto es consecuencia y continuación de la Resolución 1/XI, tomada en el pleno del 9 de noviembre de 2015, la cual declaraba «solemnemente el inicio del proceso de creación de un Estado catalán en forma de república» (punto segundo). Y que también salió adelante con el apoyo de Juntos por el Sí y de Candidatura de Unidad Popular (CUP), en un hemiciclo compuesto por 135 escaños y donde, merced a nuestra imperfecta ley electoral, ambas formaciones políticas están parlamentariamente sobrerrepresentadas puesto que entre las dos apenas sumaron el 47'8% de los votos en las pasadas elecciones catalanas.


Desfile en Barcelona de los escamots (‘pelotones’)
de las Juventudes de Esquerra Republicana y Estat
Català (JEREC) el 22 de octubre de 1933, luciendo
uniformes de estética paramilitar: camisa caqui,
pantalones cortos oscuros y correajes de cuero
El recién aprobado documento arranca con un cínico intento de justificación de la sedición en marcha:
«Actualmente, no hay ningún margen de acción para el reconocimiento del derecho a decidir del pueblo catalán dentro del marco jurídico constitucional y legal español. La única manera posible de ejercer ese derecho es por la vía de la desconexión y la activación de un proceso constituyente propio».
Pero es sin duda el punto número 9, del total de 11 de que consta, el más sorprendente:
«La Asamblea Constituyente, una vez convocada, elegida y constituida, dispondrá de plenos poderes. Las decisiones de dicha asamblea serán de cumplimiento obligatorio para el resto de los poderes públicos y para todas las personas físicas y jurídicas. Ninguna de las decisiones de la asamblea será tampoco susceptible de control, suspensión o impugnación por ningún otro poder, juzgado o tribunal».
Definición de dictadura según el Diccionario de la Real Academia Española:
«1. f. Régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales».
Y como quinta acepción de la palabra:
«5. f. Régimen autoritario en cualquier ámbito».
Al buscar autoritario:
«5. adj. Dicho de un régimen o de una organización política: Que ejerce el poder sin limitaciones».

6 de noviembre de 2014

Crash

Seguramente todos les hemos oído anunciar el célebre xoc de trens (‘choque de trenes’), una terrible y muy gráfica evocación con que la secta nos ilustra desde hace años su firme determinación de transgredir la legalidad de manera tan grave en un futuro, que ocasione la desintegración del Estado, o al menos una profunda crisis institucional.

Que miles de personas obedientemente uniformadas
renuncien a su individualidad para formar mosaicos
humanos propios de regímenes totalitarios, indica
el grado de adoctrinamiento logrado en Cataluña
Algunos, dotados de una excesiva confianza en la solidez del sistema —y no poca guasa— han acogido la bravata vaticinando que, más que una espectacular colisión, lo que en realidad se aproxima es el rápido atropello de una bicicleta por un pesadísimo convoy Euromed lanzado sobre raíles a máxima velocidad en un tramo sin curvas. Pero la interminable carrera de desacatos y desafíos impunemente perpetrados por los separatistas hasta el día de hoy, alimenta serias dudas acerca de a quién representaría el endeble vehículo a pedales en ese amenazante símil ferroviario: si a estos... o a nuestro vapuleado Estado de Derecho.

Para los golpistas de la Generalidad y sus cómplices, esta es una intentona con coste casi cero, donde poco o nada tienen que perder (pues saben que nadie osará aplicar el artículo 155 de la Constitución para suspender la Autonomía, y aun menos procesarles por un delito de rebelión, o de sedición) y sí mucho que ganar, tanto si consuman la secesión, como si el episodio se salda con la obtención de mayores privilegios para la oligarquía catalana. Además de que los provocadores planean aprovechar cualquier contundente reacción arrancada al Estado para victimizarse ante el mundo, como siempre.

Por lo confuso e interesado de los sondeos publicados hasta la fecha, es muy difícil determinar si en Cataluña los partidarios de la secesión son los más. Que desde luego los nacionalismos constituyen una fuerza residual en el conjunto de España aparece como incuestionable, a la luz de su raquítica presencia en las Cámaras de representación de la soberanía nacional: el Congreso de los Diputados y el Senado. Pero eso no necesariamente resulta tranquilizador.

Las revoluciones y grandes revueltas, de algún modo violentas (contra la legalidad, contra el territorio, contra la población), los cambios políticos traumáticos en definitiva que han azotado las naciones, han sido impulsados en su casi totalidad por minorías. Muy activas, muy vehementes, incluso fanáticas, eso sí; a menudo integradas por gente de perfil histérico y hasta agresivo. Pero minorías al fin y al cabo. Y si triunfaron se debió a que, por miedo o por comodidad, el resto rehusaron oponerse.

¿Eran mayoritarios, por ejemplo, los fascistas cuando Benito Mussolini conquistó el poder? Ni de lejos. De hecho, las fuentes cifran en apenas 40.000 los camisas negras que, en actitud intimidatoria, acudieron desde todos los rincones del Reino de Italia en 1922 para ejecutar la funesta Marcha sobre Roma. Aunque para torcer la voluntad de Víctor Manuel III, bastaron. Porque, se desconoce si con la intención de evitar un baño de sangre, o como parte de una maniobra vil para conservar su trono, el atemorizado monarca cambió el signo de los tiempos incluyendo a Mussolini en su Gobierno y dando así paso a todo cuanto vino después; la historia rebosa de casos similares a ese (entre socios de cuota, y simpatizantes y colaboradores adheridos, la Assemblea Nacional Catalana, organización separatista que está detrás de las últimas movilizaciones multitudinarias y la cual no tuvo empacho alguno en copiar hasta el nombre para la manifestación que convocó el 11 de septiembre de 2012: Marcha sobre Barcelona, asegura contar con más de 51.000 miembros, siendo la actual población de Cataluña cinco veces menor que la italiana en aquella época, según datos del Istituto di Ricerche sulla Popolazione e le Politiche Sociali).

Como lo que haya de pasar parece inminente, pronto presenciaremos qué le sucede al ciclista Mariano.

22 de julio de 2010

Los sediciosos

Bien podría ser ése el título de una de aquellas inclasificables películas de Mariano Ozores sobre pícaros ibéricos, que tan exitosamente protagonizaron Andrés Pajares y Fernando Esteso: Los liantes, Los bingueros, Los energéticos, Los chulos... El pasado 5 de julio, el pleno del Ayuntamiento de El Port de la Selva aprobó por unanimidad declarar al gerundense municipio «moralmente excluido del ámbito de la Constitución Española», en airada respuesta a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto. Eso sí, ningún miembro del concejo se declaró “excluido” de su sueldo y las prebendas, ni moral ni materialmente. Con tan desagradable retoque del documento estatutario y todo, pero ellos ahí, agarrados a la pasta y al poder, al cargo que ostentan gracias al orden constitucional del cual abominan.

La resolución, además, llamaba a los vecinos a «participar masivamente en los actos públicos contra esta sentencia», y a otros ayuntamientos para que siguieran el mismo ejemplo. Y, como de selva va la cosa, resonó igual a aquel famoso alarido de Tarzán convocando en su auxilio a la fauna, de manera que al día siguiente se sumaron el pueblo de Vilafranca del Penedés y el de Sant Pere de Torelló. Montesquiu, Tarrés y Vich lo hicieron a continuación. Y hasta un alcalde en solitario, el de Calders, Jaume Perarnau i Llorens, escribía el 7 de julio una carta a la Delegación del Gobierno liberándose de «la promesa de fidelidad a la Contitución y al Rey de España» que formalizó cuando tomó posesión de su ilustre empleo. Pocas horas pasaron hasta que cinco colegas de su comarca copiaron la hazaña del súbito héroe rural mediante el envío de misivas similares, y luego se retrataron todos juntos en un balcón consistorial sonriendo. Que es que eso de desacatar da mucha risa. Ya puestos, podrían haberse enredado en un pregón parecido al del gran Pepe Isbert en ¡Bienvenido, Mister Marshall!:

—Como alcalde vuestro que soy, os debo una sedición. Y esta sedición que os debo, os la voy a pagar...

El Código Penal tipifica así dicho delito en su artículo 544:
«Son reos de sedición los que, sin estar comprendidos en el delito de rebelión, se alcen pública y tumultuariamente para impedir, por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las Leyes o a cualquier autoridad, corporación oficial o funcionario público, el legítimo ejercicio de sus funciones o el cumplimiento de sus acuerdos, o de las resoluciones administrativas o judiciales».
Y en el posterior artículo, 545, prescribe penas de prisión de diez a quince años para quienes «fueran personas constituidas en autoridad». Aparejadas a la inhabilitación absoluta por el mismo periodo.

El contagio se ha extendido a las más altas instancias. El 15 de julio, el consejero de Interior, Joan Saura, arrojaba esta chulesca y escuetísima respuesta a una interpelación en el parlamento catalán:
«El gobierno [de la Generalidad] no tiene previsto modificar ninguna ley en función de la sentencia del Tribunal Constitucional».
Dos días después, su socio en el tripartito, Joan Puigcercós, proclamaba incendiariamente lo siguiente desde el escenario del festival Acampada Jove, una especie de Woodstock en versión palurda que cada año organizan las Juventudes de ERC:
«No acataremos la sentencia, no transformaremos ninguna de las leyes que nos impone el Tribunal Constitucional. Tenemos el derecho y tenemos la obligación de ser insumisos de la legalidad española».
La última ha sido ayer mismo. Carme Capdevila, consejera de Acción Social y Ciudadanía, anunciando a los medios la plena vigencia de la Ley de Acogida de inmigrantes, pese a incluir varios aspectos de manifiesta inconstitucionalidad.

Sorprendentemente, ni desde el Gobierno de España ni desde la Fiscalía General del Estado se han ordenado detenciones. No se han intervenido judicialmente esos montaraces ayuntamientos, ni se ha suspendido la Autonomía de Cataluña tras tamaños desafíos. Nada de nada. El día que los ciudadanos nos declarásemos moral y pecuniariamente excluidos de nuestros políticos impresentables y dejásemos de pagar impuestos, de obedecer sus arbitrarias leyes, se acabaría toda esta tontería para siempre.