13 AÑOS DE CRÓNICAS EN ‘CATALIBANES’ 
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9 de julio de 2017

Ira


«Se ha dicho con acierto que la multitud tiene muchas cabezas,
pero ningún cerebro».
Antoine de Rivarol (1753-1801).


Hará cosa de un año, me topé en Internet con el vídeo del linchamiento a una muchacha. Como no venía acompañado de explicación alguna, busqué información partiendo de tres o cuatros datos extraídos del atroz contenido de las imágenes hasta dar con la noticia, fechada en diciembre de 2014, en varios medios hispanoamericanos: una turba enfurecida por el aumento de la criminalidad y el azote cotidiano de bandas violentas en un pueblecito de Guatemala, la había tomado por una sicaria instantes después del asesinato de un taxista. De poco sirvió que posteriores investigaciones de la Policía la descartaran como autora de los disparos y apuntaran hacia un pistolero apodado “El Iguana”. Porque la infortunada, de 14 años de edad, ya había fallecido en un hospital a consecuencia de la paliza y las graves quemaduras sufridas.

Pero sorprendentemente, ayer encontré que esa misma grabación está circulando en Facebook bajo el siguiente título:
«Niña de 13 años es quemada viva por quedar embarazada de un SACERDOTE».
Pasquín amenazador contra políticos contrarios a
la secesión aparecido en las calles de Lérida hace
unas semanas, que les señala como a ‘enemigos
del pueblo’ y ha originado una investigación
de la Fiscalía para identificar su autoría
Así, con la última palabra en mayúsculas. El resto de la descripción tampoco coincide en absoluto con la realidad. Ni el lugar de los hechos, que el artífice del bulo sitúa en México. Horroriza leer los bramidos de los internautas contra el inexistente cura y agresor sexual, a quien muchos sugieren apartarle de uno o dos detalles de su anatomía. Al parecer, la difamación habría sido urdida por elementos de un partido político ahora en boga para desprestigiar a la Iglesia católica. Y aunque la mayoría desde el desconocimiento, son legión los que están colaborando en divulgarla.

¿Qué diferencia a aquella chusma que descargó su rabia perpetrando un brutal escarmiento en plena calle, de esta numerosa cibercomunidad manipulada por una mentira? Apenas nada. Ambas han actuado sin entretenerse en averiguaciones y con impulsividad. A golpe de teclado unos; y los otros, simplemente a golpes. Incendiando las redes en un caso; en el anterior, incendiando con gasolina a Bedelyn Esther, pues ese era su nombre.

Las nuevas tecnologías nos han hecho más libres, sí. Pero también más propensos a caer en engaños. Por pereza o por ingenuidad, pocos son los que se cuestionan el aluvión de mensajes que reciben a diario. Y cuando se induce el mismo sentimiento en miles o millones de crédulos —odio, indignación, hartazgo—, un demagogo sabe bien que muy fácilmente pueden devenir muchedumbre amotinada.

El clima de tensión en Cataluña ha escalado hasta límites peligrosos. Y aunque muchos lo nieguen, estamos sentados sobre un polvorín. Por otra parte, los líderes del movimiento separatista están en un callejón sin salida: ante ellos se yerguen un muro legal y un Gobierno que, aun sin demasiado entusiasmo, está obligado a reaccionar en cuanto se sobrepasen. Detrás, dos millones de votantes inflamados hasta la exaltación tras décadas de propaganda les arrean y de ningún modo les permitirían retroceder alejándoles del paraíso prometido.

No obstante, podría quedarles una baza por jugar.

Comentábamos en la última crónica de este blog (Cómo timar a las masas, 12-06-2017) que, carentes de valor para proclamar la secesión desde un balcón del Palacio de la Generalidad como en 1934 hiciera el presidente —y criminal— Lluís Companys, el dúo Junqueras-Puigdemont planean repetir la consulta del 9-N, a ver si por fin obtienen una contundente respuesta del Estado que les permita victimizarse. El escritor y miembro de la Real Academia Española Félix de Azúa, ha alertado en una polémica entrevista para el diario Crónica Global (28-03-2017):
«A los jefes de Junts pel Sí les convendría que hubiera un par de muertos. Ellos están acabados, han llegado al final del camino y no pueden seguir adelante. Saben que van a ser sistemáticamente inhabilitados y ya pueden ir haciendo el payaso, que se quedan sin poder. El recorrido ha terminado y la única manera de salir, sin ir directamente al paro o a alguna de las empresas de los que les financian, es que haya violencia. Si hubiera 30 muertos estarían perdidos, pero si hubiera 3 o 4 eso les facilitaría seguir en el poder. […] Porque la Administración central se vería obligada a intervenir. Hasta ahora han hecho todo lo posible para no intervenir, pero lo tendrían que hacer. Eso salvaría a los nacionalistas».
También de la muerte habló en un criticadísimo tuit Hèctor López Bofill con ocasión del homicidio de la política laborista británica Helen Joanne “Jo” Cox, en junio de 2016, durante la campaña sobre el Brexit. Algo, los «muertos», que este profesor de la Universidad Pompeu Fabra y promotor de diversas entidades separatistas (Cercle d'Estudis Sobiranistes, Sobirania i Progres, Crida Nacional), consideró consustancial a «toda transformación constitucional profunda».

¿Pero y si ese providencial suceso luctuoso fuese inventado? Un rumor, una falsa noticia en vísperas del 1 de octubre, por burda que fuese, pensada para agitar. Como la del veloz avance de una división acorazada hacia Barcelona con instrucciones represoras, por ejemplo. O la del supuesto apaleamiento de un mozalbete pacífico, democrático, festivo, sonriente y urnero —que es como se pintan a sí mismos los de la Revolució dels somriures— a manos de ficticios espanyolistes. Y profusa en pormenores sangrientos, para caldear. Masivamente difundida, bastaría para desatar salvajes algaradas y una sublevación tal que paralizase la acción de las desconcertadas autoridades o las empujara a emplear la fuerza.

Quizás en este momento, en algún lugar, ya haya alguien maquinándolo. Fabricantes de embustes y capaces de los trucos más sucios como han demostrado ser, resultaría insensato no prever esa posibilidad.

18 de octubre de 2016

¿Levitaron alguna vez 100.000 separatistas?

En la noche del 11 de septiembre, un eufórico Gabriel Rufián se homenajeaba a sí mismo y a la secta colgando en su muro de Facebook este mensaje tan cursi, junto con una captura del momento en que la manifestación de la Diada desarrollada horas antes en Barcelona llegaba a Arco de Triunfo:

El controvertido portavoz adjunto de Esquerra Republicana de Catalunya en el Congreso de los Diputados es especialmente activo
en la red social de Mark Zuckerberg y en Twitter, donde cuenta con 59.000 y 96.000 seguidores respectivamente

Su épica ocurrencia recaudó cuatrocientos comentarios; la mayoría de ellos jubilosos, de correligionarios suyos puestos de catalaína, intercambiándose mensajes de ánimo para mantener erguida la moral. Mas no le faltaron varias decenas de acusaciones de trucar la escena atiborrándola de gente mediante un programa de retoque informático, en lo que jocosamente algunos bautizaron como: el Caso de los separatistas voladores.


Montaje sarcástico en Internet
Efectivamente desconcierta en la foto ese cúmulo de personas sospechosamente agolpadas hacia la parte superior de la puerta, en un ángulo que no parece concordar con las líneas verticales del decimonónico monumento de estilo neomudéjar. Bien sabido es que los secesionistas poseen superpoderes, como el de la transcorporeidad. Sólo así puede comprenderse que mientras los matemáticos advierten del límite de manifestantes que una superficie dada puede albergar, año tras año los organizadores de la Asamblea Nacional Catalana y de Òmnium aseguren reunir en sus aquelarres a cuatro veces más. Pero el don de suspenderse en el vacío aún no les ha sido concedido. ¿Se le fue entonces la mano a Rufián con el Photoshop?

La verdad es que no. Entre la veintena de imágenes del reportaje sobre la conmemoración nacionalista publicado ese día en la edición digital del Mundo Deportivo, aparece una idéntica, incluso en proporciones, cuyos créditos atribuyen la autoría al periodista Alberto Estévez, de la agencia EFE: la posición y la forma de las banderas ondeantes coinciden, así como el resto de los elementos contenidos. Aunque definitiva para la resolución del asunto resulta el sitio web de la Corporación de Radio y Televisión Española (RTVE) porque, también firmada por EFE, muestra la misma fotografía con un encuadre mayor, que permite comprender el curioso efecto óptico producido.

La toma debió de realizarse desde gran altura usando un teleobjetivo, sistema de lentes que reduce la sensación tridimensional y proporciona una imagen más plana porque tiene mayor distancia focal. En otras palabras: comprime la perspectiva, la aplasta.

Podemos concluir por tanto, sin temor a equivocarnos, que el diputado de ERC y miembro de la plataforma secesionista de castellanohablantes Súmate no nos ha engañado. Esta vez. Quizás haya sido víctima de su merecidísima fama de trolero, que ha jugado en su contra.

La panorámica de la web de RTVE incluye en su parte inferior el escenario frente al cual acabó la manifestación, que en esta cita
anual había discurrido por el Paseo de San Juan (dos kilómetros de longitud) bajo el lema: ‘A punto’ para la República Catalana

A la Antiespaña que él representa le gusta mucho restregarnos las instantáneas de sus multitudinarias movilizaciones callejeras. Y jactarse comparándolas con las de las concentraciones convocadas en Cataluña un mes después con motivo del Día de la Hispanidad, a todas luces mucho menos numerosas. Con la fiesta celebrada el lluvioso miércoles pasado no han hecho una excepción.


Al fondo, edificio donde probablemente
se situó el fotoperiodista con su cámara
Nació Digital, por ejemplo, titula despreciativamente «El unionismo no es capaz de llenar la plaza Cataluña el 12-O» su información sobre el acto programado en el centro de la Ciudad Condal. Y enfatiza que la Guardia Urbana, al servicio del consistorio de Ada Colau, estimó en tan sólo 5.000 los asistentes. Pero a mí esa cifra me parece muy meritoria. Sobre todo en una maltrecha región como esta, campada por la intolerancia y el totalitarismo, donde por acudir a una manifestación y no a la otra, en lugar de una subvención de la Generalidad te puede caer una hostia. Un lector del hipersubvencionado panfleto (205.484,28 euros) se atreve a razonarles a contracorriente:
«Si los que queréis cambiar el estado actual sois vosotros y no nosotros, ¿por qué tenemos que salir a la calle a hacer nada?
»Bien tranquilo que he estado en casa sin mojarme, viendo la charlotada de Badalona por la televisión [se refiere al desacato cometido por seis concejales que se presentaron a trabajar y escenificado ante los periodistas por el teniente de alcalde José Téllez, quien rompió la resolución judicial que obligaba a cerrar las dependencias del Ayuntamiento debido a la festividad] y con la bandera española en el balcón. Y como yo la mayoría de gente no secesionista. ¿U os creéis que los 5.000 o los que fuesen hoy en la calle son los únicos que no quieren la secesión? ¿De verdad lo creéis? :D
»Las performances y charlotadas son vuestras, a nosotros no nos hacen falta. Ni tampoco el victimismo perenne».
Similar opinión expresa otro comentarista:
«No necesitamos salir a la calle, ya tenemos lo que queremos, una Cataluña buena, dentro de una España plural».
A continuación, un “pueblo” que, parafraseando a Gabriel Rufián, también “estaba haciendo historia”; durante el congreso del NSDAP en la Núremberg de 1937, más concretamente:


Esta es otra imagen a cuyo lado también languidece la ritualística con que los de la estelada se empeñan machaconamente en obsequiarnos, y que sería muy de su agrado porque rebosa colorines, mosaicos humanos y obediente marcialidad:


Las demostraciones de fuerza mediante la exhibición de masas siempre plantean el interrogante sobre si revisten de razón una reivindicación, o si, por el contrario, no logran otra cosa que evidenciar el grado de adoctrinamiento conseguido por la propaganda en una población convenientemente acrítica.

28 de octubre de 2014

In fraganti

Martes, 7 de octubre del corriente año (o sea, hace tres semanas, para mejor entendernos): cuelgo en Facebook un enlace hacia «Bestiario», la última entrada publicada en Catalibanes. Transcurridos sólo unos instantes, la página de la red social me notifica que una usuaria, a quien ni conocía ni conozco, y de nombre tan olvidado como olvidable, lo había compartido en su muro junto con la siguiente exclamación (así, en mayúsculas):
«HAY QUE VER LO QUE PUBLICAN DE NOSOTROS LOS CATALANES».
Portada de El País, del 19-05-1984. Ya por entonces el
presidente Jordi Pujol, imputado en la querella por el
Caso Banca Catalana, ejercitaba esa técnica victimista
de hacer pasar por agresión a Cataluña toda iniciativa
contra el nacionalismo y sus latrocinios
Las proclamas a favor de la secesión de Cataluña y la simbología política de ese signo que plagaban su perfil confirmaron mis sospechas de un rápido vistazo. Y decidí enviarle este mensaje a través del chat:
«Me ha gustado mucho que comparta usted mi enlace titulado “Bestiario”, porque así alcanza todavía más difusión. Lo que pasa es que ese truquito de presentar cualquier crítica al NACIONALISMO como un ataque a los CATALANES ya está muy visto y no cuela. Saludos».
A partir de ahí se desencadenó una conversación, en tiempo real, donde persuadida quizás por la propaganda separatista que nos describe a todos los disidentes como seres toscos e intelectualmente inferiores, intentó confundirme esmerándose en el arte del disimulo:
LA SUSODICHA: «No lo he publicado en plan de critica [sic], cada persona tiene su opinion [sic], tu [sic] la tuya, yo la mia [sic], y todas son muy respetables. el [sic] comentario que he hecho lo mismo hubiese sido de un articulo [sic] a favor. hay [sic] veces que las cosas no son lo que parecen. un [sic] buen dia [sic] y un abazo [sic]».
MENDA: «Sí, si todo eso que me pones está muy bien y queda muy bonito, pero tú me has entendido perfectamente: ¿por qué escribes “HAY QUE VER LO QUE PUBLICAN DE NOSOTROS LOS CATALANES”, cuando el artículo del blog no habla de los ‘catalanes’, sino de los ‘nacionalistas’?».
S: «La gran mayoría lo son, digan lo que digan, de cara a la sociedad se dice una cosa y en privado es otea [sic]. Nada que el comentario habría sido el mismo por mi parte. Repito un feliz día y un gran abrazo».
M: «Aunque la “gran mayoría” de los catalanes fuesen nacionalistas, evidentemente no todos lo serían; por lo tanto, presentar una crítica al nacionalismo como un ataque a los catalanes diciendo: “HAY QUE VER LO QUE PUBLICAN DE NOSOTROS LOS CATALANES”, es falsear y actuar de mala fe».
S: «Es tu opinión. Ya te digo que su [sic] fuese un articulo elogiandolos [sic] hubiese hecho el mismo comentario, te lo creas o no, la gente que me conoce lo sabe y con eso me basta. Un abrazo».
M: «El que tú hayas falseado un enlace colgado por mí presentándolo como un ataque a los catalanes NO es una OPINIÓN, sino un HECHO. Y lo sabes. No cuela».
Tras de lo cual, obtuve la callada por respuesta. Así son ellos, así es como tergiversan las cosas para después cobardear.

22 de enero de 2014

Carmen de España

Por mucho que ella lo niegue, Carme Forcadell es española. Y doblemente: primero, porque nació en la tarraconense villa de Cherta; pero además porque preside la Asamblea Nacional Catalana (ANC), organización dedicada a promover algo tan nuestro como es el cainismo.

A ella le debemos el montaje de los más sonados aquelarres separatistas de los últimos tiempos, teñidos con tintes épicos y magnificados hasta el paroxismo por la maquinaria de propaganda de la Generalidad: la cadena humana de la Diada, el 11 de septiembre de 2013 (mal llamada Vía Catalana, pues no representaba a Cataluña ni a los catalanes); en la misma fecha del año anterior, la Marcha sobre Barcelona (nombre que evoca la célebre Marcha sobre Roma de Benito Mussolini); y —juntamente con Òmnium Cultural y otras entidades subvencionadas— la macroconcentración de este verano en el estadio del Barça, bautizada como Concierto por la Libertad.


Josep Maria Vila d'Abadal y Carme Forcadell,
dando una rueda de prensa conjunta
Desde mayo de 2012, la ANC mantiene un acuerdo de colaboración con la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI), otra porción de eso que el Régimen denomina con cinismo societat civil. Su presidente y fundador, Josep Maria Vila d’Abadal, ha hecho dos grandes servicios a la Humanidad: anunciarnos la buena nueva de que Nuestro Señor Jesucristo «sería claramente independentista» (Nació Digital, 11-05-2011) y llevar años negándoles un homenaje a las víctimas del atentado contra la casa-cuartel de Vich (10 muertos y 44 heridos), localidad que regenta como alcalde. Muy recientemente, el 18 de noviembre de 2013, Vila d’Abadal ha levantado generalizada indignación al reclamar al Ministerio del Interior los 180.000 euros con que su Ayuntamiento compró los ataúdes para los asesinados por el coche-bomba de ETA aquel día de 1991.

Pero volvamos a Carme: cuando sus importantísimas ocupaciones profesionales se lo permiten, pocas cosas le gustan más que encaramarse hasta un micrófono para señalar al prójimo y conceder certificados de catalanidad; como hizo en un mitin en Barcelona, el pasado 26 de mayo:
«Nuestro adversario es el Estado español, hemos de tenerlo muy claro. Y los partidos españoles que hay en Cataluña, como Ciudadanos y el Partido Popular, que no debería llamarse Partido Popular “de” Cataluña, sino Partido Popular “en” Cataluña. Por lo tanto, estos son nuestros adversarios. El resto, somos el pueblo catalán; y el resto somos quienes conseguiremos la independencia».
Meses después, Forcadell amplió su catálogo y ahora expide carnés de demócrata también. Esto es lo que el 27 de diciembre del año que se nos acaba de ir escribía en su cuenta de la red social Facebook:
«El presidente del Gobierno español ha dicho que trabajará para que no podamos celebrar la consulta, nosotros los demócratas trabajaremos para que todos podamos votar, porque no hay nada más democrático que unas votaciones y somos independentistas porque somos demócratas».
Como ya informaba la anterior crónica de este blog —Mentirosos compulsivos—, el movimiento separatista despidió el 2013 difundiendo un fotomontaje (en formato JPG) de una falsa sentencia del Tribunal Internacional de Justicia sobre la declaración unilateral de independencia de Kosovo, con un texto apócrifo que avalaría las tesis del secesionismo catalán, y que corrió como la pólvora por toda Internet (en apenas dos días, entre el 17 y el 19 de diciembre, el número de usuarios de Facebook que lo compartieron en sus muros desde el grupo Jo dic sí a la independència, por ejemplo, creció de 130 a 1.200: casi un 1.000%).

Incluso Pilar Rahola a través de la televisión, y el lánguido presentador de TV3 Jaume Barberà por la radio, personajes ambos que en ninguna entrevista que se les realiza desaprovechan la ocasión para presumir de ser periodistas rigurosos, dieron solemne lectura al embuste como si de algo verídico se tratase (su impostura quedó magistralmente retratada en dos reportajes de Marcus Pučnik, Así construye sus bulos el nacionalismo y “La Haya, La Haya, La Haya” —divertidísima, en este, la parte sobre el abogado chungo «de Huelva» invocado por Barberà—, y también en el artículo Albert Rivera, Pilar Rahola y Kosovo, de Sonia Sierra). Resulta difícil creer que todo fuese fruto de un error, pues la opinión consultiva —que no sentencia— de la Corte de La Haya salió hace hoy tres años y medio, el 22 de julio de 2010. Y mucho, y en muchos medios, ha sido públicamente analizada por reconocidos expertos en la materia.

Carme Forcadell figura entre quienes propagaron tal infundio. El 16 de diciembre de 2013, lo colgó en su blog personal bajo el grandilocuente título de: La democracia prevalece sobre la legalidad. A los cuatro días, el 20, cuando el asunto había saltado por los aires gracias a la pericia de las múltiples y versadas voces que detectaron el engaño, Carme corrió a borrarlo. Pero lejos de pedir disculpas —o callarse, sin más—, lo sustituyó (en la misma página, con la misma fecha e igual dirección URL) por el siguiente comunicado:
«A partir de ahora las mentiras, difamaciones y tergiversaciones sobre la Asamblea Nacional Catalana irán en aumento, pero nosotros debemos mantener la calma y la serenidad.
No podemos perder el tiempo contestando a informaciones falsas, elaboradas con la intención de provocarnos y distraernos de nuestro objetivo. Todos nuestros recursos y energías a convencer a los indecisos, a hacer que los demócratas dispuestos a votar sí a la primera pregunta voten también sí a la segunda. Este es el único objetivo que debe movernos.
No contestaremos a provocaciones, ni perderemos nuestro tiempo desmintiendo falsedades.
Nosotros trabajamos por el sí a la democracia y por el sí a la independencia.
Sí y Sí».
¡Sí y sí, hemos leído bien! Con qué asombrosa capacidad le da la vuelta a la situación simulando sufrir algún tipo de maligna campaña de desprestigio y presentándose encima como víctima, cuando no había habido aquí otras «mentiras», «tergiversaciones» ni «informaciones falsas»... que las contenidas en el bodrio que ella misma colaboró en esparcir.

Son los nuevos “demócratas”. Vayamos acostumbrándonos.

27 de junio de 2013

Redención

José Gómez Romero, conocido musicalmente como Dyango, sorprendía al país el pasado 4 de junio proclamando su apoyo a la secesión de Cataluña. Fue a través de una intervención telefónica en el espacio de 13TV «Más claro agua», presentado por Isabel Durán. El cantante quiso anunciarlo públicamente, cuando explicaba los motivos de su participación ―junto a otros artistas, como Gerard Quintana, Paco Ibáñez, Ramoncín o Peret― en el concierto secesionista organizado para el próximo sábado en el estadio del Barça (Concert per la Llibertat). Y afirmó sentirse ahora «más catalán que español».

Los tertulianos del programa cuestionaron la sinceridad de Dyango, de 73 años de edad, y apuntaron la posibilidad de que la suya fuese una conversión interesada.

Apenas dos días después, el baladista, quien representó a España en el Festival de la OTI de 1980, ofrecía más detalles en el transcurso de una entrevista para el magazín matinal de radio «El món a RAC1»:
«Soy independentista. No sé desde cuando, no podría calcularlo ni pensarlo. Se lleva en la sangre, no se puede evitar».

Dyango escenifica su posicionamiento político
posando con una estelada en Montjuich
Y así, apelando a la hematología, zanjaba Dyango la controversia e ingresaba definitivamente en el elenco de famosos merecedores de toda clase de halagos y parabienes por parte del catalanismo. Desde entonces viene siendo obsequiado con el tradicional ritual de aceptación tribal, en los medios de comunicación y en las redes sociales. Incluso la Belén Esteban del separatismo, Pilar Rahola, aparcó su vocinglera antipatía habitual para dispensarle una tierna acogida, rayando en la cursilería: «T'ESTIMEM» (‘Te queremos’), gritó el día 11 al otrora intérprete del pasodoble Suspiros de España, a través de un mensaje en Twitter.

El 22 de junio, el también catalán (barcelonés, nacido en 1943) y compañero de profesión Juan Erasmo Mochi, ha publicado en Facebook una misiva dirigida a su paisano, con el título, «Carta abierta a Dyango “el separatista”», y cuya reproducción, íntegra y textual, sigue a continuación:
«Estimado Dyango:
»Siempre hemos tenido una buena relación y te he respetado como artista y profesional esforzado que no “tira la toalla”.
»Los que tenemos la suerte de recorrer el mundo recibiendo el afecto que nos brindan miles de personas con total generosidad, sin ponerle etiquetas racistas o nacionalistas, deberíamos estar por encima de supuestas identidades diferenciadoras; como la que tu has asumido de “Catalanista” (¿Abducido?) que no se siente Español, cuando en España y en todo América, se te siente y respeta como a un gran artista Español.
»Hay muchas razones para demostrar la “sin razón” de los independentistas catalanes. La primera y principal es la de la falsificación de la historia. La verdadera, escrita por prestigiosos historiadores “independientes”, está al alcance de todo el que quiera conocer la verdad. No necesito explicarla yo.
»Los que se consideran solo “Catalanes”, esgrimiendo la singularidad de sus genes, debieran considerar que, aunque los humanos seamos también animales (¿racionales?) no somos ni Pastores Alemanes ni Samoyedos, ni Chihuahuas…como para reivindicar una raza única y pura. La autentica “raza” de los habitantes de la península Ibérica, es la de la mezcla de razas que, en el transcurso de nuestra historia, se han mezclado tanto como para no poder reivindicar una en concreto.
»Te invito a reflexionar seriamente sobre lo que estás haciendo, porque me duele ver que le echas leña al fuego de la sin razón. Te prevengo, si esa autodeterminación de Cataluña, que tu defiendes, la llevara a la independencia, tu situación, en ese “paraíso catalanista”, sería la de un “Charnego”, que es como los catalanistas llaman despreciativamente a los que no consideran de auténtica raza Catalana.
»Tus dignísimos apellidos: Gómez, de puro origen Godo, invasores de la península allá por el siglo V y fundadores de la nacionalidad Española, y Romero: adjudicado por vez primera a los invasores Alanos de Galicia que, posteriormente, pasaron al reino de Aragón y que también adoptaron muchos peregrinos sin apellido y judíos conversos; te convertirían en un ciudadano de tercera clase. Todo lo mas, en un “Charnego” consentido. Te lo asegura tu amigo Juan Erasmo, Español fabricado en la isla de Ibiza, nacido en Barcelona, padre, hijo, nieto, biznieto, hermano, tío, primo, sobrino.... de Españoles nacidos en Cataluña y Mallorca, que no cree que un Catalán sea distinto de un Gallego, un Vasco o un Andaluz. Porque todos somos Españoles.
»Puede que, a mí, a partir de ahora, me impidan actuar en mi querida Cataluña, y que a ti, “Charnego” agradecido, la Generalidad de Cataluña, te premie con una gira por tu actuación, en compañía de otros, en un concierto independentista. Pero entre los aplausos que recibirás, te faltará uno que siempre habías tenido: El mío.
»Te mando mi canción “AGITELO BIEN” LA AUTODETERMINACION para que, si recapacitas, en el futuro la cantemos a dúo.
»Desde la admiración y el respeto,
»Juan Erasmo Mochi».
Queda por ver si este movimiento golpista coronará su objetivo de violentar la legalidad y desgajar Cataluña de España. Lo que sí está consiguiendo, de momento, es abrir una profunda ―y peligrosa― brecha entre catalanes, de imprevisibles consecuencias.

15 de diciembre de 2010

La Cicciolina de Lérida

Estas elecciones autonómicas han sido de todo menos aburridas. Hemos tenido a líderes disfrazados de supermán (José Montilla), spots de féminas penetrando urnas con sus papeletas entre sonoros orgasmos (PSC), candidatas demandando el sufragio sensualmente envueltas en una toalla (la Nebrera). Y hasta el compromiso electoral en firme de construir aeropuertos para ovnis que ofreció Carmen de Mairena a bordo del CORI.

Uno de los jolgorios más celebrados vino con la noticia de que Joan Laporta había fichado a la estrella del porno María Lapiedra como imagen de su campaña electoral. Y ella, que se tomó muy a pecho su cometido, lanzóse breve de indumentaria a protagonizar un videoclip propagandístico, trotando por Madrid cual cervatilla en celo (cosa harto meritoria, pues hace allí un frío que pela). La música recuerda bastante al Time After Time de Cyndi Lauper; y la letra es de gran sofisticación, como ahora comprobaremos. Comienza con la sentida interpretación de un coro que deja chico al de Nabuco:
«Cataluñaaaaa, / Canta libreeeee / Con Laportaaaaa / presidenteeeee».
A continuación, aparece María con una bandera separatista delante del Estadio Santiago Bernabeu, derrochando dotes vocales:
«Es tiempo de luchar por lo que es nuestro, / El cielo de Cataluña es azul. / Es tiempo de luchar por nosotros, / Es tiempo de amar, / Es tiempo de amar. / La vida es muy corta / Y tienes que ganar. / Si quieres resultados: / Laporta presidente, ¡aaaaah!».
Ahí, justamente ahí y no antes, es cuando María Lapiedra, la nuestra, nuestra María, manotea para abanicarse, enardecida por la sola mención de su idolatrado.
«Laporta presidente, ¡uuuuuh! / Laporta presidente. / Si llevó al Barça a lo más alto, / Si en Guardiola confió. / Ya es tiempo de pasar de todos / Los que se aprovechan de nuestra bondad, / Los que se aprovechan de nuestra bondad».
Y acomete otra vez el estribillo:
«La vida es muy corta / Y tienes que ganar. / Si quieres resultados: / Laporta presidente, ¡aaaaah! / Laporta presidente, ¡uuuuuh! / Laporta presidente».
Porque conocemos a María hace tiempo y la sabemos incapaz de engañarnos; que si no, sospecharíamos que ha copiado estas estrofas de alguna antología poética de Juan Ramón Jiménez.


El vídeo corrió por las redacciones periodísticas e Internet como gasolina incendiada. El 27 de noviembre, apenas ocho días después de haber sido colgado en YouTube, ya sumaba 236.897 hilarantes visionados y era motivo de pitorreíllo generalizado. Pero poco antes de esa fecha, el día 22, la dirección del partido había renegado de la cantante a través de Facebook y desautorizado sus iniciativas mediante una nota oficial cruelmente titulada «aviso importante sobre las mentiras y difamaciones contra Solidaritat Catalana», que constaba de cuatro puntos como cuatro mazazos:
«1. La Sra. María Lapiedra manifestó que quería votar a Solidaritat Catalana de forma personal y apoyó un acto de SI [siglas de la formación] en Begas a través de un comunicado del cual se hicieron eco algunos medios de comunicación ajenos a SI.
2. María Lapiedra no tiene ningún tipo de relación de colaboración ni de ningún otro tipo con Solidaritat Catalana, ni la ha tenido nunca más allá de la de una mera votante entre tantos que han manifestado querer votar a SI.
3. María Lapiedra ha realizado un vídeo promocionándose con el nombre de SI que nada tiene que ver con nosotros y ya le hemos advertido en diversas ocasiones de que ni puede utilizar el nombre de Solidaritat Catalana, ni el de Joan Laporta para sus actividades públicas.
4. Pedimos a todos que no utilicen el nombre de Solidaritat Catalana ni de Joan Laporta para intereses personales sin autorización del partido y, en particular, a los medios de comunicación que contrasten las informaciones que divulgan».
La repudiada artista viene desmintiendo desde entonces esa versión: alega que le propusieron presentar el mitin del municipio barcelonés de Begas y varios más, que contaba con carta blanca para promocionar Solidaritat como mejor estimase, y que mantuvo puntualmente informado al ex presidente azulgrana sobre la elaboración de su polémica canción. «Si a mí me ha engañado, puede hacerlo con cualquier catalán», nos previene la pobrecilla desde una entrevista al diario Marca.

Sólo cabe desear que este desagradable traspié político no trunque su prometedora carrera lírica.

30 de agosto de 2010

Odio, luego existo

Anda la secta echando espuma por la boca, encolerizada con el flamante presidente del Fútbol Club Barcelona, Sandro Rosell. Los panfletos subvencionados se caen de mensajes de los lectores cuajaditos de soeces improperios contra él y de notificaciones de socios que han decidido, al instante, dejar de serlo. Pero, ¿qué horrenda falta ha cometido nuestro vilipendiado protagonista? ¿Endeudar a la entidad mediante irregularidades económicas, como otros? ¿Colocar a sus amantes dentro del club con sueldos astronómicos en cargos improvisados, como otros? ¿Mantener negocios turbios con tiranías de países de la antigua URSS, como otros? Nada de eso. Algo muchísimo más grave: se ha dirigido en español a las peñas en su 31º congreso mundial.

Utilizar el idioma de los invasores castellanos no merece perdón de ninguna clase. De las 1.343 peñas del equipo azulgrana, la inmensa mayoría están fuera de Cataluña. Pero eso da igual, se les habla a todas en la lengua de Joan Laporta y si no la entienden, ¡que se aguanten! Que contraten y paguen a unos traductores, como ha hecho el Senado español con el dinero de nuestros impuestos.

Varios fóbicos incluso se han apresurado a montar una página en Facebook bajo el caritativo nombre de Yo también odio a Sandro Rosell, nutrida ya con ciento cinco adheridos sin mayor entretenimiento en sus vidas.

Y es que odiar y quejarse es lo que mejor saben hacer los separatistas. Lo único, en realidad. Cualquier día nos aparecen con la palabra “odio” tatuada en el puño, entre los nudillos, una letra en cada dedo, como Robert Mitchum en la película El cabo del terror. Aunque dada su arraigada aversión al español se la tendrían que tatuar en inglés, hate. Porque el vocablo catalán odi consta de sólo tres caracteres y tampoco es cuestión de cortarse un meñique en plan yakuza para cuadrar la cosa, que además el valor no es rasgo distintivo de los del fascio barretinado.

Hace mucho tiempo, el humorista Pedro Ruíz —por quien no siento excesiva simpatía— sentenció que efectivamente el Barça era «más que un club»: un puticlub, con muchas estrellas internacionales y donde las copas costaban muy caras. En lo que, desde luego, sí ha quedado convertido es en una oficina del secesionismo por obra de alguno que lo instrumentalizó para su beneficio y promoción política personal.